Debe poder judicial conducir los procesos con perspectiva de género

* Lanzan iniciativa abogadas feministas, denuncian maltrato y discriminación contra demandantes

* Estereotipos y roles de género imperan en el imagonario del personal de justicia civil y familiar

Lorena Vaniezcot | Sem México

Oaxaca | Jueves 17 de Junio del 2021 | — : —

Discriminación por ser mujeres, racismo, regaños y sentencias a modo son algunos ejemplos del trato diferenciado que las demandantes reciben en procedimientos civiles y familiares, como resultado de las cargas de género personales de quienes imparten justicia en México y que son sistematizados, detectados y denunciados por abogadas feministas y defensoras de derechos humanos de las mujeres y la niñez, mismas que publicaron esta semana en un manifiesto en el que exigen a esas autoridades emplear la perspectiva de género y evitar la violencia institucional.

El amplio manifiesto refiere que existe un discurso de protección y respeto a los derechos de mujeres, niñas y niños en todas las instancias de impartición de justicia del país, pero que pocas veces se aterriza en la conducción y resolución de los procesos que exigen de la aplicación de estándares de derechos y de obligaciones reforzadas para los Estados.

En ese sentido, Erika Lilí Díaz Cruz, abogada feminista e impulsora de procesos de aprendizaje en materia de género en Oaxaca, explica a SemMéxico las razones del desplegado publicado esta semana, acciones ejercidas por personas de los tribunales de justicia civil y familiar que constituyen violencia institucional una de las modalidades de la violencia de género contempladas en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida Libre de Violencia, en vigor desde hace 14 años. Hecho que también da cuenta el desplegado.

Las abogadas feministas y defensoras señalan que la perspectiva de género “se encuentra lejos de ser una realidad en la administración de justicia cuando: las mujeres son cuestionadas y sancionadas más severamente que sus contrapartes varones. 

En ese sentido Díaz Cruz da ejemplos de lo que como profesionales del Derecho pueden constatar y asegura que cuando una mujer que pelea la custodia de sus hijos e hijos es severamente juzgada si ya tiene otra pareja, lo que no ocurre con los hombres. También han observado que si son ellas las demandadas, juezas y jueces les dan un trato que no les favorece y terminan por negarles la guarda y custodia de sus hijos.

A diferencia de los hombres, explicó la especialista, las mujeres difícilmente llevan a sus hijos para ser escuchados por los tomadores de decisiones, algo en lo que los hombres no reparan, a ellos no les importa que sus hijos sean escuchados para narrar lo que han vivido en sus hogares.

Una segunda observación planteada en el manifiesto señala: Los juzgados y tribunales toleran y reproducen las expresiones violentas y discriminatorias en razón de género expresadas por las contrapartes en escritos y audiencias.

Díaz Cruz, quien dirige la organización no gubernamental Lunas del Sur, cuando las mujeres exponen sus casos, los y las secretarias judiciales se atreven a señalar a las mujeres que “fueron ellas quienes escogieron a sus maridos” de los cuales ahora piden separarse, generalmente por violentadores. Es una forma de ir coaccionando moralmente a las mujeres para que firmen acuerdos que muchas veces ellas consideran injustos.

Esas acciones son discriminatorias y van acompañadas de una serie de cuestionamientos como “pero si usted también tomaba cerveza”, “o la vieron con otro”, cuestionamientos que no deberían hacerse porque lo que se juzga es “si eres una buena madre o una buena mujer” y no se respetan los derechos humanos de las mujeres y, peor aún, estos cuestionamientos no ocurren con los hombres.

Cuando las mujeres exigen al personal de los juzgados, sean secretarios, secretarias, jueces o juezas, “el trato es más duro con ellas, no hay ningún tipo de gracia. Para el personal de los tribunales, en su lógica, lo que las mujeres deben hacer es permanecer calladitas (porque así se ven más bonitas) como dice el popular dicho.

En el manifestó se cuestiona la falta de suficiente personal pericial capacitado en perspectiva de género, esto, agrega la entrevistada, provoca que se invisibilicen los diferentes tipos de violencia que las mujeres sufren en el ámbito familiar “como es la violencia sexual que no se concibe porque son pareja o los casos más cruentos como el feminicidio”.

Para las abogadas feministas como Díaz Cruz este conocimiento sobre como juzgar con perspectiva de género debería ser una realidad y no un cliché o algo que está de moda. La perspectiva de género les permitiría analizar el fenómeno que están estudiando, sin extraerlo de su contexto. Porque si una mujer demanda la custodia de sus hijos e hijas, luego de haber salido sola de su casa ante la violencia machista que vivía en su casa, hemos encontrado cuestionamientos como “señora, pero si usted los dejó, abandonó la casa familiar”

Y no se diga, agrega, en los casos de violencia cibernética, donde las mujeres son severamente cuestionadas “por haber dado al victimario la contraseña de sus cuentas o porque les permitieron tomar fotografías íntimas”, extraen de su visión el contexto de que esa mujer confiaba en la persona que después se convirtió en su victimario.

Cuando las abogadas feministas cuestionamos estos tratos también “nos regañan, minimizan nuestros cuestionamientos aduciendo que ellos están debidamente capacitados y que nosotras no sabemos nada”.

En el manifiesto también se considera que los centros de convivencias se mantienen ajenos a las violencias que sufren las mujeres en el marco de las mismas. Con frecuencia se coacciona a las mujeres para que “mejoren” la comunicación y convivencia con los agresores, so pena de ser reportadas como “obstaculizantes” ante los órganos jurisdiccionales. 

Son insistentes en plantear que las mujeres deben “cumplir con su rol de género, asumiendo una conducta pasiva, “silenciosa” y “decente”, no deben llorar, ni ser arrebatadas ni exigir sus derechos, porque entonces son regañadas con severidad y cuando son los hombres los que asumen conductas agresivas y hasta manotean en los escritorios, la o el juez solo es dice “por favor apártese”, dice Díaz Cruz.

