Protestan trabajadores del Congreso del Estado en demanda de aumento salarial

Bernardo Torres
Chilpancingo, Guerrero.- Trabajadores del Congreso del Estado adheridos a la Sección 55 del Sindicato Único de Servidores Públicos del Estado de Guerrero (SUSPEG) se manifestaron en ese inmueble para exigir un aumento salarial del 13 por ciento.
Teresa Adame, secretaria general de esta sección sindical, dijo que son alrededor de 178 trabajadores del Congreso Local, la Auditoría Superior del Estado (ASE) y del Instituto de Estudios Parlamentarios Eduardo Neri quienes se están sumados a esta exigencia.
Explicó que en 2018, con los integrantes de la Junta de Coordinación Política encabezada entonces por el diputado, Antonio Helguera Jiménez, firmaron una minuta de acuerdos donde se les otorgaría un aumento salarial del 13 por ciento.
Sin embargo, dicha minuta no fue cumplida y sólo se les otorgó el ocho por ciento en dos rubros, más no directo al salario, incluso el año pasado se les otorgaría un retroactivo de seis quincenas, de las cuales sólo les otorgaron dos.
El argumento para recortar el retroactivo es que comprarían ventiladores para donaciones, cuestión que no fue transparente, no se hizo dicha compra y tampoco se les cumplió con el retroactivo.
El motivo de movilizarse esta vez es debido a que solo les están ofreciendo el 3.15 por ciento de aumento al salario, que resulta insuficiente dadas las circunstancias económicas que todos los trabajadores enfrentan debido a la pandemia.
Indicó que ningún área del congreso han dejado de trabajar en medio de esta cuarentena, y a pesar de que son trabajadores de base han estado cubriendo guardias incluso fuera de sus horarios.
Los trabajadores se manifestaron primero al interior del inmueble pero ante tal falta de atención por los miembros de la Jucopo salieron al acceso principal del recinto de sesiones y en la entrada del estacionamiento, donde exigieron respuesta a sus demandas.

Detectan en Puebla más de 300 puntos rojos violentos para mujeres

Aline Espinosa Gutiérrez | CIMAC Noticias.

Lunes 26 de abril de 2021

CIMACFoto: Hazel Zamora Mendieta

Ciudad de México. Integrantes de organizaciones civiles de mujeres presentaron los resultados del proyecto “Territorio Seguro”, el cual se realizó del 25 de marzo al 25 de abril en Puebla con el fin de conocer la perspectiva de las poblanas sobre la actuación de sus autoridades respecto a la violencia, mapear las zonas de riesgo identificadas por ellas e intervenir algunos de esos sitios con siluetas de cartón de mujeres para así registrar los tipos de agresiones a los que ellas se pueden ver expuestas. 

En una presentación virtual, la presidenta de “33 mujeres AC”, Edurne Ochoa Ledesma y la defensora de Derechos Humanos e integrantes de “Todas Mx”, Yndira Sandoval, explicaron que para localizar los puntos de riesgo, primero efectuaron mil encuestas de manera presencial y otras mil de forma virtual a poblanas, en las cuales les preguntaron sobre su situación económica, el acceso a servicios de salud, su opinión sobre la dificultad de ser mujer en las zonas donde ellas habitan, entre otros aspectos. 

Gracias a estos resultados, dijeron, pudieron crear un “Atlas de riesgo” comunitario con el cual distinguieron más de 300 puntos rojos, entre ellos terrenos baldíos, obras en construcción, parques, zonas escolares, calles o avenidas principales, puentes, paradas o paraderos de transporte, mercados, callejones y muchos más, donde las poblanas aseguraron se cometen delitos como secuestro, acoso sexual, abuso sexual, venta de droga, feminicidio, balaceras, robo de autos, abandono de cadáveres y lesiones por arma blanca. 

En 10 sitios de estos, detallaron, colocaron siluetas de cartón de mujeres que vestían pantalón o falda, portaban o no accesorios y mostraban distintas características físicas con el fin de demostrar que no es responsabilidad de las mujeres ni de su vestimenta el que sean víctimas de violencia. De estas siluetas, 80 por ciento fue desaparecida en menos de 12 horas, a otras les cortaron los brazos, algunas fueron grafiteadas en la zona de los genitales, torso y demás partes del cuerpo, otras tiradas, y sólo una duró 4 días en el lugar donde la colocaron. 

“Obviamente esto es lo que le podría suceder a cualquier mujer que transite en estos territorios. Desde hace unos meses, diferentes organizaciones de la sociedad civil hicimos un llamado al gobernador de Puebla porque ha desestimado las desapariciones de las mujeres y ha tenido declaraciones lamentables como que “las mujeres en Puebla no desaparecemos, sino que nos vamos con nuestros novios”. Esto refleja la falta de voluntad política”, declaró Edurne Ochoa Ledesma. 

La desaparición del 80 por ciento de las siluetas y demás agresiones hacia ellas, dijeron, responde al contexto que las poblanas declararon tener: una entidad violenta, donde la desaparición y asesinatos de mujeres va en aumento. Este porcentaje, añadieron, concuerda con los datos oficiales que este estado ha reportado: en 2020, registró mil 380 denuncias por desapariciones, de las cuales 59 por ciento se relacionaban con mujeres.

En 2019, agregaron, Puebla se colocó como la segunda entidad con más personas desaparecidas y en 2018 con más desapariciones de mujeres adolescentes, seguida por el Estado de México, Tamaulipas, Jalisco, Nuevo León y Ciudad de México. 

Las siluetas, aclararon, fueron vigiladas por poblanas que viven en las zonas donde fueron colocadas. Ellas llevaron el registro de cuántos días duró en el lugar y cómo y en qué zonas de su cuerpo fue dañada. Esperaban que cada silueta durara 5 días como mínimo, sin embargo la mayoría de ellas no permanecieron ni un día, otras más fueron movidas del lugar o tiradas a la basura. 

