En un giro dramático de los acontecimientos, el director ejecutivo de NVIDIA, Jensen Huang, refutó las afirmaciones de un posible acuerdo de inversión de 100 mil millones de dólares con OpenAI, afirmando que nunca existió un acuerdo formal. Según Huang, las discusiones sobre la inversión fueron meramente conversacionales y no se tradujeron en ninguna financiación tangible. Esta revelación ha provocado especulaciones sobre la dinámica actual entre los gigantes tecnológicos, particularmente a la luz de las recientes expresiones de insatisfacción de OpenAI con respecto al rendimiento de la GPU de NVIDIA.
Las redes sociales están repletas de reacciones, incluidos comentarios de usuarios que han aceptado la situación a través de productos irónicos. Un usuario señaló: “Mi camiseta ‘el acuerdo NVIDIA-OpenAI no tiene impacto en nuestra relación financiera con OpenAI’ hace que la gente me haga muchas preguntas respondidas por la camiseta”. Otros no son tan optimistas, y otro usuario comentó en su camiseta que decía: “El hecho de que NVIDIA no vaya a invertir 100 mil millones de dólares en OpenAI no significa que no podrán pagarnos por los centros de datos para los que estamos pidiendo préstamos para construir”.
Para complicar aún más las cosas, surgieron múltiples informes que sugieren que OpenAI no solo está insatisfecho con la velocidad del hardware de NVIDIA, sino que está buscando activamente alternativas a las últimas ofertas de chips de IA de NVIDIA. Esta aparente ruptura ha llevado a especulaciones sobre la trayectoria futura de la asociación. En BlueSky, un usuario señaló descaradamente: “Aparentemente, después de los comentarios de Jensen Huang este fin de semana, son fiiiiiiiighhhttttiiiiiiiinnnnnggggg”, en referencia a las crecientes tensiones.
Las consecuencias de esta situación sacan a la luz las implicaciones del posicionamiento estratégico de NVIDIA en medio del competitivo panorama tecnológico. Los analistas han comenzado a evaluar la disparidad entre la fortaleza de mercado de NVIDIA y las aspiraciones de OpenAI. “NVIDIA no quiere pagar el impuesto de valoración de OpenAI”, dijo otro comentarista, resumiendo el dilema que enfrentan estas empresas mientras navegan por su compleja relación.