Para las abogadas feministas también hay otro elemento en el que es clara la asuencia de perspectiva de género pues se mantienen prácticas discriminatorias hacia las mujeres, las cuales se agravan, en muchas ocasiones por otras condiciones, como ser mujeres indígenas o afrodescendientes.

En ese sentido, la abogada oaxaqueña dice que impera el racismo y el clasismo. Muchas veces hasta a las abogadas nos cuestionan la forma de vestir y si la demandante de pensión alimenticia y habla alguna lengua indígena y exige un traductor hemos escuchado respuestas como: “aguarde, la atenderé allá afuera”.

En alguna ocasión una funcionaria de un Centro de Justicia para Mujeres, incluso, se quejó conmigo porque señalaba que algunas de las usuarias de origen indígena “no sabían ni siquiera usar el shampoo”,  o se quejan porque supuestamente “no quieren bañarse”, es decir, no sólo las discriminan en el tribunal sino también en los lugares donde se suponen las cuidan y protegen de sus agresores. Es común que sus derechos colectivos como sus propias costumbres sean juzgadas o sacadas de su contexto sociocultural.

Otro planteamiento es que se fomentan prácticas patriarcales en la que, jueces y magistrados «regañan» o «dan consejos» personales a las víctimas de violencia de género.

Díaz Cruz dice que ha sido testigo de cómo cuando una mujer explica la forma en que ha vivido violencia son interrumpidas por los jueces o juezas quienes les pretenden explicar cómo es el ciclo de la violencia y al final les terminan diciendo que “ellas aguantaron, que tomaron parte de lo que estaban viviendo” y es que a decir de la pareja “practicaban sexo salvaje, pero un día ya no le gustó y por eso lo denunció”. 

Otra de las exigencias de las abogadas feministas es porque aseguran existe ausencia de sensibilización de personas juzgadoras de lo familiar, quienes no permiten a las mujeres expresarse sobre lo que han vivido al lado de sus agresores, restándole importancia y acentuando que eso no es relevante.

Por ejemplo, muchas mujeres viven violencia todos los días de su vida y demandan separarse porque su pareja las engañó. En el proceso familiar los jueces tienen la facultad de llamar a ambas partes sin la asistencia de sus defensoras, su consigna es persuadirlas de que lleguen a un convenio o que restablezcan su relación, pero lo hacen sin escuchar a las mujeres, ellas quieren expresar toda la violencia que vivieron con su pareja y la respuesta es “usted vino aquí porque su pareja la engañó y eso ya no es delito”.

Y si cuando vivió con usted, él no golpeó a sus hijos, esa es razón para que usted no pueda impedir que los vea. La negación de los hechos es resultado de no mirar el contexto social y de juzgar sin perspectiva de género.

Los y las juezas lo que tienen que hacer es cumplir con la ley, tiene la facultad de poder allegarse de personal de trabajo social para cerciorarse si lo que dicen las partes es verdad y esto se hace mediante visitas sorpresa, eso les permitiría no apegarse solo a los dichos y podrían tener una visión distinta.

La perspectiva de género, continúa Díaz Cruz, permitiría incluso a las juezas mirarse a ellas mismas desde otra condición de trabajo. Recientemente se lo planteé a una jueza, eran más de las 10 de la noche y no acababa de desahogar la audiencia, yo le comenté que ya era tarde y que mi hija estaba afuera sin comer, ella me respondió “yo no he visto a mis hijos desde en la mañana”. Si esa jueza tuviera perspectiva de género no se sobreexplotaría, pero en realidad lo que quiere volver a hacer otra audiencia, quieren terminar cueste lo que cueste.

Las abogadas feministas plantean también en su pronunciamiento que se exige a las víctimas de violencia de género que comprendan las deficiencias del sistema, como: la escasez de personal, la falta de recursos, la ausencia de servicios periciales con perspectiva de género, el maltrato y las malas condiciones de las empleadas de la fiscalía o de los juzgados.

Además, como ya se explicó, se desestima la gravedad de las violencias expuestas por las mujeres y no se asume la obligación de protección inmediata e inminente ante situaciones urgentes, como la emisión de órdenes de protección. 

Como parte de las acciones emprendidas bajo los #JusticiaConNosotras #ProcesosConPerspectivaDeGenero #NoMasViolenciaInstitucional #NoMasJusticiaPatriarcal y #10AñosDDHH iniciaron en su cuenta de Facebook de Justicia con Nosotras el denominado Muro de la ignominia.

Este desplegado que apareció el pasado lunes fue firmado por : Tania Francisca Felipe Aquino, Beatriz Hernández Bautista, Yesica Azucena Díaz Cruz, Cecilia Valencia Canul, Yuli Andrea Pliego Pérez, Mariana Gil Bartomeu, Diana Mora López, Brenda Denisse Rentería Cervantes, Myrnha Gisel Mateos, Ana Karen Aguilar Pérez, Amaranta Viridiana Valgañon Salazar, Herma Elena Araujo Justo, Araceli Magdalena Olivos Portugal, Erika Carbajal Morales, Eugenia Mata, Nora Martínez Lázaro, Armando de la Cruz, Blanca Estela Avendaño Ramírez , Xochiquetzal Rodríguez Aguirre, Mercedes Arteaga García, José Juan Julián Santiago, Miriam Ivonne Quintero Cortés, Julieta Bautista Mendoza , Mirna Godinez Rasgado, Nelly Martínez Echartea, Alma Patricia Ramírez Almanza, Yara Olivia Vergara Bustamante, Brenda Jazmín Ibarra Cervantes, Leticia Domínguez Bautista, Noemí Agapito Confesor, María Nela Cuautle Hernández, Juliana Acevedo Ávila, Abigail Vasconcelos Castellanos, María del Rosario Martínez Miguel, Bertha Maciel García, Siria Yuritzi Oliva Ruiz, Dafne Estefanía Gómez Gómez, Nancy Salmerón Vargas, Marcela Villalobos Andrade, Marcos Edgar Zavala Cruz, Ana Gabriela Mora Casian, Luis Alberto Muñoz López, Artemisa Cabrera Luque, así como la activista Susana Ramírez Hernández y organizaciones y colectivas

SEM/sj

El presente articulo es propiedad de Sem México.