“Lo que le sucede a una muñeca en un punto determinado es lo que le puede pasar a una mujer o a un niña en ese horario en esa zona. Sólo una muñeca sobrevivió 4 días. No habíamos detectado porque seguía viva. Es que era una señora que todos los días al terminar su jornada guardaba la silueta y cuando abría la sacaba. La señora nunca fue parte de este proyecto comunitario. El día que ella dejó afuera a la muñeca, ese día la perdimos, eso nos demostró la importancia de las redes de apoyo y de los refugios para las mujeres”, declaró Yndira Sandoval. 

Ante ello, llamaron a que las mujeres desarrollen en sus propios territorios redes de apoyo con el objetivo de exigir el ejercicio pleno de los Derechos Humanos de las mujeres, impulsar la recuperación de las zonas y del acceso a la justicia y se continúe trabajando para erradicar la violencia.

Percepción de la actuación de las autoridades

Estas mismas encuestas, dijeron, revelaron que 34.6 por ciento de las poblanas calificaron de 0 a 4, es decir mala, la actuación del gobierno federal de esta entidad frente a la violencia contra ellas; 59.2 por ciento reprobó la actuación del gobierno estatal en este mismo ámbito  y 67.2 por ciento definió como precaria la actuación del gobierno municipal de Puebla sobre el mismo aspecto. 

Algunos otros resultados fueron que 62 por ciento de las entrevistadas manifestaron conocer a una mujer violentada y otro 38 por ciento contestó que no, pero no sabía cómo identificar la violencia y 70 por ciento consideró que las instituciones para prevenir la violencia son los ministerios públicos. Esto último, dijeron las panelistas, demostró una falta de desconocimiento de las mujeres sobre sus derechos e información en general. 

Asimismo, 84 por ciento de las poblanas aseguraron haber acudido a pedir ayuda a las instituciones, pero no recibieron respuesta: 59 por ciento de ellas no obtuvo apoyo psicológico; 66 por ciento no le dieron atención jurídica; 80 por ciento no accedió a atención médica mientras que 71.4 por ciento de las mujeres que refirieron ser víctimas de violencia y que no cuentan con una denuncia, manifestaron que de contar con acompañamiento integral de mujeres sí iniciarían un proceso legal. 

“Como no dar esta calificación al gobierno, prácticamente nos tienen en una condición de alerta  nacional. Es importante mencionar que marzo de 2021 representa el mes más violento desde 2015. Lo que estamos presentando hoy aquí es el resultado de un reflejo de eso, que significa que a las mujeres no están asesinando, desapareciendo y explotando, que no tenemos esos programas sociales que tanto presumen. Con estos insumos nos vamos a dar a la tarea de seguir alzando las encuestas y de seguir instalando las siluetas que sean necesarias”, dijo Yndira Sandoval. 

Las encuestas registraron que 25 por ciento de las mujeres poblanas no cuentan con un ingreso económico; 35 por ciento tiene un ingreso mensual de 4 mil 251 pesos, lo que significa un promedio de mil 62  pesos semanales. 

En suma, 50 por ciento de las poblanas refirieron trabajar de 7 a 10 horas sin paga en labores del hogar, comunitario o voluntariados; 80 por ciento declaró dormir en promedio entre 5 y 6 horas, ya que ellas son las primeras en levantarse y las últimas en su familia en acostarse. Además, 41.5 por ciento no disfrutan de ningún seguro médico gratuito y 70.3 por ciento no posee ningún apoyo económico de programas del gobierno. 

Este proyecto, dijeron, es una prueba de que si el gobierno de Puebla tuviera la voluntad de trabajar contra la violencia hacia las mujeres habría algunos resultados, ya que en un mes las participantes de “Territorio Seguro” pudieron definir una metodología, informar a la ciudadanas sobre los tipos de violencia y dónde acudir para denunciar, tejer redes de comunicación e identificar zonas inseguras. 

Ante ello, exigieron que los datos obtenidos en este proyecto sean retomados para futuras políticas públicas y además, sirvan para que el gobierno deje de “desestimar que en Puebla las mujeres estamos desapareciendo, que Puebla es un corredor de trata y que en Puebla las mujeres no vivimos seguras”, dijo Eduarne Ochoa. 

Las panelistas llamaron a que las organizaciones civiles de mujeres y defensoras de todas las entidades de México se acerquen y pidan la metodología con la que fue aplicada las encuentras y las siluetas con el fin de mapear cómo se presenta la violencia y generar territorios seguros para todas las mujeres en este país. 

“Esto no termina aquí, todas las mujeres que participaron aquí seguirán en la lucha. Vamos a hacer comités territoriales por la defensa de nuestros Derechos Humanos. Vamos por esos territorios no sólo para caminarlos porque ya no hay lugar seguro para nosotras ni en la calle, ni en la escuela, ni en el el trabajo. Vamos a continuar con y por todas”, finalizó Yndira Sandoval.

21/AEG/LGL

“El presente artículo es propiedad de CIMAC Noticias“.

Espinosa Gutiérrez, A. (2021). Detectan en Puebla más de 300 puntos rojos violentos para mujeres. CIMAC Noticias. Recuperado el 27 de abril de 2021

México, entre los países de América Latina con mayor inequidad laboral

Sandra Delgada | Desinformémonos.

Viernes 12 de marzo de 2021

Foto: Gerardo Magallón
https://youtube.com/watch?v=y8wZausYFM4%3Ffeature%3Doembed

En el contexto del Día Internacional de la Mujer, Erika Villavicencio-Ayub, académica de la Facultad de Psicología, destacó que el tema de la inclusión de la mujer en el ámbito organizacional pareciera avanzar en la agenda política; sin embargo, según cifras que reportó la titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social en marzo de 2020, 26 por ciento de las empleadas han vivido con algún tipo de discriminación o violencia laboral (mobbing).

