Cierran federal a Atlixco: habitantes de Tlaxcalancingo exigen salida de Junghanns

Vecinos de la junta auxiliar de San Bernardino Tlaxcalancingo cerraron la carretera en ambos sentidos para exigir que no se otorguen permisos para extracción de agua en la zona

Aranzazú Ayala Martínez (@aranhera), Lado B

17 de mayo de 2021

Lado B
*Foto de portada: Aranzazú Ayala

Los integrantes del “Comité en defensa del agua de la calle Guadalupe Victoria, Tlaxcalancingo”, convocaron este lunes a una rueda de prensa e hicieron un cierre de la carretera federal a Atlixco para denunciar las irregularidades y omisiones de las autoridades y la empresa Junghanns, que pretendía perforar un pozo en la comunidad. El cierre duró de mediodía hasta las cuatro de la tarde, cuando terminó el diálogo con los representantes del Ayuntamiento de San Andrés Cholula que llegaron a las dos y media de la tarde.

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Foto: Aranzazú Ayala

El conflicto empezó el 26 de abril, cuando vecinos se dieron cuenta que se estaba rascando un pozo profundo en la calle Guadalupe Victoria #211, dentro de una bodega industrial, casi a un costado del periférico. A partir de ahí crearon el Comité y juntaron firmas para exigir, tanto al gobierno como a la empresa, que se clausurara la obra, por lo que fueron personalmente tanto al ayuntamiento de San Andrés Cholula como a la delegación estatal de la Conagua. Pese a que la empresa dijo a los vecinos que tenían todos los permisos correspondientes, el 29 de abril la obra fue clausurada por el ayuntamiento, por no contar con ningún permiso.

El 4 de mayo un representante de Conagua fue a la bodega para hacer una inspección y verificar el estatus del pozo, pero no pudo entrar pues el inmueble estaba clausurado con sellos de Protección Civil. 

El mismo día por la noche, el Comité se reunió con la presidencia, y acordaron que la empresa tenía 48 horas para quitar la maquinaria, y que el ayuntamiento tendría que enviar a personal de Protección Civil a que retirara los sellos y Conagua pudiera hacer la inspección. Además, pidieron que se tapara el pozo; para esto tendría que estar también la Conagua y un “pozero” del pueblo, para cerciorarse cuánto se había rascado realmente de profundidad.

Fue hasta el lunes 10 de mayo cuando se pudo hacer la inspección por parte de Conagua, y se encontró que la empresa ya había tapado el pozo. Esto significa que no respetaron el sello de clausura de la bodega, pues entraron pese a que no podían.

El Comité denunció que también esto puede ser una estrategia para evadir una posible multa de Conagua por extraer agua sin tener los permisos correspondientes.

El jueves 13 de mayo se organizó una asamblea vecinal, en la cual decidieron que no quieren que la empresa Junghanns esté en la comunidad. Al día siguiente, los vecinos se reunieron con autoridades municipales, pero no obtuvieron una respuesta concreta de su parte. 

Pese a que en teoría la obra sigue clausurada, los vecinos han visto entrar y salir a trabajadores, así como camionetas con garrafones de agua.

En la rueda de prensa los integrantes del Comité reiteraron que no son representados por ningún partido. Además, denunciaron la falta de actuación de las autoridades, y exigieron que todos los permisos que tenga la empresa Junghanns para trabajar en Tlaxcalancingo se cancelen definitivamente y no se otorguen nuevos, ni a esa ni a ninguna otra empresa, para cuidar el agua.

A la rueda de prensa asistieron también como apoyo habitantes de Juan C. Bonilla, quienes desde hace meses están en un plantón afuera de la sede de la empresa Bonafont, la cual clausuraron para denunciar que la extracción hídrica de la compañía ha provocado escasez de agua en los pueblos aledaños.

Al término del evento para medios, los vecinos hicieron una pequeña asamblea donde decidieron cerrar la carretera federal a Atlixco en ambos sentidos, para presionar a las autoridades a darles una respuesta clara.

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Foto: Aranzazú Ayala

A las dos y media de la tarde llegaron autoridades y se inició un diálogo entre servidores públicos del ayuntamiento de San Andrés Cholula y el comisionado de la Dirección General del Gobierno del Estado. Cerca de las cuatro de la tarde se reabrió la carretera, después de llegar a acuerdos entre ambas partes. Las autoridades firmaron un documento en el que se comprometieron a no otorgar permisos para la instalación de Junghanns y/o a cualquier otra compañía con el mismo giro, además de designar una unidad de seguridad pública para vigilar la bodega y evitar que se entre a la misma y/o se haga cualquier trabajo en ella.

También se comprometieron a interponer una denuncia penal contra Junghanns por ingresar a la bodega a tapar el pozo cuando todavía estaban los sellos de clausura del ayuntamiento.

Asimismo, las autoridades darán seguimiento ante la Conagua para comprobar que el pozo sea tapado definitivamente, y organizarán un cabildo abierto este martes 18 de mayo para volver a dialogar.

