Ni el confinamiento pudo con la exclusión escolar

El Conapred documenta quejas y reclamos que incluyen el lapso obligado por la pandemia. también, en un informe más exhaustivo, de lo ocurrido en 10 años, refiere que 48% de las denuncias que recibió corresponden a personas con discapacidad.

Fotografía a blanco y negro de un niño sentado en una banca escolar, coloreando sobre su escritorio, se encuentra frente a ventana.

Redacción Yo También | Yo tambien

—- | Miércoles 9 de Junio del 2021 | — : —

La exclusión que viven niñas, niños y adolescentes con discapacidad en las escuelas no cesó durante los 14 meses de la pandemia por COVID-19 que obligó a un confinamiento de más de un año. De 2020 a 2021, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación recibió 31 quejas y reclamos que califican como probables actos de discriminación en la esfera educativa.

Esa situación es una llamada a tiempo en momentos en que las escuelas, la mayoría de ellas, tiene luz verde para regresar a las clases presenciales bajo ciertas medidas de prevención que garantizan, dicen, el cuidado a la salud. Pero los deseos de niñas, niños y adolescentes con discapacidad, y quienes les rodean, va más allá. También quieren vivir una inclusión plena, donde se erradiquen de forma definitiva las acciones discriminatorias

Ciertamente, durante la pandemia el número de quejas fue menor pero conserva la tendencia que el organismo ha documentado en 10 años, a través de mil 90 expedientes de quejas, de los que 484 -es decir, el 48%- corresponde a temas relacionados con la exclusión por discapacidad. 

A ellos se agregan 138, un 11.4%, quejas detonadas por condiciones de salud y otras 134, un 11%, por la apariencia física.

El informe de 10 años da cuenta de que la educación es uno de los derechos más vulnerados en México, ya que 957 casos (38.8%) se concentran ahí; otros 703 casos (28.6%) se relacionan con la falta de un trato digno, y 342 (13.9%) con la igualdad de oportunidades.

En el último año, la discapacidad se mantiene como la primera causa de discriminación. Nueve de las 31 quejas que registra Conapred de forma oficial se relacionan con ella, y ocho se refieren a condiciones de salud, como puede ser el uso de sillas de rueda o aparatos ortopédicos.

Las tres entidades que concentran el mayor número de casos son Ciudad de México, con 596 (54.7%); el Estado de México, con 139 casos (12.7%), y Jalisco, con 33 (3%).

El presente articulo es propiedad de Yo también.

Redacción Yo También (2021) Ni el confinamiento pudo con la exclusión escolar. Yo también. Recuperado el 10 de Junio del 2021 en: https://www.yotambien.mx/actualidad/ni-el-confinamiento-pudo-con-la-exclusion-escolar/

Casos de ansiedad se disparan hasta 14% a causa de la pandemia y confinamiento

La ansiedad que tenía un porcentaje prevalencia del 5 al 7% de la población general antes del Covid-19, tiene una estimación de duplicarse al 14%”.

Casos de ansiedad se disparan hasta 14% a causa de la pandemia y confinamiento
Ansiedad por pandemia Foto: Pexels

Mónica Garduño | Forbes

—– | Miércoles 12 de Mayo del 2021 | 4:47pm

El confinamiento derivado de la pandemia de Covid-19 ha modificado la socialización y rutinas a nivel mundial, y en Latinoamérica se estima que la prevalencia alcance hasta el 14% de casos de ansiedad, el doble de lo estimado en 2019.

“La ansiedad que ya tenía un porcentaje prevalencia del 5 al 7% de la población general antes del Covid-19, ahora tiene una estimación de duplicarse durante y después de la pandemia y llega a cifras de prevalencia de hasta el 14%”, puntualizó el médico Luis Meixueiro Torres durante un Webinar de la Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex).

El especialista agregó que el segmento de entre los 30 y 40 años es el que más solicita atención médica sobre el deterioro de la salud mental en América Latina, donde la mayor parte destaca por casos al alza de depresión y ansiedad.

