Talan bosque con apoyo de alcaldesa que busca reelegirse

Arturo Contreras Camero | Pie de página

Jueves 20 de mayo de 2021

Aproximadamente 9 hectáreas del Área Natural Protegida del paraje el Perlillal en el cerro del Ajusco han sido taladas para cultivar. Estas zonas boscosas sirven para regular la temperatura de la Ciudad de México. Foto Duilio Rodríguez

Un grupo de ejidatarios taló 9 hectáreas en el área natural protegida del Ajusco, lo que sería un delito ambientalpara ello recibieron el apoyo de la alcaldía La Magdalena Contreras. Semanas antes, la alcaldesa con licencia de la demarcación, Patricia Ortiz, arrancó su campaña de reelección con el espaldarazo de estos ejidatarios, con quienes promueve la creación de proyectos productivos

Texto: Arturo Contreras Camero

Fotos: Duilio Rodríguez

CIUDAD DE MÉXICO.- Desde esta parcela en la cordillera del Ajusco, la vista de la ciudad es espectacular. Los restos del lago de Texcoco se miran como un espejo celestial al final de la mancha urbana, allá por donde iba a ser el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Hasta hace unos meses, este páramo estaba oculto por el bosque, y la vista, escondida detrás de las ramas.

A las orillas de la parcela, bordeando la tierra recién removida, unos pilotes de madera empiezan a dibujar un cerco. La madera se ve fresca, tierna, está recién cortada. “Esto es un delito ambiental”, dice tajante uno de los ejidatarios que guían el recorrido por esta porción del bosque recién destruido. El grupo pide anonimato por miedo a represalias políticas.

En medio de una de las parcelas un trascabo está estacionado. Por las marcas en la tierra, los pobladores deducen que el día anterior quien usó la retroexcavadora acarreó los árboles removidos a la orilla del terreno desde la que miran. Detrás de ella, un tractor, con el logotipo del gobierno de la alcaldía Magdalena Contreras, como el que ha estado en el paraje en los últimos días, removió la tierra para dejarla lista para la siembra. Este paraje está a resguardo por los ejidatarios de San Nicolás Totolapan, ellos pueden decidir su aprovechamiento y uso; sin embargo, al ser área de conservación, no está permitido desmontar el bosque.

El terreno, según se dice entre los ejidatarios, es propiedad de Rodolfo Terán, comisario ejidal de San Nicolás Totolapan, quien se lo compró a otro ejidatario. A lo largo de la última década, este comisario ha ganado poder político y territorial, por lo que es un actor importante para las campañas electorales en curso. Tanto, que desde antes del inicio de la campaña, Patricia Ortiz Couturier, alcaldesa con licencia de la demarcación que busca reelegirse, se acercó a él para sumarlo a la colección de apoyos políticos. Además del espaldarazo del ejidatario, Couturier conjuga la simpatía de uniones de tianguistas, taxistas y transportistas.

En distintas zonas del Área Natural Protegida del Ajusco es posible ver aserrín producto de la tala ilegal de oyameles y ocotes. Foto Duilio Rodríguez.

“Esta mancuerna es sumamente importante para Contreras, porque buscamos impulsar, durante 2021-2024, diferentes proyectos en favor de la naturaleza y el campo”, dice un mensaje en las redes sociales de la candidata a alcalde del 13 de mayo pasado, cuando Rodolfo Terán se sumó a la campaña.

https://twitter.com/Paty_OrtizC/status/1392975660675702790

Rodolfo Terán, el comisario que no era ejidatario

“La gente cree que es como un semidiós y les hablas mal de él y lo protegen. Es inteligente, es un tío que sabe manejar a la gente. Más que inteligente, es astuto, porque sabe manejar las necesidades del pueblo”, dice sobre el comisario uno de los estos ejidatarios del recorrido.

En el Área Natural Protegida del Ajusco está estacionado un trascabo con el que se han derribado árboles y removido tierra, al fondo es posible ver la Ciudad de México. Foto Duilio Rodríguez.

Los demás concuerdan. Lo describen como un cacique de la vieja escuela. El comisario paga con favores a su círculo de ejidatarios cercanos y atropella los derechos de los que se le oponen.

A pesar de ya haber sido comisario de 2013 a 2016 y de fungir en el cargo desde 2018, Rodolfo Terán no era ejidatario de San Nicolás Totolapan hasta hace un año. “Se hizo ejidatario de manera amañada, primero disque le compró los derechos ejidales a Gabriel Mendoza”, cuenta otro de los ejidatarios de la comitiva. 

Eventualmente un tribunal agrario aceptó que la cesión de derechos ejidales de Gabriel Mendoza a Rodolfo Terán no era válida, por lo que su ejercicio de 2013 a 2016 no fue legítimo. Antes de morir, Gabriel Mendoza recibió amenazas y fue agredido físicamente por Rodolfo, según cuentan los ejidatarios. No obstante, a la muerte de Gabriel, Rodolfo heredó sus derechos comunales, supuestamente bajo la voluntad del occiso, lo que lo amparó para un segundo periodo como comisario.

El comisariado es el órgano encargado de manejar los recursos de conservación forestal que asigna el gobierno federal o el de Ciudad de México; por ejemplo, hasta antes del gobierno de Claudia Sheinbaum por cada una de las mil 800 hectáreas de bosque que cuenta el ejido se le asignaban cerca de mil pesos mensuales como presupuesto de conservación. Ahora, el presupuesto se eleva a 6 mil pesos por hectáreas; sin embargo, este dinero no ha servido para detener la tala clandestina, la invasión y el deterioro del suelo de conservación. 

Desde su llegada al comisariado ejidal, Rodolfo Terán se interesó en la parcelación y titulación de las tierras ejidales; a través de su inscripción en el Fondo de Apoyo para Núcleos Agrarios sin Regularizar, el Fanar. Se trata de un fondo que otorga recursos por la conservación del territorio ejidal; sin embargo, sus intenciones apuntaban más a la especulación inmobiliaria de terrenos urbanizables en los linderos de la carretera Picacho-Ajusco. 

El delito ambiental

Unos días antes de que iniciaran los trabajos en este pedazo de monte, un incendio azotó estas tierras. Entre la tierra suelta aún se ven las bases de pastizales quemados. En algunos, la naturaleza brota en retoños.

“Es posible que el incendio lo hayan provocado ellos mismos, es una manera más rápida de desmontar y meter los tractores”, dice con suspicacia uno de los ejidatarios.

No lo pareciera, pero ésta es una escena de crimen. La tierra lista para la siembra y los árboles talados constituyen varios delitos ambientales entre los que cuenta la remoción de suelo de conservación, la tala clandestina y el cambio de uso de suelo forestal, todo realizado con maquinaria de la alcaldía. 

“Aquí se supone que hace unos días –alrededor del jueves 13 de mayo– subió la Corena, la coordinadora Silvia Philippe”, cuentan los ejidatarios. “Los agarraron con las manos en la masa, y uno supondría que van a hacer las denuncias pertinentes”. Pero hasta el momento, los trabajos en la zona continúan.

Según una medición hecha a través de fotografías satelitales de las plataformas de Google, los habitantes identifican un área bardeada de cerca de 9 hectáreas, de las cuales 5 están listas para su aprovechamiento agrícola. 

“El dinero para hacer todo esto –dice otro de los ejidatarios mientras mira alrededor– sí requiere una inversión fuerte. La mano de obra son de al menos 2 o 3 mil diarios, y sí lleva más de 25 o 30 días; más la renta de la maquinaria y los motosierreros que vinieron a cortar los árboles, aunque seguro a ellos les pagaron con la misma madera que sacaron. Se las llevan supuestamente con un permiso de uso doméstico, aunque esa madera debería ser solo de la que se cae, no de la que cortan”.

Los «motosierreros» son personas que se dedican al procesamiento de madera del bosque. A pesar de que su labor es ilegal, la tala clandestina en la zona permite su proliferación.

Es probable que el cambio de uso de suelo de esta parcela, especulan los ejidatarios, sea para inscirbirla en el programa federal Sembrando Vida. Con ello, el ejido de San Nicolás ganaría una asignación de recursos mayor a la que tiene por los servicios de conservación que presta.

Habitantes de la zona aseguran que quienes están talando el bosque pretenden apoderarse de más hectáreas del área de conservación. Foto Duilio Rodríguez.

¿Detener la urbanización con un muro?

Además de la tala y el cambio de uso de suelo ejidal y de conservación, durante las últimas décadas San Nicolás Totolapan ha visto cómo sus tierras fueron devoradas por la voraz mancha urbana. La invasión de terrenos, seguida de la creación de asentamientos irregulares llenó el estos cerros de casitas.

Para detenerlo, el comisariado ideó una solución que solo promovió más urbanización: la creación de un muro para separar el bosque de la selva de concreto. Soluciones como estas se han intentado alrededor de colonias como los Pedregales de San Nicolás que rodean a la colonia Héroes de Padierna; en las faldas del Ajusco. El resultado: alrededor del muro se crean servicios de luz, pavimentación y drenaje, lo que facilita a los invasores instalarse en los linderos acelerando la misma urbanización que se buscaba evitar.

Por si fuera poco, las personas del recorrido aseguran que la asignación de los recursos para la construcción de este muro es irregular; nunca se consultó en la asamblea correspondiente, el fin, asegura un ejidatario es ganar control político:

“Se está fortaleciendo él, porque tiene recursos para hacer estas cosas y se las está invirtiendo la campaña de Patricia Ortiz. Van a todas las colonias en donde carecen de servicios como Tierra Colorada, El Gavillero, la parte alta de Iztlahuatonco, en vía chiquita, El rincón, en Los cedros, La Agüita, Totolapan, en donde ellos tienen el dispendio de agua bien controlado pues llegan, prometen regularización y así se van”.  

Durante la campaña de la alcaldesa con licencia, los recorridos por algunas de estas colonias ha sido particularmente bien recibido.

“El presente artículo es propiedad de Pie de Página“.

Contreras Camero, A. (2021). Talan bosque con apoyo de alcaldesa que busca reelegirse. Pie de Página. Recuperado el 20 de mayo de 2021 de: https://piedepagina.mx/talan-bosque-con-apoyo-de-alcaldesa-que-busca-reelegirse/

Tribunal Supremo debe defender suspensión de operación de granja con 49 mil cerdos en la Península de Yucatán

Earth Justice | Biodiversidad LA

Martes 11 de mayo de 2021

Grupos conservacionistas, científicos, médicos y expertos en salud pública presentaron hoy un escrito legal en la Suprema Corte de Justicia de la Nación de México apoyando los reclamos constitucionales planteados por niñas y niños mayas, que se oponen a la aprobación y operación de una granja industrial de animales en la Península de Yucatán.

