Recolectores: el eslabón olvidado en el negocio del reciclaje

La recolección de residuos y el reciclaje ha permitido a las empresas generar ganancias mientras reutilizan materiales. Sin embargo, los primeros en participar en esta cadena de ganancias son los menos beneficiados: las y los recolectores voluntarios

Ray Ricardez (@RayRicardez), Lado B

11 de mayo de 2021

Lado B
*Foto de portada: Al Piso No, Recolectores Voluntarios

Desde temprano, antes de que pase el camión de la basural, “calle por calle y montonera por montonera”, procurando no “hacer un regadero” para que las y los vecinos de la colonia no se molesten con él, Don Eugenio García busca su sustento en los desechos de la gente.

Así empieza el proceso de reciclaje, que tiene a las y los recolectores voluntarios (también llamados “pepenadores”) como último eslabón de un proceso que ayuda al medio ambiente pero que les mantiene en la precariedad, sin reconocimiento ni apoyos gubernamentales, con empleos informales y atrapados en una cadena de ganancias en la que los centros de acopio y las empresas son los más beneficiados.  

Eugenio García, quien se ha dedicado a esta labor en la ciudad de Puebla desde hace 30 años, se levanta desde las cinco de la mañana, de lunes a sábado, para recorrer calle por calle en busca de basura que pueda reciclarse (cartón, vidrio, plástico, entre otros). Sus compañeros y él ganan en promedio 60 pesos al día (menos que el salario mínimo de este país), de acuerdo con Claudia Cruz, presidenta de la asociación Al piso no, Recolectores Voluntarios. 

Mientras tanto, el mercado de residuos reciclables en el estado de Puebla generó en 2020 un promedio de 798 millones 883 mil 524 pesos, es decir, una ganancia diaria de 2 millones 188 mil 721 pesos, de acuerdo con el Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos elaborado por la Secretaría del Medio Ambiente del gobierno federal. A nivel nacional, esta industria produjo más de 16 mil millones de pesos. 

Pese a que la recolección de estos materiales, según García y Cruz, permite ampliar el tiempo de vida de los rellenos sanitarios y fomentar el reuso, esta actividad es poco redituable económicamente para las y los recolectores debido a que existe todo un esquema de distribución de compraventa de materiales en donde, al ser el primer contacto con los residuos, reciben las menores ganancias. 

“Los recolectores son los últimos de la cadena de reciclaje, a pesar de que ellos hacen el trabajo más fuerte porque son los que hacen la separación, el recuperamiento de este material y luego lo venden a un centro de acopio que les compra muy barato”, cuenta Cruz.

Esta cadena se gesta en una industria en donde la recolección de materiales adquiere un valor agregado para quienes tienen la capacidad de almacenar más producto, tratarlo y venderlo a las grandes empresas, mientras la o el recolector, que no recoge más de 20 kilos al día  —de acuerdo con Cruz— y que no tiene las herramientas para resanar el producto, recibe un pago mínimo y en la informalidad, sin acceso a derechos laborales.

Y es que la recolección es poco reconocida por gobiernos, empresas y sociedad en general. Tan solo en el municipio de Puebla, la actividad de la pepena está prohibida si es que el Organismo Operador del Servicio de Limpia (OOSL) no la autoriza. Cruz explica que es por esto que se hacen llamar recolectores voluntarios y no “pepenadores”; y si bien asegura que en este aspecto no se han sentido hostigados por el ayuntamiento, sí fomenta la invisibilización de este sector frente a gobierno y empresas. 

María Eugenia Ibarrarán, economista ambiental y directora del Instituto de Investigaciones en el Medio Ambiente, Xabier Gorostiaga, de la Universidad Iberoamericana Puebla, explica que estas personas son quienes menos ganan en esta actividad, ya que no tienen siquiera algún contrato, ni tampoco un apoyo económico o programa desde gobierno que les beneficie. “Son una población sumamente vulnerable”, sentencia.

Además, tienen que exponerse a los riesgos que implica intervenir en los residuos, como cortarse, picarse con una jeringa o adquirir alguna enfermedad. Eugenio García cuenta que a esto se suma el peligro de ser víctima de un asalto, ya que a varios de sus compañeros les han robado sus carritos y dinero. 

Cruz también detalla que hay quienes trabajan en familia y en sus casas van juntando materiales para venderlos el fin de semana, llegando a obtener 500 pesos por el trabajo de aproximadamente tres personas.

Su trabajo lo realizan, además, en un país en donde los gobiernos poco hacen por fomentar la separación y reciclaje de los residuos, dificultando aún más su labor, explica Paola Figueroa, Ingeniera Química y estudiante de Ingeniería Ambiental en la Universidad de las Américas Puebla.

El recolector contra la cadena de intermediarios

Recolectores voluntarios: el eslabón olvidado en el negocio del reciclaje
Foto: Al Piso No, Recolectores Voluntarios

La cadena inicia, por lo general, cuando el recolector o recolectora lleva sus materiales a centros de acopio clandestinos (lugares sin mucho espacio y sin registro oficial). Ahí les compran el material muy barato. Este primer centro es pequeño y construido de manera improvisada, cuenta Cruz, y es ahí en donde la mayoría de recolectores deja sus productos, ya que pueden hacerlo en cantidades pequeñas y sin necesidad de limpiarlos o tratarlos de alguna forma. 

Estos centros clandestinos, explica la presidenta de Al Piso No, explotan a los recolectores. Incluso, asegura que en la pandemia han bajado los precios en los que compran el producto a las y los recolectores, afectándoles aún más. 

Posteriormente, estos lugares acumulan mayor cantidad de basura y la venden a centros de acopio con más capacidad para que después lleguen a uno oficial (más espacioso y con permiso de gobierno para operar), en donde se organizan y limpian para que finalmente las empresas la compren a un mejor precio y en grandes cantidades para reciclarla. 

Son cuatro o cinco eslabones entre el recolector y la empresa para que el material llegue y se recicle. Y es que las corporaciones no aceptan el material como el recolector lo organiza, ya que esperan que los centros de acopio lo limpien o adecúen para dárselos como indican. Es ahí donde aumenta su valor. 

“En estos eslabones incluso se va hasta duplicando el precio”, asegura Cruz. Al final, explica, la empresa no se acerca al recolector, sino a estos centros, donde está la ganancia más grande. Las empresas, además, esperan comprar en toneladas. 

Por su parte, los Puntos Verdes y centros de acopio del ayuntamiento eliminan del proceso a las y los recolectores. Eugenio García explica que cuando una persona dona sus materiales separados a estos sitios, estos los venden posteriormente a las empresas y la ganancia se queda en el gobierno. Por ello, detalla que recolectores han solicitado a las autoridades el permiso para recolectar los residuos generados en centros comerciales y zonas residenciales, pero que no han recibido respuesta.

Al final, de acuerdo con Cruz, los recolectores hacen la labor pesada, ganan poco y de manera informal y las empresas y centros de acopio se benefician más. 

Una industria desigual

Recolectores voluntarios: el eslabón olvidado en el negocio del reciclaje
Foto: Al Piso No, Recolectores Voluntarios

Mientras tanto, la estructura de reciclado sigue teniendo como base a las y los recolectores. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en Latinoamérica el 80 por ciento de los residuos son recogidos por este sector. “Son un elemento clave en todo el tratamiento de residuos y disposición final”, asegura Figueroa.