Aseguró que una cantidad importante son madres solteras, quienes toleran estas situaciones por la necesidad de llevar sustento a sus casas; pero cuando las empresas permiten que sus trabajadoras y trabajadores tengan un balance de vida a través de herramientas indispensables para su capacitación y desarrollo profesional y personal, logran que se sientan más dispuestos, comprometidos y obtengan mejores resultados.

“Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, en el primer trimestre de 2019 se reportó que más de 10 mil mujeres abandonaron su empleo por acoso laboral. Esto indica que todavía estamos en esos espacios donde aún la cultura machista permea; son elementos que evidencian lo mucho que nos hace falta.”

La especialista refirió que la inequidad en este punto trasciende fronteras, toda vez que en América Latina seis de cada cien personas que trabajan pertenecen al género femenino. México es uno de los países con mayor índice de desigualdad laboral, ya que 60 por ciento de ellas carece de alguna protección social o derecho; de las 37 naciones que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, ocupa el primer lugar en esa materia.

La universitaria afirmó que de acuerdo con entrevistas que ha realizado a distintas colaboradoras de empresas en el país, por cada 10 altos ejecutivos sólo uno es del género femenino; la mayoría indica que sacrificaron aspectos de su vida personal, como la posibilidad de formar una familia o de ser madre; hay quienes tienen la oportunidad de tener ambos roles, pero aseguran es desgastante o poco flexible.

“Los prejuicios sociales influyen mucho, hay creencias irracionales por las cuales a veces las organizaciones prefieren contratar más a hombres que a mujeres, porque la maternidad les ocupa mayor tiempo. Sin embargo, lugares que han dotado su mayor fuerza de trabajo con mujeres aseguran que ellas son comprometidas, ponen más atención al detalle y tienen muchas ganas de crecer profesionalmente.”

Mejores condiciones

Villavicencio-Ayub sostuvo que al otorgar un contrato que contenga prestaciones, capacitaciones, horarios adecuados y derecho a la desconexión, habrá gente más comprometida con la compañía e integrar equipos colaborativos orientados al cumplimiento de objetivos.

Hay buenos perfiles de mujeres y hombres para puestos directivos; por tanto es momento de dejar atrás la cultura tóxica en la que se tomaban decisiones por género o donde hay altos índices de mobbing, aseveró.

De acuerdo con la coordinadora de Psicología Organizacional, durante la pandemia por la Covid-19 se redujo 45 por ciento la participación de la mujer en el ámbito laboral. Además, la distribución de las actividades y responsabilidades en el hogar se le adjudican, y con ello desempeña un triple rol: trabaja, cuida de los hijos y está a cargo de la casa.

“Encontramos que trabajadoras están teniendo niveles importantes de burnout (desgaste profesional), de trastornos de ansiedad o de depresión, e incluso pierden la capacidad de tener una mejor calidad de vida y de salud por tratar de cubrir la demanda de funciones”, apuntó.

Setenta por ciento de las personas que piden ayuda en los servicios que ofrece la Facultad de Psicología, continuó, son mujeres, y esto se debe a que suelen expresar más sus emociones que los varones. El miedo, la inseguridad, el bombardeo de malas noticias y los procesos de duelos han sido temas difíciles para los mexicanos.

“Tenemos que empezar un cambio dentro de nuestras organizaciones, desde nuestro núcleo principal que es la familia, evitar las conductas machistas de agresiones constantes que a veces son inconscientes y que atacan mucho a la mujer. No se trata de ser feministas o de estar en contra de los hombres, sino dibujar un escenario de equidad de género en todos los ámbitos de nuestras vidas”, resumió.

Publicado originalmente en Gaceta UNAM

“El presente artículo es propiedad de Desinformémonos“.

Delgado, S. (2021). México, entre los países de América Latina con mayor inequidad laboral. Desinformémonos. Recuperado el 12 de marzo de 2021 de: https://desinformemonos.org/mexico-entre-los-paises-de-america-latina-con-mayor-inequidad-laboral/

La Montaña de Guerrero: con vacunas y sin paracetamol

Daniela Pastrana / José Ignacio de Alba | Pie de página

Domingo 28 de febrero de 2021

A esta región, a la que nunca llega nada, llegaron las vacunas que buena parte del planeta está esperando. Para muchos, es una esperanza de vida y más: la posibilidad de estar, por primera vez, en el mismo lugar que el resto de los mexicanos. Pero el racismo y el abandono histórico pasaron la factura: la falta de infraestructura provocó que, teniendo las vacunas, muchos indígenas no fueran inoculados

Texto: Daniela Pastrana y José Ignacio De Alba

Fotos. Isabel Briseño

MALINALTEPEC, GUERRERO.- En este municipio indígena que está en la lista de los más pobres del país, el registro de la mortalidad de la pandemia de covid-19 no se lleva en el centro de salud, sino en la cantidad de moños negros colgados en las puertas de las casas.

Prácticamente no hay calle que no tenga. El alcalde, Abel Bruno Arriaga, hace una cuenta rápida y calcula que en el municipio han muerto unas 30 personas por covid. No parece un dato muy alarmante, comparado con los 27 mil fallecimientos de la Ciudad de México. Pero cuando se piensa que Mali tiene 25 mil habitantes y la capital del país tiene 20 millones, considerando la zona conurbada, la proporción cambia. “Si lo ves proporcionalmente, estamos casi igual que allá”, dice el edil.

Lo mismo dicen el médico, la maestra y las servidoras de la nación: hay muchos más muertos de los que tiene registrado el hospital y de los que pueda tener el registro civil. Porque la gente aquí no lo dice. Se muere en sus casas y sus familiares juran que fue de otra cosa. Porque aquí en La Montaña, la muerte es una cosa cotidiana.