Foto: Greenpeace
Tribunal Supremo de México debe defender suspensión de operación de granja con 49 mil cerdos en la Península
 de Yucatán, exigen expertos en salud pública y conservacionistas

La demanda cuestiona la decisión de las autoridades mexicanas de permitir la operación industrial de 49 mil cerdos en un área ecológicamente sensible cerca del pueblo maya de Homún. La decisión de permitir la instalación masiva, a pesar de los riesgos para la calidad del aire, el agua y la salud humana, viola el derecho de las niñas y los niños mayas a un medio ambiente sano, así como la autonomía como pueblo indígena, según dice la demanda.

El caso, que ha resultado en la  suspensión de la operación de las instalaciones, está programado para ser escuchado por la Suprema Corte de México a finales de este año.

“La contaminación derivada de las granjas porcinas industriales ya ha degradado de manera desproporcionada enormes extensiones de tierra y agua de comunidades indígenas en la Península de Yucatán”, dijo Alejandro Olivera, representante en México del Centro para la Diversidad Biológica. “Agregar otra mega granja abrumará este frágil ecosistema con excrementos y gases nocivos de animales”.

El escrito amigo de la corte” presentado hoy, detalla evidencia científica sustancial sobre los daños graves e irreversibles a la salud humana y el medio ambiente asociados con las operaciones industriales de granjas porcinas. Estos daños incluyen la contaminación del agua, incluidos los cenotes, la emisión de contaminación atmosférica nociva, la propagación de patógenos peligrosos y la contribución al cambio climático.

Algunas de las personas que se unen al escrito de amigo de la corte” también son autores de la literatura científica citada en el escrito.

“Numerosos estudios científicos proporcionan evidencia de que las operaciones industriales de cerdos liberan contaminantes a las comunidades vecinas, donde afectan la salud y la calidad de vida de los vecinos. Tales operaciones se han asociado con aumentos en los síntomas respiratorios y de asma, presión arterial, estrés y ansiedad entre los residentes que viven cerca”, dijo la Dra. Jill Johnston, profesora asistente de Medicina Preventiva en la Facultad de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California, quien se unió al escrito de amigo de la corte”.

Las operaciones de granjas industriales de animales son contaminantes notorios. Se espera que la operación de esta granja en particular genere más de 272 millones de kilogramos de orina y heces cada año, más de lo que genera toda la población humana de Tijuana. Ese desperdicio se almacenará en pozos descubiertos y luego se eliminará en campos cercanos, una práctica empleada por muchas granjas industriales de animales en los Estados Unidos.

“La Península de Yucatán se ve frecuentemente afectada por huracanes, lo que probablemente hará que los pozos de desechos de esta instalación se desborden”, dijo la Dra. Ana María Rule, profesora asistente de salud e ingeniería ambiental y directora del Laboratorio de Evaluación de Exposición de la Universidad Johns Hopkins que se unió al amigo de la corte”. “Ya ha sucedido en los Estados Unidos varias veces en los últimos años, y no hay razón para creer que no sucederá en el ecosistema más frágil y único de la península de Yucatán”.

De hecho, como se documenta en el informe de Greenpeace  La carne que está consumiendo el planeta, el crecimiento desenfrenado de las operaciones industriales porcinas ya ha degradado el aire, el suelo y el agua de la península de Yucatán. Esos daños se agravarán si se permite que la instalación en cuestión funcione sin tecnología avanzada de gestión de residuos.

“La ganadería industrial pone en riesgo nuestra salud y la salud del medio ambiente. Este tipo de producción intensiva está cerca de los centros de población y las ciudades, lo que genera una mayor exposición a las enfermedades. Por eso debemos buscar una transición del modelo agroindustrial, hacia una producción agroecológica, sustentable y saludable que respete los ciclos de la naturaleza y garantice el respeto a los derechos de las personas”, dijo Viridiana Lázaro, campañista de Agricultura y Alimentación de Greenpeace México.

La Península de Yucatán alberga cuatro sitios protegidos por la Convención de Ramsar, un tratado intergubernamental que protege humedales espectaculares: Laguna de Términos, Reserva Estatal Geohidrológica Anillo de Cenotes, Parque Estatal Lagunas de Yalahau y Reserva de la Biosfera Ría Celestún.

La  Reserva Estatal Geohidrológica Anillo de Cenotes, ubicada en Homún en un sitio de importancia ecológica y mundial, es especialmente vulnerable a la contaminación de la operación de la granja. Los cenotes de la reserva son el hogar de especies amenazadas y en peligro de extinción, incluidos tres peces: la brótula ciega mexicana, la anguila ciega de cenote y el topote aleta grande.

Los cenotes también brindan áreas de descanso para las aves acuáticas durante su migración hacia el sur, y hábitat vital para especies nativas como la tortuga de caja yucatana, la salamandra lengua de hongo yucateca, la golondrina yucateca y la chara yucateca.

“El derecho mexicano e internacional requiere que las autoridades apliquen el principio precautorio, y el mensaje del principio precautorio es claro: debemos detener los riesgos inaceptables antes de que ocurran daños”, dijo Guillermo Zúñiga Martínez, abogado de Earthjustice. “Las operaciones industriales porcinas envenenan a los trabajadores y las comunidades, y amenazan el entorno único de Península de Yucatán. Las autoridades no deben esperar a que los niños se enfermen antes de reconocer lo que todos saben que es verdad: que es necesaria tecnología avanzada de tratamiento de desechos para proteger a las personas y el medio ambiente, y esta instalación debe adoptar una tecnología funcional avanzada antes de que se reanuden las operaciones”.

El mes pasado, el Centro para la Diversidad Biológica y Greenpeace México presentaron una petición formal a las autoridades mexicanas exhortándolas a respetar el derecho soberano de las comunidades indígenas conforme a la legislación mexicana y los derechos humanos básicos, incluida la autodeterminación y la consulta, sobre la concesión de permisos y la operación de explotaciones porcinas industriales en los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo.

Las organizaciones solicitaron al gobierno que aceptara una denuncia popular de 21 comunidades mayas que, solicitan una moratoria sobre todas las aprobaciones de nuevas operaciones de granjas cerdos industriales y expansiones de operaciones existentes, hasta que se respeten y resuelvan los derechos del pueblo maya y el daño continuo a la calidad del aire y el agua, la biodiversidad y la salud humana.

“Una extensa investigación científica ha documentado que las operaciones de confinamiento de cerdos a escala industrial que utilizan pozos de desechos y disposición en tierra pueden contaminar las aguas subterráneas, contaminar las aguas superficiales y emitir gases peligrosos al aire”, dijo Kelly Hunter Foster, Abogada Senior de Waterkeeper Alliance. “Está bien establecido que estas prácticas obsoletas representan amenazas sustanciales para las personas y los recursos naturales”.

Earthjustice presentó el escrito de hoy en su propia representación y en nombre del Centro para la Diversidad Biológica, Coastal Carolina Riverwatch, Greenpeace México, Waterkeeper Alliance y los expertos Larry Baldwin, Dr. Lawrence Cahoon, Dr. Meghan Davis, Dr. Mike Fliss, Dr. Jill Johnston, Dr. Robert S. Lawrence, Bob Martin, Dr. Arbor JL Quist, Dra. Ana María Rule, Dr. Kendall Thu, Dr. D’Ann Williams y Dr. Sacoby Wilson.

El Centro para la Diversidad Biológica es una organización nacional de conservación sin fines de lucro con más de 1.7 millones de miembros y activistas en línea dedicados a la protección de especies en peligro de extinción y lugares silvestres.

Greenpeace es una organización ambiental global, política y económicamente independiente que busca cambios en las políticas públicas, prácticas corporativas y cultura, para enfrentar las amenazas del cambio climático y detener la pérdida de biodiversidad a través de campañas disruptivas para incentivar la acción de la gente.

Earthjustice es la principal organización de derecho ambiental sin fines de lucro. Ejercemos el poder de la ley y la fuerza de la asociación para proteger la salud de las personas, preservar los lugares magníficos y la vida silvestre, promover la energía limpia y combatir el cambio climático. Estamos aquí porque la tierra necesita justicia.

Waterkeeper Alliance es un movimiento global que une a más de 350 grupos de Waterkeeper en todo el mundo y centra la acción ciudadana en los problemas que afectan a nuestras vías fluviales, desde la contaminación hasta el cambio climático. El movimiento Waterkeeper patrulla y protege más de 2.75 millones de millas cuadradas de ríos, lagos y costas en América, Europa, Australia, Asia y África.

Fuente:  Earthjustice

“El presente artículo es propiedad de Biodiversidad LA“.

Earthjustica (2021). Tribunal Supremo debe defender suspensión de operación de granja con 49 mil cerdos en la Península de Yucatán. Biodiversidad LA. Recuperado el 17 de mayo de 2021 de: https://www.biodiversidadla.org/Noticias/Tribunal-Supremo-debe-defender-suspension-de-operacion-de-granja-con-49-mil-cerdos-en-la-Peninsula-de-Yucatan

Sólo se reúsa el 10% del agua tratada de la Ciudad de México

Josué Ibarra / Zona Docs | Pie de Página

Martes 4 de mayo de 2021

El uso intenso y excesivo del agua está ocasionando una grave crisis, la cual se agrava cuando los gobiernos establecen sobre ella un modelo económico que favorece sólo su explotación y no su preservación. Especialistas en el tema proponen que el uso circular del agua, a través del tratamiento de ésta, puede subsanar la carestía

CIUDAD DE MÉXICO.- “En el último siglo la población se ha multiplicado por cuatro, pero su demanda de agua se multiplicó por diez”, con estas palabras el profesor e investigador del Colegio de México, Carlos Andrés López Morales, ejemplificó cómo la apropiación  socioeconómica global del agua está generando una crisis, pues no existe el agua suficiente para sostener la demanda que ahora se tiene del vital líquido.

A nivel mundial, explicó en economía ecológica de agua, la mayor parte del agua se utiliza en la agricultura, en la industria autoabastecida no urbana y sólo un 11 por ciento es lo que se ocupa para el uso público urbano. Por tanto, cuestionó a las y los asistentes al webinar Agua UNAM:

“¿Qué le pasa al agua una vez que se utiliza?, pues 44 por ciento del agua se evapotranspira, y el  resto (56 por ciento) es agua residual. De ésta, 32 por ciento es agua difusa y el restante es agua residual que ese sí se puede someter a tratamientos”. 

