Trabajo sexual aumentó 100 por ciento con la pandemia: XXIV Encuentro de la Red Mexicana de Trabajo Sexual

———- | Desinformémonos. 

Ciudad de México | Jueves 29 de Julio del 2021 | — : —

Por la crisis derivada de la pandemia, el trabajo sexual aumentó hasta 100 por ciento en 25 de los 27 estados del país en los que trabaja la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, informó la organización durante el XXIV Encuentro de la Red Mexicana de Trabajo Sexual, que se realizó el pasado 22 de julio.

“Mucho de lo que habíamos ganado en los últimos años lo hemos perdido, no porque se haya dejado de trabajar en la calle, sino porque las instituciones no se han involucrado realmente. Las trabajadoras sexuales por necesidad no dejarán esta labor; al contrario, su número ha aumentado”, indicó Elvira Madrid Romero, presidenta de la Brigada de la Callejera, durante la apertura del evento en el que se reunieron trabajadoras sexuales, colectivos y defensores de derechos humanos.

En el Encuentro, organizado por la Red Mexicana de Trabajo Sexual y la Brigada Callejera, las trabajadoras y colectivos denunciaron que con la pandemia aumentó la extorsión por parte de la delincuencia organizada y las autoridades, así como se vive “mayor violencia en las calles”, un incremento en los casos de trata de personas y en los contagios de VIH.

Durante el Encuentro participaron trabajadoras sexuales de Chihuahua, Yucatán, Jalisco, Chiapas, Veracruz y la Ciudad de México, quienes denunciaron los retos y atropellos por parte de las autoridades contra su trabajo.

En Chihuahua, por ejemplo, acusaron que las restricciones por la pandemia de coronavirus obligó a las trabajadoras a ejercer su trabajo en la clandestinidad, por lo que han protestado para exigir la reapertura de bares, cantinas y centros nocturnos.

Sobre Mérida, señalaron que la cantidad de trabajadoras sexuales en el barrio de San Cristóbal se duplicó luego de que el Tribunal Colegiado en materia civil y administrativo otorgara a finales de abril un amparo “para poder trabajar de manera libre sin que la policía las pudiera detener”. No obstante, agregaron, las trabajadoras sexuales en Yucatán son de las más afectadas por el confinamiento, además de que “continúan siendo víctimas de discriminación, estigmatización, contagio del VIH y violencia por parte de clientes, autoridades y de proxenetas”.

Durante el Encuentro, compartieron que en Chiapas “han aumentado las agresiones por parte de clientes”, así como incrementó el número de trabajadoras sexuales extranjeras, sobre todo centroamericanas “que no se acercan a denunciar por miedo a ser deportadas”.

“La policía municipal, en lugar de brindarles ayuda o seguridad, únicamente les quitan el dinero que es el sustento de sus hogares, porque la mayoría son madres solteras”, denunciaron sobre la situación en Chiapas, donde se encuentra el Centro Comunitario Jaime Montejano que acompaña a las trabajadoras.

En Veracruz, señaló el colectivo Cihuatlahtolli, “con la pandemia se ha negado la posibilidad de acceder a la salud sexual”, pues el estado dejó de repartir condones del sector salud y, por el contrario, los funcionarios comenzaron a “vender los condones u ofrecerlos a cambio de servicios sexuales sin paga”.

Además, las trabajadoras sexuales en Veracruz no son atendidas cuando denuncian una situación de violencia por parte de funcionarios o la delincuencia organizada, y denunciaron que los apoyos del gobierno “han sido nulos”.

Sobre Guadalajara, las trabajadoras sexuales destacaron el resultado de un diagnóstico entre personas de 18 a 35 años, de las cuales 80 por ciento refirió síntomas significativos de depresión, 61 por ciento sufría ansiedad, 30 por ciento indicó un abuso del alcohol y 22 por ciento reconoció el consumo de drogas. Además de ello, las trabajadoras en Guadalajara tampoco cuentan con apoyos del gobierno, así como reportaron el “desabasto” de condones masculinos y femeninos.