Lorena Vaniezcot (2021) Debe poder judicial conducir los procesos con perspectiva de género. Sem México. Recuperado el 17 de Junio del 2021 en: https://www.semmexico.mx/debe-poder-judicial-conducir-los-procesos-con-perspectiva-de-genero/

Por racismo y burocracia el gobierno niega pasaportes a indígenas zapatistas

Ilustración: Caterina Segantin

Redacción Desinformémonos | Desinformémonos

Ciudad de México | Martes 15 de Junio del 2021 | — : —

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) denunció, que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) les negó el pasaporte a varios miembros de su organización que forman parte de la delegación que viajará a Europa por vía aérea para sostener encuentros con otras organizaciones sociales.

En una carta dirigida a una asociación civil, subcomandante Galeano acusó de racistas y burócratas a los funcionarios de la SER, pues los indígenas zapatistas “cumplen todos los requisitos que se exigen, hacen el pago estipulado, viajan desde sus comunidades (en Chiapas) hasta las oficinas (en la Ciudad de México) de la mal llamada ‘Secretaría de Relaciones Exteriores’ y, con todo y la pandemia, hacen cita, fila, esperan su turno y… se les niega el documento”.

Galeano calificó como indignantes los obstáculos “del supremo gobierno y su burocracia ignorante, necia y racista. Porque podría pensarse que es sólo burocracia, que te toca la mala suerte de topar con alguien que piensa que tiene poder porque está detrás de una ventanilla, un escritorio, una oficina. Pero no, es también algo más y se podría sintetizar así: racismo”.

Con toda la documentación entregada, narró el ex jefe militar zapatista, “el problema es que, a ojos de la burocracia de la SRE, el color de la piel, el modo de hablar, la forma de vestir y el lugar de procedencia es lo que cuenta. ‘Al sur del metro Taxqueña, todo es Centroamérica’”.

Ante la presión e indignación de sectores de la sociedad civil y la divulgación en redes sociales de la situación, desde la presidencia se dijo que el canciller Marcelo Ebrard recibió la orden de agilizar los trámites correspondientes.

A continuación la carta íntegra:

11 de Junio del 2021.

Al Colectivo “Llegó la Hora de los Pueblos”.

México.

Hermanas, hermanoas y hermanos:

Reciban tod@s un abrazo… bueno, varios. Queríamos mandarles un saludo… ok, varios, y, aprovechando el vuelo de estas letras, solicitarles un apoyo.

Resulta que, para la Travesía por la Vida Capítulo Europa, se ha decidido que cumplamos los requisitos legales para poder llegar, con nuestro oído y nuestra palabra, a las tierras que Marijose habrá de rebautizar en unos pocos días. Dentro de unas horas (tomando como referencia el día y la hora en que les escribo –madrugada del 11 de junio del 2021- ), ese desafío delirante llamado “La Montaña”, tocará tierras europeas en las llamadas Islas Azores, de Portugal. Ahí estarán unos días para luego dirigirse al destino marcado: Vigo, Galicia, Estado Español. Después saldrá un grupo aerotransportado.

El así llamado “Escuadrón 421” va con sus papeles en regla. Es decir, tienen doble pasaporte: el oficial mexicano y el llamado “pasaporte de trabajo zapatista”, que expiden las Juntas de Buen Gobierno cuando una compañera, compañero o compañeroa sale del territorio zapatista a hacer un trabajo para nuestros pueblos. Acá decimos que va de “comisión”. En otra ocasión hablaremos de ese “pasaporte zapatista”, ahora quisiéramos hablarles del oficial.

Ya antes nos hemos referido, en escritos y pláticas, a eso que llamamos “el calendario y la geografía”. Bueno, pues nuestra geografía se llama “México”. Y, para nosotras, las comunidades zapatistas, esto no es sólo una palabra. Es, en sentido zapatista, una geografía. Cuando decimos que somos “mexicanos” señalamos que compartimos historias con otros pueblos originarios hermanos (como quienes se agrupan en el Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno). Historias, es decir: dolores, alegrías, rabias, agravios, luchas. Pero no sólo con los pueblos originarios de esta geografía, también con individuos, grupos, colectivos, organizaciones y movimientos que coinciden con nosotros, los pueblos zapatistas, en sueños y, claro, en pesadillas.

Quiero decir con esto que a nosotras, las comunidades zapatistas, no sólo no nos avergüenza decir que somos mexicanas, nos enorgullece. Porque ese orgullo no nos nace mirando hacia arriba y a sus historietas, sino mirando, escuchando y hablando con el México de abajo, sus vidas y sus muertes. No es mi despropósito el hacer un recuento, así sea apresurado, de lo que vive y lucha en ese México. Cada quien tiene sus modos, sus propias historias, sus derrotas y victorias, su mirar y explicar su mundo, su mirarse y explicarse. Pero miramos que hay algo común, una especie de raíz, o trama, o columna vertebral… debe haber una forma de decirlo en lenguaje cibernético… ¿una matriz o matrix? Bueno, pues es en esa raíz común que nos identificamos.