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*Foto de portada: Aranzazú Ayala

“El presente artículo es propiedad de Lado B

Ayala Martínez, A. (2021). Cierran federal a Atlixco: habitantes de Tlaxcalancingo exigen salida de Junghanns. Lado B. Recuperado el 18 de mayo de 2021, de https://www.ladobe.com.mx/2021/05/cierran-federal-a-atlixco-habitantes-de-tlaxcalancingo-exigen-salida-de-junghanns/

Reducción de 46.2% en presas durante marzo y demanda de agua por pandemia genera sequía en México: Conagua

En 2020, el almacenamiento en las presas se vio afectado el déficit de 3% en las precipitaciones y la demanda adicional de agua derivada de la pandemia por COVID-19.

Redacción Animal Político

14 de abril de 2021

Cuartoscuro

En marzo de 2021 se redujo 46.2% el almacenamiento de precipitaciones en las presas, uno de los niveles más bajos desde el inicio del registro de los mismos, en 1941, señaló la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

El déficit de lluvias viene desde 2020, cuando se registró una disminución de 3% en comparación con la media. A esto se sumó la demanda adicional de agua debido a la pandemia por COVID-19, principalmente en regiones con grandes concentraciones poblacionales. 

La Conagua informó que las zonas más afectadas por los efectos de sequía se ubican en el noroeste y el norte del país, en Guanajuato, Michoacán, Guerrero y en la costa norte de Oaxaca.

“Si bien la sequía y la escasez de agua no significan lo mismo —ya que la primera se refiere a precipitaciones por debajo del promedio durante varios meses o años—, la población y los sectores productivos han contado con agua suficiente para cubrir la demanda de sus actividades”, señaló la directora general de la Comisión, Blanca Jiménez Cisneros.

Durante lo que va del año, la Conagua ha distribuido 38.9 millones de litros de agua potable mediante camiones cisterna, esto para 112 mil 517 habitantes en situación de vulnerabilidad de entidades que lo han solicitado.

Jiménez Cisneros afirmó que gracias a la administración eficiente de las presas no se han visto afectadas las zonas agrícolas, ya que durante los últimos cinco años el Comité Nacional de Grandes Presas ha  autorizado el 90 por ciento del agua para riego agrícola que ha sido solicitada por los usuarios de este sector.

También se ha apoyado al combate de incendios forestales, a través de dos helicópteros que realizan descargas de precisión. Hasta este año, se han hecho mil 600 descargas de líquido retardante, lo cual equivale a 1.5 millones de litros, efectuadas en cuatro entidades: Coahuila, Morelos, Nuevo León y Oaxaca; aseguró la directora.

Aprovechó para exhortar a los diferentes órdenes de gobierno, así como a la población a “hacer un uso más eficiente del agua para evitar desperdicios y de esta manera, apoyar en la conservación de las fuentes de abastecimiento”.

Algunos de los motivos por los cuales hay escasez de agua se remontan a la sequía del lago sobre el cual está fundado el Valle de México, la interrupción del ciclo del agua y la contaminación de esta. Para entender más al respecto, un experto explicó los puntos clave  del fenómeno.

“El presente artículo es propiedad de Animal Político

Redacción Animal Político. (2021). Reducción de 46.2% en presas durante marzo y demanda de agua por pandemia genera sequía en México: Conagua. Animal Político. Recuperado el 15 de abril de 2021, de https://www.animalpolitico.com/2021/04/agua-sequia-demanda-pandemia-conagua/

La lucha por el agua en Zacatepec continuará hasta que Bonafont se vaya

Mujeres, hombres, niños, niñas y adolescentes mantienen desde el 22 de marzo un plantón para exigir la salida de Bonafont de su localidad, pues acusan que la explotación desmedida del acuífero ha provocado desabasto de agua en la comunidad

Fernando Merino Noriega (@FerMerinoN), Lado B

06 de abril de 2021

*Foto de portada: Olga Valeria Hernández

ACTUALIZACIÓN: Bonafont envió un comunicado de prensa a esta redacción, el cual puede consultarse al final de la nota.

“Dicen [las y los escépticos] que Bonafont no se va a ir; que va a resistir. Pues veremos quién resiste más, si el pueblo o [la empresa]”, dice con seguridad Ángela*, de 53 años, una de las decenas de personas que mantienen, desde el 22 de marzo, un plantón en las inmediaciones de la empresa Bonafont ―perteneciente a la multinacional francesa Danone―, ubicada en Santa María Zacatepec. El objetivo de la movilización es contundente: que la empresa no extraiga ni una gota más de agua de los mantos acuíferos de la zona.

Durante los 20 años que lleva instalada la empresa en la comunidad, personas que se dedican al campo han visto como la Comisión Nacional del Agua (Conagua) da a esta empresa la libertad de extraer cantidades exorbitantes del recurso hídrico, pues aseguran que no hay un control hacía Bonafont, mientras que a ellos y ellas se les limita el uso del líquido para sus tierras; el resto de la población también denuncia la preferencia de esta institución, y otras más, hacía la empresa, lo que provoca que padezcan la falta de agua. 

Por ello, con la meta fija de que la empresa se marche, el plantón ha resistido más de 15 días desde aquella caminata por  la conmemoración del Día Internacional del Agua, el 22 de marzo, que se alimentó del hartazgo de la gente para convertirse en plantón. Así, con  acciones de visibilización ―de los efectos negativos que ha provocado la empresa desde su instalación― a través expresiones artísticas; emisiones de radio comunitaria y la resistencia a las inclemencias del tiempo de las y los participantes en el plantón buscan presionar a la empresa para que cierre operaciones; adelantan que permanecerán ahí el tiempo que sea necesario hasta que eso ocurra.