“Aquí la gente se muere de tos, de calentura, hay niños que se mueren de diarrea. Para las comunidades, covid no representa la misma preocupación que en las ciudades. Si tú les dices que se murió por covid no lo creen. Se mueren porque aquí la gente se muere muy fácil”, dice Abel Barrera, el director de la organización de derechos humanos más reconocida (y casi la única) de la región.

Los moños negros, indicando el luto, son visibles en muchas casas de laregión. Estas imágenes son de Tlapa, Malinaltepec y Huamuxtitlán

Tlachi, como le dicen aquí al Centro de Derechos Humanos de La Montaña, que fundó Barrera hace tres décadas, no ha dejado de trabajar durante la pandemia, aunque varios abogados del equipo se han contagiado y apenas en enero, varios de sus familiares también tuvieron covid. Cuando nos vemos, lleva dos días de haber recibido la vacuna de AstraZeneca, que es la que llegó a la Montaña.

“No tenemos hospitales, no tenemos médicos, no tenemos ni paracetamol. Pero tenemos la vacuna y eso me da una esperanza de vida y me pone en las mismas condiciones que cualquier persona de la ciudad de México”, dice Barrera, sin ocultar la emoción.

Es una esperanza que no tuvo, por ejemplo, Gaudencio Mejía Morales, director de la radio indígena La Voz de La Montaña, quien murió en agosto tras contraer covid. Tampoco la tuvo el profesor Caritino Cantú, quien hace seis meses acompañó como intérprete a un grupo de defensores de derechos humanos para hacer un estudio sobre el índice de desnutrición infantil en Pozoloapa y falleció semanas después, junto con otros familiares.

La Montaña de Guerrero es la más numerosa de todas las zonas marginadas que hay en el país: en sus 19 municipios habitan más de 300 mil personas, mayoritariamente indígenas nahuas, me’phaa, na savi y ñomndaá. Cada año, desde que en este país se hacen mediciones de la pobreza, esta región ocupa los primeros lugares de muerte materna, deserción escolar o desnutrición infantil.

Virginia Mateos Santos mujer Mé phàà originaria de la comunidad del Tejocote acudió junto a su hermano Daniel Mateos Santos a la cabecera municipal de Malinaltepec para ser vacunados, el trayecto es de 40 minutos y tiene un costo de 120 pesos aproximadamente.

Tlapa de Comonfort es el centro económico de la zona, con salidas a la Costa Chica, a la ciudad de México, a Michoacán (por Tierra Caliente) y a Puebla,

También es la puerta a la Montaña alta, donde se concentra la población indígena y la pobreza. Ahí están incrustados dos de los municipios que, año con año, pelean el primer lugar de marginación en el país Metlatonoc y Cochoapa El Grande. Curiosamente, ninguno de esos dos municipios está incluido en este primer grupo de 333 municipios que recibieron la vacuna de AstraZeneca. Y en cambio, están incluidos tres municipios de la zona baja, conocida como La Cañada, que tiene un nivel de desarrollo mayor.

Julio Lázaro, coordinador de los programas de Bienestar, explica que en la selección de los municipios que recibirían el primer embarque de vacunas se hico con base en varios criterios: la lejanía (por la logística que representa en el caso de la ultracongelación), el tamaño de la población (se está buscando inocular grupos o municipios completos) y el número de casos que han tenido.

“Los municipios de La Cañada son los que más casos registran de todo el estado. Ahí empezaron desde el principio, básicamente por la migración”, dice Julio Lázaro.

El origen

De los serpenteantes caminos de laderas escarpadas de la Montaña Alta pasamos a carreteras más rectas y conservadas de la Cañada. Las plantaciones de mamey y otros frutos le dan una imagen de mayor prosperidad al campo guerrerense.

Las casas de adobe con piso de tierra y techo de lámina, características de La Montaña alta, y las infames casitas que construyó la Secretaría de Desarrollo Agrario y Territorial de Rosario Robles para damnificados de los huracanes Ingrid y Manuel (y que permanecen abandonadas porque son inhabitables) son sustituidas en esta zona baja por casas “de material” (así le dicen aquí) de dos o tres pisos, construidas con las remesas de los migrantes.

El cambio de paisaje está directamente relacionado con la dinámica migratoria de cada región. Los de la parte alta son, sobre todo, jornaleros agrícolas, que se mueven a trabajar a los campos de Baja California, Sonora y Sinaloa.

Los de la parte baja, desde Tlapa hacia la Cañada, se van desde hace décadas a Estados Unidos. No por nada a Tlapa le dicen Tlapayork. Hay que instalarse cualquier domingo afuera del Electra y mirar las filas para entender la importancia de la migración en la sobrevivencia básica de esta región

En la imagen, familiares de migrantes acuden a cobrar en las distintas casas de cambio las La precariedad laboral en la región de la montaña de Guerrero ha generado la expulsión de varios de los habitantes al norte del país; esta región ha registrado el mayor número de fallecidos por covid-19 en Estados Unidos. En la imagen, familiares de migrantes acuden a cobrar en las distintas casas de cambio las remesas enviadas al municipio de Tlapa de Comonfort.

Guerrero es el sexto estado receptor de remesas en el país, después de Jalisco, Michoacán, Guanajuato, Estado de México y Ciudad de México, que son entidades con mucha mayor población.

En 2020, durante la pandemia, este estado recibió mil 940 millones de dólares de remesas, que son los envíos de dinero que hacen los guerrerenses radicados en Estados Unidos a sus familias acá. En moneda nacional, fueron cerca de 40 mil millones de pesos, que representan el 63 por ciento del presupuesto aprobado por el Congreso del Estado para ese año. Y de acuerdo con el Banco de México, en el último trimestre del año, Guerrero tuvo la cifra más alta de remesas registrada desde que se hace este monitoreo, hace 17 años. De hecho, en el año de la pandemia, la entidad tuvo un aumento de 9.5 por ciento de remesas con respecto al año anterior.

