Agotamiento crónico, estrés, doble y triple jornada, enfrentan mujeres a un año de teletrabajo por Covid

Aline Espinosa Gutiérrez | CIMAC Noticias.

Viernes 9 de abril de 2021

Muchas mujeres no pueden optar por el trabajo desde casa. Foto: Sonia Gerth/Cimac

Ciudad de México. Con la llegada de la pandemia, la carga de trabajo de las mujeres aumentó de manera doble o triple. Ellas se ven obligadas a repartir su tiempo entre: las tareas del hogar, los pendientes de la oficina y el cuidado y atención de su familia, lo que les ha provocado un agotamiento crónico que demuestra la falta de reconocimiento de ellas como seres humanos y de sus derechos.

Así lo asegura el estudio “Madres trabajadoras y Covid-19 efectos de la pandemia en circunstancias de teletrabajo en México”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, en el que se entrevistó a 57 mujeres con al menos un hijo o hija menor de 12 años con el fin de visibilizar cómo la pandemia ha afectado a las mujeres que laboran.

Antes de la pandemia, señala el estudio, las mujeres dedicaban 20 horas a la semana a labores no remuneradas y 12.3 horas de trabajo no remunerado de cuidados a integrantes del hogar mientras que los hombres destinaban 5 horas a la semana para los mismo apartados.

Cifras que la pandemia, específica el estudio, agravó e hicieron más evidentes las brechas de desigualdad que afectan a las mujeres debido a la presencia de los roles de género en los hogares y en las empresas: sobrecargas de trabajo, despidos injustificados, exclusión del mercado laboral, violencia en los hogares, y muchas otras agresiones.

De acuerdo con el estudio, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) registró que 56.60 por ciento de las mujeres se encontraba sin trabajo, 24.78 por ciento trabajaba fuera de su hogar, 4.10 por ciento ya trabajaba desde casa, incluso antes del Covid-19, y sólo 12.21 por ciento trabajaban fuera de su hogar con posibilidad de teletrabajo antes de la llegada de la pandemia a México.

Con el cierre de las escuelas y las guarderías, que antes era una ayuda, las mujeres se vieron en la necesidad de enseñar y supervisar las tareas y clases de sus hijos mientras realizan más actividades, lo que para algunas ha resultado bien, pero para otras ha sido fatal, pues ha reducido sus espacios de participación en el mercado laboral.

“Algunas de ellas tuvieron que dejar de lado la actividad laboral. Ello tuvo como consecuencia que en un año se han perdido 1.3 millones de empleos formales de mujeres en condición de teletrabajo”, específica el estudio.

Así, sin empleo, sin ingresos, y con sobrecargas de labores, las mujeres han vivido un retroceso en el ejercicio de sus derechos. Ejemplo de ello, son las trabajadoras del hogar, quienes para mantener a su familia han sido obligadas a laborar más de 12 horas, por más días, sin mejoras salariales, sin medidas sanitarias para no contagiarse y siempre bajo el riesgo de ser despedidas sin previo aviso.

Otro sector muy afectado, describe el estudio, son las mujeres que pertenecen al ámbito de la salud. Al estar en la primera línea de atención de la pandemia, ellas se han expuesto a largas jornadas de trabajo sin descanso, incluso se han tenido que aislar de sus familias y hogares, pues todos los días corren el peligro de contagiarse. Según el estudio, estas mujeres representan 72.8 por ciento del sector de salud.

Los testimonios recolectados por el estudio revelaron que las mujeres han sufrido de políticas estrictas que no contemplan el cuidado de sus hijos como algo que puede interferir con su trabajo. Mucho menos el que ahora ellas debían desempeñar un acompañamiento en la educación a distancia de sus hijos, por lo que la mayoría tuvo que apegarse a las condiciones que se les dictaron.

En pocos casos, resalta el estudio, se implementaron protocolos que atendieran las necesidades familiares, sin embargo, esto no se ha traducido en medidas institucionalizadas para atender dicha cuestión en lo que va de la pandemia.

Por su parte, las mujeres que estuvieron embarazadas con hijos y realizaron las mismas actividades que las que no, sólo se les permitió cuidar de su gestación y cuidados de sus hijos según el tiempo destinado por la ley. Muy pocas fueron las que tuvieron la posibilidad de tener un permiso de maternidad más prolongado con goce de sueldo, otras debido a la carga de trabajo decidieron no tomar su permiso de maternidad por el miedo de perder su sustento económico.