A nivel nacional, “la industria del reciclaje tiene un valor de 100 mil millones de pesos; sin embargo, los recolectores son los últimos en la cadena de ganancias”, escribió Cruz en el documento Gestión de los residuos sólidos urbanos: Experiencias en América Latina y Austria, publicado este año. En entrevista para LADO B, asegura que a pesar de que las personas recolectoras trabajan para el cuidado del medioambiente, nunca les volteamos a ver como sociedad. “Tienen un nombre y un apellido, y son cabezas de familia que viven de esto”, sentencia. 

De acuerdo con este documento, en México hay alrededor de 800 mil recolectores (el 0.7 por ciento de la población del país), de los cuales, 60 por ciento son mujeres y 10 por ciento son menores de edad. Y en promedio, cada recolector o recolectora gana únicamente tres mil 200 pesos mensuales, a pesar de que ellas y ellos separan 90 por ciento de los residuos que serán reciclados en centros de acopio y empresas. A su vez, la Secretaría de Medio Ambiente informó que en 2020 el reciclaje generó más de 16 mil millones de pesos en el país. 

Tan solo en la ciudad de Puebla, los recolectores han realizado jornadas de limpieza y recolección en diferentes colonias, limpiando 110 kilómetros de calles y avenidas principales, levantado alrededor de 45 toneladas de materiales en conjunto por día.

Y mientras los recolectores ganan poco en la informalidad, las grandes empresas encuentran los mayores beneficios económicos. De acuerdo con Greenpeace México, en su publicación ¿Quién gana con el negocio del reciclaje?las corporaciones ganan millones de pesos por los residuos que reciclan. Asimismo, informan que en 2018, el Foro Económico Mundial y la Fundación Ellen MacArthur, reportaron en La nueva economía de los plásticos que el sector privado podría recuperar entre 80 mil y 120 mil millones de dólares al reciclar únicamente los plásticos que producen. 

Integrar a recolectores desde el reciclaje incluyente 

recolectores voluntarios
Foto: Al Piso No, Recolectores Voluntarios

Es importante que las empresas, los gobiernos y la sociedad asuman su papel en el proceso de reciclado desde la perspectiva del reciclaje incluyente en favor de las y los recolectores, explica Figueroa. Este movimiento ha tomado fuerza en Latinoamérica y apela a dignificar la labor de las personas involucradas en la reutilización de los materiales. 

La Doctora Ibarragán asegura que está bien que el reciclaje exista y sea un negocio, ya que ayuda a que las empresas destinen esfuerzos en recolectar residuos. Sin embargo, advierte que esto debe hacerse desde la economía circular, generando cooperativas de economía social, en donde las y los recolectores, así como todos los actores involucrados, participen como socios (no desde la informalidad), obteniendo mejores resultados y ganancias en esta labor.

Una opción es la creación de una cooperativa conformada por recolectores en donde se almacenen los materiales, se separen, se limpien y se envíen a las empresas, cuenta Cruz. En un espacio como este, detalla, las y los jóvenes podrían salir a recolectar mientras las personas mayores separan el producto en el establecimiento. 

Figueroa también explica que como sociedad podríamos colaborar separando y organizando nuestros residuos para dárselos cotidianamente a los recolectores, ayudándoles en su labor y ganancias.

La presidenta de Al Piso No espera que ya se pueda acotar esta cadena para que las empresas integren a las y los recolectores en el proceso de una manera digna y con una mejor ganancia para ellas y ellos, así como los gobiernos volteen a ver la labor tan importante que hacen, otorgándoles herramientas y protegiéndoles.

*Foto de portada: Al Piso No, Recolectores Voluntarios

“El presente artículo es propiedad de Lado B

Ricardez, R. (2021). Recolectores: el eslabón olvidado en el negocio del reciclaje. Lado B. Recuperado el 12 de mayo de 2021, de https://www.ladobe.com.mx/2021/05/recolectores-el-eslabon-olvidado-en-el-negocio-del-reciclaje/

Discriminación laboral, otra secuela de la covid

Arturo Contrera Camero | Pie de Página.

Jueves 29 de abril de 2021

El abogado que fue despedido por la compañía italiana, comenta que solo su compañero de cubículo no lo discriminó a diferencia de todos los demás.

Además del riesgo de salud que conlleva enfermar de covid, los despidos y la dificultad para encontrar un nuevo empleo se perfilan como una de las secuelas más difíciles para quienes lo contraen, a pesar de que la Procuraduría Federal del Trabajo tiene programas de asesorías, lo hecho resulta insuficiente ante la ola de despidos

Fotos: Isabel Briseño

CIUDAD DE MÉXICO.- Omar trabajaba en el hospital ABC, era médico dictaminador para una empresa de seguros, hasta que enfermó de covid. A las pocas semanas la empresa cortó, de tajo y unilateralmente, todo tipo de relación con él. Casos como el suyo se repiten por los miles; filas de trabajadores que después de contrarer el nuevo coronavirus fueron sujetos de discriminación laboral.

Como el de Omar, la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajador (Profedet) atendió cerca de 12 mil casos parecidos desde que inició la pandemia, la mayoría registrados entre abril y junio de 2020. 

Todos esos casos se atendieron a través del sitio en línea que crearon especialmente para atender despidos injustificados y pagos detenidos por la pandemia, sin embargo, el titular de la Profedet, Luis Enique Solorzano Espinosa, no cree que la emergencia sanitaria haya provocado un nuevo paradigma en la violación de derechos laborales de las personas. 

“Si ha afectado, eso no lo puedo responder, nosotros en la Procuraduría defendemos trabajadores, esa es la actividad que tenemos, lo que ha pasado con la situación de la emergencia nos ha permitido tener una mejor forma de atender a los trabajadores, no solo presencial sino a través de asesorías telefónicas y por correo”, asegura en entrevista telefónica.

A esta tarea se ha dedicado buena fuerza del personal de la Procuraduría, que nunca cerró sus puertas, a diferencia de la Juntas Federales de Conciliación y Arbitraje, que durante los la pandemia dejaron de resolver casos de desencuentros laborales entre empleados y patrones. No obstante, podría no ser suficiente. 

Durante el primer pico de la epidemia, entre mayo y junio de 2020, casi 100 mil personas acudieron de forma presencial a la Profedet por casos parecidos.

Si bien por motivos de la pandemia la Profedet atendió 20 mil casos, sólo logró una resolución favorable en 23 de ellos, y abrió 68 juicios más. Pero tan sólo en abril de 2020 más de 12 millones de personas perdieron su empleo en México.

“A mí me dio covid en noviembre; como secuela me quedó fibrosis en el pulmón derecho. Tuve neumonía, tuve incapacidad por tres meses, y cuando llegó el tiempo, no querían que me reincorporara a mis labores. Finalmente me reincorporé y, a partir de entonces, me estuvieron presionando, me hostigaban, me ponían más trabajo, yo quería que entendieran que yo no podía trabajar tanto, que me costaba mucho, pero en vez, me ponían más”, relata Omar en una entrevista telefónica. 

Según cuenta, su contagio tuvo que ver con el hostigamiento y acoso laboral del que fue objeto desde meses antes, cuando su jefa se enteró de sus preferencias sexuales.

Mi jefa es medio espantadita, yo no lo ando diciendo al mundo, pero tampoco lo escondo cuando me lo preguntan, se enteró por alguna razón y empecé a tener problemas con ella. Me hicieron un chisme, me difamaron”.

Poco después de esto, a Omar se le enterró una astilla en el dedo y se le infectó todo el brazo.