Un dato que ilustra aún más la importancia de la migración en esta región pauperizada es la distribución de remesas por municipio: De los 81 municipios del estado, Tlapa ocupa el segundo lugar de recepción de remesas (casi 3 mil millones de pesos durante 2020). Solo es superado por Acapulco, que tiene una población 10 veces mayor que Tlapa.

Pero el costo de la sobrevivencia ha sido muy alto. Sólo durante la primera ola de covid-19 en Nueva York, la cancillería mexicana reconoció la muerte de, al menos, 594 migrantes. En julio, 250 de ellos regresaron a México en urnas, entre homenajes oficiales en ambos países, donde los calificaron de héroes por haber trabajado durante el confinamiento. Pero si aquí hay un subregistro de las muertes, entre los connacionales radicados en Estados Unidos es mucho mayor.

Por eso, lo que no cambia en el paisaje de la Montaña alta y la Cañada son los moños negros afuera de las casas.

La constante migración a los Estados Unidos de habitantes del municipio de Huamuxtitlan se refleja en la construcción de casas de material (concreto), para muchos de los habitantes esto representa un estatus económico. Huamuxtitlan registró el primer caso de Covid-19 en la región de la montaña de Guerrero.

En Huamuxtitlán, donde se registró el primer caso de covid-19 en Guerrero, falleció hasta el hijo del doctor Bozos, que también era doctor. “Un doctor muy joven”, lamentan los vecinos.

Ese primer contagio registrado fue el de una mujer de la comunidad de Conhuaxo que llegó de Nueva York en marzo de 2020, es decir, la pandemia comenzó aquí casi al mismo tiempo que en la Ciudad de México. Y, por el registro preciso de los moños negros en las puertas, es muy probable que la letalidad haya sido igual. “Nunca lo sabremos”, dice Lenin Mosso, fotógrafo de Tlachi que nos acompaña en el recorrido para documentar violaciones a derechos humanos en el operativo de vacunación.

Es sábado 20 de febrero y como en los otros municipios de La Montaña, en Huamuxtitlán ha bajado mucho la afluencia de personas que llegan a vacunarse.

“Si hubieran venido el miércoles no los hubiéramos podido atender”, dice la coordinadora de la brigada de vacunación, María Esther Aguilar López.

La joven accede a una entrevista con una amabilidad que no tienen las responsables de guardia del centro de salud, pero pone por delante una petición:  que preguntemos si tenemos dudas.

“Los medios nos han pegado mucho y es un esfuerzo muy grande, que hacemos con gusto, pero es más difícil con tanta desinformación”, dice. “Aquí te enfrentas a todo, a gente que tiene miedo, a gente que exige, que te reclama de 7 de la mañana a 12 de la noche. Un señor nos dijo: ‘nos hubiera organizado por letra como en la ciudad de México’, cuando aquí ni registros hubo. Y hoy han tenido que esperar mucho porque no podemos abrir el paquete si no hay 10 personas para no desperdiciar dosis”.

La joven muestra su lista: El lunes que inició la jornada se vacunaron 40 personas; el martes 400; el miércoles 520; el jueves 300; el viernes 140 y ahora van 50. En total, se han aplicado mil 450 de 2 mil 450 que llegaron.

“Es muy triste. Hemos hecho perifoneos, avisamos, pero hay gente que no cree en la enfermedad o que piensa que la vacuna la va a matar. Es ignorancia. Si hubiera problemas con la vacuna sería a nivel mundial”, dice.

Su compañero, Baldomero Hernández, completa el reclamo a la desinformación, que desde su perspectiva se ha hecho para lucrar con la muerte de la gente. “Es más redituable leer que hay cientos de muertos”, lamenta.

El miedo

No es miedo a la vacuna, es miedo al gobierno, asegura Abel Barrera.

Explica: “Lo que la gente cree es que quieren es esterilizarlos, porque existen los antecedentes de campañas de esterilización. Aquí le han hecho implantes a las mujeres y no les han dicho nada, de DIU. Es real el miedo a la esterilización. Llegas en un contexto donde la gente tiene antecedentes de esterilización, tiene antecedentes de que nunca le das nada a la gente. ¿Por qué ahora me quieres vacunar si nunca me has dado nada?, que casualidad; o me quieres esterilizar o me quieres matar”.

Otro problema es la forma en la que ha llegado la vacuna, porque decidir de forma individual la aplicación de la vacuna es algo extraño para comunidades indígenas. Y con el apuro de realizar un gran operativo de vacunación masiva se obviaron cosas fundamentales para los pueblos, como el diálogo con las asambleas.

“Hace falta un acercamiento más cercano por parte de las autoridades con los pueblos”, insiste.

Entre 103 y 110 años de edad tenían las primeras personas que fueron vacunadas en Tlapa de Comonfort Guerrero durante el arranque de la aplicación. En la imagen, la hija de doña María Nicolasa le da la bendición y reza con un rosario en el momento en que su madre es vacunada.

El defensor destaca que en la primera fase de la pandemia muchos publos se encerraron y se disciplinaron, pero la extensión de la misma y la falta de información clara desde las autoridades cuando pasamos al sistema de semáforos provocaron una enorme confusión.

A eso se agregan las propias condiciones de las poblaciones. Malinaltepec, por ejemplo, logró cerrar sus límites en los primeros meses. Pero después, cuenta Abel Bruno, “la gente nos obligó a que abriéramos porque ya no tenían refrescos, ni cerveza”.