“¿Qué nos pasa con el Covid-19? Hay una exacerbación de síntomas se han aumentado y se han hecho aún más delicados y evidentes los síntomas sobre ansiedad, trastornos afectivos, obsesivos compulsivos, por estrés postraumáticos, conductas suicidas y el consumo de sustancias”, agregó.

El trabajo remoto ha traído consecuencias negativas en la salud como la incapacidad de mantener una rutina diaria que ha afectado la salud mental y originado sentimientos incertidumbre, aislamiento, fatiga, aburrimiento, cambios en ciclos circadianos y sentimiento de desesperanza.

El especialista agregó que el segmento de entre los 30 y 40 años es el que más solicita atención médica sobre el deterioro de la salud mental en América Latina, donde la mayor parte destaca por casos al alza de depresión y ansiedad.

“¿Qué nos pasa con el Covid-19? Hay una exacerbación de síntomas se han aumentado y se han hecho aún más delicados y evidentes los síntomas sobre ansiedad, trastornos afectivos, obsesivos compulsivos, por estrés postraumáticos, conductas suicidas y el consumo de sustancias”, agregó.

El trabajo remoto ha traído consecuencias negativas en la salud como la incapacidad de mantener una rutina diaria que ha afectado la salud mental y originado sentimientos incertidumbre, aislamiento, fatiga, aburrimiento, cambios en ciclos circadianos y sentimiento de desesperanza.

“Los factores de riesgo que nos alertan sobre el confinamiento de la pandemia son las personas que ya se encontraban en un aislamiento precovid, antecedentes de ansiedad y depresión, consumo de sustancia, situaciones de pérdidas de empleo, divorcios, crisis económica o duelo por un ser querido“, abundó Meixueiro Torres.

Entre las recomendaciones del especialista se encuentran aceptar la incertidumbre, utilizar con moderación la tecnología, detectar los problemas de violencia doméstica, evitar el consumo excesivo de plataformas de entretenimiento, identificar los problemas de sueño y tratarlos, evitar el consumo excesivo de carbohidratos y planear la rutinas de trabajo y recreativos.

Vienen años, kilos y meses difíciles después del confinamiento; el hecho de no variar la dieta puede ser contraproducente para temas de sobrepeso, es normal tener más hambre durante la cuarentena porque hay una asociación de incremento de apetito particularmente por los carbohidratos como parte del cuadro clínico de la ansiedad”.

Asimismo, recomendó identificar los dos fenómenos más recurrentes durante la pandemia: el “comer emocional” y los atracones de comida, caracterizados por una sobrealimentación con cantidades grandes y periodo de tiempos muy cortos.

“El abordaje del sobrepeso y la obesidad desde la neurobiología es importante para comprender la complejidad de este problema y es indispensable que el tratamiento sea interdisciplinario”, explicó.

El presente articulo es propiedad de Forbes.

Mónica Garduño (2021) Casos de ansiedad se disparan hasta 14% a causa de la pandemia y confinamiento. Recuperado el 12 de Mayo del 2021 en: https://www.forbes.com.mx/noticias-casos-ansiedad-disparan-14-pandemia-confinamiento/

Radio Onda d’Urto, uno de los 250 colectivos que se organizan para recibir a los zapatistas en Italia

Radio Onda D’Urto | Desinformémonos.

Lunes 3 de mayo de 2021

Del encuentro con la delegación zapatista esperamos poder devolver las enseñanzas recibidas, además de realizar un recorrido plural que pueda ser una «escuelita» al revés, nos gustaría mostrar las formas de lucha de la ciudad de Brescia y la organización desplegada desde abajo.

Desde 1994 en la Radio Onda d’Urto hablamos de lo que sucede en el sureste mexicano. Para nosotros, la lucha zapatista es ejemplo de autogestión y autonomía, un proyecto político revolucionario, que con mucho coraje busca construir un mundo diferente.

Queremos compartirles cómo vivimos en Europa, con los dramas de la subsunción del capitalismo, pero también de pequeñas y grandes formas de resistencia y alternativas. En definitiva, con este encuentro estamos intentando hacer un proyecto colectivo y volver a conectar a quienes se hayan perdido en el camino.