Después del parto, estas mujeres dijeron que pasaron por más dificultades. La llegada de un nuevo bebé a sus vidas, sumó más trabajo. A algunas de ellas no se les proporcionó horarios de trabajo flexibles, por lo que optaron llevar a sus hijos a guarderías privadas cercanas a su domicilio mientras que las que no pudieron solventar este gasto acudieron por ayuda con sus familiares o de trabajadoras del hogar.

Frente a la falta de políticas claras sobre teletrabajo, casi todas las mujeres con hijos y embarazadas con más hijos, decidieron renunciar a puestos de mayor responsabilidad con mejores salarios, no participaron en proyectos simultáneos, se negaron a capacitarse o de subir de puesto con tal de poder conciliar mejor el tiempo laboral, familiar y personal.

La carga de trabajo, revela el estudio, aumentó el triple para las mujeres con hijos y fue aún mayor para las mujeres que ya tenían hijos, pero estaban embarazadas. En suma, en algunos trabajos, se les hizo firmar cartas compromiso o establecieron reglas para regular cómo debían comportarse ellas en sus casas, por ejemplo: se les exigió que no se escucharan ruidos o no tuvieran distracciones cerca.

“Nos hicieron firmar una carta responsiva sobre el home office… donde decían que tú te estabas comprometiendo a destinar un lugar específico para poder realizar tus actividades laborales, sin la interrupción de mascotas o menores de edad”, dijo Tamara, madre de un hijo, quien participó en la encuesta.

Ante este contexto, el total de las mujeres muestra una alta frustración por el hecho de que el trabajo doméstico se haya incrementado tanto, sobre todo las labores de cocina, lavar trastes y la limpieza en general; y muchas no cuentan con redes de apoyo ni están contratadas, por lo que llevan solas la carga de trabajo no remunerado.

El resultado, las mujeres no cuentan con espacios ni tiempo propio. Muchas de ellas dejaron de practicar deporte o hacer actividades que les producían placer, su alimentación ha empeorado, y, en algunos casos, han sido agredidas por sus parejas, esto ha provocado que ellas padezcan de depresión, ansiedad, insomnio y cansancio crónico por el sobreuso de su cuerpo.

En la casa trabajo y en la oficina más

La rutina antes del Covid-19 de Juana Morales, madre de un niño de 5 años, era levantarse temprano, preparar el desayuno, llevar a su hijo a la guardería y llegar al trabajo. Actividades que le tomaban 3 o 4 horas, pues vivía muy cerca de su oficina, por ello prefería caminar antes que tomar el transporte público.

Cuando el virus llegó y empezó el confinamiento, la mandaron a casa con un bonche de trabajo, sin preguntarle si tenía una computadora o un espacio para hacerlo. Por su hijo aceptó, no quería exponerlo al contagio. A los 2 meses presentó un embarazo.

En los primeros meses de la pandemia intentó conciliar sus tiempos pero no pudo, las clases de su hijo tomaban mucho tiempo y no tenían un horario fijo, el trabajo de su oficina era mucho, incluso en su área hicieron un grupo de WhatsApp, y los síntomas del embarazo la aquejaban. Juana pasaba más de 8 horas sentada, en consecuencia, sus piernas comenzaron a hincharse. 

“Se me hizo muy pesado porque tus jefes parten de que tú estás en tu casa y que no tienes otra cosa que hacer que trabajar, pero la carga de trabajo para las mujeres de por sí ya tienen una extra que es la casa. Sentí que el trabajo subió 4 niveles. Tenía que hacerme cargo de mi trabajo, de las clases de mi hijo, de la comida y del embarazo”, explicó la mujer de 34 años en entrevista con Cimacnoticias.

En un momento de su embarazo decidió que la mañana y la tarde no era suficiente y comenzó a trabajar de noche porque así podía concentrarse más en sus tareas de oficina, sin embargo, eso la afectó aún más, sufrió de insomnio, ansiedad, el cuerpo le dolía y en las tardes se la pasaba somnolienta. “Me sentía mal, no dormía lo suficiente para estar embarazada”, dijo.

