El reto de llevar agua a 12 millones de mexicanos que no tienen

El problema de la falta de agua en México afecta a 12 millones de personas. Esta cifra equivale al total de habitantes de las zonas metropolitanas de Monterrey, Guadalajara y Querétaro.

Redacción Animal Político

16 de marzo de 2021

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Especial

En conjunto, las zonas metropolitanas de Monterrey (5.4 millones), Guadalajara (5.3 millones) y Querétaro (1.6 millones) tienen alrededor de 12.2 millones de habitantes, de acuerdo con el censo de población 2020 del INEGI. Esta cifra es similar a la cantidad de mexicanos que carecen de agua.

Y es que, a pesar de los esfuerzos por dotar de este servicio esencial a toda la población, la realidad es que la falta de acceso de agua limpia y saneamiento que afecta a 12 millones de personas es un reto que involucra no sólo al gobierno, sino a todos los mexicanos en conjunto.

Una de las complicaciones para hacer frente a esta problemática es que la población que carece de agua está distribuida a lo largo de los casi 2 millones de metros cuadrados que tiene el país, y en muchos casos se encuentra en comunidades y zonas alejadas o de difícil acceso.

La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la urgencia de tomar acciones para reducir esta carencia ya que, por ejemplo, el lavado de manos resultó una de las principales herramientas para combatir el virus y evitar contagios.

“México tiene una dispersión de comunidades a lo largo y ancho del país, en diversos ecosistemas, algunos con mayores presiones que otros de estrés hídrico, de escasez de agua, y definitivamente el agua es un pilar fundamental para el desarrollo social, económico y ambiental de estas comunidades, y para detonar otros procesos adicionales de empoderamiento, de educación, en fin, el agua es este vector que permite una mínima línea base de vida digna”, explicó María José Villanueva, directora de Conservación del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

Adicionalmente, comentó la especialista, nuestro país es una de las regiones más vulnerables al cambio climático, por lo que la escasez de agua puede agudizarse por cambios en el patrón de precipitaciones y en la captación de agua por pérdida de bosques o la sobreexplotación de mantos acuíferos. La falta de agua se trata de un problema que requiere diversas acciones y programas para solucionarlo, puesto que las razones por las que millones de personas carecen de este servicio son muy variadas.

“No hay una ‘bala de plata’ que nos pueda ayudar a atenderlo. México es un país con una diversidad de ecosistemas y de problemáticas que no vamos a tener una única solución, sin embargo, sí podemos tener líneas de trabajo o avenidas que nos ayuden a escalar este trabajo. Organizaciones como WWF trabajan en pilotear y mostrar modelos de cómo se puede hacer”, añadió Villanueva. De todo el país, la Zona Metropolitana del Valle de México, donde habitan 21.8 millones de habitantes, es considerada la región con mayor estrés hídrico.

Según la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), 26% de la población de la ZMVM no recibe la cantidad suficiente de agua, 15% no cuenta con servicio diario y casi 1.8 millones de habitantes de la metrópoli se abastecen por tandeo, es decir, básicamente por pipas.

En esta región dos de cada tres litros de agua que se consume se extrae de los acuíferos lo cual provoca, entre otras consecuencias, que se generen hundimientos en la ciudad; en la actualidad la cifra es de 30 centímetros por año de hundimientos, además de que se extrae agua de profundidades de casi 1,200 metros. La otra tercera parte del agua que se consume proviene del Sistema Cutzamala, ubicado a unos 250 kilómetros de la Ciudad de México.

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Para Pipola Gómez, coordinadora de proyectos de la organización Agua Capital, existen alternativas para mejorar la situación, como tener nuevas fuentes de abastecimiento; por ejemplo, la captación de agua de lluvia, así como conservar y restaurar el suelo de conservación −que es donde se recarga y se infiltra de manera natural la mayor cantidad de agua− y aumentar el tratamiento y reúso del agua, ya que actualmente sólo se trata 16% de las aguas residuales.

“Es muy importante que nosotros, como ciudadanos, podamos entender el problema del agua porque finalmente cuando abrimos las llaves y tenemos la fortuna de que en nuestra casa haya agua, esto invisibiliza el problema. Entonces al final si tú abres la llave en tu casa y tienes agua, pues aunque estás escuchando que hay un problema como que no logras medir estos impactos. Yo creo que entre más informados estemos, mayor conciencia vamos a poder generar y entonces hacer acciones locales con las cuales podemos contribuir para mitigar el estrés hídrico”, consideró.

SOLUCIONES EN MARCHA
De acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible plasmados en la Agenda 2030, promover el acceso de agua limpia y saneamiento es fundamental para lograr el bienestar y desarrollo de la sociedad, por ello se han involucrado organizaciones de la sociedad civil y empresas para hacer su parte. Entre las acciones que se pueden hacer para reducir la cantidad de personas sin agua en México está, de acuerdo con Villanueva, promover una gestión integrada y eficiente del agua.

“Hoy por hoy hemos trabajado de manera importante como país en reconocer que el agua obedece a procesos complejos y que requieren tener en el centro a la naturaleza, que es la proveedora, dadora y reguladora de este vital líquido. Hablo de soluciones basadas en la naturaleza como son los bosques, como es la captura del agua, bosques como retención del suelo que evitan erosión y por ende cuando llega el agua se absorbe más; hablo de soluciones basadas en la naturaleza, como manglares, como bosques que al fin y al cabo mantienen el flujo hídrico o del agua”, detalló.