Finalmente, en la Ciudad de México se reportó un incremento en las violaciones a los derechos humanos de las trabajadoras sexuales en Tlalpan, la Merced, Pino Suárez, Xochimilco y Revolución, así como aumentó la delincuencia organizada “que extorsiona e impide que salgan a laborar sin miedo”, siendo afectadas por el cobro de piso, la discriminación y la violencia.

“Este Encuentro lo vivimos con más retos, coraje y más compañeras que necesitan ser visibilizadas”, agregó Elvira Madrid, quien desde Brigada Callejera exigió al gobierno mexicano “una batalla efectiva” contra la delincuencia organizada, la violencia sistemática y las desapariciones, así como apoyos para cubrir las necesidades básicas y mecanismos de prevención y atención médica frente al incremento de casos de VIH. “El odio y la despreocupación de las autoridades debe terminar”, sentenció.

El Encuentro también contó con la participación de especialistas médicos, abogados y activistas que denunciaron cómo la pandemia ha afectado el trabajo sexual en México y ha vulnerado los derechos de las trabajadoras, así como reafirmaron la importancia de “hacer trabajo en la calle” y en comunidad para impulsar el reconocimiento de su trabajo.

Lee el boletín del Encuentro aquí:

https://desinformemonos.org/trabajo-sexual-aumento-100-por-ciento-con-la-pandemia-xxiv-encuentro-de-la-red-mexicana-de-trabajo-sexual/

El presente artículo es propiedad de Desinormémonos.

—— (2021) Trabajo sexual aumentó 100 por ciento con la pandemia: XXIV Encuentro de la Red Mexicana de Trabajo Sexual. Desinformémonos. Recuperado el 29 de Julio del 2021 en: https://desinformemonos.org/trabajo-sexual-aumento-100-por-ciento-con-la-pandemia-xxiv-encuentro-de-la-red-mexicana-de-trabajo-sexual/

Fundamental las redes de apoyo para las LGBTTTIQ+ en tiempos de pandemia en América Latina

Elda Montiel, SemMéxico

17 de mayo de 2021

  • Vulnerabilidad económica, reconfiguración política del mapa en la región por los gobiernos conservadores.
  • Análisis inicial en tres países realizado por el Fondo Mujeres del Sur en el 17 de mayo

Elda Montiel
SemMéxico, Cd. de México, 17 de mayo 2021.- La crisis desatada por la pandemia del Covid 19 reveló la profunda vulnerabilidad socioeconómica de la comunidad trans/trasvesti en Argentina, Paraguay y Uruguay, países que han tenido avances desiguales en la ampliación de derechos.

La reconfiguración del mapa latinoamericano en términos políticos, con la llegada de gobiernos conservadores de derecha, en estos países plantea incertidumbre en cuanto al avance del pleno reconocimiento de derechos de la población LGBTTTIQ+. Y también la posible sanción de leyes con efecto retroactivo que borren lo conquistado.

La emergencia sumó la tarea asistencial y el desafío de mantener el encuentro mediante redes y streaming, sin que se debiliten los espacios construidos. Dado que el activismo se ha movilizado en los últimos años con demandas sostenidas por mejoras concretas en salud, trabajo, vivienda, educación y una vida libre de violencias.

En un estudio exploratorio realizado para el Fondo Mujeres del Sur (FMS) por Guadalupe Allione Riba, Fidel Azarian, Candela Conmmeres Benejam, Melina Deangeli y Ana Fiol, concluyen que es complejo pensar en una agenda política postpandemia -porque no se avizora el final de la emergencia sanitaria-, aunque les parece claro que mantener las redes de apoyo, aun en su modalidad virtual, la contención afectiva y emocional son las prioridades del momento.

Cabe recordar que el Fondo de Mujeres del Sur (FMS), es una fundación que, desde el 2007, brinda apoyo financiero y acompañamiento a organizaciones que promueven los derechos de las mujeres y personas LBTIQ+, principalmente en Argentina, Uruguay y Paraguay.

Señala el estudio que Argentina y Uruguay son países con claras políticas de reconocimiento de derechos y garantías. En cambio, Paraguay no produjo avances favorables en materia legislativa y cuenta con una oposición activa en movimientos “provida” y “profamilia”. Sus discursos han permeado las cámaras legislativas, impidiendo el tratamiento de leyes de ampliación de derechos.