El presidente municipal dice que trató persuadir a los comisarios ejidales para que mantuvieran el cerco y que incluso firmaron oficios. “Compañeros, por favor, nosotros estamos en contra de la enfermedad y ustedes están con sus cosas”, cuenta que les dijo. Pero nada pudo con la presión para que pudiera pasar el camión de la Coca Cola. «Tuvimos que abrir los caminos, ya teníamos amenazas de que nos iban a desalojar el Ayuntamiento”.

Malinaltepec es uno de los diez municipios más pobres de Guerrero. Y según el alcalde, la covid no es el mayor problema de salud que padece su población.

“Covid y diabetes es lo que más pega en la región», dice Abel Bruno. «Todos mis tíos murieron de diabetes, y no tan grandes 50, 60 años. A mi papá le dio un infarto, tenía diabetes. Yo tengo diabetes”.

En eso coincide el director del centro de salud, Leonardo Miranda Quintero. «La gente cada vez es más sedentaria y la alimentación es muy mala. Tenemos mucha hipertensión y diabetes», dice el médico.

Desde su perspectiva, a la precaria salud de la población se agregan otros elementos que han complicado el control sanitario de la pandemia.

Uno es la desinformación. «Lo que circular en las redes sociales, unos señores de Ecatepec que decían que los estaban matando, son cosas que llegan aquí fuera de contexto y generan pánico».

Otro es la falta de infraestructura de salud, En el centro de salud de Malinaltepec, por ejemplo, solo hay tres médicos. Y su farmacia carece de cosas básicas como analgésicos y antibióticos, pero está llena de oxitocina y otros fármacos poco usados que le envían desde alguna oficina central.

«La muerte en la montaña de Guerrero es cotidiana y se ha normalizado morir por calentura o diarrea. No hay hospitales, medicinas ni personal médico pero si hay vacuna, por primera vez hay algo en abundancia, así lo dijo Abel Barrera”, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.
Con el registro no. 26 doña Virginia Mateos Santos mujer Mé phàà originaria de la comunidad del Tejocote acudió junto a su hermano Daniel Mateos Santos a la cabecera municipal de Malinaltepec para ser vacunados, el trayecto es de 40 minutos y tiene un costo de 120 pesos aproximadamente.

La pandemia ha sido recia con los pueblos de La Montaña. En tiempos de cuaresma la gente de no deja de hacer sus fiestas patronales, muchos creen que la enfermedad llegó porque no han rezado lo suficiente, cuenta Abel Barrera. Hay pueblos que se empeñan en hacer fiestas a los santos patrones y más cunado son los señores principales los que han muerto por la enfermedad.

Aquí, en La Montaña, la idea de la enfermedad y la salud pareciera no pertenecer a la ciencia occidental, es un campo que pertenece a las conductas comunitarias, a las ceremonias bien logradas y a los elementos de la madre tierra.

Evarista Altamirano Galindo es campesina na savi (mixteca) y dice que tiene 58 años, pero su identificación oficial registra que nació en junio de 1952. Llega sola a aplicarse la vacuna, aunque no está convencida de que sirva de nada.

«Yo no iba a venir, pero ya me convencieron los compañeros», dice, aunque nunca queda claro quienes son los compañeros.

La mujer dice con asombro que hace algunos años platicó con un doctor, y que ella le preguntó “¿A poco los doctores también se enferman?”, el médico le dijo que sí, y ella aún no se lo cree; por eso lo platica.

Evarista cree que ya estuvo contagiada de covid («la corona», le dice ella). Platica que en las faenas en el campo se cansaba mucho más rápido y que escuchaba una especie de burbujeo en sus pulmones, pero asegura: «Yo me curé con el agua de limón con cáscaras. Mi compañera también, pero ella le puso 7 limones con cáscara. Y esa raíz que te calienta el cuerpo».

Cuenta que no es muy asidua a ir al médico. «Yo casi no vengo aquí, porque las medicinas que mandan son muy caras y ni sirven».

El abandono

El hospital de Tlacoapa es una casa prestada por el Comisariado Ejidal. Las enfermeras han adaptado la casona con empeño. En lugar de puertas hay cortinas, y un solo baño que también es bodega. En ocasiones hay que cargar a los pacientes para llevarlo al par de consultorios que están en el segundo piso y una vez tuvieron que atender a un hombre muy gordo en el piso, porque nadie lo pudio cargar.

Así llevan 8 años y así han sobrevivido a la peor pandemia del último siglo. Con un “área covid” que es, literalmente, la cochera de la casa.

¿Qué es lo que más hace falta en la farmacia? —preguntamos ingenuamente.

— Hace falta hospital- responden sin rodeo un par de enfermeras.

El hospital viejo de Tlacoapa fue destruido por los huracanes Ingrid y Manuel. Y el nuevo lleva 8 años en construcción. Un edificio vacío, sin mobiliario, que se llena de goteras con las lluvias, es la promesa incumplida de los últimos 3 gobernadores.

De los 81 municipios del Estado de Guerrero, Tlacoapa es el único que no tiene acceso pavimentado. El hospital que se construyó para sustituir al Centro de Salud que quedó afectado tras el paso del huracán Ingrid y la tormenta Manuel en el año 2013, se encuentra en el total abandonado tanto por el Gobierno Federal y Estatal y es inservible, el personal médico del municipio indica que tiene varias deficiencias, entre ellas goteras.

Pero primero llegaron al municipio las vacunas contra la covid que alguien a avisar cuándo quedará listo el hospital.