En una ocasión, se sintió mal de ver y escuchar que de manera constante llegaban muchos mensajes del trabajo a su celular, su jefe le pedía que resolviera un pendiente de manera urgente, ella sólo le pudo avisar que iba camino al hospital. Para Juana su cuerpo no ha descansado desde marzo de 2020, fecha en que inició la pandemia.

Hoy Juana vive a tres horas de su trabajo con su hijo, su bebé recién nacido y su pareja. Tuvo que desalojar el departamento en el que vivía antes pues un inquilino se contagió de Covid-19. Este pequeño cambio, dice, agravó más su situación: debe pararse más temprano para dejar leche de su pecho para su bebé, ir al trabajo, regresar y supervisar las tareas de su otro hijo.

Más tarde, se dedica a hacer la comida, lavar la ropa, limpiar los cuartos, ver los pendientes que le quedaron del trabajo, darle pecho a su hijo y una serie infinita de actividades antes de ir a la cama. Hoy también ella vive con el medio de contagiar a sus hijos debido a que se terminó su licencia de maternidad se le exigió ir ciertos días a las instalaciones de su trabajo.

“Todos los días me siento muy cansada, tengo sueño, no me siento con tanta energía y estoy tomando vitaminas y pues el temor de sentirse así en medio de la situación de la pandemia es horrible. Leo, mi bebé, me quita todas esas vitaminas que él necesita a través de la leche y eso siento me deja en más vulnerabilidad”, finalizó.

Alejandra tiene más de 20 años trabajando en una empresa de comunicación, pese a que su jefe ha adoptado el discurso de género muy bien pues constantemente les habla a sus empleadas de la importancia de que tengan tiempos para ellas y deben cuidarse y no todo es trabajo, la realidad de la pandemia borró este discurso.

Madre de 3 hijos, separada, ella asume el cuidado, educación, crianza y manutención de sus 3 hijos, todos en edad escolar. A sus jornadas diarias de trabajo remunerado sumó las clases de sus hijos por línea, el aseo de casa, de ropa, de trastes y elaboración y compra de alimentos, y la angustia por solamente contar con un dispositivo electrónico para todos.

“Creo que a los jefes se les hace muy fácil decirte, te conectas a tal hora, agendar reuniones todo el día si es posible, y si es los 5 días de la semana mejor, pues de otra forma parece que no trabajas, debes estar disponible casi las 24 horas porque estás en tu casa, y se supone que una está muy cómoda esperando los mensajes del jefe para atenderlos inmediatamente porque esa es otra, si no atiendes pronto los 40 grupos en los que estás de Whatsapp se toma como que eres floja y que no estás al pendiente de tu trabajo.

A veces de las propias compañeras y compañeros del trabajo no tenemos la misma comprensión ni compartimos las mismas circunstancias, algunas tienen empleadas del hogar que les ayudan y ellas están más libres, o no tienen hijos, pero muchas no tenemos esa ayuda y se vuelve interminable el trabajo, pero sobre todo la exigencia”.

“Yo no tengo hijos, pero sí estoy a cargo de mis dos papás que aún viven y son adultos mayores. A mi papá le dio una embolia hace un mes y eso nos cambió la vida, ahora debo estar más pendiente de él y de mi mamá, llevarlo a sus consultas y todo lo que eso implica, y pues es tiempo. Mi jefa que dice que es muy feminista, ya ves que ahora todas lo son, me dice que no me preocupe, que puedo tomarme todo el tiempo para atenderlo e ir viendo lo del trabajo, pero yo sé por algunos compañeros, que ella se queja de los que presentamos algún inconveniente como este, o de las que tienen hijos porque dice que no vamos a sacar la chamba igual y pues hay que producir y la casa pierde, y no dudo que al cabo de un tiempo si yo me tomo ese tiempo como ella dice, me lo cobre con mi despido porque así le pasó a una compañera. Entonces esto se ha vuelto, como decirte, más estrés para una porque somos humanas y siempre hay algo que pasa en la vida que requiere nuestro tiempo y a veces eso los jefes no lo entienden; pero es muy complicado ahora tomar decisiones, o te vas al desempleo, o trabajas a marchas forzadas con todo lo emocional que eso te cuesta y desgraciadamente ¿dónde te atiendes esto?”. Jimena, 40 años de edad.