Espantado, fue al hospital, donde recibió el diagnóstico de una enfermedad que afecta su sistema inmune. Para el diagnóstico tuvo que tomarse tres días laborales, los cuales solicitó como parte de sus derechos, pero le fueron negados y se le descontaron. Desde ese incidente, la jefa de Omar le pidió que firmara su renuncia. Él se negó. “Está bien, si no quieres, te vamos a despedir de manera justificada”, le amenazaron. 

Tiempo después, en medio del hostigamiento laboral que le imponía jornadas extenuantes, la depresión que le provocó el diagnóstico previo y la condición del mismo Omar enfermó de covid.

“En mi área trabajamos tres médicos y yo; mis dos compañeros fallecieron de covid”, narra. 

Tres semanas después de que Omar se recuperó, cuando intentó retomar sus labores, se dio cuenta que la misma empresa le había bloqueado el acceso a las herramientas de trabajo.

“Me quitaron el acceso al sistema, estuve mandando mensajes de por qué ya no me dejaban entrar, hasta que un día me dicen ‘comunícate con el abogado’. Me comunico, y me dijo que yo ya no laboraba en la empresa, por teléfono”. 

El caso de Omar resume una realidad característica de la precarización laboral en México, que se recrudeció con la pandemia: en el país las condiciones de salud, de género y el embarazo son las principales razones de exclusión laboral, según datos de 2019 del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, el Conapred.

El abogado egresado de la UNAM asegura que sus padres han sido su principal motivación para seguir adelante, pues ambos dependen de él
económicamente.

Prohibido enfermarse

Desde antes del primer pico epidémico en el país, en mayo del 2020, muchas empresas empezaron a recortar sus plantillas laborales. Cuatro de cada 10 compañías en México ya lo habían hech, según una encuesta realizada por la Confederación de Cámaras Industriales de México, la Concamin.

Muchas de estas empresas, de por sí, ya contaban con esquemas en los que los derechos laborales eran menos que una ilusión. Como la empresa en la que trabajaba Norberto, abogado especializado en el sector de la construcción, a quien después de casi cinco años de labor en la Constructora Sicim nunca le entregaron un contrato definitivo.

“Es la sede de una constructora italiana basada en México, te contrataban por outsourcing, uno no estaba dado de alta ante el IMSS. La empresa se asesoró bastante bien para hacer las cosas mal. Su centro de trabajo estaba en Guadalajara y la empresa que nos contrataba estaba en San Luis Potosí y no declaraba al seguro lo que nos pagaban a nosotros”, cuenta sobre sus condiciones. 

Norberto.

Poco después de empezar la pandemia, las órdenes de la empresa fueron estrictas:

“‘Nadie puede dejar de venir a trabajar, se tienen que hacer guardias’. Eso nos dijeron, a pesar de que era una empresa no esencial. Incluso buscaron una manera de solicitar una carta del presidente de la empresa para no parar las funciones”.

Norberto enfermó en julio del 2020, según cree, por compartir la oficina con muchos de sus compañeros que no pudieron dejar de trabajar. Junto con él, enfermó el resto de su familia. 

“Nos enfermamos en julio. Mi papá tuvo secuela en un pulmón, mi mamá tuvo un shock hipovolémico, que da por el uso de anticoagulantes, provoca un sangrado interno, que si no encuentra cómo salir, puede provocar el ahogamiento, pero no pasó a mayores”. 

Cuando Norberto enfermó, seguía asistiendo a la oficina, por orden de sus jefes. Al tener síntomas, él mismo se realizó una prueba, no la empresa. Cuando conoció el resultado, preguntó si debía pedir una incapacidad en el IMSS, y la respuesta fue contundente. 

“Regresé para el 6 o 7 de octubre, que me pidieron que fuera a presentar mi estudio de laboratorio de covid. Entonces el gerente de recursos humanos me dijo: ‘Qué bueno que estás aquí, déjame darte tu finiquito’. Yo no sabía que desde el momento en que notifiqué que me sentía mal para ellos fui una baja definitiva. Solo que se esperaron una semana para correrme. La empresa continúa operando así, según me dicen. Hicieron llegar una circular que decía que al primer síntoma, sea Coronavirus o no, están dados de baja de la empresa”. 

Omar no recibió su última quincena. Actualmente batalla para pagar el tratamiento de sus enfermedades, pues de un día para otro se quedó sin trabajo. Norberto, por su parte, ya no cree en la sensibilidad o en la comprensión de las empresas. “Ninguna persona está exenta de este virus, y los trabajos no entienden. Deberían ser más empáticos y comprensivos”. 

¿Qué hacer en caso de emergencia?

En caso de que una persona decida terminar su relación laboral por propia cuenta tiene derecho a recibir una parte proporcional de su aguinaldo, el pago de sus vacaciones así como de la parte proporcional de su prima vacacional; una prima de antigüedad, si tiene al menos 15 años de antigüedad y la cobertura de sus prestaciones laborales. 

En caso de que se produzca un despido injustificado, el trabajador tiene esas mismas prestaciones. También, tres meses de salario por concepto de indemnización constitucional. 

Si usted necesita algún tipo de orientación, puede comunicarse al: 01 800 911 7877 o solicitar información al correo: orientacionprofedet@stps.gob.mx

También puede emitir denucnias a través de este sitio: https://procuraduriadigital.stps.gob.mx

“El presente artículo es propiedad de Pie de Página“.

Contreras Camero, A. (2021). Discriminación laboral, otra secuela de la covid. Pie de Página. Recuperado el 29 de abril de 2021 de: https://piedepagina.mx/discriminacion-laboral-otra-secuela-de-la-covid/

Muerte materna en campos agrícolas

Tlachinollan, recuperado de Desinformémonos

26 de abril de 2021

En la mañana del miércoles 21 de abril, Margarita Bartolo Fermín, acudió a la clínica del IMSS de Guasave, Sinaloa, al advertir que tenía un pequeño sangrado. A pesar de que se encontraba a unos días de tener a su cuarta hija, el médico le comentó que no era de cuidado. Como a las 9 de la noche, su esposo Eustaquio Castro la trasladó de urgencia a la misma clínica porque el sangrado era mayor. La metieron al quirófano para operarla, sin embargo, no pudieron controlar la hemorragia. Optaron por trasladarla al hospital de los Mochis, Sinaloa, para tenerla en terapia intensiva. La sangre que había perdido, con la operación de la cesárea, no la pudo recuperar. En la mañana del jueves 22, los médicos le notificaron a Eustaquio que su esposa había muerto.

Margarita salió hace tres años de la comunidad de Xicotlán, municipio de Chilapa, ante la falta de trabajo y la violencia que han impuesto grupos de la delincuencia organizada, en los municipios de José Joaquín de Herrera y Chilapa. Eustaquio no cuenta con tierras para sembrar, ni tiene casa dónde vivir. Llevaba dos temporadas, en el campo agrícola El Gallo, perteneciente a la empresa Sacramento en Guasave, Sinaloa. Vivía en el cuarto 523 en Batamonte donde hoy se encuentra tendida Margarita. Le pagaban 197 pesos por cada tarea que realizaba que consiste en recolectar 30 botes de chile o 12 botes de tomate tipo uva. A la semana lograba recibir un pago de 2 mil pesos, cuando bien le iba, pero regularmente no hay muchas tareas durante la semana. Sobrevive con el poco dinero que han podido juntar. Sus tres niñas no han tenido la oportunidad de estudiar, porque es difícil acudir a la escuela cuando los padres tienen que estar en el campo. Margarita tuvo la oportunidad de estudiar la secundaria, pero ya no logró continuar con sus estudios ante los riesgos que implica salir ir a la cabecera municipal de José Joaquín de Herrera, donde la delincuencia organizada ha tomado el control de la seguridad.