Oh, yo sé que a más de una, uno, unoa, le preocupará si lo que digo es una versión “zapatista” del nacionalismo. No, eso nos da pereza a veces, enfado otras, y siempre preocupación. No me refiero a un nacionalismo. En los nacionalismos se esconden, por ejemplo, desigualdades y, ojo, relaciones criminales. En los nacionalismos confluyen el criminal y la víctima, el Mandón y el mandado. Algo tan perverso como “te destruyo pero lo hago por tu bien porque somos compatriotas”. Algo como el sentido maligno que se da a “lo humano”, por ejemplo al señalar que tanto hombres como mujeres son seres humanos. Voy a dejar de lado el hecho de que se olvide que hay quien no es ni mujer ni hombre y, al ser innominado, ya no es “un ser humano”. En ese sentido de “lo humano” se olvida la relación de dominio que hay entre hombres y mujeres. No escribiré un rollo sobre el patriarcado, su genealogía y su crimen enloquecido actual; hay entre ustedes quien sabe más de eso y lo explica mejor de lo que yo podría.

¿Es posible referirse a la humanidad sin caer en la trampa de una igualdad hipócrita? Nosotras pensamos que sí, y es refiriendo la humanidad a las ciencias y las artes, Pero no sólo. También a sentimientos, pensamientos y propuestas básicas: el sentido de la justicia, de la moral y la ética (que el finado compañero Don Luis Villoro explicaría mejor de lo que yo intentara siquiera), la fraternidad y otras cosas que no detallaré (pero ustedes siéntanse en la libertad de hacerlo). Por ejemplo, yo agregaría el baile –música y canciones incluidas-, y el juego, pero no me hagan mucho caso.

En fin, de detalle en detalle se irán abriendo las diferencias, las distancias, los desacuerdos. Pero, en sentido inverso, se podría encontrar algo común: a eso llamamos nosotros “humanidad”.

Entonces, cuando decimos que los pueblos zapatistas somos “mexicanos” y que nos enorgullece el serlo, nos referimos a esa matriz común con lo otro que lucha en esta geografía atrapada entre el río Bravo y el Suchiate, con el mordisco que le dio el mar de oriente y la alargada curva que el mar de occidente le forjó en el talle, e incluyendo el brazo solitario que bordea el llamado “Mar de Cortés”. Agreguen ustedes la historia real, la de las geografías vecinas y…

Bueno, basta de rollo. El asunto es que nuestra delegación aerotransportada está en el trámite de sus pasaportes. Y digo “trámite” por delicadeza, porque es como un infierno, uno que se alimenta en silencio y llega a verse como “normal”.

Porque resulta que nuestras compañeras, compañeros y compañeroas cumplen todos los requisitos que se exigen, hacen el pago estipulado, viajan desde sus comunidades hasta las oficinas de la mal llamada “Secretaría de Relaciones Exteriores” y, con todo y la pandemia, hacen cita, fila, esperan su turno y… se les niega el documento.

Son indignantes los obstáculos del supremo gobierno y su burocracia ignorante, necia y racista.

Porque podría pensarse que es sólo burocracia, que te toca la mala suerte de topar con alguien que piensa que tiene Poder porque está detrás de una ventanilla, un escritorio, una oficina. Pero no, es también algo más y se podría sintetizar así: racismo.

¿Las razones? Bueno, hay una fundamental y, claro, sus derivadas: hay en el gobierno un ambiente de histeria mal disimulada. Acorde con su compromiso con el gobierno estadunidense, de detener el flujo de migrantes de Centroamérica, para los gobiernos federal, estatal y municipales, todo lo que no sea rubio, de ojos claros y proceda de más al sur de Puebla, es centroamericano. Para las esquizofrénicas autoridades gubernamentales, cualquier centroamericano lo primero que hace es: sacar su acta de nacimiento, su credencial del INE o sus constancias de identidad con fotografía (que es un documento oficial porque lo expide el municipio), y de origen en la cabecera oficial, su fe de bautismo, las actas de nacimiento de sus padres o herman@s mayores, copias de los INE´s de ell@s, constancias de municipio autónomo y de Junta de Buen Gobierno, testigos presenciales con identificación oficial, etcétera. Con todo eso cumplido, se rechaza su petición del documento al que todo mexicano tiene derecho para salir y entrar a territorio nacional.

Sí, todos esos papeles se presentan, pero el problema es que, a ojos de la burocracia de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el color de la piel, el modo de hablar, la forma de vestir y el lugar de procedencia es lo que cuenta. “Al sur del metro Taxqueña, todo es Centroamérica”.

Tanto bla, bla, bla de derechos y reconocimiento de nuestras raíces, y etcétera –incluidos perdones hipócritas pedidos sobre la tierra a destruir-, pero la población originaria, o indígena, sigue siendo tratada como extranjera en su propia tierra. Y peor en la Ciudad de México, que se supone “progresista”. Ahí, una señora, burócrata de la Secretaría de Relaciones Exteriores, rechazó la credencial del INE con un despectivo “ésa no sirve para nada, sólo para votar”, y le exigió a la compañera, de más de 40 años de edad, habitante de la Selva Lacandona, su certificado de secundaria, para comprobar que no era guatemalteca. La compañera alegó: “pero yo vivo de la tierra, soy campesina, no tengo estudios de secundaria”. La burócrata, altanera y prepotente: “pues no estudian porque no quieren”. “Pero vengo desde Chiapas”, insiste la compañera. “No me importa. A ver, el que sigue”, responde la burócrata.

¿Se excita la burocracia gubernamental al maltratar a indígenas? ¿Es la prepotencia su afrodisíaco? “Ya vine, querid@, hoy retaché a una pinche india y traigo muchas ganas”, dirán entornando los ojos con coquetería.