Las y los especialistas recomiendan que es necesario que se incluya el trabajo de cuidado como un trabajo esencial, que se generen políticas públicas con perspectiva de género que contemplen el cuidado de la salud mental de las mujeres y que el Estado cumpla con su obligación de establecer planes para movilizar recursos que atiendan las tareas de cuidados y exigir a las empresas que desarrollen esquemas de trabajo que sean flexibles, o rotativos durante y después de la pandemia.

21/AEG/LGL

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Espinosa Gutiérrez, A. (2021). Agotamiento crónico, estrés, doble y triple jornada, enfrentan mujeres a un año de teletrabajo por Covid. CIMAC Noticias. Recuperado el 9 de abril de 2021 de: https://cimacnoticias.com.mx/2021/04/09/agotamiento-cronico-estres-doble-y-triple-jornada-enfrentan-mujeres-a-un-ano-de-teletrabajo-por-covid

Artesanas que elaboran traje típico zapoteca abandonadas por pandemia

Diana Manzo | Página 3

Miércoles 27 de enero de 2021

  • Rosa Ramírez Tolentino solo pide supervisión del programa federal “Jóvenes construyendo” para poder reactivar su taller y mejorar su economía.

Diana Manzo

Juchitán, Oax.– La pandemia del Covid-19 no solo afecta la salud física y emocional, también la economía de artesanas zapotecas que elaboran el traje típico de esta región oaxaqueña, a Rosa Ramírez Tolentino le cancelaron todos sus pedidos, ella es dueña del taller “Traje Típico Rosa” y ahora para poder reactivarse se inscribió como instructora del programa federal “Jóvenes construyendo el futuro”, pero nadie la visita ni la supervisa y teme que le cancelen.

Desde su hogar en la novena sección de Juchitán Oaxaca, Rosa tiende su bastidor de madera e hilvana la seda con la aguja de gancho y comienza a tejer, lo hace por una hora o dos, pero está desesperada por que no hay ventas, todo se detuvo y nadie le compra, para subsistir elabora totopos de maíz, su segundo oficio.

En abril del año pasado, el gobierno de Oaxaca anunció el apoyo de incentivos y apoyos para la estabilidad económica de Oaxaca por mil 270 millones de pesos, sin embargo, ni un solo centavo llegó a manos de Rosa, por lo que conforme pasan los días y los meses, ve más difícil salir del rezago económico que vive.

Su esperanza nuevamente es “levantar el taller” es decir trasmitir, ser instructora y enseñar sus conocimientos a mujeres jóvenes a través del programa “construyendo el futuro” para que el bordado tradicional no muera y se siga elaborando el traje típico istmeño.

Rosa de 47 años de edad se preocupa por la falta de ingresos porque de ella dependen sus dos hijas menores de edad, debido a que su esposo lleva diez años recluido y sin sentencia en una cárcel regional.

“Estoy sola con mis hijas, la justicia para mi esposo aun no llega, lleva 10 años recluido sin sentencia y eso es lamentable, todo esto entre la falta de dinero y la desesperanza de vivir sin mi esposo  acelera más mi preocupación; pero no me decaigo, tengo manos y sé tejer y elaborar totopos, confío que la gente pronto me hará pedidos, me comprará trajes, un huipil o alguna otra prenda tradicional, que pronto esto pase y nos reactivemos todas, porque la estamos pasando muy mal”.

Mientras rellena con hilo una flor con su aguja de tejido, explica que vivir sola en medio de una pandemia donde te pide “quedarte en casa” pero a la vez no tener dinero para comer y en todo esto, tener un esposo recluido en una cárcel, es situación de tensión constante, pues la contingencia sanitaria seguirá por más meses.

“A veces ya no se si llorar, reír o huir, porque las ventas de traje regional no hay, y ese era un buen negocio, porque todo lo hacíamos aquí en el taller y lo vendíamos a muchas mujeres de todas partes, pero todo se canceló”.

Para subsistir sigue tejiendo con la esperanza de que alguien le compre, y además de los totopos, vende las hamacas que su esposo elabora desde el sitio donde está recluido, porque así han podido sobrevivir en estos 10 meses de contingencia sanitaria.

“Ojalá los encargados del proyecto federal de “jóvenes reconstruyendo el futuro” puedan escucharme y venir a mi casa, ayudenme, porque mi única opción ahora para tener un ingreso es dando talleres y enseñar, ya tengo a las participantes, solo requiero que siga vigente este apoyo para ellas”.