Y permanecerán por el extractivismo hídrico ha afectado la vida diaria de las personas de la región, ya que el agua de los pozos artesanales de la comunidad poco a poco ha ido mermando hasta el punto de que en algunos solo se pueden sacar entre 50 y 200 litros de agua para las actividades diarias; en los casos más severos los pozos se encuentran secos.  

Esto ha provocado que, al igual que en las grandes ciudades, las personas tengan que reutilizar el agua muchas veces 一por ejemplo, destinar el agua con la que se limpió el piso para el baño一 y pagar pipas para abastecer su consumo.  

El agua a la que pueden acceder la personas de la comunidad de Zacatepec es insuficiente, pues de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada persona requiere en promedio 100 litros de agua al día para satisfacer sus necesidades de consumo e higiene, y como cada familia utiliza un pozo para las necesidades de alrededor de cinco integrantes: los 200 litros que se sacan como máximo no alcanzan ni para la mitad.

Esta falta de agua en la comunidad contrasta con la abundancia del líquido que Bonafont gozaba antes de que sus actividades fueran pausadas por el plantón. De acuerdo con información que trabajadores de la empresa compartieron con los habitantes del municipio, la planta de Bonafont en el municipio de Juan C. Bonilla extrae al año 590 millones 976 mil litros de agua (más de un millón y medio por día), es decir, 31 millones 104 mil garrafones de 19 litros (lo que representa más de 85 mil garrafones por día). 

Lo anterior se traduce en una ganancia de mil millones 368 mil 536 mil pesos 一tomando en cuenta que el precio comercial por garrafón es de 44 pesos一 al año, según cálculos de las y los pobladores de la comunidad, hechos con base en los datos que les compartieron los empleados de la empresa. 

Foto: Olga Valeria Hernández

Pese a los datos compartidos por sus empleados, la empresa, a través de un comunicado, afirmó que tiene la autorización de extraer 280 mil metros cúbicos anuales del acuífero Valle de Puebla 一28 millones de litros al año一, lo que, según la empresa, representa solo un 0.09 por ciento del agua del acuífero de la zona;  la cantidad de agua que Bonafont reporta que extrae representa apenas el 21.1 por ciento de las cifras reportadas por los empleados a las personas del plantón.

Bonafont también se deslinda en el comunicado del desabasto que existe en la comunidad, aseverando que solo explotan una mínima parte del acuífero, pero desde que la empresa no está operando 一por el bloqueo de los accesos para evitar que el personal de la planta  ingrese y continúe con las labores de extracción del agua一, las bombas de diferentes hogares han pasado de solo poder extraer agua por cinco minutos a 15 minutos desde el 22 de marzo, es decir, aumentó la disponibilidad de agua. 

Por otro lado, Bonafont también refiere que cuenta con todos los permisos federales, municipales y estatales para el funcionamiento de su planta en Juan C. Bonilla y llamaron a las autoridades a “atender a través del diálogo, las preocupaciones de este grupo de personas y que los accesos de [su] planta sean liberados lo antes posible”, porque el plantón “limita la distribución y abasto del vital líquido a los clientes y consumidores de Puebla”; aunque las personas del plantón han exigido en reiteradas ocasiones que la empresa muestre sus permisos, no han recibido respuesta. 

El problema de la escasez de agua atraviesa a todas las personas del municipio de Juan C. Bonilla, en particular de Zacatepec, y por ello hay personas de todas las edades exigiendo el cierre de la planta. Angela ha visto que sus hijos, hijas, nietos y nietas no tienen agua para lavar ropa, los trastes o para la limpieza de la casa.

Pero no solo quienes están en el plantón abonan a la resistencia, sino también otras personas de la comunidad, incluso de la capital del estado, quienes apoyan con víveres para la gente que pasa la mayor parte del tiempo en las movilizaciones: al estar en el lugar se escucha constantemente el claxon de vehículos que traen comida y materiales para los talleres que se brindan. 

Además de la gente de Juan C.Bonilla, habitantes de San Pedro Cholula, Coronango, Tlaltengo se han sumado a la resistencia, pues algunas comunidades de estos municipios también se han visto afectadas. Pedro y Angela consideran que en caso de que cierre la empresa, el beneficio también será para las ciudades, porque los cultivos de la zona también se distribuyen en los mercados de la capital del país y del estado. 

Un sistema que mide el consumo de agua para el campo pero da a manos llenas a empresas 

La lucha por el agua en Zacatepec continuará hasta que Bonafont se vaya
Foto: Olga Valeria Hernández

“¿Si a nosotros como campesinos nos limitan hasta ciertos metros cúbicos para explotar el suelo, por qué estas empresas [vienen y extraen lo que quieren]?”, dice colérico Pedro*. El hombre de 35 años destaca que la utilización del agua en la agricultura es parte del ciclo natural de este recurso, mientras que el extraer el agua y llevarla a otros lugares no abona a la renovación de los mantos freáticos.