Mientras los feminismos y organizaciones LGBTTTIQ+ han ganado terreno y logrado, con su activismo, la ampliación de derechos y garantías, también crecen oposiciones con raíz religiosa, aliadas de partidos conservadores, con fuerte apoyo ciudadano y que han alcanzado escaños parlamentarios por medio del voto o por designaciones en reparticiones clave. Estas son las tensiones que atraviesan América Latina

Matrimonio igualitario

Argentina se convirtió en un país pionero en la región al sancionar en 2010 la Ley de Matrimonio Igualitario. Uruguay también tiene Ley de Matrimonio Igualitario y las parejas del mismo sexo pueden adoptar.

Brasil, Colombia y algunos estados en México legislaron normativas similares. Chile ha dado media sanción al proyecto de matrimonio igualitario.

Ya lo dictaminó la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Opinión consultiva, 2017): se debe reconocer el pleno derecho de los vínculos familiares entre dos personas del mismo sexo. De modo que los veinte países que reconocen a la OEA deben aceptar el mandato.

Identidad de Género

En cuanto a la Identidad de Género, la Argentina reconoce legalmente el género autopercibido sin necesidad de cirugías, tratamientos hormonales o médicos de otra índole con una ley aprobada en 2012.

Con otros matices, existen normativas similares en Uruguay, Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú. En Venezuela, se requieren diferentes elementos de prueba para el reconocimiento legal.

Brasil –escenario de crecimiento de movimientos conservadores y antiderechos– estableció en 2018 la posibilidad del cambio de nombre en registros civiles para personas transexuales y transgénero mayores de 21 años y sin intervención quirúrgica.

En Paraguay, la autorización al cambio de nombre, aunque establecido en el Código Civil, ocurre en casos excepcionales y es controversial para personas trans.
Belice despenalizó recién en 2016 los actos sexuales consentidos entre personas del mismo sexo.

Tensiones por la diversidad en América Latina

Se advierte que grupos fundamentalistas han calado hondo con sus denuncias descalificadoras de “Ideología de género” ante lo que representa diversidad. Con el permiso de los gobernantes de turno, propagan y legitiman discursos de odio. La presión de estos grupos conservadores se observa en Argentina, con su férrea oposición a la Ley de Educación Integral (ESI) y su participación durante el debate de la ley de interrupción legal del embarazo.

En Brasil, con discurso oficial a favor de la familia tradicional y la designación en puestos clave de religiosxs que proponen hasta “terapias de cura homosexual”.
Uruguay y Paraguay, con algunas diferencias, también muestran estas tensiones. En Uruguay, pese a su alto porcentaje de secularización y con separación de Iglesia y Estado, la llegada de un gobierno conservador empieza a exhibir el crecimiento de grupos -religiosos y laicos- en franca oposición a los feminismos y activismos LGBTTTIQ+.

Paraguay cedió frente a estos grupos al prohibir la circulación de materiales de educación sexual de las escuelas, orden que provino directamente del Ministerio de Educación y Ciencia, cuyo titular entonces (2017) era Enrique Riera

Uno de los grandes desafíos es avanzar hacia un marco legal de plenos derechos de las poblaciones LGBTTTIQ+ y, sobre todo, de las personas travestis y trans en materia de inclusión laboral, previsional y acceso a la salud.

Impacto del Covid 19 en Argentina, Uruguay y Paraguay

En Argentina la restricción de circulación impactó de manera dramática en la población trans/travesti (el 95 por ciento de las mujeres trans ejerce trabajo sexual). Más de 50 mujeres trans/travestis, trabajadoras sexuales de CABA, provincia de Buenos Aires y Córdoba sufrieron intentos de desalojo pese a la prohibición gubernamental de desalojar dispuesta en la pandemia.

Mediante el trabajo de agrupaciones trans/travestis y LGBTTTIQ+ con organizaciones políticas y sociales surgieron alternativas -al contar con maquinaria, materiales y espacios físicos-, como la producción y ventas de barbijos, emprendimientos autogestivos de producción de alimentos y productos de primera necesidad.