El calvario para las artesanas zapotecas es ese, hay mucha dificultad para ventas, algunas han probado ventas en redes sociales y les ha funcionado, otras siguen esperando que la pandemia acabe, aunque lo ven difícil, mientras tanto  Rosa y el resto de las artesanas siguen bordando, siguen llenando de hilos de colores vivos  los lienzos de esos trajes regionales que distinguen a la mujer zapoteca en todo el mundo.

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Manzo, D. (2021). Artesanas que elaboran traje típico zapoteca abandonadas por pandemia. Página 3. Recuperado el 28 de enero de 2021 de: https://pagina3.mx/2021/01/artesanas-que-elaboran-traje-tipico-zapoteca-abandonadas-por-pandemia/

De empleados de SRE a inmigrantes: más de 300 trabajadores de consulados al borde del despido

Los despidos se deben al vencimiento de las visas A-2 tras un decreto de EU; el gobierno de México no ha resuelto la situación en 5 años. La SRE asegura que está en pláticas con el gobierno entrante.

Arantza Ocampo y César Reveles, Animal Político

17 de enero de 2021

Cuartoscuro

Jesús Pérez tomaba su descanso de fin de año cuando lo despidieron. El 1 de enero le comunicaron, de manera remota, que no renovarían su contrato. ¿La razón? La pronta expiración de su visa diplomática. Jesús es uno de los 50 empleados de consulados mexicanos en Estados Unidos que han sido despedidos sin previo aviso, convirtiéndose en personas sin documentos legales para permanecer en el país.

Hace unos días, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) argumentó que estos despidos se debían a varios factores, entre ellos un bajo desempeño y falta de presupuesto, sin embargo, los trabajadores afectados aseguran que la única razón, como en el caso de Jesús, es el vencimiento de las visas A-2, que fueron acortadas a un plazo de cinco años por una Nota Diplomática del Departamento de Estado  de Estados Unidos emitida y entregada a la cancillería mexicana en 2016.

La Nota Diplomática, con folio 16-1279, estipula que todo el personal de los consulados que no sea ciudadano estadounidense o residente permanente local no podrá permanecer en su puesto más de 5 años. Al cumplirse este periodo, los trabajadores además de dejar el cargo deben abandonar el país.

Para poder conservar sus trabajos y garantizar la permanencia en EU, el gobierno de México solo debía regularizar la situación de las y los trabajadores y cambiar sus visas por una tipo A-1, situación que no se atendió en 5 años.

En la nota, las autoridades estadounidenses también pedían a sus similares mexicanas avisar a los empleados sobre su posible baja laboral en 2021, en caso de no regular su situación. Sin embargo, según los trabajadores, ellos nunca fueron advertidos.

Incertidumbre para cientos de trabajadores

A finales de 2020, el Comité Nacional de Empleados Locales en Estados Unidos – conformado por empleados locales de los Consulados de México en EU – denunció un ‘despido masivo’, cuando muchos de los trabajadores estaban de vacaciones y otros enfermos por COVID-19. A la mayoría le dijeron que la indicación había llegado directamente de la cancillería mexicana.

Según el Comité, los despidos se dieron en los consulados de doce ciudades: Chicago, Nueva York, Los Ángeles, Denver, Las Vegas, Tucson, Houston, San Antonio, Dallas, Indianapolis, San Francisco y Presidio.

La visa de los primeros empleados despedidos expiraba en el primer trimestre del año y se prevé que el segundo recorte masivo sea para trabajadores cuya visa pierde vigencia en agosto de 2021.

De acuerdo con datos del Comité, más de 300 empleados perderán sus empleos en los próximos meses por esta situación.

El 22 de diciembre, el canciller Marcelo Ebrard fue cuestionado sobre el tema y aseguró que ya se estaba renegociando la vigencia de las visas con el gobierno en transición.

“Yo estimo que para fines del mes de febrero podamos tener una respuesta de la nueva administración y que el nuevo estatus que logremos, por lo que hace las visas, nos permita también ajustar su situación laboral”, dijo Ebrard.

Pero mientras se aclara la situación, los mexicanos sin trabajo y sin documentación estarán frente a una incertidumbre que les impide pagar gastos médicos o solventar a sus familiares.