El proceso de urbanización de las últimas décadas ha creado una urbanización acelerada, constante y, en consecuencia, ha emergido el concepto de: “agua urbana”, la cual se refiere:

“A la que se utiliza directamente en las actividades industriales y los centros urbanos, pero también es aquella que de manera indirecta se usa en la producción de alimentos que satisface la demanda poblacional; entonces, cuando nosotros pensemos en el agua urbana de la Ciudad de México debemos contar toda el agua que se utiliza en la producción de los alimentos que llegan en la Ciudad de México”, explicó López Morales.

Por tanto, para el experto es importante pensar al agua en términos económico-ecológicos:

“¿Cómo se usa en los sistemas económicos?  En esta pregunta debemos tener una idea muy detallada de cómo se usa en los sistemas económicos: ¿Cuáles son las condiciones ambientales para su uso sustentable? Aquí debemos de escuchar muy de cerca a los ecólogos y a los hidrólogos para saber, por ejemplo, las tasas de recarga del acuífero, o los requerimientos ambientales de aguas superficiales, también ¿Cuál es el papel de las tecnologías de riego en caso de uso agrícola o de las tecnologías de agua residual y la eficiencia en su uso en esta cuestión de la sustentabilidad? ¿Cuál es la relación entre precio y cantidad en el caso del agua? Esta última es una pregunta más estrictamente económica”.

Aguas tratadas

El asunto del tratamiento y el potencial reuso del agua residual ha ganado mucho interés en las últimas décadas porque la escasez de agua de primer uso cada vez en más fuerte en distintos lugares; por ejemplo, el Valle de México”

Partiendo de ello, Carlos Andrés Pérez planteó una pregunta fundamental: 

“¿Es posible acaso establecer algún tipo de circularidad en la administración del agua urbana? En donde el agua residual pase por tratamientos bastante avanzados para dejarla en calidad como el agua de primer uso, y establecer esta circularidad: ¿cuál es el costo económico de esto?”.

El propósito del académico y profesor del Colegio de México es mostrar la complejidad del entendimiento del agua dentro de un sistema económico.

“El sistema económico que está compuesto por los sectores económicos, pero también por los hogares que utilizan alrededor de tres kilómetros cúbicos de agua al año, pero sólo kilómetro y medio es el agua renovable del Valle de México, entonces, nosotros estamos utilizando el doble del agua renovable de la cuenca… el remanente viene del sistema Cutzamala que ahora está en grave crisis debido a la sequía, y la mayor parte viene de la sobreexplotación de acuíferos, más o menos 1.7 kilómetros cúbicos al año, cuando la tasa de recarga es de 0.75”, dijo.

Lo más relevante de todo esto es que casi toda el agua se va sin tratamiento a la cuenca de Tula.

“Prácticamente el reuso y el tratamiento es muy leve, es menos del 10% del agua que se utiliza en la Ciudad de México, así que muy poco se vuelve a utilizar. Por eso, Ustedes ven de repente las pipas que van en Periférico regando los camellones y dicen agua tratada, ese es básicamente el único uso económico que se le da al agua residual en el Valle de México”.

Dada su experiencia, Carlos Andrés Pérez precisa que uno de los caminos que se tiene para hacer frente a la crisis del agua es apostar por un mecanismo circular en el que se tome el agua residual y se le someta a diferentes procesos de tratamiento, esto para volverla a distribuir junto con el agua de primer uso.

Finalmente, el experto señaló que para que dicho modelo funciona antes deben solucionarse otros problemas:

“Hay una explotación de acuíferos al doble de la tasa sustentable o de renovación, hay un dominio de fugas en la distribución del agua alrededor del 30 o 40 por ciento de la entrada de agua, pues mucha de ésta se termina perdiendo por las fugas; ahora el Gobierno de la Ciudad de México duplicó el presupuesto y está haciendo trabajo de reparación de la red secundaria y terciario de suministro para reducir las fugas, también para sectorizar y volver más eficiente la distribución; no obstante, menos del 10% de tratamiento de aguas residuales casi todo con métodos primarios, pero prácticamente el reuso es inexistente”. 

La postura Carlos Andrés Pérez frente a esta realidad es crítica, pues considera que las malas políticas en la gestión del agua son las que más han agravado la crisis que hoy vivimos a manera cortes o tandeos en el suministro del agua potable, no sólo en el Valle de México sino  en todo el país.

La apuesta por las hidroeléctricas

Por su parte, la ingeniera de Astrid Hollands, quien labora en la Comisión Federal de Electricidad (CFE),  expuso sobre las ventajas de la hidroelectricidad, pues hoy en día las centrales hidroeléctricas del país aportan el 10 por ciento de la energía que consumimos.

Dicha energía se produce en 86 hidroeléctricas, de las cuales 60 son de la CFE, siendo las más grandes las que se ubican en los ríos Balsas, Santiago y Grijalva.

Para ella es importante que dentro del valor del agua también se calcule lo que de éstas puedan generarse, pues sólo un porcentaje mejor de presas se construyen para generar energías, pues el resto se hace para riego, suministro del agua y  control de inundaciones.

“Las presas que se construyen para producción de energía hidroeléctrica se pueden utilizar para regular y almacenar el agua, pero también para mitigar los impactos de eventos climáticos extremos como inundaciones y sequías, que están en aumento debido al cambio climático”, explicó la ingeniera.

Aunque aclaró que desde la CFE se tiene en cuenta los impactos ecológicos y sociales que conlleva la generación de la hidroeléctricas y de reconocer que actualmente no todos estos proyectos son viables, sobre todo, en términos económicos; sin embargo, sí precisó que la Comisión está trabajando en hacer adaptaciones de las presas ya existentes para seguir utilizando la hidroenergía en una mejor escala.

En lo que sí coincidieron ambos investigadores es en la necesidad de crear políticas de gestión del agua que ayuden a una mejor utilización de la misma, ya sea para su consumo o para la generación de energía; sin embargo, fueron claros en señalar que si la apuesta sigue siendo únicamente económica va a llegar el día en que el agua no alcance para toda la población, lo cual ya es palpable, pues conforme al Instituto nacional de Estadística y Geografía (INEGI) únicamente 94.9 millones, de los 126.14 millones de habitantes de viviendas particulares en el país tienen agua en el interior de sus viviendas (80.5por ciento).

Este trabajo fue realizado por ZONA DOCS, que forma parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie. Aquí puedes consultar el original https://www.zonadocs.mx/2021/05/02/cual-es-el-valor-productivo-del-agua/

“El presente artículo es propiedad de Pie de Página“.

Ibarra, J. (2021). Sólo se reúsa el 10% del agua tratada de la Ciudad de México. Pie de Página. Recuperado el 4 de mayo de 2021 de: https://piedepagina.mx/solo-se-rehusa-el-10-del-agua-tratada-de-la-ciudad-de-mexico/

Día de la Tierra: conservar y restaurar los bosques de manglar en Latinoamérica

 Antonio José Paz Cardona | Mongabay Latam

Jueves 22 de abril de 2021


  • Según estudios, los manglares en el mundo se están perdiendo a una tasa de 2 % anual y emiten el 10 % de las emisiones de CO2 causadas por la deforestación, a pesar de que solo cubren el 0,7 % de la superficie terrestre.
  • Conservar los manglares es indispensable para proteger a las costas de erosión, inundaciones y minimizar el impacto de huracanes y tormentas. Este bosque captura más CO2 que cualquier otro y es zona importante para la fauna marina y muchas aves migratorias.

Todos los años, los científicos hacen llamados cada vez más urgentes para proteger la vida en la Tierra. La deforestación, principalmente de bosques tropicales, se ha convertido en una de las mayores preocupaciones a nivel mundial y, en los últimos años, los ecosistemas costeros han empezado a tomar protagonismo en las discusiones ambientales. La temporada de huracanes y tormentas tropicales en el Caribe durante 2020 —la más intensa desde que se tienen registros— fue uno de los más recientes ejemplos de los estragos que está causando el cambio climático y cómo el buen estado de estos ecosistemas es vital para mitigar sus graves impactos.

Entre esos ecosistemas destacan los bosques de manglar, zonas de transición entre la vida marina y la vida terrestre, conocidos como la sala cuna de gran parte de la vida en el océano y destacados porque cada hectárea captura y almacena más carbono que cualquier otro bosque. “Son como la piel en el cuerpo. Protegen al mar de lo que proviene de la tierra y a la tierra de lo que proviene del mar”, dice Jorge Herrera, biólogo mexicano, investigador del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) y uno de los científicos latinoamericanos que más ha trabajado con manglares.

En el Día de la Tierra, Mongabay Latam presenta un panorama del estado de los manglares en México, Colombia y Ecuador, tres países con grandes áreas de manglar en sus territorios. ¿Cuáles son sus principales amenazas? ¿Qué pasaría si se pierden estos bosques? ¿Qué se está haciendo para restaurarlos y conservarlos?

Comunidades participan de actividades en manglares mexicanos. Foto: cortesía Jorge Herrera.
Comunidades participan de actividades en manglares mexicanos. Foto: cortesía Jorge Herrera.

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Los manglares de América Latina

En un artículo publicado en la revista Plos One en 2010, un grupo de científicos reveló que los bosques de manglares brindan al menos 1600 millones de dólares por año en servicios ecosistémicos y dan sustento a los habitantes de las zonas costeras. Sin embargo, encontraron que están desapareciendo con rapidez pues se talan para el desarrollo urbano costero y la acuicultura; así como para obtener leña y producir combustible.

Al compilar información sobre la distribución específica, características y estado de poblaciones de las 70 especies conocidas de manglares a nivel mundial, encontraron que 11 de ellas (16 %) se encuentran en gran amenaza de extinción y que, además, “la pérdida de las especies de manglares tendrá consecuencias económicas y ambientales devastadoras para las comunidades costeras”. Por su parte, la UNESCO, Conservación Internacional y la UICN, en su iniciativa Blue Carbon, destacan que los manglares en el mundo se están perdiendo a una tasa de 2 % anual y que emiten el 10 % de las emisiones de CO2 causadas por la deforestación, a pesar de que solo cubren el 0,7 % de la superficie terrestre.

El biólogo mexicano Jorge Herrera considera que los manglares en su país están en alto riesgo dado que las políticas de protección al ambiente han cambiado mucho en los últimos 20 años. “Se ha dado de manera ilegal una apertura a deforestar para el cambio de uso del suelo para actividades productivas diferentes a las permitidas en manglar, no obstante que México tiene una muy buena ley de protección al ambiente y que están en la norma oficial como especies en peligro”.

Trabajo de rehabilitación hidrológica en México. Foto: cortesía Jorge Herrera.
Trabajo de rehabilitación hidrológica en México. Foto: cortesía Jorge Herrera.

