La actuación de Bad Bunny en el Super Bowl celebra las Américas

Con el trasfondo político masivo en torno al exterminio cultural forzado, los hispanos, los hispanohablantes, etc. que viven en los Estados Unidos han encontrado consuelo en su increíble capital cultural y su resiliencia. Entendido de esta manera, Bad Bunny fue una garantía validadora, aunque nada más que óptica, de que las cosas mejorarán porque hay más personas como él que esos odiosos políticos que abren una brecha entre la gente del país.

Boxeo, música, dominó, prácticamente todos los elementos básicos de la vida latinoamericana en los medios de comunicación se comprimieron en el programa de Bad Bunny. Un vistazo a la bella Karol G, una boda –una real– y el niño, Liam, recibiendo el Grammy, fue una catarsis de esperanza para los espectadores.

Celebración: por dentro y por fuera

Los seguidores elogiaron su actuación como una celebración de la cultura latinoamericana. “Bad Bunny ha nombrado a todos los países de América Latina en defensa de los migrantes”, señala una publicación, destacando el compromiso del artista con los temas sociales y su postura frente al presidente Donald Trump. Esto se produce cuando algunos usuarios reflexionaron sobre el atractivo y la influencia del cantante, con comentarios como: “Cuanto más político y menos egocéntrico es Bad Bunny, más guapo me parece”, resonando entre muchos fanáticos.

Los críticos, sin embargo, expresaron sentimientos encontrados. Un usuario de Blue Sky expresó su dificultad para apreciar su música y admitió: “Me resulta imposible. Zero”. Sin embargo, la profundidad emocional de la actuación siguió resonando en los demás, como comentó otro espectador: “Estaba llorando viendo a mi pequeño Bad Bunny”, subrayando el papel de embajador que desempeña para un público más joven.

En medio de la celebración, los comentarios sobre el impacto de Bad Bunny fueron más allá del entretenimiento. Sus palabras y acciones durante el programa tocaron temas sociales importantes, lo que provocó comentarios de que simboliza una voz para más de 45 millones de hispanohablantes en los EE. UU., ahora ignorados por figuras políticas como Trump. “Cuando Trump grita: ‘Nadie entiende una palabra que este tipo [Bad Bunny] está diciendo’, sugiere que cualquiera que entienda español es un ‘Nadie’ para él”, articuló una publicación en las redes sociales, lo que generó más debates sobre la representación y la dignidad en la cultura. Habríamos asumido que estaba viendo la celebración de Turning Point.

Sin embargo, para esa clase de hombre blanco, el silencio siempre es peor que la ignorancia ruidosa de su ego. Para todos los demás, Bad Bunny habló principalmente por ellos. Hay algunos sectores del pensamiento chicano y de izquierda que cuestionan la comercialización de tantos aspectos. La consecuencia evidente es la cooptación para decir: tanto disentimiento y nada más, para que no haya menos beneficios. Lamentablemente, es probable que sea cierto, pero la apertura de cierta disidencia en una plataforma de este tipo da en el blanco con más fuerza que una lectura completa de Marx para tantas personas en tan poco tiempo.