En el año de la pandemia, el Concejo de Jornaleros Agrícolas de la Montaña, de febrero del 2020 al mes de marzo del presente año, ha registrado la salida de 17 mil 775 personas, que se han enrolado como jornaleros agrícolas, en los estados de Sinaloa, Chihuahua, Zacatecas, Michoacán y Baja California, principalmente. 8 mil 768 son mujeres y 9 mil 7 son hombres, de los municipios de Cochoapa el Grande, Tlapa de Comonfort, Metlatónoc, Copanatoyac y Atlamajalcingo del Monte. En cuanto a su pertenencia a un pueblo indígena el 46% de las familias es Na’Savi, el 26% es Me’phaa, el 21% Naua y el 7% es población que no se adscribe a un pueblo indígena.

La población infantil de 0 a 17 años representa el 42%, los jóvenes y adultos de los 18 a 64 años, asciende al 57%. Los índices de analfabetismo son alarmantes debido a que el 42% de la población no fue a la escuela y solo el 16% reporta que terminó la primaria. Hay un 22% de niños y niñas que no concluyeron estos estudios, y solo el 10%, tuvo la oportunidad de concluir su secundaria. El 4% de jóvenes cuenta con bachillerato, sin embargo, al no encontrar trabajo en su región, han optado por contratarse como jornaleros agrícolas. 

Durante este año 162 personas acudieron al campo agrícola El Gallo, donde murió la indígena Naua Margarita Bartolo Fermín. En ese mismo lugar el 23 de septiembre del 2014, murió un niño Naua de dos años, originario de Chiepetepec, municipio de Tlapa, debido a la atención negligente de los médicos de la misma clínica donde fue atendida Margarita. Son los niños y las mujeres indígenas jornaleras, la población más vulnerable que está condenada a sobrevivir en condiciones insalubres dentro de los campos agrícolas. Carecen de servicios médicos, de albergues y de servicios básicos como el agua potable y la luz eléctrica. En un gran número de campos, la explotación laboral es extrema, sin que se hagan efectivas las prestaciones que por ley les corresponden.

En el año 2019, se inscribió en la Ley Federal del Trabajo la obligación para que la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos fije un salario mínimo profesional para las y los trabajadores del campo, tomando en cuenta los riesgos inherentes a las labores desarrolladas y las características de las familias jornaleras. Para ello, se realizaron reuniones con la Secretaría del Trabajo, así como la CONASAMI, donde se expusieron las diferentes problemáticas que enfrentan en los campos agrícolas. Se planteó la urgencia de mejorar las condiciones de vida, que se orienten a revertir las múltiples violencias que se viven en los campos agrícolas.

Como resultado de estas gestiones el 16 de diciembre del 2020, la CONASAMI aprobó un incremento al salario mínimo de las personas jornaleras del 30 por ciento respecto al salario mínimo vigente, quedando en 160.19 pesos. Para la población jornalera, este pequeño aumento no representa ninguna relevancia, porque en la práctica ganan más trabajando por tareas o a destajo. Es una lucha desigual porque al interior de la CONASAMI, la voz cantante la tienen los empresarios que no están dispuestos a ceder sus ganancias, a cambio de la mejora salarial de los trabajadores.

No solo es la sobreexplotación de la mano de obra indígena, sino la discriminación institucionalizada, la carencia de servicios básicos, la denigración de la vida familiar y el destino funesto de las muertes de niños y niñas, así como las muertes maternas, como la de Margarita Bartolo Fermín.

Publicado originalmente en Tlachinollan

“El presente artículo es propiedad de Tlachinollan, recuperado de Desinformémonos

Tlachinollan. (2021). Muerte materna en campos agrícolas. Tlachinollan. Recuperado el 26 de abril de 2021, de https://desinformemonos.org/muerte-materna-en-campos-agricolas/

“No se trata de regular, sino de eliminar el outsourcing”: Nueva Central de Trabajadores

Erika Lozano | Desinformémonos.

Miércoles 21 de abril de 2021

Ciudad de México | Desinformémonos. “La figura del outsourcing evade la responsabilidad laboral, por lo que no se trata de regularla, como pretende el gobierno, sino de eliminarla”, explica Carolina, quien forma parte del Colectivo de Igualdad de Género y Oportunidad de la Nueva Central de Trabajadores. Esta semana, del 19 al 24 de abril, la organización llevará a cabo una consulta presencial y virtual en distintos estados del país donde buscan que las autoridades escuchen a las y los trabajadores.

En entrevista con Desinformémonos, Carolina expone que la figura del outsourcing fue ampliada en la reforma laboral en 2012 y “se abrieron una serie de incisos que permiten la subcontratación”. También explica que, aunque en la reforma se plantea que las empresas se registren y paguen impuestos, no queda claro cómo se verificará que no eludan sus responsabilidades con los trabajadores. En 2019 hubo una nueva reforma a la ley que pasó a la Cámara de Diputados, y, asegura Carolina, no se le preguntó a la población sobre esta forma de contratación, además acaba de ser aprobada en el Senado sin ninguna modificación.

Además de posicionarse contra el outsourcing, con la consulta buscan plantear una postura contra la reforma energética, pues, la Nueva Central considera que en el actual gobierno “se ha continuado con una lógica neoliberal en términos de privatización de la energía” y quieren mostrar que ante estas reformas hubo un sector que no estuvo de acuerdo.

Carolina señala que a partir de la reforma laboral hubo una mayor subcontratación y los sectores más precarizados fueron el comercio, la educación, el trabajo doméstico, donde además hay mayor contratación de mujeres en condiciones tercerizadas y “esto profundiza la desigualdad de género y agranda las brechas de desigualdad”. También considera que no es necesario habilitar la figura del outsourcing, pues se puede contratar mediante la figura de trabajo temporal.

La consulta presencial se realizará en la Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Puebla, Jalisco, Michoacán, Morelos y también de manera virtual. Carolina asegura que de no ser escuchados en instancias nacionales, presentarán su caso ante la Organización Internacional del Trabajo en junio próximo.

“El presente artículo es propiedad de Desinformémonos“.

Lozano, E. (2021). “No se trata de regular, sino de eliminar el outsourcing”: Nueva Central de Trabajadores. Desinformémonos. Recuperado el 21 de abril de 2021 de: https://desinformemonos.org/no-se-trata-de-regular-sino-de-eliminar-el-outsourcing-nueva-central-de-trabajadores/.

UIF ha presentado ante FGR 12 denuncias por ‘outsourcing’ ilegal

El director de la UIF, Santiago Nieto, y el dirigente de la CIT, el senador Napoleón Gómez Urrutia, durante la firma de un convenio de colaboración en materia de fiscalización financiera de los sindicatos, en la Ciudad de México, el 16 de abril de 2021.
El director de la UIF, Santiago Nieto, y el dirigente de la CIT, el senador Napoleón Gómez Urrutia, durante la firma de un convenio de colaboración en materia de fiscalización financiera de los sindicatos, en la Ciudad de México, el 16 de abril de 2021. Foto José Antonio López

Andrea Becerril|La Jornada

Viernes 16 de abril de 2021

El titular de la la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto, informó que presentó ya 12 denuncias por outsourcing ilegal ante la Fiscalía General de la República (FGR), ocho de las cuales son en contra del consorcio de Raul Manuel Beyruti, quien tiene una orden de aprehensión.

Durante la firma de un convenio de colaboración con la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT) que encabeza el senador Napoleón Gomez Urrutia, para combatir el lavado de dinero en las organizaciones sindicales, el titular de la UIF precisó que el total de las denuncias involucran a 95 personas físicas y morales, a las que se les han asegurado sus cuentas bancarias.