Contradicciones y omisiones

Inicialmente, en el recorte masivo, el personal de consulados reportó a 80 personas despedidas. Semanas después, el 13 de enero, Roberto Velasco Álvarez, subsecretario para América del Norte de la SRE, informó que la cifra en realidad había sido de 50 trabajadores.

“Supimos de varios casos a quienes les habían despedido pero posteriormente les hablaron para comentarles sobre la continuidad de su contrato hasta que se termine su visa”, comentó Dulce María Flores Colorado, vocera del Comité Nacional de Empleados Locales en EU, quien adjudicó el cambio de cifras a un intento de la SRE de ‘salvar’ o ‘retrasar’ 30 despidos.

Asimismo, el funcionario federal dijo que las cifras difundidas por medios nacionales, las cuales señalaban un universo de más de mil 600 trabajadores no fueron exactas, ya que al corte de diciembre 2020 había registro de 655 prestadores de servicio independientes, como se cataloga a los empleados de los consulados.

De estos, solo 505 se verán afectados por la renovación de visa A-2, y entre estos, hay 139 que tienen posibilidad de regularizar su situación migratoria. Por lo tanto, el total de prestadores de servicios en riesgo, según la cancillería, es de 316.

El subsecretario de América del Norte también afirmó que la ola de despidos de trabajadores independientes no solo fue por renovación de documentos, sino también por otros temas como la disponibilidad presupuestal, bajo desempeño y las necesidades cambiantes de las representaciones.

Pero Jesús contradice esta versión y asegura que por presupuesto no fue ya que los empleados dados de baja fueron inmediatamente sustituidos. Tampoco se debió a un mal desempeño, porque, en su caso, era quien tenía más logros en su oficina.

“El presente artículo es propiedad de Animal Político

Ocampo, A. y Reveles, C. (2021). De empleados de SRE a inmigrantes: más de 300 trabajadores de consulados al borde del despido. Animal Político. Recuperado el 18 de enero de 2021, de https://www.animalpolitico.com/2021/01/empleados-sre-a-inmigrantes-consulados-seran-despedidos/

Denuncian despidos masivos en consulados de México en EU

Los empleados afectados enviaron una misiva al presidente Andrés Manuel López Obrador en la que piden su intervención

Publimetro

27 de diciembre de 2020, 19:25

Denuncian despidos masivos en consulados de México en EU
Marcelo Ebrard Casaubon, secretario de Relaciones Exteriores. – Foto: Gobierno de México.

En los consulados de México en Estados Unidos comenzaron los despidos masivos en las diferentes representaciones, debido a que la negativa del gobierno estadounidense para renovarles la visa tipo A-2, denunciaron empleados a través de una carta dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador.

Fue el Comité de Empleados Locales detalló que los motivos por los que se han justificado los despidos van desde el vencimiento de visa tipo A-2 dentro de los próximos tres meses, la no renovación de dicha visa, recorte presupuestario y hasta por decisión del titular en la representación diplomática.

“A pesar de que el canciller reconoció las injusticias laborales en las que nos encontramos sometidos los empleados consulares de México en Estados Unidos y a días de que termine el año, cuando muchos de nosotros nos encontramos de vacaciones o en casa por situación de Covid-19, en algunos consulados iniciaron las notificaciones de despido de empleados”, apuntaron.

Y es que los afectados podrían ser muchos, pues en las representaciones diplomáticas de México en Estados Unidos hay poco más de mil 700 empleados locales que cuentan con visa A-2, que se otorga a trabajadores a tiempo completo de un gobierno extranjero, destinados una embajada o consulado.

“Es evidente que no hay un criterio general y equitativo. Hay un discurso contradictorio entre las representaciones, de proporciones y circunstancias nunca antes vistas. Lamentablemente, estamos constatando que todavía existen prácticas autoritarias y al margen de la ley, que la Cuarta Transformación no puede o no quiere erradicar”, dijeron.

“El presente artículo es propiedad de Publimetro

Publimetro. (2020). Denuncian despidos masivos en consulados de México en EU. Publimetro. Recuperado el 28 de diciembre de 2020, de https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2020/12/27/denuncian-despidos-masivos-en-consulados-de-mexico-en-eu.html

Desempleo pega más a mujeres; 9.3 millones no tienen trabajo

Paulo Cantillo, Excélsior

Ciudad de México, 27 de julio de 2020, 05:09 am

Durante abril, el primer mes de confinamiento por la pandemia de covid-19, el 43.1% de la fuerza laboral femenina adulta se quedó sin trabajo, contra 23.5% de hombres

Foto: Pixabay
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CIUDAD DE MÉXICO. La pérdida de empleo a causa del confinamiento por la pandemia de covid-19 ha tenido mayor afectación entre la fuerza laboral femenina adulta.