Para probar si era racismo y no sólo burocracia, mandamos a un compañero “blanco y barbado” a sacar su pasaporte. Le entregaron el mismo día y sin pedirle nada más allá de su acta de nacimiento, su identificación con fotografía y comprobante de pago, que son los requisitos legales.

Y no sólo eso: la Secretaría de Relaciones Exteriores retiene el pago que han hecho tod@s l@s compas a quienes se les niega el pasaporte con pretextos y requisitos que ni siquiera están en su página de internet. Ha de estar muy dura la austeridad si es que tienen que despojar a los indígenas de sus dineros.

A un compañero (más de 60 años de edad) lo cuestionaron: “¿No será que quieres ir a Estados Unidos a trabajar?” El compa respondió: “No, ahí toca luego, en otra vuelta. Ahorita nos toca Europa”. El funcionario, cual Tribunal Federal Electoral, se lavó las manos y lo mandó a otra ventanilla. Ahí le dijeron: “Eso está muy lejos y es caro el viaje, no puede ser que tengas el dinero necesario porque eres indígena. Tienes que traer el estado de cuenta de tu tarjeta de crédito. El que sigue”. A una compañera le dijeron: “A ver, canta el himno”. Y la compañera se arrancó con el “ya se mira el horizonte”. Rechazada. Ella me dijo apenada: “creo que es porque lo canté con ritmo de cumbia y no como corrido ranchero. Pero es que la cumbia es más alegre. Los corridos rancheros son de pura matazón de mujeres. Si te llamas “Martina” o “Rosita”, pues ya valiste”.

Mismo en la Ciudad de México: Dos compañeras, lengua tzeltal, de la Selva Lacandona. Caminan desde su pueblo hasta donde toman un camión de redilas a la cabecera municipal; de ahí en transporte público hasta San Cristóbal de Las Casas; de ahí otro a Tuxtla Gutiérrez; de ahí otro más hasta la Ciudad de México; hacen el pago del pasaporte por 10 años “porque recorrer el mundo va a tardar”; se presentan en una oficina de la SRE; hacen fila con cubre bocas, careta y sana distancia; entran y presentan sus papeles; les toman la fotografía; esperan afuera a que las llamen para entregarles el pasaporte; las llaman y les dicen “está mal una letra de tu apellido” y “tu hermano tiene otro apellido materno”; la del hermano: “es que así son los pinches hombres y mi papá anduvo de cabrón”; la de la letra “es que el que hizo el acta no sabe la diferencia escrita entre la “s” y la ´z´”; en ambos casos l@s funcionari@s: risas burlonas y “tienes que regresar y traer más comprobantes de que eres mexicana”; ellas “pero vivo hasta Chiapas”; la SRE: “no te entrego hasta que traigas eso”. Las compañeras regresan en sentido inverso, llegan a su pueblo, actualizan y juntan más comprobantes de que son mexicanas. Nuevo viaje a la Ciudad de México. Otra vez cita, fila con cubre bocas, careta, sana distancia. Ventanilla. Alta funcionaria de la Secretaría de Relaciones Exteriores: “ahora hay que esperar a que comprobamos que sí son mexicanas”. Las compas: “pero traje lo que me dijeron”. La SRE: “pero tenemos que comprobar que sí son ciertos los papeles, entonces vamos a preguntar en Registro Civil de su municipio y su estado”. Las compañeras: “¿Cuánto tarda?”. La SRE: “10 días o un mes, ahí te vamos a avisar”. Las compañeras esperan 10 días y nada. Se regresan. Pasa un mes y nada. Otros 30 días y nada. Vuelven a ir a la Ciudad de México. Mismo periplo. La SRE: “no han respondido, sigan esperando”.

Y ahí están las dos compañeras. Empezaron sus trámites en marzo y es el mes de… junio.

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Si tienen tiempo, hagan ustedes esto: imaginen que nacieron con la piel oscura, que son de ascendencia indígena y que son de algún estado del sureste mexicano. Ahora vean los requisitos para obtener el pasaporte: acta de nacimiento, identificación oficial con fotografía, o cédula profesional, o título profesional, o cartilla militar liberada, o credencial del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores, o credencial de servicios médicos de una institución pública de salud; y comprobante de pago.

Y aún cuando ustedes tengan cualquiera de, o todos, estos requisitos, si es de piel oscura, habla muy otro, y se viste “como la India María” (textual de una funcionaria de la SRE), se va a enfrentar con algo como: “no, necesitas traer tus calificaciones del kínder, de la primaria, secundaria, preparatoria –CCH no, los de ahí son grillos-, diplomado, curso de superación personal en NXIVM, y una carta de buena conducta del prefecto de disciplina”.

Del INE no hay mucho qué decir. Ocupado como estuvo el gran jefe Tatanka (el buen Jairo Calixto dixit –oh, oh, sí, yo leo también la prensa fifí-) en simular que es una persona decente, y los ladridos de Murayama, ni siquiera se dieron cuenta de que sus “oficinas” en Chiapas cerraron desde antes del 1 de febrero, a pesar de que se había dicho que del 1 al 10 de febrero se podía acudir sin cita. Perdimos así la oportunidad de mandar más delegados en La Montaña. Y el INE refrendó la actitud racista que tuvo frente a Marichuy.

Y creo que, entre tantas entrevistas que dieron y dan a medios, neoconservadores y neoliberales, para defender “su independencia” (já), no se han percatado que la credencial del INE es, también, una identificación oficial y, al negarla o cerrar, le niegan ese derecho a cualquier ciudadan@, o lo que sea que quiera decir eso de “ciudadanía”.