Estas se mantendrán bloqueadas excepto las del pago de salarios a sus trabajadores, ya que la política ha sido no lesionar los derechos de los sindicatos, pero sí evitar que los empresarios sigan con sus prácticas ilegales.

Informó que las denuncias se presentaron entre 2019 y 2020 y hay varias carpetas judicializadas, entre ellas la de la principal “outsourcera” de país, Gin Group, que encabeza Beyruti sobre el que pesa ya orden de aprehensión.

Durante la ceremonia, Nieto precisó que es fundamental combatir el outsourcing ya que la evasión fiscal por la práctica ilegal de la subcontratación ilegal ocasiona pérdidas al erario por 350 mil millones de pesos al año.

Por ello, agregó el titular de la UIF es relevante la reforma que está en la Cámara de Diputados para regular el outsourcing. Consideró también que el convenio de colaboración recién firmado con Gómez Urrutia ayuda a las autoridades hacendarias, para poder prevenir en los sindicatos la evasión fiscal y denuncias a las empresas que lo llevan a cabo.

Por su parte, el senador Gómez Urrutia resaltó que este convenio de colaboración es único, ya que pone candado y permite garantizar la transparencia y el manejo de recursos sindicales. La intención de combatir la corrupción no quedará en mera palabrería, sino que dará la posibilidad de que la contabilidad de los sindicatos pueda abrirse.

“El presente artículo es propiedad de La Jornada”.

Becerril, A. (2021). UIF ha presentado ante FGR 12 denuncias por ‘outsourcing’ ilegal. La Jornada. Recuperado el 16 de abril de 2021 en: https://www.jornada.com.mx/notas/2021/04/16/politica/uif-ha-presentado-ante-fgr-11-denuncias-por-outsourcing-ilegal/

Agotamiento crónico, estrés, doble y triple jornada, enfrentan mujeres a un año de teletrabajo por Covid

Aline Espinosa Gutiérrez | CIMAC Noticias.

Viernes 9 de abril de 2021

Muchas mujeres no pueden optar por el trabajo desde casa. Foto: Sonia Gerth/Cimac

Ciudad de México. Con la llegada de la pandemia, la carga de trabajo de las mujeres aumentó de manera doble o triple. Ellas se ven obligadas a repartir su tiempo entre: las tareas del hogar, los pendientes de la oficina y el cuidado y atención de su familia, lo que les ha provocado un agotamiento crónico que demuestra la falta de reconocimiento de ellas como seres humanos y de sus derechos.

Así lo asegura el estudio “Madres trabajadoras y Covid-19 efectos de la pandemia en circunstancias de teletrabajo en México”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, en el que se entrevistó a 57 mujeres con al menos un hijo o hija menor de 12 años con el fin de visibilizar cómo la pandemia ha afectado a las mujeres que laboran.

Antes de la pandemia, señala el estudio, las mujeres dedicaban 20 horas a la semana a labores no remuneradas y 12.3 horas de trabajo no remunerado de cuidados a integrantes del hogar mientras que los hombres destinaban 5 horas a la semana para los mismo apartados.

Cifras que la pandemia, específica el estudio, agravó e hicieron más evidentes las brechas de desigualdad que afectan a las mujeres debido a la presencia de los roles de género en los hogares y en las empresas: sobrecargas de trabajo, despidos injustificados, exclusión del mercado laboral, violencia en los hogares, y muchas otras agresiones.

De acuerdo con el estudio, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) registró que 56.60 por ciento de las mujeres se encontraba sin trabajo, 24.78 por ciento trabajaba fuera de su hogar, 4.10 por ciento ya trabajaba desde casa, incluso antes del Covid-19, y sólo 12.21 por ciento trabajaban fuera de su hogar con posibilidad de teletrabajo antes de la llegada de la pandemia a México.

Con el cierre de las escuelas y las guarderías, que antes era una ayuda, las mujeres se vieron en la necesidad de enseñar y supervisar las tareas y clases de sus hijos mientras realizan más actividades, lo que para algunas ha resultado bien, pero para otras ha sido fatal, pues ha reducido sus espacios de participación en el mercado laboral.

“Algunas de ellas tuvieron que dejar de lado la actividad laboral. Ello tuvo como consecuencia que en un año se han perdido 1.3 millones de empleos formales de mujeres en condición de teletrabajo”, específica el estudio.

Así, sin empleo, sin ingresos, y con sobrecargas de labores, las mujeres han vivido un retroceso en el ejercicio de sus derechos. Ejemplo de ello, son las trabajadoras del hogar, quienes para mantener a su familia han sido obligadas a laborar más de 12 horas, por más días, sin mejoras salariales, sin medidas sanitarias para no contagiarse y siempre bajo el riesgo de ser despedidas sin previo aviso.

Otro sector muy afectado, describe el estudio, son las mujeres que pertenecen al ámbito de la salud. Al estar en la primera línea de atención de la pandemia, ellas se han expuesto a largas jornadas de trabajo sin descanso, incluso se han tenido que aislar de sus familias y hogares, pues todos los días corren el peligro de contagiarse. Según el estudio, estas mujeres representan 72.8 por ciento del sector de salud.

Los testimonios recolectados por el estudio revelaron que las mujeres han sufrido de políticas estrictas que no contemplan el cuidado de sus hijos como algo que puede interferir con su trabajo. Mucho menos el que ahora ellas debían desempeñar un acompañamiento en la educación a distancia de sus hijos, por lo que la mayoría tuvo que apegarse a las condiciones que se les dictaron.

En pocos casos, resalta el estudio, se implementaron protocolos que atendieran las necesidades familiares, sin embargo, esto no se ha traducido en medidas institucionalizadas para atender dicha cuestión en lo que va de la pandemia.

Por su parte, las mujeres que estuvieron embarazadas con hijos y realizaron las mismas actividades que las que no, sólo se les permitió cuidar de su gestación y cuidados de sus hijos según el tiempo destinado por la ley. Muy pocas fueron las que tuvieron la posibilidad de tener un permiso de maternidad más prolongado con goce de sueldo, otras debido a la carga de trabajo decidieron no tomar su permiso de maternidad por el miedo de perder su sustento económico.

Después del parto, estas mujeres dijeron que pasaron por más dificultades. La llegada de un nuevo bebé a sus vidas, sumó más trabajo. A algunas de ellas no se les proporcionó horarios de trabajo flexibles, por lo que optaron llevar a sus hijos a guarderías privadas cercanas a su domicilio mientras que las que no pudieron solventar este gasto acudieron por ayuda con sus familiares o de trabajadoras del hogar.

Frente a la falta de políticas claras sobre teletrabajo, casi todas las mujeres con hijos y embarazadas con más hijos, decidieron renunciar a puestos de mayor responsabilidad con mejores salarios, no participaron en proyectos simultáneos, se negaron a capacitarse o de subir de puesto con tal de poder conciliar mejor el tiempo laboral, familiar y personal.

La carga de trabajo, revela el estudio, aumentó el triple para las mujeres con hijos y fue aún mayor para las mujeres que ya tenían hijos, pero estaban embarazadas. En suma, en algunos trabajos, se les hizo firmar cartas compromiso o establecieron reglas para regular cómo debían comportarse ellas en sus casas, por ejemplo: se les exigió que no se escucharan ruidos o no tuvieran distracciones cerca.