En Colombia, según dice Alexandra Rodríguez, jefe de la línea de Rehabilitación de Ecosistemas Marinos y Costeros del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), en las décadas de los 60 y 70 la condición de los manglares en el país no era muy buena, pero en los últimos años ha mejorado.

Sin embargo, hay grandes diferencias entre lo que ocurre con estos bosques en el litoral Pacífico y el litoral Caribe. “En el Pacífico tenemos extensas áreas bien conservadas, pero en el Caribe hay problemáticas que requieren atención”, dice Rodríguez, haciendo énfasis sobre todo en la Ciénaga Grande del Magdalena, donde las carreteras y actividades agropecuarias han afectado fuertemente el flujo de agua en el ecosistema.

Por su parte, Ecuador hoy se jacta de tener uno de los planes de conservación con comunidades más exitosos de la región. Después del ‘boom’ camaronero de la década del ochenta, que llevó a la deforestación de más de 56 000 hectáreas de manglares, el gobierno emitió un decreto de uso y custodia de los manglares para las comunidades ancestrales o que tradicionalmente han utilizado los recursos de este ecosistema.

Raíces de manglar. Foto: Fausto López.
Raíces de manglar. Foto: Fausto López.

Esta labor ha permitido, de acuerdo con Fausto López, docente de la Universidad Técnica Particular de Loja y coordinador del grupo de investigación Gobernanza, biodiversidad y áreas protegidas, que haya 59 acuerdos que protegen aproximadamente 69 300 hectáreas de manglares, sumadas a las 72 500 hectáreas protegidas en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Ecuador (SNAP). El 87 % de los manglares del país están protegidos.

“Ahí hay un compromiso de lado y lado. Es una relación gana – gana para las comunidades y para el gobierno. Se extraen recursos de forma sustentable y el Estado se ahorra las labores de monitoreo y patrullaje pues las personas son las más interesadas en conservar los manglares para garantizar su sustento”, añade López.

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Urgen acciones de restauración coordinadas

Los expertos consultados por Mongabay Latam coinciden en que los manglares se encuentran expuestos a varias amenazas que suelen ser comunes en muchos de los países latinoamericanos. Jorge Herrera menciona la extracción petrolera en el mar, el turismo, la ganadería, la agricultura, las carreteras e, incluso, el mal diseño de puertos. Natalia Molina, bióloga ecuatoriana e investigadora de la Universidad Espíritu Santo en Guayaquil, agrega a la lista la contaminación del agua por actividades mineras y agrícolas, y la expansión urbana de grandes ciudades, como otras fuertes presiones que todavía enfrentan los manglares.

Medición de manglares en Esmeraldas con participación de guardaparques. Foto: Natalia Molina.
Medición de manglares en Esmeraldas con participación de guardaparques. Foto: Natalia Molina.

Sumado a estas amenazas, los científicos aseguran que hay  esfuerzos de conservación y restauración pero no existe un fuerte trabajo colectivo. “En México no hay una estrategia nacional”, reconoce Herrera. “Cuando revisas los estudios sobre manglares, no hay metodologías estandarizadas que permitan compararlos. Faltan estudios integrados sobre los manglares de América”, resalta Molina.

Si bien estos ecosistemas son altamente resilientes, la presión humana está haciendo que su recuperación sea cada vez más lenta o, en el peor de los casos, que no puedan recuperarse. Es por eso que en muchas ocasiones se necesitan intervenciones activas en restauración.

El biólogo Jorge Herrera lleva más de 30 años trabajando con manglares en México y es una de las principales referencias en temas de restauración en la región. “Empezamos a incursionar en la restauración porque veíamos que muchos proyectos de reforestación de manglar no eran exitosos. A través del tiempo hemos desarrollado una estrategia en la que, basándonos en el diagnóstico del sitio que tiene el problema, identificamos las causas de la muerte del manglar y definimos las acciones específicas a implementar”, comenta.

Manglar reforestad2020. El manglar reforestado en 2017 ha crecido gracias al trabajo de los investigadores. Foto: cortesía Jorge Herrera.o (2020) luego de 3 años de trabajo. Foto: cortesía Jorge Herrera.
2020. El manglar reforestado en 2017 ha crecido gracias al trabajo de los investigadores. Foto: cortesía Jorge Herrera.
Siembra de manglar (2017). Foto: cortesía Jorge Herrera.
Siembra de manglar (2017). Foto: cortesía Jorge Herrera.

Aunque cada caso tiene sus particularidades, Herrera asegura que una de las acciones más importantes es la rehabilitación hidrológica, pues no se puede perder de vista que el manglar es un humedal y por lo tanto necesita agua que circule. Es necesario destapar canales de marea o crear nuevos cuando estos están completamente bloqueados. En ocasiones, el biólogo y los colegas con los que trabaja han tenido que implementar pasos de agua en las carreteras para conectar las zonas de manglar que quedaron fragmentadas.

Otra acción importante en la restauración de estos ecosistemas tiene que ver con la nivelación topográfica. “Si la materia orgánica se expone al aire, se oxida y eso se convierte en dióxido de carbono que va a la atmósfera. Además de incrementar los gases de efecto invernadero, hace que el nivel del suelo baje”.

En muchas de sus intervenciones, expertos como Herrera, utilizan las semillas y propágulos —partes de las plantas que permiten su reproducción asexual— de la zona en la que están trabajando y las siembran directamente en los lugares que quieren recuperar.

Mangle rojo. Foto: José Ernesto Mancera.
Mangle rojo. Foto: José Ernesto Mancera.

En estos procesos los científicos se han dado cuenta de la importancia del trabajo colaborativo. “Lo primero que se tiene que hacer es formar un grupo donde, idealmente, deben estar: comunidades, organizaciones de la sociedad civil, gobiernos, academia y los financiadores”, destaca Herrera.

Natalia Molina resalta el rol de las comunidades, pues a eso atribuye el éxito ecuatoriano en la conservación de manglares. “La ciencia tiene que responder a los problemas que tienen las comunidades, no es solo para que los científicos se halaguen entre ellos: ‘qué bonito tu estudio’. Estamos para servir a las comunidades porque ellos son los que sostienen el manglar y lo conocen”, asegura.

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Colombia: entre la Ciénaga Grande de Santa Marta y la recuperación de Providencia

Uno de los casos más conocidos en Colombia por la afectación de los manglares, y los constantes intentos por recuperarlos, es el de la Ciénaga Grande de Santa Marta, en la región Caribe del país.

Bosque de manglar en Colombia. Foto: José Ernesto Mancera.
Bosque de manglar en Colombia. Foto: José Ernesto Mancera.

“Cuando construyeron la carretera Ciénaga-Barranquilla interrumpieron el flujo de agua marina hacia la ciénega, años después, en los setenta, construyeron una carretera paralela al río Magdalena e interrumpieron el flujo de agua dulce a la ciénega. Eso le dio muy duro a esos manglares y tenemos una deforestación gigantesca. Se han invertido más de 20 millones de dólares y la zona no se ha podido recuperar por completo”, dice José Ernesto Mancera, doctor en Biología Ambiental y Evolutiva, y líder del grupo de investigación en Modelación de ecosistemas costeros de la Universidad Nacional de Colombia.

De acuerdo con Mancera, la restauración es un tema muy serio que requiere conocimiento social, económico, de ingeniería, además del biológico. También asegura que uno de los errores más frecuentes es la falta de seguimiento a los proyectos que se ejecutan. “La mayoría de ellos se enfocan en una sola especie [mangle rojo (Rhizophora mangle)] y la gente los siembra pero falta más conocimiento sobre dónde, cómo y cuándo hacerlo”.

Alexandra Rodríguez, del Invemar, afirma que la entidad apoya una gran estrategia de conservación de manglares en el golfo de Morrosquillo, en los departamentos de Sucre y Córdoba, que busca reducir las emisiones de gases de efecto invernadero con actividades de restauración para llegar a una certificación de carbono azul a largo plazo. “Es la única zona de Colombia que tiene permisos de aprovechamiento de madera en manglares, porque tienen un esquema organizado que les permite sacarlas con las tallas adecuadas para que el bosque no se deteriore”, comenta.

Manglares muertos en la Ciénaga Grande de Santa Marta. Foto: Sandra Vilardy.
Manglares muertos en la Ciénaga Grande de Santa Marta. Foto: Sandra Vilardy.

Con todo, el mayor reto para el país estará en la restauración de ecosistemas, entre ellos los manglares, en la isla de Providencia, luego del paso del huracán Iota a finales de 2020. “Estamos trabajando en la estructuración de un plan de restauración de manglares que tendremos listo el próximo mes, donde se definirán cuáles son las zonas prioritarias, qué técnicas se deben usar […] Debemos proyectar a 15 años, hay que garantizar que el ecosistema se regenere por sí mismo. Parte de la estrategia es mantener un monitoreo continuo que permita implementar medidas de adaptación rápida”, dice Rodríguez.

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México: recuperando la península de Yucatán

La mayoría de manglares de México se encuentran en la península de Yucatán, en los estados de Campeche, Quintana Roo y Yucatán. Allí trabaja Jorge Herrera, investigador del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav), junto con la profesora Claudia Teutli de la Universidad Autónoma de México (UNAM) y el profesor José Luis Andrade del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY).

Actualmente tienen ocho proyectos de restauración en la península. El más antiguo abarca 80 hectáreas y en 13 años han logrado recuperar el 80 % de ellas. “La velocidad de recuperación también depende mucho de los recursos económicos que tengamos para poder trabajar”, dice Herrera.

Zona deforestada de manglar en México. Foto: cortesía Jorge Herrera.
Zona deforestada de manglar en México. Foto: cortesía Jorge Herrera.

El biólogo asegura que es importante reforestar pero que esta decisión debe obedecer siempre a un diagnóstico previo y que las condiciones topográficas e hidrológicas deben ser las adecuadas para que no sea un esfuerzo perdido.

Herrera duda mucho de la eficacia de los viveros. Dice que tienen un costo muy elevado y que en realidad solo se necesitan propágulos y semillas, que de por sí ya los manglares producen en millares. Además, las condiciones favorables que tienen las plántulas en los viveros hacen que, cuando se trasladan al sitio final, tarden mucho en adaptarse o que mueran. Según dice, el 50 % de estas plantas no sobrevive mientras que, al utilizar plántulas y semillas del mismo entorno, se garantiza una supervivencia cercana al 90 %.

“Tenemos un sitio donde hicimos la rehabilitación hidrológica, luego la nivelación topográfica y después reforestamos. Tres años después ya produjeron hijos, es decir, ya son adultos y ese es un proceso que normalmente lleva entre 5 y 10 años. Hemos reducido el tiempo con esta combinación de acciones”, destaca.