De acuerdo con Pedro, la Conagua tiene una forma de medir el líquido que consumen las y los campesinos, a través de la Comisión Federal de Energía (CFE), pues con base en los watts utilizados por las bombas de los pozos de riego se calcula el volumen del agua extraída: “por una bomba de 75 caballos se sacan aproximadamente 35 litros por segundo”, explica Pedro; en caso de que se pasen de la cantidad destinada, las y los campesinos son requeridos para explicar el por qué se superó la cantidad permitida para la extracción de agua y en ocasiones pueden ser amonestados. 

Incluso denuncia que han acudido a Conagua a solicitar pozos de riego para la agricultura, pero la institución siempre les dice que están agotadas las concesiones y permisos para más pozos, pese a que sus cultivos, principalmente el maíz y hortalizas, solo requieren de dos riegos al año: en la cosecha y en la espiga; sin embargo, Pedro denuncia que la planta de Bonafont extrae agua las 24 horas del día. 

Algo que también indigna a las y los pobladores de Zacatepec es que las empresas solo dan un pago mínimo por la concesión; ejemplo de eso es que la empresa Coca-Cola Femsa, una de tres empresas que acaparan el 82 por ciento del mercado de las bebidas, junto con Pepsi Cola y Danone, paga 2 mil 600 pesos al año por concesión para extraer agua, de acuerdo con el Informe sobre Violaciones a los Derechos Humanos al Agua y al Saneamiento en México; sin embargo, no hay información sobre el monto que paga Bonafont por la concesión que tiene desde hace 20 años. 

Bonafont ha hecho énfasis en que la operación de su planta genera empleos; según los cálculos de las y los pobladores, son cerca de 300 puestos de trabajo los que creó la empresa, pero las y los afectados afirman que son más 40 mil habitantes quienes sufren la falta de agua desde la instalación de la planta, por lo que no es equiparable el beneficio de los empleos con las afectaciones que provoca la empresa.

Pese a esa idea de desarrollo que se les ha tratado de imponer, las personas que exigen el cierre de de la planta no piensan dar un paso atrás en su lucha. Hasta el momento, solo han tenido una reunión con la Secretaría de Gobernación, pero no les han dado muchas soluciones, o una fecha del cierre de la empresa, sino que solo se trató el tema de los derechos de las y los trabajadores, pues se difundió información falsa de que las personas del plantón tenían retenidos a integrantes de Bonafont.

“Si se trata de estar un año aquí, aquí estaremos un año, si se tratan de diez años igual. Quizá nos moriremos, pero vienen nuevas generaciones que aquí van a estar, porque Bonafont no vuelve a sacar una gota de agua de aquí”, afirma Ángela. Más que una advertencia, es una suerte de presagio, pues otra lucha que emprendió la comunidad fue la defensa del río Metlapanapa, que provocó la detención de uno de sus impulsores. Ahora, pese a todo, la resistencia continúa a más de un año de iniciar.

La lucha por el agua en Zacatepec continuará hasta que Bonafont se vaya
Foto: Olga Valeria Hernández

Comunicado de prensa de Bonafont sobre el bloqueo en la planta de Juan C. Bonilla, Puebla by Lado B on Scribd

*Foto de portada: Olga Valeria Hernández

“El presente artículo es propiedad de Lado B

Merino Noriega, F. (2021). La lucha por el agua en Zacatepec continuará hasta que Bonafont se vaya. Lado B. Recuperado el 08 de abril de 2021, de https://www.ladobe.com.mx/2021/04/la-lucha-por-el-agua-en-zacatepec-continuara-hasta-que-bonafont-se-vaya/

La crisis del agua en Guadalajara

Carlos Martínez Macías / Paralelo 2 | Recuperado en Pie de Página.

Viernes 2 de abril de 2021

Unas 214 colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara han enfrentado en las últimas semanas una terrible escasez de agua. Activistas denuncian al gobierno de Enrique Alfaro de “exprimir” la Presa Calderón y generar una crisis que empuje de nuevo el proyecto de la Presa El Zapotillo

JALISCO.- Con una sequía “provocada”, según denuncian activistas, la presa El Zapotillo asoma otra vez la nariz; pero el camino es cuesta arriba.

Unas 214 colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara han enfrentado en las últimas semanas una terrible escasez de agua. 

El Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA), el organismo operador del agua, ha advertido que serán al menos 3 meses durante el estiaje que los tapatíos padecerán la falta del líquido, ante lo cual dispuso de pipas para el reparto gratuito de agua.

La explicación que dio el gobernador Enrique Alfaro Ramírez, apunta a la falta de lluvias en la región de Los Altos que mantienen prácticamente seca la presa Elías González Chávez, también conocida como “Calderón” (por ubicarse junto al puente del mismo nombre). 

Pero si efectivamente la crisis del agua potable de la zona metropolitana de Guadalajara está asociada a la sedienta presa Calderón, lo que no dice el gobierno estatal es que en los dos últimos años previos a la actual sequía, aumentó la extracción del líquido al mencionado embalse.

Aunque se trata de una presa que fue construida con capacidad para dotar a la ciudad con hasta 3 metros cúbicos por segundo, en realidad y así lo acreditan documentos oficiales del SIAPA y de la misma Comisión Nacional del Agua (Conagua), quienes lo llegan a considerar con 0.5 metros cúbicos por segundo.