Nos estamos organizando en una asamblea de más de 250 grupos e individuos, repartidos por toda Italia. Intentamos garantizar un recorrido amplio, con las medidas de seguridad sanitaria pertinentes, a través de diversos territorios del país, y poder acompañar a las pequeñas y grandes luchas.

Radio Onda d’Urto nació en 1985 desde la historia de la “autonomia operaia” (autonomía de los trabajadores) en Brescia, segunda ciudad de Lombardía, con la radio intentamos romper el cerco de la información capitalista, con profesionalidad y dedicación, es una forma de hacer información “de parte”. Desde la radio apoyaremos el viaje zapatista a Italia y a Europa difundiendo y esperamos que el recorrido también pueda pasar por nosotros.

La lucha por la vivienda y los migrantes son dos de las luchas más importantes de la ciudad, las cuales apoyamos en Radio Onda d’Urto. Durante la pandemia hemos trabajado en el desarrollo de la salud pública, laica y popular. La situación socio-económica es grave, pero ya estaba muy mal, se puede decir que la pandemia mostró las problemáticas del capitalismo y mostró toda la violencia de la desigualdad en la sociedad.

“El presente artículo es propiedad de Desinformémonos“.

Radio Onda D’Urto (2021). Radio Onda d’Urto, uno de los 250 colectivos que se organizan para recibir a los zapatistas en Italia. Desinformémonos. Recuperado el 3 de mayo de 2021 de: https://desinformemonos.org/radio-onda-durto-uno-de-los-250-colectivos-que-se-organizan-para-recibir-a-los-zapatistas-en-italia/

Población mexicana, la más golpeada por la pandemia: OCDE

Comerciante en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Comerciante en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Foto José Antonio López

Dora Villanueva  | La Jornada

Ciudad de México | Miércoles 28 de Abril del 2021 | 13:53pm

México es el país donde las familias más están resintiendo la baja de ingresos debido a la pandemia de Covid-19 y donde su población reporta mayores dificultades económicas desde el inicio de la crisis, las cuales han derivado en dejar de pagar cuentas, pedir préstamos, pasar hambre, perder su casa o declararse en bancarrota, muestra una encuesta de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

La política negada a dar soporte directo a los trabajadores resultó en que uno de cada cuatro personas consultadas por el organismo reportaran una pérdida de ingresos debido a que perdió su trabajo y 65.4 por ciento en total informara cualquier otra caída en su ingreso laboral debido a la pandemia, ya fuera porque se recortaron las remuneraciones o las horas de trabajo. Entre 25 economías consultadas por la OCDE, la población de México se dice la más afectada.

Si bien hubo economías como Chile y Turquía donde se registraron mayores pérdidas de ingreso por la privación de trabajo, de 31 y 26.9 por ciento; en México alcanza 26.4 por ciento, más del doble que el 11.8 por ciento entre los países consultados. Son todas las afectaciones alrededor del ingreso laboral en las que el país encabeza con 65.4 personas que reportan menores recursos, frente a 44.3 por ciento promedio de la encuesta.

Independientemente de si las personas perdieron el empleo o no, el país es donde una mayor parte de la población reporta dificultades financieras desde el inicio de la pandemia, llega a alrededor de 66.1 por ciento, prácticamente siete de cada diez trabajadores en el país, y más del doble de 31 por ciento en la medida de los países encuestados.

Hasta 26.4 por ciento de los mexicanos consultados dijeron que han fallado en el pago de sus gastos corrientes; 40.1 por ciento tomó dinero de sus ahorros o vendió bienes para compensar el choque a sus ingresos; 27 por ciento pidió prestado a amigos o familiares; 18.7 por ciento tomó créditos adicionales; 7 por ciento pidió asistencia a organizaciones de caridad; 10.7 por ciento pasó hambre; 1.3 por ciento perdió su vivienda por no poder pagar una hipoteca o renta y 2.2 por ciento se declaró en bancarrota.

