Grupos criminales asedian con retenes a comunidades Wixárikas de Jalisco

San Andrés Cohamiata es una de las tres comunidades que integran la Zona Wixárika de Jalisco y actualmente se encuentra aislada por el crimen organizado.

Siboney Flores, Animal Político

07 de abril de 2021

Cuartoscuro Archivo

Para conseguir alimento, gasolina y artículos de primera necesidad, los pobladores de San Andrés Cohamiata deben de conducir durante tres horas y llegar al municipio de Huejuquilla el Alto. Pero desde hace un mes, intentan sobrevivir con los víveres que tienen, pues temen salir y pasar por los retenes de grupos criminales.

Los  retenes son dos y se instalaron desde finales de 2020. Los del primero, se presentan como integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación. En el segundo del Cártel de Sinaloa. Entre ambos hay una distancia de kilómetros, pero los pobladores temen que en la lucha de estos cárteles por apoderarse del territorio les roben, desaparezcan, violen, maten o los obliguen a hacer trabajo forzado.

El sitio es asediado por ambos grupos criminales pues es la única vía terrestre de paso del sitio para llegar desde la Zona Wixárika hacia Guadalajara y a su vez para llegar a los límites con Nayarit, Zacatecas y Durango.

Si controlan el camino, controlan la zona. Por eso el temor. Si los grupos criminales no les dejan pasar, no vuelven a regresar a sus casas. Si no les dejan salir, no tiene cómo surtir sus necesidades básicas.

“No hablamos de dos, tres, cuatro personas (en esos retenes), son de 20 a 25 vehículos, con gente armada, así parecido como al Ejército. Ahí si, pues ni como … te revisan el celular, te hacen preguntas, te dicen que si viste gente armada, pues uno por miedo dice que si, o no, no sabes que decir, y si ya no concuerda la información te intimidan”, comenta un testigo a quien llamaremos Luis por razones de seguridad.

Los pobladores cuentan a Animal Político que es una situación que conoce el gobierno. “En enero, vino un funcionario de gobierno con dos patrullas del Estado y obviamente vieron esto, pero no hicieron nada”, dice Luis.

También en febrero robaron el automóvil donde los médicos de la Secretaría de Salud se desplazaban para atender emergencias y llegar a la comunidad. Por eso, los médicos tienen semanas sin ir a San Andrés. “Este es el tercer vehículo que grupos criminales les quitan a los médicos, pero no se hace nada y obviamente sí se reporta”, detalla Luis.

Wixarikas temen denunciar 

Cansados de la situación, los pobladores decidieron denunciar ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco el pasado 18 de marzo.

La razón de porqué solo lo hicieron ante una comisión que sólo puede pronunciarse y recomendar, pero no ejercer acciones en concreto, fue porque temen exponer el caso ante las autoridades, y que estos, estén coludidos con los grupos criminales.

“No sabemos realmente lo que sucede, el gobierno (sabe y) no hace nada, y pues, en vez de denunciar a los delincuentes, nos vamos a ir a denunciar a nosotros mismos, es la inseguridad que tenemos hacia los municipales, hacia lo estatal, ¿por qué no fuimos directo a la Fiscalía o a la Secretaría General de Gobierno? Pues por miedo a que nos pase algo”, comenta Luis.

Una policía desarmada

La idea que tienen los pobladores sobre la posibilidad de que las autoridades están coludidas con grupos criminales no es fortuita.

El pasado 26 de febrero, la policía de Mezquitic -municipio a donde pertenece la comunidad de San Andrés Cohamiata- fue desarmada. La Fiscalía Estatal explicó que se debe a una presunta participación de sus elementos en diversos delitos.

El comisario y otros tres elementos están vinculados a proceso, pues se aportaron pruebas sobre su presunta partición en la desaparición forzada y homicidio de tres personas en septiembre de 2020.

También se les relaciona con la desaparición de Álvaro Madera, precandidato a la alcaldía de Mezquitic, que fue interceptado el pasado 4 de febrero, cuando se dirigía a Huejuquilla el Alto.

Además, hay otros tres elementos que están detenidos por su probable relación con el delito de secuestro agravado.

Una recomendación de la defensoría

El 18 de marzo la CEDHJ  recibió el reporte de que estaban suspendidos los servicios médicos, de seguridad y de apoyo de programas sociales en la comunidad.

Un día después la defensoría hizo un llamado donde pedía seguridad para los pobladores por parte de la Secretaría de Seguridad Pública, el regreso de personal médico de la Secretaría de Salud Jalisco a la comunidad, y alternativas de registro para que no se pierdan los apoyos de programas sociales.

Los pobladores reconocieron que tras el pronunciamiento de la defensoría llegó la Guardia Nacional al sitio, pero a los pocos días se fue y se quedaron solos.