No obstante, en los primeros dos años de la actual administración estatal, a la presa Calderón le extrajeron en promedio 1.3 metros cúbicos por segundo de agua, según confirma el memorándum del SIAPA SD/0304/2021 de la Subdirección de Distribución.

El documento atiende a la solicitud de transparencia UT/SIAPA/119/2021, folio 01725721, donde le requieren informe el historial del volumen total del agua abastecida al área metropolitana de Guadalajara de 2000 a 2020, la identificación de cada fuente y un reporte histórico del volumen del agua abastecido por la presa Elías González Chávez a Guadalajara del año 1991 al 2020.

De acuerdo con esta información oficial (en poder de Paralelo 20), en 2019 el lago de Chapala aportó 188 millones, 042 mil 716 millones de metros cúbicos; de la presa Calderón se dispuso de 39 millones 794 mil 393 metros cúbicos; de pozos fueron 86 mil 251 mil 159 metros cúbicos y de manantiales fueron 3 millones 816 mil 466 metros cúbicos, para un volumen total anual de 317 millones 904 mil 733 metros cúbicos.

En 2020 del lago de Chapala se obtuvieron 199 millones 352 mil 878 metros cúbicos; de la presa Calderón 40 millones 865 mil 543 metros cúbicos; de pozos 78 millones 893 mil 311 metros cúbicos y los manantiales aportaron 4 millones 717 mil 435 metros cúbicos, para un volumen total anual de 323 millones 829 mil 166 metros cúbicos.

Los 39 millones 794 mil 393 y los 40 millones 865 mil 543 metros cúbicos anuales extraídos a la Presa Elías González Chávez o Calderón en 2019 y 2020, representan 1.3 metros cúbicos por segundo de extracción, más del doble del señalado por las dependencias oficiales relacionadas con el agua.

En el reporte histórico entregado, sólo en 1994 se detalla que el consumo alcanzó 1.3 metros cúbicos por segundo cuando se dispusieron de 41 millones 174 mil 778 metros cúbicos; en tanto que en 2002, sólo aportó 6 millones 622 mil 672 metros cúbicos, el volumen más bajo en los últimos 30 años.

Para tomar como referencia 2018 el último año de gobierno de Aristóteles Sandoval, de la Presa Calderón se tomaron 35 millones 450 mil 510 metros cúbicos; pero para 2019, primer año de Enrique Alfaro, se extrajeron 4 millones 343 mil 883 metros cúbicos más y para 2020, fueron 5 millones 415 mil 033 metros cúbicos más que en ese año.

Pese a que el argumento del elevado consumo de agua fue la pandemia de 2020, en 2019 casi se extrajo lo mismo de la presa Elías González Chávez.

Varios activistas denuncian que la escasez de agua en la ciudad, formaría parte de una estrategia del gobierno estatal, al haber “exprimido” la Presa Calderón y generar la actual crisis para entonces volver con el proyecto “salvador” de la Presa El Zapotillo.

Presa El Zapotillo, cuesta arriba

Con el pretexto de la escasez de agua que padece la Zona Metropolitana de Guadalajara, el gobernador Enrique Alfaro Ramírez, pretende resucitar el proyecto de la presa El Zapotillo como la respuesta de abasto de agua para la zona metropolitana de Guadalajara, conviene precisar que se trata de una apuesta cuesta arriba.

Por principio de cuentas habrá que exponer que la disponibilidad de caudales del río Verde para dotar de agua a la ciudad, siempre ha estado presente en estudios pero no en la realidad.

Y por si fuera poco, con la actual altura de la cortina de 80 metros –-ordenada por resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación–, solamente habría agua para León, Guanajuato y poblaciones alteñas y tendría que elevarse a 105 metros para que llegara agua al área conurbada tapatía, según detalla el Libro Blanco de El Zapotillo, elaborado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua). 

Desde hace más de 50 años, los estudios sobre utilizar las aguas del río Verde para Guadalajara se convirtieron en un sueño y después se volvieron una quimera.

Un documento denominado Análisis de Alternativas para el Aprovechamiento del río Verde en el Estado de Jalisco, elaborado por la Conagua, señala que la reserva de este afluente decretado por la Presidencia de la República en 1995, puede aportar hasta 16 metros cúbicos por segundo al año.

De este volumen, 3.80 metros cúbicos serían para Guanajuato; 0.40 para Tepatitlán y Valle de Guadalupe; 1.80 para otras localidades de Los Altos; 0.40 para uso pecuario en Jalisco y 9.60 para la zona metropolitana de Guadalajara.

Sin embargo, para que las aguas del Verde puedan aprovecharse tendrían que construirse varias presas para que llegue el agua a la zona metropolitana.

Según el análisis, se necesita El Zapotillo a 105 metros y con 911 millones de metros cúbicos de embalse; la presa El Salto (ya construida); presa Intermedia de Acatic, en anteproyecto y Arcediano, suspendida por su elevado costo financiero.

En las condiciones actuales de El Zapotillo, con una cortina construida a 79 metros, el Libro Blanco del proyecto de Conagua señala que almacenaría 411 millones de metros cúbicos que garantizaría agua para León y Los Altos de Jalisco, pero no para Guadalajara.