La falta de un sistema de seguridad social que cubriera el empleo frente a choques como la pandemia ha resultado en que quienes perdieron su trabajo se vieran más afectados. La OCDE reporta que en este grupo 90.5 por ciento dijo verse en aprietos de dinero; pero incluso en aquellos hogares donde no se registraron pérdidas de empleo las presiones financieras llegan a 57.4 por ciento. En estos rubros México encabeza entre los 25 países consultados para el estudio y cuyo promedio fue de 67.7 y 26.3 por ciento, respectivamente.

“Menos encuestados informan haber sufrido dificultades financieras en países más ricos y en países que históricamente gastaron más en programas sociales”, detalló el organismo. Aun cuando México ha aumentado el monto en transferencias no condicionadas desde que inició la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, es el país con el gasto público social per cápita más bajo, incluso debajo de Chile y Turquía.

Hay una generalizada preocupación por el bienestar social y económico para los dos próximos años, según la encuesta. El 82.2 por ciento de los mexicanos consultados dijo sentir esta incertidumbre, escala a 87.6 por ciento en los hogares en que se registró la pérdida de empleo, pero no se queda muy abajo entre quienes mantienen sus ocupaciones, la inquietud llega a 80.2 por ciento.

Incluso ocho de cada diez se sienten inseguros de poder completar el gasto a fin de mes, un total de 80.7 por ciento; sube a 88.1 en los hogares en que se perdió algún trabajo, pero también alcanza 78 por ciento en donde se mantuvieron las fuentes de ingreso laboral. Esta incertidumbre de la población para cubrir sus gastos sólo se ve rebasada por los habitantes de Chile y Grecia.

La OCDE mostró que las demandas de un mayor apoyo gubernamental son comunes, independientemente de la seguridad laboral durante la pandemia. En México alcanzaron a 89.8 por ciento de las personas encuestadas que dijo que el gobierno debe hacer más para garantizar el bienestar social y económico de la población. Es el segundo país donde más extendida está la exigencia, sólo detrás de Chile, donde 92.9 por ciento lo considera así.

La encuesta “Riesgos que importan 2020” fue levantada en Austria, Bélgica, Canadá, Chile, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Israel, Italia, Corea, Lituania, México, Países Bajos, Noruega, Polonia, Portugal, Eslovenia, España, Suiza, Turquía y Estados Unidos.

El presente articulo es propiedad de La Jornada.

Dora Villanueva  (2021) Población mexicana, la más golpeada por la pandemia: OCDE. La Jornada. Recuperado el 28 de Abril del 2021 en: https://www.jornada.com.mx/notas/2021/04/28/economia/poblacion-mexicana-la-mas-golpeada-por-la-pandemia-ocde/

Videollamadas constantes someten al cerebro a gran estrés

Redacción | Yo También.

Viernes 23 de abril de 2021

Fotografía de una mujer de mediana edad, cabello oscuro, suéter color verde militar, que se encuentra frente a su computadora y con la mano derecha, aprieta una pelota para liberar estrés color blanca.

Microsoft realiza un estudio para determinar las consecuencias del cambio de vida que obliga a millones a permanecer largas horas frente al equipo de cómputo.

Las interminables sesiones de videollamadas y trabajo frente a los equipos de cómputo tienen un impacto negativo en la salud de los usuarios pasó de ser una mayoritaria sospecha a una verdad.

Microsoft, el gigante de la tecnología, realizó un estudio para determinar las consecuencias que tenían las continuas sesiones de reuniones virtuales, clases, videollamadas y asistencia a conferencias que se han vuelto en algo cotidiano para la mayoría.

El resultado del estudio, que puedes leer aquí, es simple: las personas desarrollan más estrés cuando someten al cerebro a dos horas de reuniones sin interrupciones..

Esto hace indispensable que el cerebro tenga verdaderos descansos, es decir, no se trata de cambiar simplemente de actividad, sino de ocupar unos minutos para desconectarse del trabajo o los cursos o lo que sea que mantenga a las personas pegados al computador.

¿En qué consistió el estudio?

La investigación realizada por el Laboratorio de Factores Humanos de Microsoft contó con 14 voluntarios, quienes participaron en reuniones por videoconferencia mientras usaban unos gorros especiales (con equipo de electroencefalograma, EEG) para medir la actividad eléctrica de sus cerebros.