Lo paradójico de todo esto, es que, es@s indígenas a quienes les niegan el INE e el pasaporte, están luchando también por la vida de es@s burócratas que creen que sirven “a la Nación Mexicana” rechazando lo que les viene en gana, desde su pequeño trono detrás de una ventanilla, sólo por el placer de decirle “no” a quien consideran inferior porque tiene otro color de piel, otra lengua, otra cultura, otro modo, y cuyos ancestros estuvieron en estas tierras desde mucho antes de que los criollos se independizaran de los ibéricos y los relevaran en la opresión sobre los pueblos originarios.

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Entonces el apoyo que les pedimos es que platiquen entre ustedes a ver si se puede hacer algo. Por ejemplo: que le den un curso de vergüenza a los burócratas de la SRE; que le digan al señor Marcelo Ebrard que entendemos que, por la austeridad, no tenga paga para su campaña con miras al 2024, pero que robarle a los indígenas el costo del pasaporte y quedárselo sin darles su documento, pues, ¿cómo les diré sin ser grosero?… pues es de sinvergüenzas. ¿O tal vez los quiere para comprarse sus abrigos modelo “Neo de Matrix”? O que, con el dinero que están reteniendo por los pasaportes negados, tomen un curso de género, tolerancia e inclusión. O de plano regálenles unos libros de historia para que entiendan cuál es el lugar de los pueblos originarios en esta geografía.

Somos mexicanos, aquí nos tocó nacer, vivir, luchar y morir. Ni modos. Si hubiéramos caído en la Unión Americana, o en Belice o Guatemala, Honduras o El Salvador, Costa Rica o Nicaragua, pues igual estaríamos orgullosos de esas geografías… y estaríamos denunciando a sus respectivos gobiernos por burócratas, racistas e ignorantes, que es lo que hacemos con el actual de México y su “Secretaría de Relaciones Exteriores”.

En fin, no se me ocurren muchas opciones, pero tal vez a ustedes sí. Ahí lo vean y nos dicen.

Mientras tanto, les mandamos (todoas, todas, y todos) un gran abrazo que, aunque a la distancia, no deja de ser sincero y fraterno.

Desde algún lugar del Planeta Tierra

Sup. Galeano

El presente articulo es propiedad de Desinformémonos.

Redacción Desinformémonos (2021) Por racismo y burocracia el gobierno niega pasaportes a indígenas zapatistas. Desinformémonos. Recuperado el 15 de Junio del 2021 en: https://desinformemonos.org/por-racismo-y-burocracia-el-gobierno-niega-pasaportes-a-indigenas-zapatistas/

Congreso de EU aprueba proyecto de ley para detener violencia racial contra asiáticos

Con 364 votos a favor y 62 en contra, la Cámara de Representantes aprobó la ley tras el aumento de ataques raciales contra los asiáticos durante la pandemia de covid-19 y el tiroteo a varios spas de Atlanta en marzo pasado.

Stop Asian Hate fue la campaña para condenar el racismo contra los asiáticos en Estados Unidos. (AP)






Stop Asian Hate fue la campaña para condenar el racismo contra los asiáticos en Estados Unidos. (AP)
Stop Asian Hate fue la campaña para condenar el racismo contra los asiáticos en Estados Unidos. (AP)

AFP | Milenio

Washington D.C. / 18.05.2021 18:26:41

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley para tratar de frenar la violencia contra los estadunidenses de origen asiático, luego de un alarmante aumento de ataques contra esta minoría durante la pandemia de covid-19 y tras el ataque a varios centro de masajes de Atlanta en marzo pasado.

La Cámara Baja dio luz verde a la Ley de Crímenes de Odio Covid-19 con un fuerte apoyo entre los dos bandos, con 364 a favor y 62 en contra, semanas después de que el Senado la aprobara casi de forma unánime.

El último paso es la firma del presidente estadunidense, Joe Biden, quien respalda la ley, que acelerará las investigaciones de los delitos de odio contra los estadunidenses de origen asiático y los isleños del Pacífico por la pandemia, ampliará la conciencia pública sobre el problema y brindará a los gobiernos estatales y locales orientación sobre cómo combatir los crímenes de odio.

La vocera de la Casa Blanca, Jen Psaki, tuiteó que Biden tiene previsto firmar el proyecto de ley “a finales de esta semana”. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que era fundamental enviar un mensaje de unidad sobre la importancia de fortalecer las defensas de la nación contra la violencia ejercida sobre este colectivo.

“Juntos, estos pasos marcarán una diferencia significativa para abordar los crímenes de odio en Estados Unidos, no solo durante esta pandemia, sino en los años venideros”, dijo Pelosi.

Estados Unidos ha registrado más de 6 mil 600 incidentes contra estadunidenses de origen asiático desde marzo de 2020 al mismo mes de este año, recordó Pelosi. 

El peor ataque se produjo en Georgia en marzo, cuando un hombre de 21 años mató a ocho personas, seis de ellas mujeres de origen asiático que trabajaban en salones de masajes en Atlanta y sus alrededores. En semanas anteriores fue agredido un chino mientras recogía latas para sobrevivir en las calles de Nueva York.

“El presente artículo es propiedad de Milenio”

AFP. (2021). Congreso de EU aprueba proyecto de ley para detener violencia racial contra asiáticos. Milenio. Recuperado el 18 de mayo del 2021 en: https://www.milenio.com/internacional/estados-unidos/eu-apruebe-ley-violencia-racial-asiaticos

Racismo colorista domina expresiones de la publicidad: investigación

Brenda Macías, IBERO, recuperado de Desinformémonos

12 de mayo de 2021

El racismo colorista es aquel que se basa en los colores y las tonalidades corporales; una representación visual del discurso colonial: Juris Tipa

El sociólogo Juris Tipa realiza la investigación La percepción del racismo colorista en la publicidad en México, en el Departamento de Comunicación de la IBERO, como parte de su estancia posdoctoral.