“Nos hicieron firmar una carta responsiva sobre el home office… donde decían que tú te estabas comprometiendo a destinar un lugar específico para poder realizar tus actividades laborales, sin la interrupción de mascotas o menores de edad”, dijo Tamara, madre de un hijo, quien participó en la encuesta.

Ante este contexto, el total de las mujeres muestra una alta frustración por el hecho de que el trabajo doméstico se haya incrementado tanto, sobre todo las labores de cocina, lavar trastes y la limpieza en general; y muchas no cuentan con redes de apoyo ni están contratadas, por lo que llevan solas la carga de trabajo no remunerado.

El resultado, las mujeres no cuentan con espacios ni tiempo propio. Muchas de ellas dejaron de practicar deporte o hacer actividades que les producían placer, su alimentación ha empeorado, y, en algunos casos, han sido agredidas por sus parejas, esto ha provocado que ellas padezcan de depresión, ansiedad, insomnio y cansancio crónico por el sobreuso de su cuerpo.

En la casa trabajo y en la oficina más

La rutina antes del Covid-19 de Juana Morales, madre de un niño de 5 años, era levantarse temprano, preparar el desayuno, llevar a su hijo a la guardería y llegar al trabajo. Actividades que le tomaban 3 o 4 horas, pues vivía muy cerca de su oficina, por ello prefería caminar antes que tomar el transporte público.

Cuando el virus llegó y empezó el confinamiento, la mandaron a casa con un bonche de trabajo, sin preguntarle si tenía una computadora o un espacio para hacerlo. Por su hijo aceptó, no quería exponerlo al contagio. A los 2 meses presentó un embarazo.

En los primeros meses de la pandemia intentó conciliar sus tiempos pero no pudo, las clases de su hijo tomaban mucho tiempo y no tenían un horario fijo, el trabajo de su oficina era mucho, incluso en su área hicieron un grupo de WhatsApp, y los síntomas del embarazo la aquejaban. Juana pasaba más de 8 horas sentada, en consecuencia, sus piernas comenzaron a hincharse. 

“Se me hizo muy pesado porque tus jefes parten de que tú estás en tu casa y que no tienes otra cosa que hacer que trabajar, pero la carga de trabajo para las mujeres de por sí ya tienen una extra que es la casa. Sentí que el trabajo subió 4 niveles. Tenía que hacerme cargo de mi trabajo, de las clases de mi hijo, de la comida y del embarazo”, explicó la mujer de 34 años en entrevista con Cimacnoticias.

En un momento de su embarazo decidió que la mañana y la tarde no era suficiente y comenzó a trabajar de noche porque así podía concentrarse más en sus tareas de oficina, sin embargo, eso la afectó aún más, sufrió de insomnio, ansiedad, el cuerpo le dolía y en las tardes se la pasaba somnolienta. “Me sentía mal, no dormía lo suficiente para estar embarazada”, dijo.

En una ocasión, se sintió mal de ver y escuchar que de manera constante llegaban muchos mensajes del trabajo a su celular, su jefe le pedía que resolviera un pendiente de manera urgente, ella sólo le pudo avisar que iba camino al hospital. Para Juana su cuerpo no ha descansado desde marzo de 2020, fecha en que inició la pandemia.

Hoy Juana vive a tres horas de su trabajo con su hijo, su bebé recién nacido y su pareja. Tuvo que desalojar el departamento en el que vivía antes pues un inquilino se contagió de Covid-19. Este pequeño cambio, dice, agravó más su situación: debe pararse más temprano para dejar leche de su pecho para su bebé, ir al trabajo, regresar y supervisar las tareas de su otro hijo.

Más tarde, se dedica a hacer la comida, lavar la ropa, limpiar los cuartos, ver los pendientes que le quedaron del trabajo, darle pecho a su hijo y una serie infinita de actividades antes de ir a la cama. Hoy también ella vive con el medio de contagiar a sus hijos debido a que se terminó su licencia de maternidad se le exigió ir ciertos días a las instalaciones de su trabajo.

“Todos los días me siento muy cansada, tengo sueño, no me siento con tanta energía y estoy tomando vitaminas y pues el temor de sentirse así en medio de la situación de la pandemia es horrible. Leo, mi bebé, me quita todas esas vitaminas que él necesita a través de la leche y eso siento me deja en más vulnerabilidad”, finalizó.

Alejandra tiene más de 20 años trabajando en una empresa de comunicación, pese a que su jefe ha adoptado el discurso de género muy bien pues constantemente les habla a sus empleadas de la importancia de que tengan tiempos para ellas y deben cuidarse y no todo es trabajo, la realidad de la pandemia borró este discurso.

Madre de 3 hijos, separada, ella asume el cuidado, educación, crianza y manutención de sus 3 hijos, todos en edad escolar. A sus jornadas diarias de trabajo remunerado sumó las clases de sus hijos por línea, el aseo de casa, de ropa, de trastes y elaboración y compra de alimentos, y la angustia por solamente contar con un dispositivo electrónico para todos.

“Creo que a los jefes se les hace muy fácil decirte, te conectas a tal hora, agendar reuniones todo el día si es posible, y si es los 5 días de la semana mejor, pues de otra forma parece que no trabajas, debes estar disponible casi las 24 horas porque estás en tu casa, y se supone que una está muy cómoda esperando los mensajes del jefe para atenderlos inmediatamente porque esa es otra, si no atiendes pronto los 40 grupos en los que estás de Whatsapp se toma como que eres floja y que no estás al pendiente de tu trabajo.

A veces de las propias compañeras y compañeros del trabajo no tenemos la misma comprensión ni compartimos las mismas circunstancias, algunas tienen empleadas del hogar que les ayudan y ellas están más libres, o no tienen hijos, pero muchas no tenemos esa ayuda y se vuelve interminable el trabajo, pero sobre todo la exigencia”.

“Yo no tengo hijos, pero sí estoy a cargo de mis dos papás que aún viven y son adultos mayores. A mi papá le dio una embolia hace un mes y eso nos cambió la vida, ahora debo estar más pendiente de él y de mi mamá, llevarlo a sus consultas y todo lo que eso implica, y pues es tiempo. Mi jefa que dice que es muy feminista, ya ves que ahora todas lo son, me dice que no me preocupe, que puedo tomarme todo el tiempo para atenderlo e ir viendo lo del trabajo, pero yo sé por algunos compañeros, que ella se queja de los que presentamos algún inconveniente como este, o de las que tienen hijos porque dice que no vamos a sacar la chamba igual y pues hay que producir y la casa pierde, y no dudo que al cabo de un tiempo si yo me tomo ese tiempo como ella dice, me lo cobre con mi despido porque así le pasó a una compañera. Entonces esto se ha vuelto, como decirte, más estrés para una porque somos humanas y siempre hay algo que pasa en la vida que requiere nuestro tiempo y a veces eso los jefes no lo entienden; pero es muy complicado ahora tomar decisiones, o te vas al desempleo, o trabajas a marchas forzadas con todo lo emocional que eso te cuesta y desgraciadamente ¿dónde te atiendes esto?”. Jimena, 40 años de edad.

Las y los especialistas recomiendan que es necesario que se incluya el trabajo de cuidado como un trabajo esencial, que se generen políticas públicas con perspectiva de género que contemplen el cuidado de la salud mental de las mujeres y que el Estado cumpla con su obligación de establecer planes para movilizar recursos que atiendan las tareas de cuidados y exigir a las empresas que desarrollen esquemas de trabajo que sean flexibles, o rotativos durante y después de la pandemia.