Proyectos de restauración de manglares en México. Participación de las comunidades. Foto: cortesía Jorge Herrera.
Proyectos de restauración de manglares en México. Participación de las comunidades. Foto: cortesía Jorge Herrera.

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Ecuador: todo comenzó en Guayaquil

La bióloga Natalia Molina es una de las mujeres que más conoce de manglares en Ecuador y trabajó en el primer proyecto de restauración de este ecosistema en su país, en el Parque Histórico Guayaquil en Sanborondón. Antes de ese proyecto, esta zona de ocho hectáreas solo contaba con árboles dispersos que estaban condenados a morir. “En ese entonces se restauraron 1,7 hectáreas. Se recolectaron plantas y se fueron acomodando las especies. Se hizo restauración hidrológica, se dragó manualmente, se evacuaron más de 5000 metros cúbicos de sedimentos para devolver el flujo del agua y allí se sembró. Eso fue ya hace 21 años”, recuerda.

Después de eso, nunca ha abandonado a los manglares. De hecho, en 2019 organizó el primer congreso de Manglares de América e invitó a colegas de toda la región para conocer sus experiencias y contar la ecuatoriana: cómo el país en 1999 generó una política de conservación de manglares luego de que décadas antes, como ella misma lo dice, “el gobierno autorizaba a las camaroneras para que deforestaran”.

Un decreto del Ejecutivo le pidió a las camaroneras la restauración del 30 % de los manglares talados. “Algunos camaroneros serios, que querían certificarse, hicieron esa restauración y algunos hicieron un poco más de lo que les exigía la ley”, asegura. También dice que luego de que la plaga de la mancha blanca atacara a los camarones ecuatorianos, muchas empresas cerraron y abandonaron sus zonas de cultivo entre el año 2000 y 2010. En medio de sus estudios, Molina ha ido a varias zonas donde la naturaleza, por su cuenta, logró regenerarse y los manglares ya sobresalen entre los muros de las piscinas de camarones.

Manglares restaurados del Parque Histórico Guayaquil. Foto: Natalia Molina.
Manglares restaurados del Parque Histórico Guayaquil. Foto: Natalia Molina.
Manglares del Parque Histórico Guayaquil. Foto: Natalia Molina.
Manglares del Parque Histórico Guayaquil. Foto: Natalia Molina.

A pesar de esto, Fausto López, de la Universidad Técnica Particular de Loja, dice que todavía hay una omisión en el control de las emisiones de contaminantes de la actividad camaronera, “que también ha sido denunciada por pescadores artesanales”.

Aunque Ecuador hoy cuenta con una de las estrategias de conservación de manglares más exitosas de la región, Molina cree que hay otro asunto sobre el que no se ha hecho nada: evitar el crecimiento de las ciudades en zonas de manglar. “Sobre eso la ley no se pronuncia. El crecimiento y la resiliencia de los manglares son maravillosos, pero cómo le dices al 60 o 70 % de una ciudad como Guayaquil que desaloje porque vamos a restaurar el manglar… No puedes… Pero tampoco hay un ‘mea culpa’ de las ciudades sobre la destrucción del manglar”, concluye.

*Imagen principal: Proyecto de restauración de manglares en México: Foto: cortesía Jorge Herrera.

“El presente artículo es propiedad de Mongabay Latam“.

Paz Cardona, A. J. (2021). Día de la Tierra: conservar y restaurar los bosques de manglar en Latinoamérica. Mongabay Latam. Recuperado el 23 de abril de 2021 de: https://es.mongabay.com/2021/04/dia-de-la-tierra-conservar-y-restaurar-los-bosques-de-manglar-en-latinoamerica/

“Todavía estamos a tiempo de detener este ecocidio”: activistas exigen proteger humedal en Xochimilco

Erika Lozano | Desinformémonos.

Juves 22 de abril de 2021.

Foto: Coordinación de Pueblos, Barrios Originarios y Colonias de Xochimilco

Ciudad de México | Desinformémonos. Activistas realizan una guardia permanente afuera del Tribunal Colegiado en Materia Administrativa en Periférico Sur, pues este viernes 23 de abril resolverá el recurso de revisión que determinará el futuro de un humedal, área natural protegida en Xochimilco, donde el gobierno de la Ciudad de México construye puente vehicular.

La obra vial lleva más del 83% de avance, explica en entrevista María Alvarado, quien forma parte de la Coordinación de Pueblos, Barrios Originarios y Colonias de Xochimilco, y asegura que para construir este puente vehicular están destruyendo el área natural protegida. “Han transgredido las leyes para construir esta obra”, señala Alvarado.

El puente vehicular está bajo la supervisión de la Secretaría de Obras y Servicios, la Secretaría del Medio Ambiente y de la Jefa de gobierno de la Ciudad de México, expone María. “De continuar con esta obra, la temperatura aumentaría dos grados y habría mayor contaminación del aire en la Ciudad de México”, manifiesta la habitante de Xochimilco.

Este jueves entra en vigor en México el Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, mejor conocido como de Escazú, donde se establece la participación del público en la toma de las decisiones ambientales y esperan, dice María, que esto se traduzca en una resolución favorable para el humedal.

“Todavía estamos a tiempo de detener este ecocidio”, señalan integrantes de la Coordinación quienes desde hace días manifiestan su rechazo al puente vehicular a las afueras del Tribunal. Con la protesta buscan sensibilizar a la magistrada que resolverá el caso y “recalcar la necesidad de que se cancele esa obra”, explica María y hace una invitación a la ciudadanía a que se sumen a la defensa del humedal.

La Coordinación de Pueblos realizará actividades afuera del Tribunal desde las 10 am del día de hoy, jueves 22 de abril, Día Mundial de la Tierra, y permanecerán en el plantón en espera de la resolución hasta la mañana del viernes.

“El presente artículo es propiedad de Desinformémonos“.

Lozano, K. (2021). “Todavía estamos a tiempo de detener este ecocidio”: activistas exigen proteger humedal en Xochimilco. Desinformémonos. Recuperado el 22 de abril de 2021 de: https://desinformemonos.org/todavia-estamos-a-tiempo-de-detener-este-ecocidio-activistas-exigen-proteger-humedal-en-xochimilco/

La historia de la familia que está salvando a las tortugas del Golfo de México

Rodrigo Soberanes | Mongabay Latam

Miércoles 7 de abril de 2021

  • Una familia de pescadores, que en los años 60 fue pionera en México en el cuidado de las tortugas marinas, ha seguido trabajando hasta hoy en la conservación de estos animales y ha ayudado a recuperar las arribadas de tortugas a las costas del Golfo de México.  
  • Hace seis décadas la familia podía encontrar dos nidos de tortugas al año, actualmente se han registrado hasta 400 por noche. 

Ricardo Yépez aprendió a “leer” las huellas de las personas y de las tortugas en la arena el día en que, con solo siete años, no pudo encontrar a su papá en la playa para entregarle su desayuno.

Marcelino Yépez, papá de Ricardo, recorría kilómetros de la costa norte de Veracruz (en el Golfo de México) a pie rescatando tortugas enredadas en atarrayas (redes), lastimadas, enfermas, y asegurando nidos, en un campamento que él mismo creó, para que no fueran saqueados.

“Don Marcelino es el que empezó a hacer actividades de protección, pero de manera individual, sin cuestión de lucro ni nada”, dijo Guillermo González Padilla, asesor del Centro Mexicano de la Tortuga”.

Rescate de una tortuga marina encontrada flotando enredada en una red de pesca. Foto: cortesía Fundación Yepez.

La familia Yépez comenzó a salvar tortugas marinas en 1967 en El Raudal, un pequeño poblado de pescadores que se encuentra en el municipio de Nautla, entre el mar y la carretera costera que une el sur con el sureste del país.

Después de 54 años, su labor sigue vigente y la llegada de tortugas —tortuga verde (Chelonia mydas), laúd (Dermochelys coriacea), boba (Caretta caretta), carey (Eretmochelys imbricata) y golfina (Lepidochelys olivacea)— ha aumentado exponencialmente.

Esta es su historia.

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Los secretos de las huellas

Ricardo Yépez nació un día en que su mamá, doña Librada Gerón, con el embarazo avanzado, intentaba liberar a una tortuga grande atrapada en una red. La jaló con fuerza y rompió la fuente.

“Ella jaló la tortuga con la panza grande”, contó Yépez, convencido de que “como en todas las tribus del mundo”, a él sus padres le pasaron “el chip” de lo que hacían.

Cuando la familia de doña Librada y don Marcelino comenzó con los recorridos por la playa eran tiempos en que el saqueo de tortugas y sus huevos era intenso, y no había leyes que las protegieran, por lo tanto, quien intentaba conservarlas lo hacía por cuenta propia. Y por riesgo propio.

Ricardo Yépez recuerda desde su casa de la comunidad de El Raudal, a unos metros del mar, los tiempos en que su padre fue quitándole horas a sus jornadas de trabajo en la pesca para dárselas al cuidado de las tortugas sin ninguna recompensa monetaria a cambio.

La casa de la familia Yépez, donde comenzó la historia de la conservación de la tortuga marina en el Golfo de México. Foto: cortesía Fundación Yepez.

Cinco de las siete especies de tortuga que existen en el planeta llegaban ahí, prácticamente a su patio, y estaban siendo atacadas por cazadores furtivos sin ningún control.

Había que defenderlas. Para lograrlo, hacían recorridos diurnos y nocturnos para encontrarlas antes que los cazadores, hallar los nidos y llevar los huevos al campamento (que es su casa) para resguardarlos, esperar a que nazcan las tortugas y soltarlas en la playa de manera segura.

Fue así como a Ricardo Yépez le asignaron la labor de llevarle comida a su papá, ya entrada la mañana, cuando don Marcelino llevaba ya varias horas de recorrido. El día en que no pudo encontrarlo —contó— fue angustiante para él. Llegó de vuelta a su casa con el refrigerio intacto sabiendo que su papá andaba lejos, bajo el sol con un intenso calor y en ayunas.

Aquel día, camino de regreso a casa, don Marcelino Yépez descubrió las huellas de su hijo detrás de otras que no eran las suyas. El niño se había confundido.

Entonces sucedió un hito en la vida del hijo: “ mi papá me enseñó a estudiar las huellas en la playa”.

Una tortuga adulta se dirige a la costa después de anidar en El Raudal. Foto: cortesía Fundación Yepez.

El refrigerio no le faltó nunca más a don Marcelino durante sus largas marchas por la playa y a Ricardo Yépez  no se le volvió a perder su papá. Las huellitas del hijo siempre fueron quedando cerca o encima de las del padre.