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Otras acciones a desarrollar son conservar el caudal ecológico que corre en los ríos y que eso permita mantener procesos ecológicos fundamentales no sólo para la naturaleza sino para actividades productivas, además de trabajar con ecotecnias y acceso al agua en comunidades que están alejadas, marginadas.

Desde hace 14 años, WWF junto con la Industria Mexicana de Coca-Cola (IMCC) y Fundación Coca-Cola trabajan juntos en la preservación de la cuenca del río Conchos, que es un afluente del río Grande y río Bravo, el cual tiene arroyos desde la Sierra Tarahumara al Desierto Chihuahuense, y esta colaboración beneficia a la naturaleza y a las personas con tareas puntuales en comunidades indígenas rarámuris y en áreas de bosques y manantiales. En los últimos cinco años, se han beneficiado cerca de 2,000 personas en extrema pobreza de esa región y se han mejorado sus medios de vida, informó la directiva de WWF.

“Nos hemos enfocado a, por un lado, proteger 49 manantiales que son vitales para el abastecimiento de agua en estas comunidades indígenas rarámuris. Hemos capacitado a cerca de 500 personas en el mantenimiento de sistemas de captación de agua de lluvia, que en este tipo de ecosistemas es fundamental para poder asegurar que en tiempos de estiaje las comunidades puedan tener acceso al agua y no tengan que recorrer grandes distancias”, explicó.

De hecho, gracias a estos sistemas se han captado 3.8 millones de litros de agua que de otra forma se hubieran perdido. Estos sistemas de captación de agua permiten que se puedan instalar y mantener huertos de traspatio y así promover una diversificación de los alimentos que se consumen en esa zona.

Imagina a una niña que tiene que ir caminando por cinco horas para obtener agua, a veces sin mucha suerte, y agua que además no necesariamente está dispuesta en calidad y cantidad. Quien está involucrado en labores de la casa es un tema que nunca termina, la capacidad de tener ahora un tinaco ha beneficiado a las familias de manera significativa en no tener que estar recorriendo estos largos trechos; también ha permitido tener acceso a alimentos de hortaliza”, ejemplificó Villanueva.

Además de lo que se hace en esa zona, en la ZMVM la organización Agua Capital en conjunto con IMCC pusieron en marcha un proyecto de instalación de sistemas de captación de agua de lluvia el cual, además de habilitar las casas para ello, incluye programas de capacitación y de cultura del agua para los beneficiados.

Entonces ellos saben cómo funciona el equipo, cómo mantenerlo, y además empiezan a generar mayor conciencia sobre el manejo y ahorro del agua, porque con un sistema de captación se pueden garantizar hasta ocho meses de abasto de agua, agua segura”, explicó Pipola Gómez.

Estos sistemas consisten en hacer una instalación en el techo de las viviendas para captar el agua de lluvia que se canaliza; el agua de las primeras lluvias no se usa, pero cuando llega el agua limpia se almacena en contenedores que están conectados a las viviendas.

“El agua desde que inicia este proceso va pasando por diferentes filtros. Hay un filtro de hojas, se va purificando el agua hasta llegar a cuando está almacenada, donde se clora para garantizar su calidad. Con un sistema de captación de agua de lluvia tienes agua para consumo humano pero no potable. Lo que sí puedes hacer es agregar un filtro purificador para que entonces el agua sea potable”, agregó.

Esto es posible debido a que en la ZMVM llueve 6 meses al año y una casa con un techo más o menos de 60 metros cuadrados puede captar al año 43 metros cúbicos, suficientes para un abasto básico, consideró la directiva de Agua Capital.

Para definir dónde se instalan estos sistemas se cuenta con un diagnóstico que define cuáles son las zonas con alta precariedad hídrica.

“Nosotros, junto con la Industria Mexicana de Coca-Cola, Fundación Coca-Cola e Isla Urbana, estamos basándonos en este diagnóstico y decidimos que íbamos a empezar a trabajar en las alcaldías de Tlalpan e Iztapalapa”, comentó.

Una vez ubicadas las zonas para aplicar este sistema, se hace una convocatoria, se trabaja con las potenciales familias beneficiadas y se hace una evaluación y visita técnica a la vivienda para ver que el techo pueda captar agua de lluvia. Para este año, se tiene una meta de 100 sistemas de captación de agua de lluvia.

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Estos son sólo dos de los proyectos en los que Fundación Coca-Cola y la IMCC han participado como parte del objetivo de llevar agua a más de un millón de mexicanos para 2030, el cual cuenta con una primera inversión de 50 millones de pesos.

Otros de los resultados conseguidos en materia de agua por la IMCC son el devolver a la naturaleza más del 100% del agua usada en sus productos, la disminución de 36% del consumo de agua en sus plantas embotelladoras y conseguir regresar anualmente más de 11 mil millones de litros de agua, lo que es equivalente a 5 mil albercas olímpicas, además del tratamiento del 100% de las aguas industriales derivadas de su producción.

Además, en conjunto con Pronatura, se han beneficiado a cerca de 500 mil personas en diversas comunidades a través de programas de acceso y conservación, y el Programa Nacional de Reforestación y Cosecha de Agua ha permitido, de 2007 a la fecha, la plantación de más de 79 millones de árboles que contribuyen a la absorción de agua en la tierra, reabasteciendo así los manantiales, ríos y lagos. Esto a su vez ha contribuido a la generación de más de 115 mil empleos.

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Redacción Animal Político. (2021). El reto de llevar agua a 12 millones de mexicanos que no tienen. Animal Político. Recuperado el 16 de marzo de 2021, de https://www.animalpolitico.com/2021/03/el-reto-de-llevar-agua-a-12-millones-de-mexicanos-que-no-tienen/