Senado argentino aprueba ampliar jornada laboral a 12 horas

BUENOS AIRES, 13 de febrero de 2026 – El Senado argentino aprobó una reforma laboral regresiva durante la presidencia de Javier Milei, permitiendo que las jornadas laborales se extiendan a 12 horas, una medida que desató protestas en todo el país e inspiró repugnancia en el público de LATAM. La legislación, aprobada en las primeras horas del 11 de febrero, también elimina las horas extras pagadas, exige menos derechos para los trabajadores y revoca un derecho de un mes de vacaciones que históricamente ha sido una piedra angular de los contratos laborales argentinos. La medida es una regresión importante que esclavizará al argentino promedio.

Por su parte, el presidente de extrema derecha, Javier Milei, elogió la nueva ley como “histórica” y la calificó como un paso necesario hacia la recuperación económica. Sin embargo, las reacciones en las redes sociales denotan una narrativa contrastante, y muchos expresan temores de que tales políticas reflejen prácticas laborales de explotación que recuerdan al trabajo esclavo.

Una publicación destacó los cambios radicales aprobados bajo la administración de Milei: “¿Quieres trabajar 12 horas/día? ¿Que en vez de dinero te paguen con comida? ¿Adiós al pago de horas extras?” (¿Quiere trabajar 12 horas al día? ¿En lugar de dinero, recibir comida? ¿Decir adiós al pago de horas extras?), haciendo referencia a la eliminación de las protecciones laborales estándar.

Los críticos también establecieron paralelismos con las tendencias de las políticas laborales internacionales, citando movimientos contrastantes en países vecinos. Mientras las reformas laborales locales en México apuntan a reducir las horas de trabajo, las enmiendas de Argentina parecen amplificar el poder corporativo al tiempo que socavan los derechos de los trabajadores. “La ultraderecha es esto: jornadas de 12 horas y despidos gratis”, señaló un crítico, subrayando los temores de prácticas comerciales irrestrictas sin protecciones adecuadas para los trabajadores.

Quienes se oponen al plan han expresado preocupación por la seguridad laboral y el deterioro de las condiciones laborales, y han pedido disturbios civiles tras el anuncio del gobierno. “¿Cómo es posible una jornada de 12 horas si estamos bajando las horas semanales a 42?” (¿Cómo es posible una jornada laboral de 12 horas si reducimos las horas semanales a 42?), preguntó perplejo un usuario de las redes sociales.

La nueva ley, que aún requiere la aprobación de la Cámara de Diputados, amenaza con polarizar aún más la dinámica laboral en Argentina a medida que los sindicatos, los activistas y el público responden a la agresiva estrategia económica de Milei. A medida que las protestas cobran impulso, las implicaciones para el futuro de los derechos laborales argentinos siguen siendo inciertas.