En concreto, precisa que este volumen beneficiaría a un millón 400 mil habitantes de León y 350 mil de Los Altos de Jalisco. Elevar la cortina a 105 metros, aportaría agua para 950 mil habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara.

Pese a las proyecciones que realiza la Conagua, las verdaderas condiciones del río Verde las arroja el histórico comportamiento irregular que ha registrado la cuenca en los últimos 50 años.

El mismo análisis de la dependencia reconoce que en 1973 con todo y escurrimientos, el río llegó a registrar hasta 2 mil millones de metros cúbicos; pero en 1982 estuvo prácticamente sin escurrimientos y en el estiaje la afluente ha registrado cero en algunos tramos.

De ahí la insistencia de especialistas que han advertido que los estudios del gobierno federal no se han actualizado y que las condiciones de la cuenca del río Verde, no dan para una presa, mucho menos para operar cuatro en el sistema para traer agua a Guadalajara y enviar a León, Guanajuato.

Y si esto no fuera suficiente, todavía faltan por resolver los conflictos legales que enfrenta el proyecto, ya que hay 20 amparos que mantienen suspendidos los trabajos.

La presa en el limbo

La forma como el gobierno federal ha mantenido con vida artificial al proyecto de la presa El Zapotillo, ha tenido episodios de humor involuntario.

Por ejemplo, en una reunión celebrada en Palacio Nacional con autoridades de la Comisión Nacional del Agua, un grupo de habitantes de Temacapulín, escucharon la “explicación técnica” de por qué se siguen destinando cientos de millones de pesos para el embalse como los etiquetados para este 2021.

Les expusieron que necesitaban dichos recursos para el mantenimiento de la obra y para evitar accidentes como una ladera que registra deslaves que podrían provocar que se tapen los conductos y esos conductos causar “un llenado accidental de la presa”.

Con este argumento de evitar “un llenado sin querer queriendo” del embalse, el gobierno destinó 300 millones de pesos en su presupuesto federal de 2021 con clave 0616B000034 para la Construcción del Proyecto de Abastecimiento de agua potable Zapotillo para la ciudad de León, Guanajuato y para tareas que van más allá del mantenimiento prometido: 

“Construcción Presa Zapotillo, acueducto, Planta Potabilizadora, infraestructura de macro distribución. Incluye estudios y proyectos, pago de indemnizaciones, obras complementarias y reubicación de localidades afectadas; asesoría y supervisión técnico-administrativa, así como otras asesorías”. 

La historia del aguerrido proyecto de utilizar las aguas del Río Verde, comenzó a manejarse desde 1941 con dos visiones parecidas. Para León, se planeó como la solución de abasto para la ciudad; mientras que para Jalisco, se hablaba de traer agua de los Altos para Guadalajara.

En la década de los noventas el gobierno federal decretó el aprovechamiento de las aguas del Río Verde para uso doméstico y urbano, con un reparto para Jalisco y Guanajuato de volúmenes que según especialistas en temas hidráulicos ya no existen.

En teoría, la presa El Zapotillo, beneficiaría a dos millones 400 mil habitantes de los Altos y León, que requeriría de un acueducto de 140 kilómetros para la ciudad guanajuatense, la concesión de abasto de agua potable por 25 años, con un tanque regulador de 100 millones de litros y un circuito distribuidor de 40 kilómetros.

Sin embargo, el proyecto ha dado tumbos y nada se ha concluido. Tres comunidades, Acasico, Palmarejo y Temacapulín, fueron amenazadas con su desaparición, sin mediar los procedimientos legales para la extinción de centros de población.

Numerosos amparos han frenado los trabajos; Abengoa, la compañía española que ganó la licitación del acueducto, renunció a la misma y demandó al gobierno para que la indemnice; el presidente Andrés Manuel López Obrador prometió consultar a la gente y cancelar el proyecto; pero a los guanajuatenses les dijo que habría abasto de agua para León y las dependencias que administran el agua en el país, siguen recibiendo recursos para el “mantenimiento” de la presa.

Con habitantes de Temacapulín que no ceden en su defensa y un gobierno que no cancela la obra, no es extraño que el Sistema de Agua Potable de León, Guanajuato, manifieste su optimismo en un apartado de sus “proyectos prioritarios”, donde dice que con El Zapotillo y el acueducto proyectados para garantizarles el abasto por 25 años, en realidad la ciudad tendrá agua “para siempre”.

Martínez Macías, C. (2021). La crisis del agua en Guadalajara. Pie de página. Recuperado el 2 de abril de 2021 de: https://piedepagina.mx/la-crisis-del-agua-en-guadalajara/

El reto de llevar agua a 12 millones de mexicanos que no tienen

El problema de la falta de agua en México afecta a 12 millones de personas. Esta cifra equivale al total de habitantes de las zonas metropolitanas de Monterrey, Guadalajara y Querétaro.

Redacción Animal Político

16 de marzo de 2021

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Especial

En conjunto, las zonas metropolitanas de Monterrey (5.4 millones), Guadalajara (5.3 millones) y Querétaro (1.6 millones) tienen alrededor de 12.2 millones de habitantes, de acuerdo con el censo de población 2020 del INEGI. Esta cifra es similar a la cantidad de mexicanos que carecen de agua.