21/AEG/LGL

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Espinosa Gutiérrez, A. (2021). Agotamiento crónico, estrés, doble y triple jornada, enfrentan mujeres a un año de teletrabajo por Covid. CIMAC Noticias. Recuperado el 9 de abril de 2021 de: https://cimacnoticias.com.mx/2021/04/09/agotamiento-cronico-estres-doble-y-triple-jornada-enfrentan-mujeres-a-un-ano-de-teletrabajo-por-covid

Piden reconocer maternidad subrogada como una forma de explotación contra las mujeres

Aline Espinosa Gutiérrez | CIMAC Noticias.

Lunes 5 de abril de 2021

Ciudad de México.- Periodistas, defensoras de los derechos de las mujeres y abogadas llamaron a que se reconozca la maternidad subrogada como una práctica de explotación reproductiva y como un negocio que a pone las mujeres que viven en contexto de vulnerabilidad a la disposición de empresas y personas con dinero. 

En conferencia virtual este 1 de abril, las expertas en los derechos de las mujeres explicaron que en la práctica de la renta de vientres o maternidad subrogada las mujeres son vistas como un objeto de consumo porque se considera que su cuerpo fue creado para el placer de terceras personas; hacen creer a las mujeres que por poseer la capacidad biológica detener hijos, ellas deben cumplir el deseo a la paternidad de parejas del mismo sexo o infertiles. 

Bajo este discurso, dijeron, el gobierno, las empresas y hospitales pretenden difundir la idea que el negocio de los vientres de alquiler es un “acto de altruismo”, lo que invisibiliza que las mujeres que rentan su vientre en realidad están en un alto grado de vulnerabilidad económica, nunca se les explican las consecuencias que llegan a ocurrir en su cuerpo ni los delitos en los que se pueden ver involucradas. Incluso, señalaron, en el proceso de la subrogación muchas de las mujeres embarazadas reciben amenazas. 

“Formar una familia a costa de dañar física y emocionalmente el cuerpo de una mujer, en suma bajo amenazas o la ilegalidad, no puede ser nombrado un derecho”, declaró la coeditora de la revista “Las Libres”, Keith López. La también periodista explicó que esta explotación reproductiva se basa en la idea que las mujeres deben proporcionar “el derecho de ser padres a otras personas”. 

En ese sentido, la abogada de la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC, por sus siglas en inglés), Teresa Ulloa Ziáurriz, añadió que las leyes sólo reconocen como derecho que las personas puedan decidir con quién casarse o cuántos hijas o hijos tener, pero nunca el derecho de ser padres. 

En su experiencia, añadió, ha conocido casos donde, a fin de evadir la ley, los contratos que los subrogantes firman con las mujeres que rentaron su vientre dicen que ellas estaban en Tabasco (una de las únicas dos entidades que permiten y regulan la maternidad subrogada) cuando en realidad no fue así. En otros casos, se ha observado que una vez que sucede el parto, las parejas o empresas “hacen que ellas (las mujeres) se queden con la custodia del menor para amenazarlas de denunciarlas por abandono de persona porque no han dado pensión alimenticia para el recién nacido”, relató. 

Por su parte, la periodista Melissa Amezcua, de El Universal, explicó que Tabasco y Sinaloa son los únicos estados donde existe una legislación para esta práctica, sin embargo ni en esas entidades los contratos cumplen con la legalidad. Esto es prueba, dijo, de que aunque la renta de vientres esté regulada no se garantiza que los derechos, vida y cuerpo de las mujeres sean respetados. 

Amezcua recordó que en noviembre de 2018, la entonces senadora y ahora secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, presentó una iniciativa para modificar la Ley General de Salud con el fin de legislar la maternidad subrogada o vientres de alquiler y así permitir que el “turismo en reproducción asistida” y las empresas internacionales puedan participar en esta práctica. 

No obstante, estas acciones del gobierno, explicaron las expertas, no pretenden salvaguardar la vida de las mujeres, sino enriquecer los bolsillos de quienes se involucren en la explotación, pues no hay manera de asegurar que la renta de vientres no sea más que un tratado de comercio internacional, que pondrá a las mujeres con necesidades económicas vulnerables a disposición de quienes tienen dinero y además, en las condiciones que a ellos les parezcan favorables. 

Por ello, resaltaron, es preocupante que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) esté llevando a cabo una serie de discusiones cuyo principal objetivo es eliminar el candado de las legislaciones de Tabasco y Sinaloa que niega a empresas y personas extranjeras incidir en esta práctica. 

Hoy en día, explicaron, el turismo de reproducción (personas que viajan con el fin de rentar vientres) es tan común en los estados del sur y la Ciudad de México que existen empresas que sin estar constituidas formalmente solicitan por medio de grupos de Facebook, chats en Whatsapp o cuentas en Tik Tok a mujeres con ciertas características para que lleven a cabo la donación de óvulos o la renta de vientres. 

Las empresas hacen que “las mujeres lleven sus embarazos en donde ellas viven y luego las llevan a parir en Sinaloa o Tabasco para que el acta de registro civil esté a nombre de las persona que hizo el contrato”, dijo Melissa Amezcua. De esa manera hacen creer que la renta de vientres es legal en todos los estados sin ser cierto. 

Las ponentes explicaron que la donación de óvulos es otro problema de salud, ya que se difunde como un “acto de amor” sin riesgos ni consecuencias a la salud de las mujeres, mientras que la realidad es otra, ya que las mujeres que lo hacen pueden desarrollar cáncer, descalcificación de huesos o infertilidad luego de extraerse o suministrarse óvulos. 

Ante este contexto, las expertas invitaron a la sociedad a informarse más sobre el tema, reconocer que la explotación reproductiva nunca será un “acto de bondad”, y a vigilar las decisiones que la SCJN defina en materia de salud sobre las mujeres.  “Si al Estado en realidad le interesará la slaud de las mujeres haría válida la NOM-46 y el aborto estaría legalizado en todo el país”, finalizó Amezcua. 

21/AEG/AJSE

“El presente artículo es propiedad de CIMAC Noticias“.

Espinosa Gutiérrez,A. (2021). Piden reconocer maternidad subrogada como una forma de explotación contra las mujeres. CIMAC Noticias. Recuperado el 5 de abril de 2021 de: https://cimacnoticias.com.mx/2021/04/05/83932

Trabajo doméstico, una de las actividades con sobreexplotación laboral

DGS UNAM | Desinformémonos.

Jueves 1 de abril de 2021

Largas y extenuantes jornadas de trabajo sin días de descanso, malos tratos y discriminación por parte de los empleadores, bajos salarios, falta de seguridad social. Incluso en numerosos casos se desempeñan sin percibir sueldo; en todo caso, les ofrecen hospedaje y alimentos a cambio de su trabajo. Es parte de la situación que viven millones de personas dedicadas a las labores domésticas.

María de Jesús López Amador, académica de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM, asegura que a partir del confinamiento empleadas y empleados están en riesgo económico y desprotegidos en general. Incluso, estudios de caso afirman que ésta es la actividad más sobreexplotada y menos remunerada.

“El 45 por ciento de las trabajadoras del hogar ganan entre uno y dos salarios mínimos, y el cinco por ciento de ellas gana más de tres; es decir, por día algunas reciben cerca de 150 pesos. Aunque se han hecho reformas a las leyes Federal del Trabajo y del Seguro Social se sigue dejando afuera la posibilidad de que se jubilen, de definir un salario al día por prestaciones adquiridas por los años trabajados, e incluso siguen sin saber cómo afiliarse a un sistema de seguridad social”, puntualiza.