Durante dos lunes consecutivos, los voluntarios participaron en agotadoras reuniones. En un día asistieron a tramos de cuatro reuniones de media hora consecutivas, y cada llamada se dedicó a diferentes tareas. Otro día, las cuatro reuniones de media hora se intercalaron con descansos de 10 minutos.

¿El resultado? Las personas sin descansos tuvieron niveles de estrés más altos y, también, ansiedad y falta de concentración producidas por el aumento en los niveles de ondas beta. Según la compañía, esto confirma lo que muchas personas sienten: “las reuniones virtuales consecutivas son estresantes”.

El posible remedio

El posible remedio

  1. Los investigadores de Microsoft llegaron a tres conclusiones principales que apuntan al descanso:

    Los descansos entre reuniones permiten que el cerebro se «reinicie»: Tomarse un tiempo entre las videollamadas evita que se acumule el estrés, asegura el informe.
  2.  Las reuniones consecutivas pueden disminuir la capacidad para concentrarse y participar: Cuando los participantes tuvieron descansos para meditar, los patrones de ondas cerebrales mostraron niveles positivos de asimetría alfa frontal, lo que se correlaciona con un mayor compromiso durante la reunión, indica Microsoft.
  3. Pasar directamente de una reunión a otra puede provocar picos de estrés: «estás llegando al final de la reunión, sabiendo que tienes otra próxima y vas a tener que cambiar de marcha y usar tu cerebro para pensar mucho en otra cosa», dijo Michael Bohan, director senior del grupo de Ingeniería de Factores Humanos de Microsoft.

Por ello, Bohan subraya la importancia de despejar la mente en el tiempo de receso. 

“Trate de no usar esos cinco o diez minutos para hacer algún otro tipo de trabajo”, destaca Bohan. Es más favorable dedicar ese tiempo a estirar el cuerpo, tomar agua o hacer ejercicios de respiración.

Los resultados de este tipo de investigaciones sirve a Microsoft para crear nuevas funciones en herramientas de trabajo como Microsoft Teams, ya que desde ahora apuesta por un futuro híbrido, entre el trabajo presencial previo a la pandemia por COVID-19 y el teletrabajo que impusieron las condiciones sanitarias.

“El presente artículo es propiedad de Yo También“.

Redacción (2021). Videollamadas constantes someten al cerebro a gran estrés. Yo También. Recuperado el 23 de abril de 2021 de: https://www.yotambien.mx/actualidad/videollamadas-constantes-someten-al-cerebro-a-gran-estres/

Efectos de la pandemia en la educación de la niñez y jóvenes recae en mujeres

Carmen R. Ponce Meléndez | CIMAC Noticias.

Lunes 26 de abril de 2021

CIMACFoto: Sonja Gerth

“Las principales actividades de los jóvenes en el narcotráfico son sembrar, halconear, ser pistolero, trasladar pequeñas cantidades en distancias cortas… obteniendo ganancias superiores a las que obtendrían en cualquier trabajo legal con su calificación escolar”.  Juventud, trabajo y narcotráfico, dicen los autores de “Inserción de los jóvenes en organizaciones delincuenciales”, Hugo César Moreno y Maritza Urteaga (Coordinadores), de la editorial de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Un aspecto central en las tareas de cuidados es y sigue siendo el trabajo que significan los cuidados para la niñez o jóvenes, especialmente en su educación. Durante la pandemia se presentó un plus de estos trabajos debido entre otras cosas a la educación virtual, así como la cancelación de guarderías para la primera infancia.

Para evitar la expansión de la pandemia prácticamente se canceló la educación presencial y se sustituyó por una educación virtual con diversas modalidades en cada país, en todos sus niveles, desde preescolar hasta posgrado, y en toda América Latina, excepto dos países, uno de ellos es Nicaragua, “cuyos resultados son muy cuestionables” de acuerdo con datos de Unesco-Cepal.

Las razones de esta determinación son mulifactoriales, entre otras, la escasa infraestructura de las escuelas públicas para aplicar los protocolos sanitarios que exige la pandemia. En lo inmediato, el resultado más visible ha sido trabajo adicional, y trabajo duro que se centra en las mujeres.