Después supo asociar las huellas de otras personas, y eso le sirvió, por ejemplo, para saber quién les robó un día el robalo recién pescado. Luego aprendió a identificar  los rastros de las tortugas.

“Si aprendí a diferenciar las huellas humanas y ponerle nombre, imagínate cuando mi papá me enseñó a leer las huellas de las tortugas”, dice Ricardo Yépez. “Una huella puede decirte el nombre de la especie, te indica si la tortuga viene enferma o no (por la forma de caminar)”, asegura, porque “la tortuga enferma arrastra la panza, los pasos son más cortos, dejan como una pincelada. Te das cuenta cuando la tortuga viene enferma, tiene un fibropapiloma, un tumor, o trae un pedazo de red atorada, o un anzuelo”, cuenta.

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¿Por qué arriesgar la vida, papá?

La primera vivencia que Ricardo Yépez recuerda haber tenido con una tortuga fue el hallazgo de una  huella gigantesca durante un recorrido con su padre. Don Marcelino, sorprendido, identificó que se trataba de un descubrimiento único.

El hombre se recostó sobre el rastro de la tortuga, que era más grande que él. Todo indicaba que se trataba de una tortuga Laúd (Dermochelys coriácea), la más grande de todas las tortugas marinas, que puede llegar a pesar más de 600 kilos y tener un caparazón de dos metros. Siguieron su rastro y ahí estaba:

“La vimos cavando. Se sentó mi papá, la contempló y lloró. Me dijo: ‘Esa tortuga es la que vi con tu abuelo’. Me toma la mano, me la pone encima de la tortuga, pone la de él encima de la mía. ‘No creo que en tu vida vuelvas a ver una tortuga Laúd’”.

Doña Librada Gerón y don Marcelino Yépez en labores de protección de las tortugas. Foto: cortesía Fundación Yepez.

A ese primer recuerdo de sus recorridos iniciales por la playa de El Raudal, le siguen otros, como haber sido testigo de derrames de petróleo, de naufragios, de ahogados, de basura y paquetes sospechosos que alguien perdió mar adentro.

Roxana Yépez, hermana de Ricardo, contó que la familia vivía en una vivienda sumamente humilde y que en ocasiones les costaba entender tanta dedicación de su padre a las tortugas. “Cuando eres niña no entiendes muchas cosas. Ver que hay tantas necesidades en casa y que tu papá se gasta el dinero en tortugas, no lo entiendes”.

Se preguntaban también ¿por qué don Marcelino se metía nadando al mar para liberar tortugas atrapadas en redes, haciendo enojar a los cazadores y arriesgándose a quedar atrapado también él y ahogarse?

“Es duro ver que quieren golpear a tu papá porque se metió a cortar una red que atrapó una tortuga”, dijo.

Ricardo Yépez resguarda los huevos de un nido encontrado en las playas de El Raudal. Foto: cortesía Fundación Yepez.

Ricardo Yépez también tiene recuerdos, como el hallazgo de la tortuga Laúd y las competencias con su padre para ver quién encontraba más rápido los nidos para resguardar los huevos.

“Él se agarraba a machetazos con los cazadores furtivos. Me tocó muchas veces que me dijera: ‘Escóndete’. Y de repente verlo sacar el machete, agarrarse a machetazos”, cuenta.

“¿Por qué te metes en tantos problemas por las tortugas, papá?”, pregunta Roxana Yépez, como si don Marcelino aún estuviera con vida.

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El álbum y la carta que una niña entregó al presidente

Durante décadas, a partir de los 50, México fue omiso en el cuidado de las seis especies de tortugas que llegan a sus costas del Atlántico y del Pacífico. “En los 50 y 60 se empezó a explotar muchísimo a la tortuga. Se mataban tortugas adultas en el mar y se sacaban los huevos en la anidación, entonces no se completaban los ciclos”, contó Guillermo González Padilla, el asesor del Centro Mexicano de la Tortuga.

Esto, de acuerdo con el especialista, causó inquietud en la comunidad internacional que comenzó a ejercer presión sobre el gobierno mexicano para que regulara la explotación de las tortugas y sus nidos.

“Empieza a haber una presión de organismos internacionales para que México se sumara a los países que empezaron a proteger a las tortugas”, cuenta González Padilla.

Con el pasar de los años, los cazadores furtivos se han ido alejando de las playas de El Raudal. Foto: cortesía Fundación Yepez.

Mientras la presión hacia México crecía a través de los canales diplomáticos, en casa de los Yépez se cocinaba algo más, un golpe de efecto que comenzó a planearse cuando se anunció que el presidente, Carlos Salinas de Gortari, iría a Veracruz (a 146 kilómetros de El Raudal) para inaugurar un acuario.

La familia se reunió para escribir a mano una carta. “La hicimos de puño y letra mi papá, yo y mis hermanos, todos juntos en la casa. Todos en un mismo proyecto. Fue en una hoja de papel de cuadros de un cuaderno”, recuerda Roxana. Don Marcelino, además, preparó un álbum de fotos del trabajo que los Yépez realizaban con las tortugas. La idea era entregarle ambas cosas en la mano al presidente de México.

El objetivo era que el gobierno mexicano emitiera un decreto que protegiera a las tortugas y la niña Roxana, que tenía siete años, sería la encargada de entregar la carta y el álbum cuando el presidente llegara al aeropuerto.

Llegó el día. Don Marcelino y su hija Roxana Yépez estaban tras una valla de protección por donde pasaría el presidente. La niña llevaba la carta doblada dentro del álbum de fotos.

“Había demasiada seguridad. Estábamos esperando con cientos de personas. Llega el avión y mi papá me carga y me pasa la valla de seguridad donde estaban todos los exgobernadores de Veracruz y Dante Delgado (quien era el gobernador en funciones)”, cuenta.

Una tortuga marina recién liberada camina buscando la marea. Foto: cortesía Fundación Yépez.

Un guardia de seguridad, narra Roxana Yépez, la regresó pero la misma gente que estaba ahí la ayudaron a cruzar nuevamente la valla. “Yo salí corriendo. Escucharon los gobernadores el escándalo, volteó Dante Delgado y me llamó. Me tomó de la mano”.

Entonces Roxana Yépez cumplió con la tarea que le había encargado su padre. “Yo tenía que llegar con el presidente, lo tenía que saludar, le tenía que decir lo de las tortugas: que en un pequeño municipio se estaban cuidando las tortugas marinas, animales que estaban extinguiéndose. Dante Delgado paró a los de seguridad porque iban tras de mí para sacarme de la valla”.

Finalmente, Roxana recuerda que Dante Delgado le dijo al presidente: te presento a una niña conservacionista. En ese momento, le entregó el álbum y la carta a Carlos Salinas de Gortari y le dijo: “por favor ayúdenos a cuidar las tortugas”.

El presidente escuchó el mensaje que la niña de siete años tenía para él y le respondió que tomaría una decisión al respecto.

Era 1990. Ese mismo año un decreto presidencial estableció el marco legal de protección de las tortugas marinas en México.

La familia Yépez sabe que en ese mismo año la presión internacional sobre México era fuerte, y que tal vez con o sin la entrega de la carta y el álbum, igual hubiera salido el decreto, “pero nos sentimos muy orgullosos de haberlo invitado a legislar en algo tan importante”, dice la hija de don Marcelino.

Cuando Roxana y Ricardo Yépez eran niños, encontraban dos nidos de tortugas al año en las playas de El Raudal. Actualmente se han registrado hasta 400 nidos por noche.

Las tortugas marinas en México están protegidas por la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010 en la cual se consideran como especies amenazadas.

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El legado de doña Librada

Don Marcelino Yépez falleció en 1998,  pero el campamento que fundó junto a doña Librada Cerón y sus hijos continuó creciendo en infraestructura y en volumen de trabajo y, por lo tanto, en número de tortugas salvadas.

Guillermo González Padilla, aunque ahora está en Oaxaca (en el Pacífico), fue también fundador de otros dos campamentos tortugueros en Veracruz, cerca de El Raudal. Ayudó a descubrir una playa en las inmediaciones donde hay entre 3000 y 5000 anidaciones de tortugas de diversas especies  y sabe que la población de la Tortuga Verde en el Golfo de México ha aumentado “gracias a los trabajos de protección que empezó a hacer don Marcelino”.

González Padilla considera que doña Librada Gerón ha sido “pionera” y “fundamental” en el trabajo que siguió después de la muerte de don Marcelino.

Grupos de jóvenes llegan con frecuencia a El Raudal a vivir las liberaciones de tortugas marinas. Foto: cortesía Fundación Yepez.

“La señora Librada es una persona muy conocida entre las comunidades de protección. Se iba a caminar cinco o diez kilómetros y ahí venía cargando los huevos de tortuga. Lo hacía de gusto, no por cuestiones económicas y de tomar ventaja de esta actividad. Era por amor a la protección y la conservación de las tortugas”, contó el especialista.

Ella y su hijo Ricardo vieron un día las huellas de otra tortuga Laúd. “Para mí, el ver a una tortuga es ver a mi papá, tocar una huella es recordar a mi papá. Era su pasión”, cuenta Ricardo Yépez. Entonces hizo lo que don Marcelino aquel día cuando encontraron por primera vez el rastro de una Laúd: “me tiré ya como hombre en la huella como lo hizo mi papá”.

Después de la edificación del campamento tortuguero (ahora manejado por el gobierno de Veracruz, pero dirigido por doña Librada Gerón) fue creada la Fundación Yépez. No más violencia ni machetes. Ahora —de acuerdo con Ricardo Yépez— el trabajo de don Marcelino evolucionó hacia la educación.

Ricardo Yépez frente a un grupo de estudiantes en las instalaciones de la Fundación Yépez. Foto: cortesía Fundación Yepez.

“Mi pasión es la educación ambiental. Tener un auditorio enfrente. Sé rescatar tortugas, rastrearlas, detectar los nidos, pero eso para mí era un juego, lo aprendí jugando”, dice.

Entre los trabajos de la fundación está recorrer un total de 36 kilómetros de playa en labores de vigilancia e invitar a voluntarios, investigadores y estudiantes a la Fundación.

A su manera, Ricardo Yépez sigue el rastro de su papá. “Sigo poniendo mi huella encima de la huella de mi papá. Pero intento hacerlo de una manera diferente”.

*Imagen principal: Rescate de una tortuga marina encontrada flotando enredada en una red de pesca. Foto: cortesía Fundación Yepez.

“El presente artículo es propiedad de Mongabay Latam“.