La publicidad no representa la diversidad mexicana. Por ejemplo: la sexual, la racial, la cultural o la lingüística, expuso el Dr. Juris Tipa en un video publicado en el canal de YouTube de la División de Investigación y Posgrado de esta Universidad.

Antes de decidir estudiar el tema, el Dr. Juris Tipa participó en los procesos de selección de artistas o casting para producciones audiovisuales y publicitarias en México, allí detectó prácticas explícitas de discriminación colorista.

El racismo colorista es aquel que se basa en los colores y las tonalidades corporales, define el profesor Juris Tipa en el artículo El capital y las prácticas corporales entre actores y modelos ante el racismo colorista en la publicidad en México, publicado en la revistaEstudios sobre las Culturas Contemporáneas de la Universidad de Colima en el año 2020.

Por ejemplo: «Se busca actor latino internacional. No güero. No moreno”. El concepto de latino internacional se refiere a “la representación de lo criollo o de la población ibero-europea instalada en México en puestos de poder. Lo que vemos es el concepto del latino internacional, una representación visual de un discurso colonial”, detalló. 

El ‘latino internacional’ se define como alguien con piel clara, con ojos y cabello oscuro. La publicidad distorsiona lo que hay en la realidad y sólo muestra personas de tez clara, identificó el sociólogo, quien opina que en la actualidad es impensable la representación de la comunidad afromexicana en la publicidad, por ejemplo, una actitud contraria a la que ocurre en la publicidad de Canadá o Estados Unidos.

Con su proyecto posdoctoral, el académico busca generar un debate entre publicistas y consumidores con el objetivo de impulsar que en las expresiones de los medios se represente la diversidad mexicana. 

De acuerdo con su primer trabajo de campo, el profesor Juris Tipa encontró, mediante la realización de entrevistas en profundidad con público joven, que éste quiere ver en los medios la diversidad de las corporalidades, de las orientaciones sexuales y de las razas que habitan en el país. 

Ante el racismo colorista que forma parte de la estructura de la sociedad mexicana, el cambio de paradigma sobre las expresiones coloristas en la publicidad es inevitable, pero su adaptación será de forma paulatina, concluyó.  

Este material se comparte con autorización de la IBERO

“El presente artículo es propiedad de IBERO, recuperada de Desinformémonos

Macías, B. (2021). Racismo colorista domina expresiones de la publicidad: investigación. Desinformémonos. Recuperado el 14 de mayo de 2021, de https://desinformemonos.org/racismo-colorista-domina-expresiones-de-la-publicidad-investigacion/

Cardumen Lab: un antídoto audiovisual contra el racismo en México

Cardumen Lab tiene el propósito de explicar los mecanismos del racismo sistemático que afecta, especialmente, a las comunidades afromexicanas, y al mismo tiempo propone reflexiones sobre cómo combatirlo

Gustavo Escalante (@fumandoplanetas), Lado B

22 de abril de 2021

Lado B
*Foto de portada: cardumenlab | Instagram

Con el propósito de ser un espacio para la creación artística y la difusión de proyectos con enfoque antirracista e inclusivo nació hace cinco años el proyecto Cardumen Lab, una comunidad virtual fundada por el cineasta afromexicano André Lo Sánchez, a la que se han sumado más de treinta artistas de distintas disciplinas. 

La idea inicial del proyecto fue unir el talento de distintos artistas para crear una comunidad donde, con total libertad, se pudiera experimentar con ideas creativas—a manera de un laboratorio—, para posteriormente llevarlas a cabo con la participación de toda la comunidad. El objetivo era unir distintos talentos a fin de crear un todo más grande, así como sucede con los cardúmenes de peces, contó el fundador del proyecto a LADO B. 

Cardumen Lab se dedica a producir proyectos audiovisuales de carácter artístico, pero también se ocupa de promocionar el arte a través de las redes sociales, especialmente aquel hecho por artistas afrodescendientes, de igual forma busca visibilizar a las comunidades afromexicanas, cuestionar el racismo sistemático que impregna nuestra sociedad y promover redes de apoyo para la generación de nuevas ideas entre artistas.

Con cortometrajes, documentales, series fotográficas, videoreseñas sobre arte y productos de entretenimiento, un podcast y recientemente un canal de videos en Tik Tok acerca del racismo, Cardumen Lab muestra que en nuestra sociedad existen asuntos por resolver respecto a la segregación racial y la inclusión. 

A decir del director del proyecto, en la cotidianidad de las y los mexicanos no se reconoce que existen prácticas racistas que ponen en desventaja a ciertos sectores de la población, como las comunidades afrodescendientes, de ahí la importancia de trabajar los proyectos de Cardumen con un enfoque antirracista. 

El mestizaje como disfraz del racismo

Cardumen Lab
Foto: cardumenlab | Instagram

André Lo Sánchez afirma que el racismo en México está disfrazado por un discurso de estado-nación basado en el mestizaje, que sostiene la idea de que la sociedad debe ser entendida como algo homogéneo —pues al creer que todos somos mestizos se niega la existencia de la diversidad étnico-racial— y no como un todo diverso.

A través de chistes sobre el color de la piel, estereotipos asignados a las personas afrodescendientes, frases dogmáticas como «trabajar como negro», discursos audiovisuales que niegan la existencia de las personas de color, modelos aspiracionales basados en arquetipos de belleza blanca y actitudes discriminatorias, se esconden prácticas racistas que atraviesan todas las esferas de la vida cotidiana. 

Los elementos anteriores se han normalizado y conforman un racismo sistemático —es decir, que penetra en todo nuestro sistema social— que se refleja en relaciones de poder verticales basadas en la idea de que hay personas superiores a otras por su color de piel; dichas prácticas generan violencia y opresión hacia grupos vulnerables, afirma André Lo Sánchez. 