“Han pasado gobernantes que solo ven por sus propios intereses, han venido a saquear al municipio, se han olvidado de su pueblo. El hospital todavía no nos lo entregan, el gobernado Héctor Astudillo ha venido tres veces a decirnos que en diciembre nos lo van a entregar, pero no sabemos en diciembre de qué año, en qué fecha o lo van a entregar”, dice desesperada Mayra Toribio, del equipo de servidores de la nación, quien asegura que hay niños del municipio que han muerto por la falta del hospital,

En Tlacoapa viven 10 mil personas, de las cuales más de 6 mil hablan alguna lengua indígena, principalmente me’phaá. También 6 de cada 10 personas viven en pobreza extrema, según los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), y es el único municipio de Guerrero que no tiene aún camino pavimentado para llegar a su cabecera municipal.

Este sitio todo es un desafío. Por eso representa bien lo que pasa en la Montaña de Guerrero.

En la casa-hospital nos recibe el único doctor del municipio, un joven que cuenta que los médicos que llegan a la localidad casi no duran. La falta de personal provoca que solo se puedan atender urgencias médicas en las mañanas y de lunes a viernes.

De los 81 municipios del Estado de Guerrero, Tlacoapa es el único que no tiene acceso pavimentado. El hospital que se construyó para sustituir al Centro de Salud que quedó afectado tras el paso del huracán Ingrid y la tormenta Manuel en el año 2013, se encuentra en el total abandonado tanto por el Gobierno Federal y Estatal y es inservible, el personal médico del municipio indica que tiene varias deficiencias, entre ellas goteras.

A este municipio olvidado de todos llegaron mil 130 vacunas del laboratorio AstraZeneca que se fabricaron en la India y que llegaron a la ciudad de México en la madrugada del 14 de febrero. Pero hasta el mediodía del viernes 19 apenas se han aplicado 410.

En Tlacoapa hay 15 localidades que están entre 2 y 3 horas de camino y no hay transporte para que sus pobladores acudan a la cabecera municipal. Para llegar se necesitan desembolsar cerca de 100 pesos, algo incosteable para la gente de la región.

Ahora se está evaluando cómo hacer llevar los biológicos a esas comunidades, como Metlapalapa o Totoixtlahuaca, donde la gente está esperando ya las vacunas. Sin embargo, hay problemas logísticos, para el traslado de los biológicos, que están resguardados en un gran frigorífico en una habitación de la casa.

«El problema es que se nos va mucho la luz, y como los productos necesita estar a una temperatura de 2 a 8 grados, tenemos que hacer guardias las 24 horas, para ponerlas en hielo», dice una de las enfermeras mientras nos muestra un enorme congelador donde guardan el hielo.

Al lado del frigorífico, la bitácora del día le da la razón: este sábado se ha ido la luz tres veces.

* * *

El el proceso de vacunación en la Montaña va lento. A la región llegaron más de 17 mil vacunas pero después de cinco días apenas se ha aplicado 60 por ciento de los biológicos. Y la gente ya no está acudiendo a vacunarse. En la tarde del sábado 20, se toma la decisión de ampliar a otros tres municipios el plan de vacunación.

“Hay circunstancias en la Montaña que conspiran contra un proceso rápido en la vacunación, tenemos comunidades muy alejadas, hay gente que se quiere vacunar pero que requiere el apoyo de transporte”, dice el alcalde de Manilalpetec.

También hay conflictos que retrasan las acciones, por ejemplo, en el Alacatlatzala los pobladores no quieren bajar a la cabecera municipal porque un viejo pleito agrario los tiene enfrentados con los que viven en el centro. El propio alcalde ha quedado en medio de ese pleito.

«No ha habido coordinación entre Servidores de la Nación y el Ayuntamiento, dijeron que la vacuna se aplicaría por días y se le avisaría a las personas, pero lo más complicado para las comunidades es el transporte, algunos no tienen dinero para los camiones y en algunos lugares tampoco hay rutas», así lo dijo una de las enfermeras que participa en la jornada de vacunación. En la imagen de la izquierda, al fondo, personal militar resguarda la habitación donde se mantienen los biológicos. A la derecha, una imagen del área sintomático respiratorio improvisada que sirve para dar atención a los pacientes que presentan algún síntoma relacionado al Covid-19. 

Pero no deja de ser una paradoja, que las vacunas que en todo el mundo se están peleando, y por la que muchos no han dudado en «saltarse la fila» o pagar miles de pesos por biológicos falsos, aquí, donde no hay nada más, está en abundancia. Y la gente no quiere usarlas.

“No tenemos lo suficiente para poder ser privilegiados con la vacuna”, resume Germán Galeana, coordinador del Centro Integrador de Tlacoapa, mientras enlista lo que hace falta para poder vacunar a todos.

Razones no le faltan. En la cabecera municipal no hay internet, ni señal de teléfono, el banco más cercano está a dos horas en coche y los recibos de luz (que se va a cada rato) llegan con sobreprecio de hasta 11 mil pesos. Pero en el refrigerador de la casa-hospital tienen más de 500 vacunas esperando a que los más pobres, que nunca ha tenido nada, crean que nadie los quiere matar.

“El presente artículo es propiedad de Pie de página“.

Pastrana, D.; De Alba, J. I. (2021). La Montaña de Guerrero: con vacunas y sin paracetamol. Pie de página. Recuperado el 1 de marzo de 2021 de: https://piedepagina.mx/la-montana-de-guerrero-con-vacunas-y-sin-paracetamol/

«Contundente», salida de mujeres de la fuerza laboral a causa de la pandemia por COVID-19

Karina Canseco / Diana Rojas | Desinformémonos.

Miércoles 24 de febrero de 2021

Hay que crear un nuevo pacto fiscal con igualdad de género que amplifique ingresos, iguale oportunidades y abra espacios de participación laboral formal para las mujeres

En palabras de Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la participación femenina en el mercado laboral retrocedió diez años como consecuencia del impacto de la pandemia por la COVID-19. “La tasa de participación femenina bajó un 6 por ciento en 2020 y la tasa de desocupación de las mujeres comparada con 2019 es 10 puntos más alta, eso es un dato que refleja lo preocupante de la crisis”.