Y es que, a pesar de los esfuerzos por dotar de este servicio esencial a toda la población, la realidad es que la falta de acceso de agua limpia y saneamiento que afecta a 12 millones de personas es un reto que involucra no sólo al gobierno, sino a todos los mexicanos en conjunto.

Una de las complicaciones para hacer frente a esta problemática es que la población que carece de agua está distribuida a lo largo de los casi 2 millones de metros cuadrados que tiene el país, y en muchos casos se encuentra en comunidades y zonas alejadas o de difícil acceso.

La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto la urgencia de tomar acciones para reducir esta carencia ya que, por ejemplo, el lavado de manos resultó una de las principales herramientas para combatir el virus y evitar contagios.

“México tiene una dispersión de comunidades a lo largo y ancho del país, en diversos ecosistemas, algunos con mayores presiones que otros de estrés hídrico, de escasez de agua, y definitivamente el agua es un pilar fundamental para el desarrollo social, económico y ambiental de estas comunidades, y para detonar otros procesos adicionales de empoderamiento, de educación, en fin, el agua es este vector que permite una mínima línea base de vida digna”, explicó María José Villanueva, directora de Conservación del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés).

Adicionalmente, comentó la especialista, nuestro país es una de las regiones más vulnerables al cambio climático, por lo que la escasez de agua puede agudizarse por cambios en el patrón de precipitaciones y en la captación de agua por pérdida de bosques o la sobreexplotación de mantos acuíferos. La falta de agua se trata de un problema que requiere diversas acciones y programas para solucionarlo, puesto que las razones por las que millones de personas carecen de este servicio son muy variadas.

“No hay una ‘bala de plata’ que nos pueda ayudar a atenderlo. México es un país con una diversidad de ecosistemas y de problemáticas que no vamos a tener una única solución, sin embargo, sí podemos tener líneas de trabajo o avenidas que nos ayuden a escalar este trabajo. Organizaciones como WWF trabajan en pilotear y mostrar modelos de cómo se puede hacer”, añadió Villanueva. De todo el país, la Zona Metropolitana del Valle de México, donde habitan 21.8 millones de habitantes, es considerada la región con mayor estrés hídrico.

Según la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), 26% de la población de la ZMVM no recibe la cantidad suficiente de agua, 15% no cuenta con servicio diario y casi 1.8 millones de habitantes de la metrópoli se abastecen por tandeo, es decir, básicamente por pipas.

En esta región dos de cada tres litros de agua que se consume se extrae de los acuíferos lo cual provoca, entre otras consecuencias, que se generen hundimientos en la ciudad; en la actualidad la cifra es de 30 centímetros por año de hundimientos, además de que se extrae agua de profundidades de casi 1,200 metros. La otra tercera parte del agua que se consume proviene del Sistema Cutzamala, ubicado a unos 250 kilómetros de la Ciudad de México.

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Para Pipola Gómez, coordinadora de proyectos de la organización Agua Capital, existen alternativas para mejorar la situación, como tener nuevas fuentes de abastecimiento; por ejemplo, la captación de agua de lluvia, así como conservar y restaurar el suelo de conservación −que es donde se recarga y se infiltra de manera natural la mayor cantidad de agua− y aumentar el tratamiento y reúso del agua, ya que actualmente sólo se trata 16% de las aguas residuales.

“Es muy importante que nosotros, como ciudadanos, podamos entender el problema del agua porque finalmente cuando abrimos las llaves y tenemos la fortuna de que en nuestra casa haya agua, esto invisibiliza el problema. Entonces al final si tú abres la llave en tu casa y tienes agua, pues aunque estás escuchando que hay un problema como que no logras medir estos impactos. Yo creo que entre más informados estemos, mayor conciencia vamos a poder generar y entonces hacer acciones locales con las cuales podemos contribuir para mitigar el estrés hídrico”, consideró.

SOLUCIONES EN MARCHA
De acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible plasmados en la Agenda 2030, promover el acceso de agua limpia y saneamiento es fundamental para lograr el bienestar y desarrollo de la sociedad, por ello se han involucrado organizaciones de la sociedad civil y empresas para hacer su parte. Entre las acciones que se pueden hacer para reducir la cantidad de personas sin agua en México está, de acuerdo con Villanueva, promover una gestión integrada y eficiente del agua.

“Hoy por hoy hemos trabajado de manera importante como país en reconocer que el agua obedece a procesos complejos y que requieren tener en el centro a la naturaleza, que es la proveedora, dadora y reguladora de este vital líquido. Hablo de soluciones basadas en la naturaleza como son los bosques, como es la captura del agua, bosques como retención del suelo que evitan erosión y por ende cuando llega el agua se absorbe más; hablo de soluciones basadas en la naturaleza, como manglares, como bosques que al fin y al cabo mantienen el flujo hídrico o del agua”, detalló.

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Otras acciones a desarrollar son conservar el caudal ecológico que corre en los ríos y que eso permita mantener procesos ecológicos fundamentales no sólo para la naturaleza sino para actividades productivas, además de trabajar con ecotecnias y acceso al agua en comunidades que están alejadas, marginadas.