Al respecto, en México, el 56 por ciento de las personas afromexicanas opinan que sus derechos no son respetados, según datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (Enadis) 2017 elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en colaboración con el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En el estado de Puebla el panorama también es desfavorable, pues, según la Enadis, esta es la entidad donde más prevalece la discriminación en razón de tono de piel, manera de hablar, aspecto físico, forma de vestir, sexo, edad y orientación sexual; le siguen los estados de Colima, Guerrero, Oaxaca y Morelos. 

El racismo sistémico afecta a todos los grupos sociales que estén fuera del canon establecido por el discurso del mestizaje y por la supremacía del color de piel. Estos sectores se vuelven ajenos y periféricos a un sistema que busca directa o indirectamente suprimirlos mediante prácticas discriminatorias.

Visibilizar a las personas afromexicanas es reconocer su existencia. En este ámbito se están logrando avances sustanciales, como la inclusión de la categoría de autoadscripción como persona afromexicana en el Censo de Población y Vivienda 2020 del Inegi y el reconocimiento constitucional de los pueblos afromexicanos, pero el camino para intervenir el problema apenas comienza, por ello Cardumen Lab apuesta por la difusión de arte e información que contribuya a avanzar en las soluciones.

Desaprendiendo el racismo en YouTube y Tik Tok

Cardumen Lab
Foto: Cardumen Lab | Facebook

Desde videos sencillos pero precisos para señalar prácticas discriminatorias difundidos en Tik Tok, hasta documentales que retratan la historia de vida de las personas afromexicanas, Cardumen Lab apuesta por el formato audiovisual para combatir el racismo.

André Lo Sánchez afirma que los contenidos audiovisuales son una gran oportunidad para educar a la población interesada en desaprender el racismo o en conocer sobre la diversidad que hay en nuestro país; no obstante, comenta, esta responsabilidad le corresponde al Estado, no a la comunidad afromexicana, que a falta de herramientas educativas provistas por las instituciones públicas —como libros de texto que hablen de la historia negra y la diversidad— ha tenido que asumir el rol de educar.

El proyecto más reciente de Cardumen Lab es una especie de antídoto audiovisual para hacer frente al racismo llamada «El kit básico antirracista», un video que explica la esencia del racismo, los métodos por los cuales se ha normalizado, sus consecuencias y una serie de herramientas para combatirlo.       

El director de Cardumen Lab considera que hay tres herramientas fundamentales —explicadas en el kit— para hacer frente al racismo: la visibilización, la empatía y el cuestionamiento.

Ser empáticos con las causas de las demás personas conlleva entender sus luchas, pero también tomar conciencia de la situación de vida de cada persona y tratar de entender desde la individualidad del otro, sin reducirlo a una categoría racializada.

El cuestionamiento es un proceso complejo que inicia con uno mismo y que se expande hacia el exterior, compartió con LADO B André Lo Sánchez, pues para el artista antes de poder cuestionar al sistema debemos aprender a cuestionarnos como personas, cuestionar nuestras acciones y sus consecuencias, nuestros comportamientos. 

Cuando uno se cuestiona «comienza a tener un poco más claro quién es y qué desea de la vida y cómo se desea manejar ante ella», explica Lo Sánchez. El cuestionamiento interior nos permite cuestionar la información que nos llega del exterior, los mensajes audiovisuales, la publicidad, los discursos, las opiniones y, a partir de ahí, hacer un análisis de las implicaciones que tienen los mensajes que recibimos y las narrativas que los sustentan.

El ejercicio del cuestionamiento constituye el eje fundamental del contenido de Cardumen Lab en YouTube, pues es la plataforma donde difunden una serie de reseñas sobre productos artísticos y de entretenimiento, dedicadas a visibilizar las creaciones de las y los artistas afrodescendientes y también a cuestionar las representaciones mediáticas que se hacen de las comunidades y personas afro.

Trascender el discurso de la visibilización

Representar a las comunidades afromexicanas es incluirlas, pero la representación no debe quedarse estancada en una imagen de vulnerabilidad, explicó el artista afromexicano, más bien debe tender hacia una imagen empática que comunique más allá de los problemas que afectan a las comunidades racializadas; la representación debe aprender a contar las historias de las personas negras, pues contar las historias va más allá de contar los problemas.

Respecto al reto que implica trascender el discurso de la visibilización, los medios masivos de comunicación juegan un rol importante, pues los mensajes que transmiten generan un impacto en la realidad que representan a sus audiencias, por tal motivo los medios deben aprender a representar con responsabilidad y nosotros debemos aprender a cuestionarlos, indicó el director.

El próximo proyecto de Cardumen Lab pretende trascender el reto de contar historias sobre las personas afrodescendientes, y será un largometraje impulsado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) y el «Fondo Miradas 2021» creado por la organización de cine Ambulante y Netflix.

El filme que llevará el nombre «Las historias de mi gente» seguirá la historia de seis jóvenes afrodescendientes que residen en México, ellos contarán cómo tejen sus sueños, luchas e identidades en un país que evita hablar de racismo, discriminación y exclusión. Se espera que el largometraje se estrene a finales de año.

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Puedes conocer el trabajo de Cardumen Lab en sus redes sociales en FacebookInstagramYouTubeTwitter y Tik Tok.

Si te interesa saber más sobre cómo combatir el racismo puedes revisar el Kit Básico Antirracista que elaboró Cardumen Lab.

*Foto de portada: cardumenlab | Instagram

“El presente artículo es propiedad de Lado B

Escalante, G. (2021). Cardumen Lab: un antídoto audiovisual contra el racismo en México. Lado B. Recuperado el 23 de abril de 2021, de https://www.ladobe.com.mx/2021/04/cardumen-lab-un-antidoto-audiovisual-contra-el-racismo-en-mexico/