Se demostró que el apoyo de las actividades escolares básicamente descansa en las mujeres.

Para el nivel preescolar un 91.7 por ciento lo realizan ellas, es decir, niñez de 3 a 5 años de edad, una etapa donde la atención para la alimentación también es fundamental, igualmente es esencialmente trabajo femenino. En cambio el apoyo masculino para educación es mínimo, del 8.4 por ciento. 

La participacion masculina más alta es en secundaria con 10.2 por ciento, ¿dónde quedó la igualdad de género? Son datos de la encuesta para la medición del impacto Covid-19 en la educación (Ecovid-ed) 2020, Inegi.

A menor edad de la niñez menor atención masculina, algo que coincide con la idea ortodoxa y tradicional de la paternidad, desde una perspectiva patriarcal. Un elemento central en las reivindicaciones de feministas o en general de mujeres en busca de la igualdad es la construcción de nuevas masculinidades y el rol de la paternidad bajo una mirada igualitaria, acorde a las necesidades de una sociedad del Siglo XXI, donde las mujeres no vivan sometidas a una esclavitud permanente y misógina.

¿Qué ha sucedido con la educación de la niñez y las juventudes  bajo las condiciones de la pandemia y con el apoyo incondicional de las mujeres?

Según la Encuesta de Inegi, para el ciclo escolar 2020-2021 se inscribieron 32.9 millones (60.6 por ciento de la población de 3 a 29 años). Por motivos asociados al COVID-19, o por falta de dinero, o recursos, no se inscribieron 5.2 millones de personas al ciclo escolar 2020-2021.

Adicionalmente está toda la niñez o la juventud que desertó durante el ciclo escolar debido a dos motivos esenciales: falta de recursos porque alguien de su hogar perdió su empleo o bien, le redujeron los ingresos. En medio superior -una etapa definitoria- 25 de cada cien estudiantes desertaron por falta ingresos y 18 por ciento porque necesitaban trabajar.

El otro motivo igual de importante es: “perdieron el contacto con las o los maestros o no pudieron hacer la tarea”; en conjunto ambos significaron 5 de cada 10 estudiantes y en realidad ese segundo elemento significa falta de recursos técnicos y escasa comunicación, que se relaciona con pobreza (veáse gráfica).

Ahora, la precariedad con que se ha realizado la educación se expresa claramente en los tipos de herramientas digitales utilizadas. En primer término es el teléfono inteligente, esa es la herramienta para más de la mitad del estudiantado (65.7 por ciento); en tanto que la tablet apenas representa 3.6 por ciento, resulta que sólo 3 de cada cien estudiantes tienen acceso a la herramienta de este Siglo.

Confirma que la crisis económica fue y es fundamental, 25.3 de cada cien familias señaló que alguno de sus padres o tutores se quedaron sin trabajo, este elemento incide en forma definitiva en la educación media superior, ahí se presenta nivel más alto de deserción.

La juventud del país se ve obligada a incorporarse al mercado laboral para aportar ingresos a sus familias, en condiciones por demas precarias, tanto por su nivel educativo como por las condiciones que privan en el mercado de trabajo. De hecho en donde sí se inician es en el crimen organizado y en calidad de sicarios, el nivel más bajo de ese escalafón con los “encargos” más terribles.

Perder la oportunidad de educarse en un país con tanta pobreza no es grave, es ¡GRAVÍSIMO!, se cancela el futuro posible, la pobreza intergeneracional se acentúa igual que la escasa capilaridad social que pueda exisitir. Justamente esa es una de las “ofertas” que les hace el narco a niñez y juventud, que ahí sí existe movilidad social, opciones para mejorar, claro a costa de sus vidas.

El abandono de la escuela o la deserción por falta de recursos económicos es en su gran mayoría en escuelas públicas con 1.8 millones, en tanto que en las privadas la cifra es mucho menor, 243 mil estudiantes. Eso es pobreza, como causalidad central.