En las zonas alejadas a los centros urbanos, a pesar de que no todxs lxs activistas tienen acceso a redes, se realizaron actividades en diversas plataformas y las organizaciones realizaron colectas de dinero y se las hicieron llegar.

En Uruguay las organizaciones LGBTTTIQ+ reconocen que la emergencia no marcó una diferencia en el acceso a la salud; no hay denuncias recibidas por falta de atención de salud sexual y (no) reproductiva, o vinculados a tratamientos de VIH y hormonizaciones. Sí muestran una preocupación extrema por el nuevo ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, conservador y cercano a las fuerzas armadas, firme opositor a la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo.

Los esfuerzos del activismo en pandemia se volcaron a la asistencia material de la
población más vulnerable: ollas populares, entregas de bolsones con alimentos a
personas del colectivo trans/travesti y a otrxs, también vulnerables, no pertenecientes a la comunidad LGBTTTIQ+. Se asistió con fondos de donaciones a compañeros o compañeras trans/travestis para mantener la vivienda y el pago de servicios básicos.

La violencia familiar y de género aumentó en todas las identidades del colectivo. La organización lésbica consultada puso especial acento en la violencia entre lesbianas, que requiere una respuesta estatal: las denunciantes son revictimizadas en las comisarías a las que acuden en busca de protección.

Los discursos de odio en los medios no cesaron durante la pandemia y dos programas de televisión: “El repasador”, por Canal 13 y “El Gran Debate”, de Unicanal, fueron señalados como reproductores de estos discursos y por prestar su espacio a referentes conservadores y fundamentalistas.

Aún en pandemia se consolidaron redes de trabajo entre organizaciones, algunas
con espacios de Argentina vinculados a los derechos laborales de las trabajadoras
sexuales. Las organizaciones lésbicas continuaron su trabajo con espacios de comunicadoras feministas y con la Coordinadora de Derechos Humanos de Paraguay (CODHEUPY); siguieron con las presentaciones judiciales por el derecho a visitas íntimas para lesbianas privadas de su libertad. Hubo actividad en centros culturales con personal de la música invitados e invitadas.

“El presente artículo es propiedad de SemMéxico

Montiel, E. (2021). Fundamental las redes de apoyo para las LGBTTTIQ+ en tiempos de pandemia en América Latina. SemMéxico. Recuperado el 18 de mayo de 2021, de https://www.semmexico.mx/fundamental-las-redes-de-apoyo-para-las-lgbtttiq-en-tiempos-de-pandemia-en-america-latina/

Volver a la esquina. Se duplica el número de trabajadoras sexuales en total desprotección

Gloria Muñoz Y Erika Lozano, Desinformémonos

05 de mayo de 2021

Ciudad de México. Tras un año de pandemia, los ingresos de las trabajadoras sexuales en México bajaron hasta en un 90%, lo que las coloca en una situación de absoluta precariedad  y “en constante peligro de muerte”, según datos de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer Elisa Martínez. De hecho, explica Elvira Madrid Romero, directora de esta organización que “muchas han fallecido no sólo por la Covid-19, sino de enfermedades que en años anteriores eran más fáciles de atender”. Ahí están los casos de Mariana, trabajadora que murió por una infección de muela que le atravesó el nervio; y Elizabeth, quien perdió la vida por la falta de un hospital para operarse de la vesícula. Ambas en este año 2021. Aunado a esto, asegura Madrid, la violencia en su contra se ha agudizado.

 “Resistir para no morir”, se llama la campaña que echó a andar la Brigada Callejera que, a grandes rasgos, consiste en no esperar nada del gobierno y fomentar el apoyo mutuo entre las trabajadoras. El mensaje es el siguiente: “si tienes ropa en buenas condiciones, medicamento, comida, tráelo para dárselo a una compañera”. Así, explica la socióloga que acompaña el trabajo sexual desde hace casi 30 años, es como están sobreviviendo quienes “no viven ni al día”.