La policía municipal solo va a San Andrés Cohamiata a solicitud expresa. Tienen que hacerles llegar un oficio para pedir rondines de vigilancia o llamar de un teléfono en caso de emergencia.

Los médicos siguen sin desplazarse a los centros de salud. En el lugar permanecen los enfermeros de la comunidad, pero no pueden atender a los pacientes que llegan con enfermedades o complicaciones médicas y desplazarse implicaría un traslado de hasta 7 horas.

Sobre los apoyos sociales federales, como el estímulo a personas de la tercera edad y la beca Benito Juárez están suspendidas de momento. En el caso de los apoyos locales y estatales se trabajan a través de internet, pero los pobladores aseguran que las ayudas no pueden llegar a todos.

Aldo Reynoso, tercer visitador de la Comisión explica que “también parte del problema es que, en la ruta, pueden iniciar enfrentamientos. Ese es el detalle, si logras pasar, te vas a quedar en San Andrés porque te va a dar miedo regresar”.

Una violencia más cercana

Los mismos pobladores reconocen que no es el primer retén que han sufrido a manos de grupos criminales. Entre los años 2010  y 2011 también lo vivieron por parte de los Zetas, pero reconocen que el grupo criminal nunca accedió a la comunidad como sucede ahora.

Incluso partícipes de proyectos sociales reconocieron que en 2013, camino a la comunidad tuvieron una revisión a manos de un grupo armado, lo que les desmotivó a llegar a su destino. Finalmente, por miedo a que sucediera lo mismo este mes, decidieron no dirigirse a la comunidad.

“Ahora tenemos conocimiento que en la noche se insertan en la comunidad (de San Andrés) para resguardarse cuando tienen enfrentamientos, y si bien no estamos con ninguno de ellos, no queremos que en una de esas pase un fuego atravesado” comenta otro de los testigos.

Para los grupos criminales es fácil insertarse, pues San Andrés Cohamiata está compuesto por 21 pequeñas comunidades, a las que llaman comisarías y que atraviesan largas distancias donde puede no existir ni luz.

Un territorio de amapola

Desde 2018, la Fuerza Única Regional reportó  la presencia de sembrados de amapola en la Zona Wixárika, en concreto en la comunidad de San Andrés Cohamiata.

El aseguramiento fue uno de los más grandes de ese año y ocurrió en la Comisaría de Los Lobos. Ahí encontraron 13 sembradíos con 861 mil 800 plantas de amapola, que representaban más de la décima parte de todo lo hallado en lo que va del año.

“El presente artículo es propiedad de Animal Político

Flores, S. (2021). Grupos criminales asedian con retenes a comunidades Wixárikas de Jalisco. Animal Político. Recuperado el 08 de abril de 2021, de https://www.animalpolitico.com/2021/04/grupos-criminales-retenes-wixarikas-jalisco/

Productores de amapola piden apoyos del programa Sembrando Vida

Sergio Ocampo Arista, corresponsal La Jornada

24 de enero de 2021, 21:06

Campo de amapola en la sierra de Guerrero.
Campo de amapola en la sierra de Guerrero. Foto Sergio Ocampo / Archivo

Chilpancingo, Gro. Campesinos productores de amapola, del municipio de San Miguel Totolapan, ubicado en la Tierra Caliente de Guerrero, denunciaron que elementos del Ejército Mexicano, destruyeron unas 50 hectáreas de sembradíos de amapola.

Vía telefónica, uno de los campesinos que solicitó el anonimato, señaló que en los últimos días los soldados, “llegaron muy violentos y destruyeron los plantíos de amapola de las comunidades de Huerta Vieja, El Ahuacate, San Nicolás del Oro, San Miguelito, Laguna Seca, Petlacala, Laguna de Huayanalco, San Bartolo y Coronilla, del municipio de San Miguel Totolapan”.

Afirmó que arribaron alrededor de 150 militares “llegaron muy agresivos, y por un momento, no los dejamos pasar, éramos como 200 campesinos, pero después de unos minutos, el comandante sacó la pistola y nos apuntó, y enseguida los solados cerrojearon los rifles, y también nos apuntaron, por lo que decidimos dejarlos pasar a destruir nuestros plantíos”.

La situación se puso tensa “porque los soldados nos empujaron, y hubo jaloneos, tan es así que a muchos nos rompieron las camisas, por eso al último los dejamos pasar”.

Hoy como a las seis de la mañana nos reunimos, “y fuimos a ver a los soldados, a Huerta Vieja, uno de los pueblos afectados, pero ya habían destruido los plantíos; al llegar a un compañero los soldados le pegaron de leñazos, y cuando tratamos de defenderlo, los militares se fueron a esconder al cerro”.

En ese sentido, a nombre de sus compañeros productores de amapola demandó al presidente Andrés Manuel López Obrador “que nos apoye, porque aquí a estos pueblos de la sierra no llega el apoyo del programa Sembrando Vida, solo llega a la cabecera de San Miguel Totolapan”.