Este es uno de los sectores con un alto porcentaje de mujeres acosadas laboralmente y abusadas sexualmente; muchas de ellas provienen de grupos étnicos y lo que ganan lo envían a su comunidad, transformando esto en remesas locales y nacionales. Además, su nivel de estudio es bajo y un buen porcentaje son jefas de hogar o madres solteras, quienes buscan salvaguardar y proteger a sus familias.

Con motivo del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, la especialista considera que aún falta normatividad en la materia porque la ley debe protegerlas a la par de otros sectores normados, sobre todo para que ellas tengan un salario mínimo justo y que, además, puedan profesionalizarse porque realizan diversas rutinas, pero el pago es totalmente desproporcionado.

“Hay quienes ven en este tema nuevas formas de esclavitud que se dan a nivel del hogar, porque son sobreexplotadas, obtienen poco pago y son abusadas”, manifiesta.

Lo que enfrentan

Cuando comenzó la pandemia Ana Luisa trabajaba en tres casas, en una “la descansaron” debido a que uno de los empleadores fue despedido; en la segunda le ofrecieron laborar una vez cada quince días, pero al paso del tiempo dejaron de llamarla; la otra propuesta consistió en que se quedara de manera permanente y poder salir una vez al mes, para evitar contagios de la COVID-19.

Ante la necesidad, la joven de 30 años tuvo que aceptar esta última. Dejó a su esposo, quien es carpintero, a cargo del hogar y al cuidado de sus dos hijos, aún en edad escolar.

Al inicio le “iba bien”, pero luego le incrementaron el número de tareas domésticas y de cuidados, posteriormente le aumentaron a 15 las horas laborales por día, sin salario extra. Así lo hizo durante cinco meses, pero tuvo que renunciar porque era agotador y su familia también la necesitaba.

Ana Luisa –quien no recibió aguinaldo del lugar donde se desempeñó– es una de las 2.5 millones de personas en México dedicadas al trabajo doméstico (según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2019); de las cuales 90 por ciento son mujeres.

Un día dedicado a ellas

Expresiones como “sirvientas”, “criadas” o “chachas” son usadas frecuentemente para referirse a las trabajadoras del hogar, pero esta manera de llamarlas tiene una carga de discriminación.

Por ello, con el propósito de colocar en la agenda política esta situación, la precariedad e invisibilidad sufridas, en 1998 se realizó, en Bogotá, Colombia, el primer Congreso de Trabajadoras del Hogar donde se conformó la Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadoras del Hogar; se instituyó entonces el 30 de marzo como el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar.

De acuerdo con información del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), esta es una fecha conmemorativa y de reivindicación de los derechos laborales de este sector. Incluye tareas caseras, cuidado de infantes y de tipo personal; se puede diferenciar entre remunerado y no remunerado.

El trabajo doméstico hace contribuciones importantes al funcionamiento de los hogares y de los mercados laborales, además es una fuente de empleo remunerado para las mujeres quienes representan una de las principales fuerzas de trabajo asalariadas en México y el mundo.

Impulso a las mujeres

De acuerdo con María de Jesús López Amador, los días internacionales permiten visibilizar algún fenómeno social que da cuenta de lo que sucede en determinado sector. En el caso del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar invita a los países a mirar hacia el interior y detectar los vacíos de política pública para fortalecer lo necesario a fin impulsar a las empleadas domésticas.

La Organización Internacional del Trabajo, afirma, ha jugado un papel importante para mostrar que la actividad del hogar está desprotegida y además ha logrado algunos acuerdos entre gobiernos. En México trasladar la legislación en una cobertura más amplia a este sector de mujeres ha sido fundamental.

Comenta que desde hace dos años se viene construyendo un ejercicio importante para que las empleadas domésticas accedan a la seguridad social, en el cual sus empleadores las afilien y se comprometan a pagar una parte proporcional, la otra es responsabilidad de las trabajadoras, para acceder a los servicios de salud y a pensionarse. Esto no está universalizado y aunque es bajo el porcentaje de mujeres que están incorporadas, es un primer avance para apoyar a este sector.

“En la ENTS tenemos la especialización ‘Modelos de intervención con mujeres’, que tiene como fin generar propuestas para impulsar a este sector, particularmente su salud mental. Las estudiantes tratan de entender las nuevas formas de organización familiar de las mujeres y comprender otros mecanismos de seguridad social para capacitarlas y evitar en lo posible que sean abusadas en lo laboral; es decir, sus derechos humanos”, expresa López Amador.

Publicado originalmente en Gaceta UNAM

DGS UNAM (2021). Trabajo doméstico, una de las actividades con sobreexplotación laboral. Desinformémonos. Recuperado el 1 de abril de 2021 de: https://desinformemonos.org/trabajo-domestico-una-de-las-actividades-con-sobreexplotacion-laboral/

Sigue protesta de unos mil obreros en refinería de Dos Bocas

René Alberto López, corresponsal, La Jornada

18 de febrero de 2021, 19:44

Los trabajadores en paro no pueden ingresar a las obras.
Los trabajadores en paro no pueden ingresar a las obras. Foto Cuartoscuro/ archivo

Villahermosa, Tab. En la refinería en construcción en el puerto de Dos Bocas del municipio de Paraíso, Tabasco, sigue la protesta de unos mil obreros de la empresa ICA-Flour que mantienen un plantón de “brazos caídos” acusando explotación laboral con jornadas de más de 10 horas diarias sin recibir el pago de horas extras como estipula la ley, al tiempo que piden un aumentos de 20 por ciento en sus sueldos.

Los manifestantes además denunciaron que en ese lugar trabajan en condiciones infrahumanas y que la compañía les paga salarios “míseros” por lo que demandaron la intervención en sus peticiones del presidente Andrés Manuel López Obrador, y lo hicieron a través de un escrito difundido entre los medios de comunicación de esta entidad.

Los manifestantes que se vienen desempeñando en la construcción de una planta combinada y la planta coquizadora, consideradas en el paquete 1, como parte de las obras de la refinería de Petróleos Mexicanos (Pemex), iniciaron la movilización desde el martes pasado, pero este jueves elementos de seguridad integrados por la Guardia Nacional y policías estatales les impidieron el ingreso a las instalaciones.

Entre los obreros molestos con el trato de la compañía ICA-Flour, figuran soldadores, carpinteros, herreros, albañiles, andamieros, entre otros.

Los inconformes lanzaron este día, con el puño en alto, consignas en contra del sindicato, además con gritos denunciaron que parte de la directiva sindical anda armada para intentar amedrentar a los trabajadores en protesta.

Este mediodía trascendió entre los obreros en protesta que el dirigente sindical Ricardo Hernández, estaba negociando el aumento que demandan los manifestantes.

En el escrito dirigido a los medios de comunicación argumentan que decidieron esta vía porque no los dejan hablar con el presidente López Obrador ni siquiera acercarnos para informarles nuestra situación, por eso decidimos “llegar a usted mediante el periodismo”.

Señalan, entre otros puntos que “la gente está pidiendo, señor Presidente Andrés Manuel López Obrador, que se les aumente el 20 por ciento para todos, no sólo a los ayudantes y oficiales, faltando operadores de maquinaria pesada, maniobristas eléctricos y gruperos, es lo que estamos pidiendo señor”, indican en el texto.

“El presente artículo es propiedad de La Jornada

López, R. (2021). Sigue protesta de unos mil obreros en refinería de Dos Bocas. La Jornada. Recuperado el 19 de febrero de 2021, de https://www.jornada.com.mx/notas/2021/02/18/estados/sigue-protesta-de-uno-mil-obreros-en-refineria-de-dos-bocas/