Resulta paradójico, y al mismo tiempo explicable, que debido a que la crisis sanitaria detonó una crisis económica, aumentó el número de las mujeres que se dedican a este oficio, a pesar de recibir por ello muchos menos ingresos. El censo de la Brigada Callejera, de febrero del 2020, registró en Ciudad de México, a 7, 200 trabajadoras sexuales, y para agosto de ese mismo año,ya había 15, 200, es decir, un aumento del 100%. Lo que ocurre, señala la entrevistada, es que “muchas se habían retirado de las calles y habían puesto algún negocio, pero quebraron durante la pandemia, y ¿quién aguanta tantos meses sin poder abrir? El 40% de ellas regresó a su esquina; otras son personas que se quedaron sin trabajo y por primera vez le entraron a esta actividad; y otras son amas de casa que no se consideran trabajadoras sexuales, y ellas nos preocupan mucho porque se están infectando de VIH”.

Elvira Madrid es fundadora, junto con Jaime Montejo, su compañero de vida y de lucha, de la Brigada Callejera, organización que apoya el trabajo sexual en los barrios más pobres de la Ciudad de México y en otros estados del país, como Chiapas y Jalisco. Justo hace un año, el 5 de mayo, Montejo perdió la vida a causa del coronavirus que, posiblemente, contrajo en las calles apoyando a las trabajadoras con comedores comunitarios. Pero “Jaime no murió, el gobierno lo mató”, gritaron sus compañeras en la movilización del Día del Trabajo, debido a que el activista no recibió la atención médica que podría haberle salvado la vida. Fue rechazado en siete hospitales por falta de cupo, según confirma Elvira Madrid, quien deambuló con él durante dos días y también contrajo el virus.

Movilización de trabajadoras sexuales en el Día del Trabajo en las calles del centro histórico de la Ciudad de México / Foto: Gerardo Magallón

Jaime, Elvira y otras integrantes de la Brigada repartieron despensas casi desde el inicio de la contingencia. Tan sólo en 2020 distribuyeron 10,200, más los apoyos económicos para que las trabajadoras sexuales completaran el pago de la renta de sus viviendas, pues muchas fueron echadas de los hoteles de paso en los que vivían y trabajaban, en zonas como La Merced, Colonia Obrera o avenida Tlalpan, entre otras. Al mismo tiempo, muchos de sus hijos dejaron de estudiar porque no tienen televisión, y menos una computadora con acceso a internet, que requiere la educación a distancia.

Betza y Estrella, nombres ficticios para trabajar, padecen una situación económica difícil. Betza tiene 32 años, de los que ha pasado 10 en las calles del barrio de la Merced. Mantiene a su hijo, a sus padres y a su pareja, pero el trabajo para ella ha caído en un 80%. Constantemente recibe insultos y extorsiones de la policía. “¡Puta barata!”, le gritan a su paso. Y ahora se siente más discriminada por continuar trabajando. “Me dicen que los puedo contaminar, pero yo cumplo con las medidas sanitarias y me protejo”, precisa. “Hay clientes que les incomoda la mascarilla y me piden que me la retire. Y, pues, me la quito”.

Betza su “representante” le comunicó que había un virus, pero, dice, “pensé que era un mito. Empecé a creer que era verdad cuando todos se comenzaron a guardar en sus casas, y empezó a verse poca gente en la calle”. Acostumbrada a vivir en un clima de violencia, Betza lamenta que la policía no la cuide y que, por el contrario, la hayan golpeado, amenazado e insultado. “Para el Gobierno, no valemos nada, por eso nos ofrece mil pesos (unos 50 dólares) para tres meses, porque hay desprecio”.

Estrella tiene 40 años y es una de las miles de migrantes internas que llegan a la Ciudad de México en busca de oportunidades. Nació en el estado norteño de Zacatecas, y mantiene sola a tres hijos de 7, 4 y 2 años de edad. En época normal tenía hasta siete clientes al día. Ahora, apenas llega a uno por día. Trabaja, además, como empleada doméstica y gana 80 pesos diarios (menos de cinco dólares). Teme que su trabajo “se va a acabar”.