Soberanes, R. (2021). La historia de la familia que está salvando a las tortugas del Golfo de México. Mongabay Latam. Recuperado el 20 de abril de 2021 de: https://es.mongabay.com/2021/04/la-historia-de-la-familia-que-esta-salvando-a-las-tortugas-del-golfo-de-mexico/

Bosque de Jilotzingo, escenario de incendios y deforestación por inmobiliarias

La Coperacha | Desinformémonos.

Viernes 16 de abril de 2021

El proyecto inmobiliario Bosque Diamante pretende deforestar 200 mil árboles para construir 19 mil 985 viviendas y un desarrollo comercial de 12 hectáreas en un terreno de 238 hectáreas en el municipio de Jilotzingo, Estado de México.

Por ello, habitantes del municipio expresan su inconformidad por los problemas que causará la construcción de este proyecto, además de los ya existentes. Asimismo, buscan reactivar un juicio de amparo contra el proyecto inmobiliario que en 2019 había frenado el desmonte de 238 has.

La comunidad vivió la alarma por el incendio del 15 de marzo en un predio contiguo al Bosque Diamante.

De igual forma señalan que toda la comunidad de Jilotzingo debe de unirse para oponerse al Bosque Diamante, ya que es “muerte para el ecosistema”, comenta una habitante del municipio. 

Publicado originalmente en La Coperacha

La Coperacha (2021). Bosque de Jilotzingo, escenario de incendios y deforestación por inmobiliarias. Desinformémonos. Recuperado el 16 de abril de 2021 de: https://cimacnoticias.com.mx/2021/04/16/denuncian-feministas-que-reformas-sobre-violencia-digital-ponen-en-riesgo-a-las-victimas

Cabo Pulmo: cambio climático y exceso de turistas ponen en riesgo santuario marino en México

Agustín del Castillo | Mongabay Latam

Miércoles 31 de marzo de 2021

  • El parque marino Cabo Pulmo ha tenido un éxito rotundo en la conservación de los ecosistemas marinos y el  beneficio más palpable ha sido el incremento de un 600 por ciento de la biomasa en los últimos 15 años.
  • Sin embargo, hay preocupación entre los habitantes de la zona, científicos y conservacionistas, debido a que el cambio climático está generando cambios importantes en los ecosistemas y porque el éxito del parque ha traído un exceso de turistas lo que podría poner en peligro el área protegida. 

En el contexto de un mar de Cortés (o golfo de California) sobreexplotado tanto por la pesca legal como ilegal e inmerso en fuertes transformaciones por el cambio climático, la relevancia del parque marino Cabo Pulmo es mayor. Esta área protegida, ubicada al interior del golfo y al sur de la península de Baja California, aloja la principal barrera de corales del océano Pacífico mexicano y desde que fue creada, en 1995, las poblaciones de diversas especies marinas, incluidas las comerciales, han aumentado considerablemente.

“Tenemos 600 por ciento más flora y fauna que hace quince años”, señala ufano don Mario Castro, uno de los defensores locales que ha dejado su vida por proteger Cabo Pulmo. La investigación científica lo acredita: en los años 90 las mediciones arrojaban que al exterior de la reserva había casi nula biomasa. Hoy, en cambio, se manejan alrededor de 600 toneladas.

Octavio Aburto-México-Cabo Pulmo
Miles de peces se unen durante el cortejo de reproducción en Cabo Pulmo. El buzo en la imagen es David Castro, quien con su familia ha trabajado en la protección de esta área marina. Foto: Octavio Aburto.

Este lugar contiene una prodigiosa variedad de especies únicas que se caracterizan por tener procesos evolutivos aislados. Ello, debido a que solo tiene comunicación con el océano Pacífico en su parte sur y por ende las especies que lo habitan están parcialmente confinadas. Por lo mismo, el mar de Cortés fue llamado hace más de medio siglo por el famoso conservacionista, Jaques Costeau, “el acuario del mundo”.

Sin embargo, el investigador Héctor Reyes Bonilla, de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), uno de los principales expertos en corales y ecosistemas marinos de México, alerta sobre el modo en que el cambio climático ya está produciendo transformaciones en este mar y sobre la amenaza que representa la llegada de turistas que, según dice, sobrepasa las capacidades del área protegida.

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La riqueza de Cabo Pulmo

La primera reputación de Cabo Pulmo, en el siglo XIX, estuvo marcada por los sorprendentes tesoros de su lecho marino: las ostras perleras del mar de Cortés han producido algunas de las joyas más famosas del mundo. The Great Lemon, una perla negra del tesoro de los reyes de Inglaterra, habría sido pescada en la isla Cerralvo. La famosa novela de John Steinbeck, La Perla, es una fábula sobre la fortuna y la avaricia también desplegada en esta región del mundo, remota hasta 1970, cuando el presidente Luis Echeverría Álvarez decidió convertir Baja California Sur en Estado de la federación y dar comienzo a un proyecto turístico que está hoy entre los tres más importantes del país: Los Cabos.

Cabo Pulmo. Foto: Manuel Alejandro Olán González

Juan Castro Montaño trabajó para el legendario Cousteau. Al convertirse en buzo para el equipo del investigador francés, descubrió en el fondo del mar de Cabo Pulmo maravillas que como pescador no había imaginado: la diversidad de peces, moluscos, reptiles, medusas y crustáceos; el colorido fantástico como si se tratara de los vitrales de catedrales sumergidas; la multiplicidad de las formas y el diseño de los espacios configurados como enmarañadas selvas submarinas de belleza estilizada; teatro de tragedias y comedias, según el lugar que se ocupe en la cadena alimenticia: desde la rapidez letal de los depredadores hasta el sueño apacible de los animales más extraños del mundo, los corales.

“A mí me contrató Felipe Cousteau, al poco tiempo murió en un accidente aéreo, creo que era hijo del señor Jacques”,  contó Juan Castro Montaño en una entrevista del 2014.

Cabo Pulmo. Foto: Manuel Alejandro Olán González

”Mi contrato era para que emboyara cada sitio de buceo —contó Montaño— es decir, poner un ancla con una boya; luego ellos bajaban por allí a la profundidad. Me recomendaron que cobrara caro porque ese señor tenía montañas de dinero, pero no cobré un solo peso, tuve el placer de estar en ese barco que al frente parecía tener un tablero de carro; se impulsaba por energía solar, todo de aluminio”.

La investigación científica acreditó las sensaciones del viejo pescador: Cabo Pulmo es un oasis marino único para todo el Pacífico mexicano, valioso como centro de reproducción y difusión de organismos que pululan en el mar contiguo.

Los corales son refugio de innumerables especies. Foto: Conanp

Óscar Arizpe, quien fue autor principal del programa de conservación y manejo de la reserva, reseña sus condiciones: “Es el arrecife más al norte de todo el Pacífico americano. Además de constituir el único arrecife coralino de Baja California, tiene particularidades de tres provincias: la panámica [el Pacífico intertropical americano], la californiana y también la del Indo-Pacífico, lo que la hace especialmente rica y diversa en especies”, explica.

Además, el experto, quien es investigador de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), asegura que se trata de un arrecife de 20 mil años de antigüedad, y si se le compara con otros, es de los más longevos del Pacífico americano, lo que revela el valor para su protección.

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Las amenazas del cambio climático

Según el científico, la protección de Cabo Pulmo ha hecho que cada vez se vean más tiburones y animales grandes. Sin embargo, las condiciones de los años 40, de acuerdo a los testimonios de los más ancianos de la zona, no han regresado. Reyes Bonilla estima que eso podría lograrse con quince años más de trabajo estricto de conservación como se ha hecho desde 1995. El problema es que toda la región está inmersa en transformaciones profundas por el cambio climático.

El acuario único va desapareciendo. El aumento constante de la temperatura del agua ha provocado la llegada de especies tropicales que son comunes hacia las costas de Oaxaca o Chiapas. A su vez, las especies del golfo acostumbradas a un mar frío están buscando migrar hacia el norte, en búsqueda de menor temperatura. Esto está ocasionando cambios en la composición del mar de Cortés, asegura Reyes Bonilla.

Cabo Pulmo. Foto: Manuel Alejandro Olán González

Pero eso no es todo. Las especies que optan por remontar hacia el norte se encontrarán tarde o temprano con la barrera continental ya que la única manera de salir al Pacífico abierto es por el sur. Cuando eso ocurra, tendrán dos opciones: adaptarse o desaparecer. En cuestión de décadas se verá un mar distinto al que conoció el ilustre oceanógrafo y conservacionista francés, advierte el científico.

“Aunque la reserva genera múltiples beneficios, entre ellos proveer de mayores volúmenes de pesca, como estrategia de conservación es limitada si no se realiza un proceso integral para el manejo de todo el mar de Cortés”, explica el investigador.

Con la transformación ecológica del mar de Cortés, las zonas de pesca están cambiando: “casi ya no hay calamar y la sardina se está saliendo”, asegura el experto. “Esas áreas de donde sacaban marlin y peces dorados ya no están en el golfo (…) porque esas especies se han movido al lado del Pacífico por cambio climático, en la zona de bahía Magdalena”, dice. Además, asegura que “a esa bahía llegan flotas completas desde San Diego y nadie sabe cuánto sacan y cómo afectan, pues nadie los molesta”, agrega.

Cabo Pulmo. Foto: Greenpeace

En Cabo Pulmo y el mar de Cortés, “los cambios vienen a alta velocidad, y el sistema de áreas naturales protegidas no está funcionando a esa escala (…) me parece que la región se transformará de manera muy fuerte y el golfo se homogenizará con el Pacífico sur”, es decir, perderá fuertemente sus singularidades, sostiene Reyes Bonilla.

En definitiva, el aporte que puede hacer este solo parque marino de 7111 hectáreas, que está integrado junto con las islas del golfo de California al listado de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, es insuficiente para toda la transformación que enfrenta el mar de Cortés, aseguran los científicos.

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Demasiados turistas

Frente a todos estos cambios, existe una manera en la que es posible contribuir a la conservación de todo el mar de Cortés: disminuir las presiones a las que está expuesto el parque marino Cabo Pulmo. Si bien esta área protegida ha logrado con éxito proteger los ecosistemas, Reyes Bonilla advierte que el problema ha sido administrar correctamente esa riqueza marina.