Desde hace 14 años, WWF junto con la Industria Mexicana de Coca-Cola (IMCC) y Fundación Coca-Cola trabajan juntos en la preservación de la cuenca del río Conchos, que es un afluente del río Grande y río Bravo, el cual tiene arroyos desde la Sierra Tarahumara al Desierto Chihuahuense, y esta colaboración beneficia a la naturaleza y a las personas con tareas puntuales en comunidades indígenas rarámuris y en áreas de bosques y manantiales. En los últimos cinco años, se han beneficiado cerca de 2,000 personas en extrema pobreza de esa región y se han mejorado sus medios de vida, informó la directiva de WWF.

“Nos hemos enfocado a, por un lado, proteger 49 manantiales que son vitales para el abastecimiento de agua en estas comunidades indígenas rarámuris. Hemos capacitado a cerca de 500 personas en el mantenimiento de sistemas de captación de agua de lluvia, que en este tipo de ecosistemas es fundamental para poder asegurar que en tiempos de estiaje las comunidades puedan tener acceso al agua y no tengan que recorrer grandes distancias”, explicó.

De hecho, gracias a estos sistemas se han captado 3.8 millones de litros de agua que de otra forma se hubieran perdido. Estos sistemas de captación de agua permiten que se puedan instalar y mantener huertos de traspatio y así promover una diversificación de los alimentos que se consumen en esa zona.

Imagina a una niña que tiene que ir caminando por cinco horas para obtener agua, a veces sin mucha suerte, y agua que además no necesariamente está dispuesta en calidad y cantidad. Quien está involucrado en labores de la casa es un tema que nunca termina, la capacidad de tener ahora un tinaco ha beneficiado a las familias de manera significativa en no tener que estar recorriendo estos largos trechos; también ha permitido tener acceso a alimentos de hortaliza”, ejemplificó Villanueva.

Además de lo que se hace en esa zona, en la ZMVM la organización Agua Capital en conjunto con IMCC pusieron en marcha un proyecto de instalación de sistemas de captación de agua de lluvia el cual, además de habilitar las casas para ello, incluye programas de capacitación y de cultura del agua para los beneficiados.

Entonces ellos saben cómo funciona el equipo, cómo mantenerlo, y además empiezan a generar mayor conciencia sobre el manejo y ahorro del agua, porque con un sistema de captación se pueden garantizar hasta ocho meses de abasto de agua, agua segura”, explicó Pipola Gómez.

Estos sistemas consisten en hacer una instalación en el techo de las viviendas para captar el agua de lluvia que se canaliza; el agua de las primeras lluvias no se usa, pero cuando llega el agua limpia se almacena en contenedores que están conectados a las viviendas.

“El agua desde que inicia este proceso va pasando por diferentes filtros. Hay un filtro de hojas, se va purificando el agua hasta llegar a cuando está almacenada, donde se clora para garantizar su calidad. Con un sistema de captación de agua de lluvia tienes agua para consumo humano pero no potable. Lo que sí puedes hacer es agregar un filtro purificador para que entonces el agua sea potable”, agregó.

Esto es posible debido a que en la ZMVM llueve 6 meses al año y una casa con un techo más o menos de 60 metros cuadrados puede captar al año 43 metros cúbicos, suficientes para un abasto básico, consideró la directiva de Agua Capital.

Para definir dónde se instalan estos sistemas se cuenta con un diagnóstico que define cuáles son las zonas con alta precariedad hídrica.

“Nosotros, junto con la Industria Mexicana de Coca-Cola, Fundación Coca-Cola e Isla Urbana, estamos basándonos en este diagnóstico y decidimos que íbamos a empezar a trabajar en las alcaldías de Tlalpan e Iztapalapa”, comentó.

Una vez ubicadas las zonas para aplicar este sistema, se hace una convocatoria, se trabaja con las potenciales familias beneficiadas y se hace una evaluación y visita técnica a la vivienda para ver que el techo pueda captar agua de lluvia. Para este año, se tiene una meta de 100 sistemas de captación de agua de lluvia.

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Estos son sólo dos de los proyectos en los que Fundación Coca-Cola y la IMCC han participado como parte del objetivo de llevar agua a más de un millón de mexicanos para 2030, el cual cuenta con una primera inversión de 50 millones de pesos.

Otros de los resultados conseguidos en materia de agua por la IMCC son el devolver a la naturaleza más del 100% del agua usada en sus productos, la disminución de 36% del consumo de agua en sus plantas embotelladoras y conseguir regresar anualmente más de 11 mil millones de litros de agua, lo que es equivalente a 5 mil albercas olímpicas, además del tratamiento del 100% de las aguas industriales derivadas de su producción.

Además, en conjunto con Pronatura, se han beneficiado a cerca de 500 mil personas en diversas comunidades a través de programas de acceso y conservación, y el Programa Nacional de Reforestación y Cosecha de Agua ha permitido, de 2007 a la fecha, la plantación de más de 79 millones de árboles que contribuyen a la absorción de agua en la tierra, reabasteciendo así los manantiales, ríos y lagos. Esto a su vez ha contribuido a la generación de más de 115 mil empleos.

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Redacción Animal Político. (2021). El reto de llevar agua a 12 millones de mexicanos que no tienen. Animal Político. Recuperado el 16 de marzo de 2021, de https://www.animalpolitico.com/2021/03/el-reto-de-llevar-agua-a-12-millones-de-mexicanos-que-no-tienen/