Día de la mujer trabajadora

Las calles del centro histórico de la Ciudad de México volvieron a ser tomadas este año por las trabajadoras sexuales en ocasión del Día del Trabajo. Hace un año interrumpieron su movilización por la pandemia, pero este primero de mayo la retomaron con cubrebocas, distanciamiento y demás medidas sanitarias. No podían quedarse en casa. “Ya no”, dice Sandra, quien todavía hace servicios en algún rincón de la calle o en el automóvil del cliente. Se cuida, dice, con mascarilla, gel antibacterias y sin besos. En cambio Laura, de 40 años, lleva cinco trabajando en las calles del centro histórico, y ha tenido que decir basta desde que se declaró el estado de emergencia sanitaria en México. No por voluntad propia, sino a causa del cierre de los hoteles. Vive en el municipio de Chalco, estado de México, uno de los de mayor contagio de todo el país. Tiene dos hijos que no saben a qué se dedica y que dependen económicamente de ella. De un día para otro se quedó sin dinero para comida, azúcar, jabón, gas, luz y alquiler. Ahora, con el dinero que gana con la venta de cosméticos por catálogo come “un día sopita, otro día frijoles, y una vez a la semana, pollo”.

Hoy, junto con la Brigada, Sandra continúa defendiendo sus derechos como trabajadora. “Les guste o no les guste”, dice Elvira Madrid, “ya se obtuvo el reconocimiento del trabajo sexual como “no asalariado de la vía pública”, al menos en la Ciudad de México, y seguiremos dando la batalla hasta que se dé el reconocimiento en todo el país”.

Movilización de trabajadoras sexuales en el Día del Trabajo en las calles del centro histórico de la Ciudad de México / Foto: Gerardo Magallón

Del gobierno, coinciden Sandra y Elvira, “no esperamos nada, pero de la sociedad esperamos más solidaridad”, e insisten en la falta de respuestas y discriminación por parte del gobierno de turno, del partido que sea. “Las están matando en vida, no encuentran solución. Hace dos meses lanzamos un diagnóstico para que voltearan a ver la situación de las trabajadoras sexuales, pero no pasó nada, nadie se acercó a ver qué se necesitaba, nadie volteó a verlas. Vemos todo ese odio que cargan hacia ellas”, lamenta Madrid Romero.

El único apoyo recibido por parte del gobierno fue una tarjeta de mil pesos para tres meses. La situación es alarmante. La Brigada publicó, a finales de 2019, el informe “Mujeres de Honduras, Guatemala, Nicaragua, Cuba y migrantes internos en el trabajo sexual, en México”, con un listado de 30 indicadores para medir la violencia hacia las trabajadoras sexuales. Debido a la actual emergencia sanitaria, se ha detectado un incremento en, al menos, 21 de esos indicadores, entre los que destacan la violencia institucional y económica. Según La Brigada “ante la prohibición del comercio sexual, el crimen organizado y los delincuentes de barrios donde había trabajo sexual son los que han ‘acogido’ a trabajadoras sexuales, haciéndolas además víctimas de violencia, extorsión, robo, violación y privación de libertad”.

La Brigada Callejera da cuenta del aumento “del señalamiento y estigmatización de las trabajadoras sexuales, ya que no pocos sectores de la población, de los grupos políticos gobernantes y de la prensa mexicana, las consideran un grupo que contagia el covid-19 a sus clientes”. El comercio sexual no ha desaparecido a pesar de la pandemia, y ha aumentado la extorsión de funcionarios públicos, que exigen mayores cuotas a cambio de dejarlas trabajar. Paralelamente, continúan los asesinatos y desapariciones de estas mujeres en todo el país.

“La autoorganización ha sido la mejor respuesta de las trabajadoras sexuales ante la amenaza de contagio de la covid-19”, subraya la Brigada Callejera, y esto les ha permitido coordinar comedores y colectas de víveres, medicamentos, colchonetas, cobijas y dinero para las más desprotegidas. Justo en esas tareas falleció Jaime Montejo, a quien se le dedicó la movilización del primero de mayo, pues, como como se leía en las mantas de sus compañeras en la marcha del Día del Trabajo, «murió en la línea».