Ya les dijimos a los militares que “si nos hacen llegar el apoyo, dejamos de sembrar el enervante. A nosotros no nos dan ningún tipo de apoyo, hoy destruyeron 50 hectáreas de sembradíos, y en días pasados destrozaron cada día de una a dos hectáreas, y llegamos y les pedíamos que no lo hicieran, pero no entendieron los soldados, al contrario se ensañaron más”, concluyó.

“El presente artículo es propiedad de La Jornada

Ocampo Arista, S. (2021). Productores de amapola piden apoyos del programa Sembrando Vida. La Jornada. Recuperado el 25 de enero de 2021, de https://www.jornada.com.mx/notas/2021/01/24/estados/productores-de-amapola-piden-apoyos-del-programa-sembrando-vida/

Excluyó Gobierno Federal más de 100 comunidades serranas del Programa “Sembrando Vida”

***Dejaron el cultivo de la amapola, pero siguen sin llegar los programas federales

Bernardo Torres

San Miguel Totolapan, Guerrero.- Más de 100 localidades de la zona serrana del Municipio de San Miguel Totolapan fueron excluidas del programa “Sembrando Vida”, uno de los proyectos del presidente de México Andrés Manuel López Obrador para cambiar la siembra de la amapola por árboles frutales.

En una asamblea celebrada en la comunidad de La Mozimba, de este municipio integrantes del Observatorio para la Pacificación y el Desarrollo de la Sierra, lamentaron el incumplimiento del Gobierno Federal a este compromiso que habría cambiado las condiciones de atraso en la sierra.

En la Reunión para la Construcción de la Paz y la Reconciliación de las Comunidades, el comisario de Los Laureles Mario Urioso García, indicó que de 114 comunidades que conforman el municipio sólo dos entraron al programa, y sólo un total de 43 personas en total.

Dijo que las localidades se sumaron de manera voluntaria al proceso de pacificación con la esperanza de acceder a los programas federales, dejar la siembra de enervantes y cambiar el estigma de “amapoleros” que por años han tenido en la sierra.

San Miguel Totolapan es el segundo Municipio donde más se siembra amapola, y de acuerdo con el Observatorio cada año son destruidas alrededor de 10 hectáreas de este cultivo ilegal, del cual se mantienen la mayor parte de los habitantes en esta zona.

El programa Sembrando Vida, fue uno de los principales compromisos que hizo el Gobierno Federal con las comunidades de la parte alta y media de la sierra, pero a dos años de iniciada esta administración los apoyos no han llegado, a pesar de varias solicitudes que hicieron en su momento al delegado del gobierno, Pablo Amílcar Sandoval.

En el encuentro celebrado en Mozimba este sábado, participaron comisarios de más de 20 comunidades de los Municipios de Atoyac, San Miguel Totolapan, Ajuchitlán del Progreso y Heliodoro Castillo, los cuales hicieron el mismo llamado al Gobierno Federal, que ponga atención a los pueblos de la Sierra.

Isidro Alegre comisario de la comunidad de Lomillos, indicó que están haciendo esfuerzos sobrehumanos para sacar adelante a sus familias ya sin el cultivo de amapola, sembrando, aguacate, manzana y durazno, pero se enfrentan también a la falta de mercado.

Tampoco tienen caminos pavimentados, y desde hace varios años han pedido a los tres niveles de gobierno se concluya con el eje carretero Filo de Caballos-Puerto del Gallo-Vallecitos de Zaragoza que detonaría la economía en toda la zona.

En estas comunidades, la mayoría de los niños y jóvenes no tienen acceso a la educación, y la siembra de amapola se convierte en la única actividad desde que terminan la primaria, así lo narraron algunos jóvenes.

Emiliano, es un joven de 25 años que aún se dedica a la siembra de enervantes desde los 15 años, de haber tenido oportunidad le hubiese gustado estudiar la carrera en Contaduría, detalla mientras recorre su plantación.

Debido a que se dedica a esta actividad, lamenta tener que vivir separado de su familia y sus hijos, porque tampoco quiere que se involucren con la siembra ilegal y quiere darles un mejor futuro.

La siembra de amapola, dijo, ya ni siquiera es rentable, el precio de la goma de opio sigue por los suelos, y la destrucción de plantíos por las autoridades es cada vez más frecuente, generándoles grandes pérdidas económicas.

Carlos Verónica Estrada, poblador de La Mozimba, exigió la atención inmediata al gobierno y se generen nuevas oportunidades de trabajo para sus jóvenes y niños “no nos vamos a conformar con ser amapoleros toda la vida”.

La señora Esmeralda García por otra parte, demandó que se dote a las comunidades de servicios médicos, una clínica de salud, doctores y medicinas, por que dice que llevan años invisibilizados y con la prohibición de enfermarse.