De acuerdo con la Encuesta sobre el Impacto del covid-19 en el Mercado Laboral, elaborada por el Inegi, durante abril, 15 millones 674 mil 196 personas de 18 años y más no tenían empleo, esto es 32.3% de la fuerza laboral potencial adulta del país.

De éstas, nueve millones 392 mil 877 fueron mujeres, 43.1% de la fuerza laboral femenina adulta, mientras que seis millones 281 mil 319 fueron hombres, 23.5% de la población masculina económicamente activa.

Sin embargo, la pandemia ha impactado más a la población no económicamente activa que ha dejado de buscar un empleo, pero que está deseosa de laborar, los llamados “desesperanzados laborales”, cuya cifra ascendió a 13 millones 613 mil 258 personas, sector del cual 60.7% fueron mujeres.

DESEMPLEADO, UNO DE CADA TRES ADULTOS

La pandemia del covid-19 arrojó a 15 millones 674 mil 196 personas de 18 años y más a no tener un empleo, cifra que representó 32.3% de la fuerza laboral potencial adulta del país.

Así lo muestra la más reciente de la Encuesta sobre el Impacto del covid-19 en el Mercado Laboral elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la cual señaló que, en el primer mes del confinamiento (abril), el desempleo golpeó más a las mujeres, pues 9 millones 392 mil 877 personas se encontraron en tal condición, lo que representó una tasa de desempleo ampliada de 43.1% de la fuerza laboral femenina adulta.

En cambio, en los hombres hubo 6 millones 281 mil 319 personas desocupadas, lo que representó 23.5% de la fuerza laboral potencial masculina adulta. Por tanto, la tasa de desempleo ampliada para las mujeres fue casi el doble que la de los hombres.

La mayor parte de esta desocupación ocasionada por la pandemia se observó en la población no económicamente activa disponible para trabajar, que es aquella que no está buscando activamente un empleo pero que está dispuesta a tomar uno si se lo ofrecen, razón por lo que se le denomina como “desempleo disfrazado” o “desesperanzados laborales”.

Así, son 13 millones 613 mil 258 personas las que no buscaron un empleo de forma decidida pero que están deseosos de laborar, de los cuales 60.7% fueron mujeres y 39.3% fueron hombres durante abril.

Del total de los desesperanzados, 87.1%, es decir 11 millones 858 mil personas, no buscaron un empleo por causa del covid-19. De esta última población, 41.4% fueron hombres y el restante 58.6% fueron mujeres.

En el desempleo abierto, es decir aquellas personas que buscaron un empleo durante la contingencia sanitaria, éste se conformó por dos millones 60 mil 938 personas, de los cuales 45.1% fueron hombres y 54.9% fueron mujeres.

Con esto, la tasa de desempleo abierta total fue de 4.3% de la fuerza laboral potencial. Para los hombres fue de 3.5% y para las mujeres fue 5.2 por ciento.

INGRESOS

Pero la contingencia sanitaria no sólo pasó factura a las personas desocupadas en el país, sino también a aquellos que trabajaron pero vieron reducir su ingreso.

La encuesta del Inegi reveló que 32 millones 849 mil 366 personas tuvieron la oportunidad de laborar en el primer mes de la contingencia, de los cuales 15 millones 147 mil 256 personas (46.1% del total) vieron disminuir su ingreso, proporción que fue similar tanto para hombres como para mujeres.

Del total de ocupados, 3.3 millones de personas reportó haber recibido un apoyo (10%), siendo la mitad por parte de algún programa de gobierno y la otra mitad por parte de algún familiar.

“El presente artículo es propiedad de Excélsior

Cantillo, P. (2020). Desempleo pega más a mujeres; 9.3 millones no tienen trabajo. Excélsior. Recuperado el 27 de julio de 2020, de https://www.excelsior.com.mx/nacional/desempleo-pega-mas-a-mujeres-93-millones-no-tienen-trabajo/1396228