Movilización de trabajadoras sexuales en el Día del Trabajo en las calles del centro histórico de la Ciudad de México / Foto: Gerardo Magallón

Este trabajo es parte del especial Mujeres que trabajan hasta el fin y sin derechos realizado por medios de comunicación que son parte de la alianza Otras Miradas

“El presente artículo es propiedad de Desinformémonos

Muñoz, G. y Lozano, E. (2021). Volver a la esquina. Se duplica el número de trabajadoras sexuales en total desprotección. Desinformémonos. Recuperado el 06 de mayo de 2021, de https://desinformemonos.org/volver-a-la-esquina-se-duplica-el-numero-de-trabajadoras-sexuales-en-total-desproteccion/

Crisis por la pandemia duplica el número de mujeres en el sexoservicio

En entrevista con Publimetro, la presidenta de la CDH CDMX, Nashieli Ramírez, habló sobre la discriminación y violencia que sufren las trabajadoras sexuales. Aún hay quien piensa en ‘borrarlas del mapa’.

Monserrat Vargas, Publimetro

08 de marzo de 2021, 08:00

Crisis por la pandemia duplica el número de mujeres en el sexoservicio
Trabajadoras sexuales en CDMX. – Foto: Cuartoscuro

Ante las estimaciones de la asociación Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, las cuales revelaron que el número de trabajadoras sexuales en la capital del país se duplicó en pandemia -de siete mil 700 a 15 mil 200-, la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la Ciudad de México señaló que aún hay pendientes y retos con las mujeres que se dedican al ejercicio de la prostitución.

En el marco de la lucha feminista, cuyo movimiento social marcha este 8 de marzo, Publimetro platicó con la Ombudsperson local, Nashieli Ramírez, respecto a los avances o retrocesos en derechos humanos de las sexoservidoras, cuyo trabajo repuntó en la emergencia sanitaria debido a las difíciles condiciones económicas.

¿Cuál es el panorama actual del sexoservicio en la ciudad?

– Tenemos muchísimos pendientes y retos, primero, es que todavía hay una gran discusión sobre quienes están de acuerdo con lo que se llama el abolicionismo, es decir, el pensar que lo que se tiene que hacer es quitar del mapa el ejercicio de las prostitución en la ciudad; y hay otra corriente que habla sobre el ver a estas mujeres y este ejercicio como un trabajo en donde si bien hay que detectar cuestiones de explotación o trata, no todas están sujetas a ese esquema y tiene que ver con otro sentido.

¿Qué refleja este incremento en el trabajo sexual?

– Aquí se está viendo el incremento por cuestiones económicas, en una parte, la otra tiene que ver con el confinamiento, ya de por si el trabajo sexual en la medida que han crecido las redes sociales se había transformado, teníamos un bloque de trabajadoras sexuales que digamos se manejaba en las redes y ya no las veías en la calle y teníamos otro bloque mas precario que todavía ocupaba mucho las calles para la oferta de sus servicio; ahora con la pandemia y el encierro en un inicio se hizo precaria esta situación.

¿Cómo apoya la CDH a estas mujeres?

– La Comisión ha venido dando seguimiento a los apoyos que el Gobierno de la Ciudad ha dado a este sector en algunos momentos, sobre todo en las primeras épocas de la pandemia que incluían el que pudieran tener alguna despensa o apoyo monetario […]; la otra es a través de nuestros programas de difusión y educación, todo lo que tiene que ver con acabar con la estigmatizaron y discriminación alrededor de estas mujeres. Además, estamos atendiendo a quienes soliciten quejas o cuestiones que tengan que ver con este trabajo, lo que sí te puede decir es que no han sido, el año pasado disminuyeron exactamente por el confinamiento el número de quejas, el año pasado solo tuvimos una queja en el contexto de la contingencia sanitaria, en donde la queja se refería al cierre de los hoteles, la peticionaria no tenía a donde ir ni donde quedarse, ni donde estar y bueno esa fue la única que recibimos de este sector y este año no llevamos ninguna todavía en término de queja.

¿Cómo ha afectado la pandemia en pro de sus derechos?