La Cepal estima que sin apoyos gubernamentales, alrededor de 118 millones de mujeres de América Latina y el Caribe se encontrarán en situación de pobreza, 23 millones más que en 2019.

En América Latina el 56.9 por ciento de las mujeres se ocupaban en sectores considerados de alto riesgo por la crisis sanitaria, como el comercio, la manufactura, el turismo y el trabajo doméstico remunerado, destaca en el informe: La autonomía económica de las mujeres en la recuperación sostenible y con igualdad.

“La pérdida del empleo en el trabajo doméstico remunerado fue uno de los sectores más afectados”, ya que además de ser muy precarizado no se puede realizar de manera remota, y el 76 por ciento de las mujeres que lo realizan no tienen ningún tipo de protección social”, reveló el documento.

Por otro lado, “las mujeres con menores ingresos están enfrentando un doble obstáculo; una brecha de acceso a internet y una falta de capacidades en materia de conectividad virtual”. En México 29 por ciento de las mujeres no cuentan con ingresos propios y las familias tienen que disponer del 16 por ciento de su ingreso para pagar banda ancha móvil y 8.7 por ciento para pagar banda ancha fija.

Economía del cuidado

Según el organismo de Naciones Unidas, las mujeres están en la primera línea de respuesta a la pandemia, representan el 73.2 por ciento del total de las personas empleadas en el sector de la salud, sin embargo hay una diferencia salarial entre hombres y mujeres del 23.7 por ciento, haciendo las mismas labores, “lo que significa una injusticia plena”.

A causa de la COVID-19, las mujeres salieron de la fuerza laboral porque tuvieron que atender las demandas de cuidados al interior de sus hogares y no retomaron la búsqueda de empleo. La crisis sanitaria ha exacerbado la carga de cuidados para las mujeres que previo a la pandemia dedicaban tres veces más del tiempo que los hombres a esos cuidados, actividades que no son remuneradas.

“La pandemia nos ha mostrado que los que sepan cuidar y cuidarse van a tener mayores oportunidades de sobrevivencia en el corto y largo plazo”. Debemos movernos hacia una sociedad del cuidado para contener la pandemia, para sustentar la vida y fortalecer el bienestar social y familiar”.

“Se habla mucho de a quién se debe priorizar en la vacunación, se debe agregar a las trabajadoras domésticas remuneradas, deben ser consideradas prioritarias porque son un pilar fundamental de los cuidados y la recuperación”, acotó Bárcena Ibarra.

Recuperación transformadora

En opinión de Alicia Bárcena, una recuperación transformadora requiere un enfoque transversal de género, en todas sus políticas y acciones afirmativas fiscales, productivas y sociales.

La experta, resaltó la urgencia de crear un nuevo pacto fiscal con igualdad de género que amplifique ingresos, iguale oportunidades y abra espacios de participación laboral formal para las mujeres.

Reconocer y valorar lo que sufren millones de niñas y mujeres en América Latina y el Caribe, el confinamiento ha aumentado además del desempleo, la violencia de género, la violencia en las redes sociales y los feminicidios. “Hacernos cargo de la terrible pandemia en la sombra que es la violencia”.

Para apoyarlas, “hay que crear programas de capacitación tecnológica y garantizar la inclusión universal de las mujeres en el uso de plataformas digitales, ampliar los servicios y los productos financieros. Proteger a las mujeres adultas mayores, algo que ya se hace en México con una pensión básica”, indicó.

México

En rueda de prensa hace unos días, la secretaria ejecutiva de la Cepal comentó sobre la iniciativa mexicana de reformar el outsorcing o subcontratación laboral, “la subcontratación ha abierto la puerta a la precarización laboral no sólo en México sino en toda la región, las empresas buscan esta opción porque les permite abatir costos pero la subcontratación profundiza la desigualdad funcional entre capital y masa salarial”.

“La ley que se está discutiendo (en México) lo que intenta es limitar la precarización del empleo y propiciar que haya derechos laborales como jubilación, reparto de utilidades y evitar la creación de empresas fantasmas que después no asumen responsabilidades en los despidos”.

“Se está buscando mejorar la regulación laboral, avanzar hacia un mercado de trabajo de pago igualitario y garantizar derechos, sin abusar, porque los sindicatos abusaron de sus derechos y sus privilegios y justamente por eso hay organizaciones que buscan terciarizar los servicios”, señaló.

A pregunta expresa sobre el tema de los privilegios fiscales, Bárcena Ibarra dijo que la política gubernamental mexicana abordó con fortaleza el asunto, “se logró aumentar la tributación a través de este mecanismo (de recaudación de impuestos) y yo creo que eso es lo que hay que hacer, fortalecer los sistemas de administración tributaria para evitar la evasión fiscal que es una forma de privilegios y desmontar esa cultura de los privilegios”.

Sobre la redistribución del gasto público, Bárcena Ibarra afirmó que “tenemos que invertir en la educación en la salud y en la alimentación pública de calidad porque son tres elementos desigualadores que tienen importancia de futuro”.

Por último la funcionaria internacional, sostuvo que la importancia de la autonomía económica de las mujeres se logra a través de un empleo bien remunerado, que es emancipador, y con ingresos básicos de emergencia para todas las mujeres que tuvieron que salir del mercado laboral por la pandemia.

Este material se comparte con autorización de UNAM Global

“El presente es propiedad de Desinformémonos“.

Canseco, K.; Rojas, D. (2021).«Contundente», salida de mujeres de la fuerza laboral a causa de la pandemia por COVID-19. Desinformémonos. Recuperado el 14 de febrero de 2021 de: https://desinformemonos.org/contundente-salida-de-mujeres-de-la-fuerza-laboral-a-causa-de-la-pandemia-por-covid-19/