Cabo Pulmo estuvo en riesgo de sucumbir hace pocos años ante dos megaproyectos turísticos que tocaron a sus puertas. El primero de ellos, Cabo Cortés, de capital español, fue suspendido en 2012 tras una fuerte presión mediática por el entonces presidente Felipe Calderón, quien argumentó posibles daños ambientales; el segundo, Cabo Dorado, con capitales de Estados Unidos y de China, fue retirado del proceso de manifestación de impacto ambiental ante el gobierno mexicano en mayo de 2014, tras ser cuestionado por la población local, científicos y ecologistas. Aun así, el éxito de Cabo Pulmo como destino de viajeros es tal, “que hay que esperar turnos de hasta dos meses para poder llegar a bucear a sus aguas”, agrega. “[Son] 40 mil personas al año y el reto es cómo vas a lidiar con eso, muy por encima de las capacidades de la zona”, dice el experto en corales e investigador de la UABC.

Cabo Pulmo. Foto: Manuel Alejandro Olán González

“Hace apenas cinco años era hermoso Cabo Pulmo. La verdad, yo no pensé lo que venía. En estos dos últimos años se ha puesto feo en cuanto al exceso de gente. Si no podemos poner remedio, en otros dos años se nos acaba», señala  don Mario Castro, quien dice sentirse responsable de la fama de Cabo Pulmo, pues ha sido promotor del espacio natural. “A veces me arrepiento de haber hablado tanto de Cabo Pulmo en la televisión, en la radio, en los periódicos; eso ha ayudado a que el turismo llegue en cantidades que no podemos manejar”.

Los ecosistemas pueden soportar  una cantidad limitada  de elementos externos, desde contaminantes hasta personas. Si esa “capacidad de carga”, como la llaman los científicos, es sobrepasada, el equilibrio ecosistémico es alterado y los procesos de degradación se aceleran, explica en una publicación científica el colaborador del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), de Costa Rica, Jean Pierre Morales Aymerich .

Pero, además, la capacidad de carga que un área protegida es capaz de soportar no solo tiene que ver con el número de turistas, sino también con la manera en que el visitante tiene interacción con los elementos naturales. A Mario Castro le preocupa que muchos de los visitantes carecen de una educación ambiental y por lo mismo arrojan basura y usan bloqueadores solares cuya carga química puede ser nociva para los arrecifes. Además, según Reef Resilience, una organización dedicada a la restauración de los arrecifes de coral, el esnórquel y buceo pueden ocasionar daños a las colonias de coral ya que caminar, tocar, patear o pararse sobre ellos puede dañar sus tejidos.

La cercanía de una tormenta no arredra a esos viajeros que buscan el arrecife. Foto: Agustín del Castillo

Además, según Óscar Arizpe, “la tranquilidad de las aguas costeras del Golfo de California ha propiciado que exista un corredor náutico turístico que se puede recorrer de norte a sur hasta llegar a Cabo San Lucas. En este corredor, se pueden ver diferentes tipos de embarcaciones como kayak, lanchas, yates e incluso embarcaciones de mayor calado”, es decir, existe un fácil acceso al parque por vía marítima. Eso es algo que preocupa al investigador, pues no hay suficiente personal para verificar que quienes penetran al parque lo hagan cumpliendo las normas. Por ejemplo, las lanchas de motor están prohibidas por la contaminación que provoca el diesel.

En el municipio de Los Cabos, el ayuntamiento tiene avanzado un proyecto de carretera que facilita el ingreso al parque marino bajo la premisa de conectar todas las zonas de la demarcación y fomentar el desarrollo económico y social. Aunque el proyecto cuenta con las autorizaciones ambientales, la construcción de esta vía preocupa a científicos y habitantes del lugar quienes avizoran un aumento aún mayor de visitantes a la ya sobrepoblada área protegida. El camino pavimentado está ya cerca, en el poblado de La Rivera.

Durante el año 2020, la ausencia de visitantes por la pandemia de COVID-19 se tradujo en un crecimiento de animales y plantas a un ritmo que no se había registrado en años, asegura Reyes Bonilla. Sin embargo, al regresar la visitas al parque, a finales de 2020, esa tendencia al crecimiento se ha vuelto a inhibir.

“El año pasado nos dieron permiso de entrar, aislados por el tema de la Covid. Se hizo monitoreo junio-julio, y puedo decirte que se duplicó la cantidad de animales por los meses que estuvo cerrado”, asegura Reyes Bonilla. En cambio, ”en noviembre que regresó la gente, la tendencia se aminoró”, agrega.

Por otra parte, aunque los proyectos Cabo Cortés y Cabo Dorado no se están ejecutando, “los terrenos siguen en propiedad de los españoles, y mantienen su derecho a solicitar una autorización de impacto ambiental para construir”, dice el científico. El tema a debate es lo que se quiera construir y su densidad, que fue lo que ocasionó el conflicto en 2011 y 2014. Además, la infraestructura turística no ha dejado de crecer en la zona: el Four Season en La Rivera, por ejemplo, aunque no presiona directamente al arrecife, permite la llegada de más turistas en la zona de influencia del parque, aseguran los expertos.

La nueva versión del programa de manejo de Cabo Pulmo está por salir y “si se necesita, meteremos juicios de amparos contra cambios que sean malos con el tema del turismo”, advierte don Mario Castro.

Mongabay Latam solicitó a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas una versión oficial sobre el problema del turismo masivo y de la falta de guardaparques, pero hasta la publicación de este artículo el organismo no entregó respuesta.

*Imagen principal: La presencia de turistas para hacer deportes acuáticos es creciente, y presenta desafíos en el manejo del parque marino. Foto: Conanp

“El presente artículo es propiedad de Mongabay Latam“.

Del Castillo, A. (2021). Cabo Pulmo: cambio climático y exceso de turistas ponen en riesgo santuario marino en México. Mongabay Latam. Recuperado el 9 de abril de 2021 de: https://es.mongabay.com/2021/03/cabo-pulmo-cambio-climatico-y-exceso-de-turistas-ponen-en-riesgo-santuario-marino-en-mexico/

Solicitan apoyo urgente contra incendios en territorio Wirikuta

Redacción | Desinformémonos.

Jueves 25 de marzo

Ciudad de México | Desinformémonos. El colectivo Tierra Vida lanzó una petición de apoyo urgente para sofocar el incendio que arrasa con el área natural “Sitio Sagrado Natural de Wirikuta y la Ruta Histórica Cultural del Pueblo Wixárica”, en San Luis Potosí, pues hasta ahora los comuneros, bomberos y brigadistas «no han recibido el apoyo necesario del gobierno del estado para mitigar el fuego».

Los activistas indicaron que hasta el momento el fuego ha arrasado con 517 hectáreas de área natural en el Astillero, Villa de Guadalupe, Ojo de Agua y La Sierra de Catorce, lo que provocado el desalojo de las familias.

«Se pide de manera urgente una audiencia con el presidente de la República de México, Andrés Manuel López Obrador, para que Wirikuta se convierta en Área Natural Protegida a nivel federal, para que cuente con programas para la protección de sus especies animales y vegetales, así también que se reconozca como patrimonio Bio Cultural de la Nación», se lee en la petición.

Agregaron que también se requiere el apoyo urgente de helicópteros, sueros, agua, fruta, alimentos enlatados y herramientas como picos, palas, azadón, guantes de carnaza, chalecos y cubetas.

A continuación la petición completa:

Desde el día lunes 22 de marzo hasta el día de hoy 24 de marzo continúan los incendios en la zona del altiplano, en el Astillero, Villa de Guadalupe, Ojo de Agua y La Sierra de Catorce, mientras tanto comuner@s, bomberos y brigadas voluntarias se han estado sumando a mitigar el incendio. Hasta ahora reportan 517 hectáreas quemadas y el fuego continúa propagándose, familias han tenido que ser evacuadas por su seguridad, pero sigue devastándose una parte de lo que forma el área natural protegida desde el 7 de octubre del 2000 como “Sitio Sagrado Natural de Wirikuta y la Ruta Histórica Cultural del Pueblo Wixárica”.

Hasta ahora no han recibido el apoyo necesario del gobierno del estado para mitigar el fuego, y mientras tanto l@s comuner@s y brigadistas están exhaust@s y siguen arriesgando sus vidas con lo poco que tienen a la mano para atender tal problema.

Hay una Emergencia, para apoyar puede firmar y compartir la petición para que llegue a más gente y a los tres niveles del gobierno de México. 

Se pide de manera Urgente una audiencia con el presidente de la República de México, Andrés Manuel López Obrador, para que Wirikuta se convierta en Área Natural Protegida a nivel Federal, para que cuente con programas para la protección de sus especies animales y vegetales, así también que se reconozca como patrimonio Bio Cultural de la Nación.

También pueden sumarse apoyando a quiénes están llevando víveres y herramientas para l@s comuner@ y brigadistas, que llevan días tratando de apagar el incendio, y que sigue expandiéndose.

Se requiere apoyo de helicópteros, sueros, agua, fruta, alimentos enlatados, y herramientas como picos, palas, azadón, guantes de carnaza, chalecos y cubetas.

Centro de acopio Pedro Vallejo 713, Barrio San Miguelito SLP. Pueden contactar al Padre Gerardo Ortiz de Cedral al número 4444293607 o a Tonatiuh Velázquez al 4443692812.

¡Gracias por firmar y compartir!

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Redacción (2021). Solicitan apoyo urgente contra incendios en territorio Wirikuta. Desinformémonos. Recuperado el 25 de marzo de 2021 de: https://desinformemonos.org/solicitan-apoyo-urgente-contra-incendios-en-territorio-wirikuta/

Impiden pobladores destrucción de humedales en San Cristóbal de las Casas

Redacción | Desinformémonos.

Martes 23 de marzo de 2021

Ciudad de México | Desinformémonos. Pobladores de las colonias del sur de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, bloquearon el paso de camiones de carga con materiales para “rellenar y destruir” los humedales de la montaña María Eugenia, en el marco del Día mundial del agua este 22 de marzo.

El integrante de la Red Ambiental Valle de Jovel, León Enrique Avila, explicó que permitir la destrucción de los humedales agravará “la crisis de falta de agua”, por lo que los habitantes retuvieron y entregaron al ayuntamiento un camión cargado de material de relleno.

Avila señaló que los colonos, integrados en el Consejo General de Colonias del Sur y de los humedales, han expresado durante tres semanas su inconformidad frente a las obras en los humedales de San Cristóbal de las Casas, en el Valle de Jovel.

Indicó que el relleno y destrucción de los humedales implica un riesgo para el abasto de agua al sur y oriente de San Cristóbal, pues son los que proveen el líquido a buena parte de la ciudad.

Con información de La Jornada

“El presente artículo es propiedad de Desinformémonos“.

Redacción (2021). Impiden pobladores destrucción de humedales en San Cristóbal de las Casas. Desinformémonos. Recuperado el 23 de marzo de 2021 de: https://desinformemonos.org/impiden-pobladores-destruccion-de-humedales-en-san-cristobal-de-las-casas/