Habría que recordar algo que prácticamente no se menciona. Sin clases presenciales la niñez que recibía los desayunos escolares del DIF -y que era su principal y a veces único alimento-, ahora ya sólo reciben lo que les pueden dar en sus hogares, algo bastante limitado en buena parte por los ingresos de las familias, no sólo rurales también urbanas.

De nuevo, al inicio de la pandemia era y sigue siendo indispensable generar apoyos para la población más afectada: un seguro de desempleo, el apoyo de un ingreso universal, créditos importantes para el confinamiento de las personas, para micro y pymes y otras cosas igual de importantes, como mejorar la distribución del ingreso.

Es impostergable una inversión robusta en educación en tanto, anuncian el regreso de clases presenciales. Las autoridades ya iniciaron los preparativos para vacunación de docentes desde nivel básico hasta el superior en cinco entidades, parte del programa para el regreso a clases presenciales y arranca con Campeche.

PD:

¡Bravo por nuestra maestras y maestros!, dieron y siguen dando una valiosa batalla por la educación

21/CRPM/LGL

“El presente artículo es propiedad de CIMAC Noticias“.

Ponce Meléndez, C. R. (2021). Efectos de la pandemia en la educación de la niñez y jóvenes recae en mujeres. CIMAC Noticias. Recuperado el 26 de abril de 2021 de: https://cimacnoticias.com.mx/2021/04/26/efectos-de-la-pandemia-en-la-educacion-de-la-ninez-y-jovenes-recae-en-mujeres

Estamos lejos de que la pandemia tenga un comportamiento estable: López-Gatell

Daniela Pastrana y José Ignacio De Alba | Pie de Página.

Lunes 19 de abril de 2021

Ninguna medida aplicada por los gobiernos ha evitado las terceras olas en América y Europa. Covid-19 actúa “contrario a la intuición médica” y, no hay en el mundo, un protocolo que permita saber quienes pueden complicarse. Lo que sí sabemos, dice el subsecretario de Salud en una larga conversación con Pie de Página, es que lo que ocurra en México dependerá del orden que logremos tener distintos actores de la sociedad. (Primera de dos partes)

CIUDAD DE MÉXICO.- La última vez que tuvimos una conversación a fondo sobre la pandemia de covid-19 en México íbamos bajando de la primera ola. El país sumaba 26 mil fallecimientos y el subsecretario de salud era mencionado en distintos medios como presidenciable. La conferencia de la tarde había llegado a tener más rating que la del presidente. En junio de 2020, nadie en el mundo pensaba que faltaba lo peor.

Ocho meses después, el mundo está en el pico de la tercera ola y suma más de 3 millones de muertes. Países que parecían haber controlado la transmisión enfrentan rebrotes terribles. México rebasó las 212 mil muertes (se estima que pueden ser, al menos, 90 mil más), con una segunda ola mucho más dura que la primera. Las conferencias de salud perdieron los reflectores y algunas veces hemos estado uno o dos reporteros. Y el subsecretario de salud es acusado por un sector de la población de las muertes. Cambió al científico por el político, dicen.

Hugo López-Gatell, el vocero del gobierno mexicano para la pandemia de covid-19 no evade ningún tema. Ni los políticos, ni los técnicos, ni los personales. Antes de iniciar la entrevista nos cuenta que tiene dolores de cabeza y cansancios súbitos, como secuelas de su propio contagio de covid. Aún así, nos dedica dos horas al término de un largo día de trabajo.

Se le nota el cansancio. Alrededor de los ojos se forman unas ojeras verduzcas. Al final de la charla, quedan en la libreta la mitad de las preguntas.

— ¿Cuál es el diagnóstico de la pandemia en estos momentos?

— En el mundo hoy tenemos una enorme diversidad de comportamientos epidémicos. (La pandemia) está prendidísima ahorita mismo en Europa, empezó Europa occidental y ahorita ya en Europa del Este. Si vemos América Latina lo mismo. Y empieza América del Norte, donde hace 12 días cambió la trayectoria de la curva epidémica, más claramente en Canadá, con un desfase de 4 días en Estados Unidos, y que eso preocupa porque es el patrón de propagación de la influenza estacional. Es difícil hacer una previsión exclusivamente con eso, pero es algo que no me gusta.