– Ahorita los trabajos están detenidos a este tipo de sector que aparte todo forman parte de los grupos de mayor atención y mayor vulnerabilidad en términos de discriminación y estigmatización. Aquí, en este tipo de servicio se nota el impacto del cierre, del confinamiento, naturalmente es muchísimo mayor porque no es nada más el que tú estás limitada a hacer oferta de tus servicios sino que, aunque tengas oferta, está limitada la demanda por el propio confinamiento, ahí en ese caso se han visto altamente vulneradas en esta etapa, en esta parte que tiene que ver con el trabajo.

Nashieli Ramírez, presidenta de la CDH CDMX.
Nashieli Ramírez, presidenta de la CDH CDMX. / Foto: CDH CDMX

¿Hay compromiso de la CDH por atender sus demandas?

– Totalmente, sobre todo en esta lógica del apoyo a un sector que además cuyos procesos de estigmatización y discriminación llevan hasta la muerte. En el 2019 emitimos la recomendación que tiene que ver contra el feminicidio, en esto lo que se documenta es que los discursos de odio, la discriminación y estigmatización en el caso, por ejemplo, de trabajadoras sexuales transgénero, o transexuales llevan hasta la muerte.

¿Está prepara la CDMX para dignificar el trabajo de estas mujeres?

– Es una sociedad que, en comparación a otras del país, es mucho mas abierta y educada alrededor de eso aunque seguimos teniendo muchísimos retos, todavía hay población que no tiene una comprensión con enfoque de derecho al sexoservicio, pero si comparamos -no quiero decir nombres-, pero un poco al centro del país, arriba de nosotros, si comparamos esas sociedades con la nuestra, tenemos mucho mas avance.

En el marco del 8M, ¿qué decirles a las que se movilizan?

– Que es importante el seguir haciendo resonar la voz de la agenda pendiente de las mujeres, la conmemoración del 8M es importante porque naturalmente es un espacio para visualizar los pendientes, pero también es un espacio para celebrar nuestra visibilización en términos de los avances que hemos tenido como mujeres, yo sí creo que la agenda ha avanzado desde diferentes ámbitos, desde la que piensa que no es feminista, pero que luchó al interior de su familia para seguir estudiando lo que quería en un ambiente que para nada fue fácil o para trabajar, esa lucha es feminista, no sólo son feministas las que trabajan o participan activamente en una organización feminista, somos feministas todas aquellas que pensamos que los derechos humanos son por igual para mujeres y hombres y todas las que desde diferentes ámbitos hemos luchado por la igualdad y la visibilidad de nuestros derechos.

¿Hay pendientes en general con las capitalinas?

– Estamos frente a una agenda de mucha desigualdad, arraigo, de todavía una cultura, digamos en condiciones en nuestro caso denominada machismo, estas masculinidades violentas, o tradicionales, en donde naturalmente los avances de repente parecen pocos ante las dimensiones que enfrentamos […] tenemos una Ciudad con muchos pendientes todavía, pero poco a poco ha ido avanzando.

¿Cuáles son los mayores retos?

– Yo lo plantearía en dos, uno, sería la agenda de la violencia contra las mujeres que sigue siendo una de las agendas que contempla mayores retos para la ciudad; y la otra el sistema de cuidados que yo creo que la pandemia del Covid no lo ha colocado en frente porque hay feminización del cuidado, las cargas están incrementándose con mucha mayor intensidad, esto provoca o encrudece la situación de las cuidadoras que son en su mayoría mujeres.

¿Y los avances?

Somos una ciudad pionera en términos legislativos que atienden la parte de disminuir brechas, somos una ciudad que atiende todavía los huecos normativos que subsisten, acabamos de aprobar la Ley Ingrid para no ser víctima de violencia institucional a través de la exposición de datos por medio de la autoridad que provocaba que las investigaciones no tuvieran un buen curso. Si lo vemos en esa arena seguimos estableciendo normas y parámetros que nos colocan muy avanzados respecto a otras entidades. La agenda se ha desarrollado de manera dispar pero con muchos avances.

“El presente artículo es propiedad de Publimetro

Vargas, M. (2021). Crisis por la pandemia duplica el número de mujeres en el sexoservicio. Publimetro. Recuperado el 11 de marzo de 2021, de https://www.publimetro.com.mx/mx/noticias/2021/03/08/cdh-pendientes-retos-ante-incremento-sexoservidoras-cdmx.html