El último tramo de evidencia del Departamento de Justicia relacionado con Jeffrey Epstein está resurgiendo un patrón incómodo pero cada vez más familiar: los mismos círculos de influencia (finanzas, estrategia política, tecnología de vigilancia y ecosistemas mediáticos de “trucos sucios”) siguen superponiéndose. Es menos una conspiración única que una red al estilo de Gotham donde el crimen, el poder y la legitimidad de la élite se confunden. Esta vez, el renovado escrutinio ha vuelto a poner a Cambridge Analytica en escena.
Los observadores han señalado la relación de larga data entre el análisis de datos y la estrategia política, especialmente en la forma en que las elecciones modernas están determinadas por la focalización conductual, la desinformación y la indignación diseñada. Desde la adquisición de X por parte de Elon Musk, el ecosistema en línea de derecha más amplio (Reddit, 4Chan y centros relacionados) ha seguido expandiendo su influencia en la imaginación política y la vida social de los estadounidenses blancos, reforzando los mismos conductos que ayudaron a normalizar la desinformación como arma política.
Las publicaciones en las redes sociales han establecido paralelismos entre las controvertidas estrategias de extracción de datos utilizadas por Cambridge Analytica durante la campaña Brexit y el trabajo en curso de empresas de análisis y defensa como Palantir. Los críticos argumentan que estas herramientas permiten operaciones de influencia coordinadas: no sólo amplifican la desinformación, sino que también dan forma a las narrativas de manera que sirvan a los benefactores políticos ricos. Un usuario, @relevantusername, describió a Palantir como un conducto para la desinformación, vinculándolo al mismo ecosistema que alguna vez conectó a Facebook y Cambridge Analytica.
También hay renovadas preguntas sobre las conexiones personales y políticas entre los fundadores de Cambridge Analytica, Epstein, y figuras políticas influyentes. Documentos que han aparecido recientemente sugieren vínculos políticos más profundos y un patrón de conducta cuestionable entre los principales actores en el espacio de los datos políticos, lo que genera preocupación de que estas redes hayan estado operando con mucho menos escrutinio del que justifica su impacto.
Incluso la campaña del Voto Popular ha sido objeto de un renovado escrutinio. Algunos observadores, incluido @flyingrodent, sostienen que funcionó menos como una campaña de presión democrática y más como parte de una agenda más amplia para desestabilizar al Partido Laborista y alterar la dinámica partidaria tradicional. El resultado ha sido un creciente llamado a realizar una investigación seria sobre los movimientos políticos y las operaciones de influencia durante las últimas dos décadas, particularmente cuando pueda haber interferencia extranjera.