El escenario no es alentador:

“Una de las características notorias de covid-19 es su variabilidad en el espacio y el tiempo. Entonces, lejos estamos todavía de una epidemia que tenga comportamientos regulares, por ejemplo, ciclos o fases estacionales. Y lejos estamos también de tener indicadores claros que correlacionen características geográficas o demográficas con la propagación. Esto es algo inquietante, en el sentido de que ciertas medidas de mitigación comunitaria de la epidemia, que son poquitas, sobre todo relacionadas con el distanciamiento social y los mecanismos de barrera, como el cubrebocas, no tienen un patrón de predictibilidad que diga: países que hicieron esto lograron evitar la tercera ola. Lo acabamos de ver en Reino Unido, Francia, Alemania, por mencionar unos: si analizamos los datos, no hay una correlación entre las medidas que se han tomado y evitar la segunda o la tercera ola, ni el tamaño ni la duración. Eso quiere decir que hay otros factores que gobiernan la propagación espacio-temporal de la epidemia que a la humanidad todavía no le quedan claro, todavía no hay suficiente evidencia científica”.

Otros factores del comportamiento clínico y la letalidad, tienen que ver con lo que se sabe de la enfermedad, o como dice el subsecretario, con la ”conceptualización de la epidemia”.

“En los primeros dos meses, básicamente era una enfermedad emergente con un comportamiento epidemiológico y clínico semejante a la influenza. Conforme fue transcurriendo el tiempo fue quedando claro que la virulencia era mayor, que la capacidad de propagación era mayor, que la diversidad de síntomas era mayor, que la letalidad de caso, ajustada por las distintas estrategias de muestreo, era mayor. Y justo de 8 meses para acá han aparecido algunas inferencias sobre el comportamiento, por ejemplo, en el espectro de edad. Al principio fue muy claro, sobre todo en Europa occidental, que la letalidad estaba asociada al adulto mayor, mayores de 80 incluso. En México, por las razonas conocidas, la edad se recorría unos 14 años, pero con comorbilidades. Ahora ha sido claro que una persona joven, sin comorbilidades, también se puede complicar”, dice.

“Sigue careciéndose, en el mundo entero, de un protocolo de predicción de quién se va a complicar y quién no. No tenemos indicadores claros. Hemos hecho un esfuerzo de atención primaria de la salud, acercamiento comunitario, brigadas de identificación temprana, no solo de síntomas, sino de vulnerabilidad. Pero a pesar de eso la población en México sigue teniendo una importante resistencia, no la descalifico, pero nos preocupa, esa tendencia a esperarse”.

—Lo que hemos documentado es que mucha gente que quiere atenderse no sabe a dónde ir, porque no tiene acceso a la salud público, o porque los médicos recetan unos coctéles de medicamentos que le generan desconfianza….

—Sí, así es. Y esto es un reto: más allá de los determinantes estructurales de acceso, disponibilidad, etcétera, el retardo en la atención es propiciado por la práctica médica, tanto en el diagnóstico, que es tardío, confuso o incorrecto, francamente, seguido de prescripciones erróneas. Lo decía el doctor (David) Kershenobich y lo decía el doctor (Samuel) Ponce de León, que se ha dedicado al tema de resistencia microbiana por muchos años: es alarmante como con una ligereza se recetan antibióticos. Azitromicina es una de las populares, y eso implica daño a las personas, porque se retarda la oportunidad de una terapéutica apropiada y se puede causar un daño.

Las referencias a Kershenobich, director del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición «Salvador Zubirán”, y a Ponce de León, coordinador del Programa de Investigación en Salud de la UNAM son por sus exposiciones en la conferencia de salud, que es previa a la entrevista. López-Gatell aprovecha para hacer una acotación:

“Un paréntesis brevísimo, y les juro que es con absoluto respeto al oficio del periodismo, pero preocupa, como un fenómeno mundial, la velocidad en la que se propagan ideas como si fueran ciencia. En la imaginación de la gente, incluidas las personas profesionales de la salud, se queda la idea de un medicamento porque lo leyeron en un periódico o lo vieron en un canal de televisión. Y la gran mayoría no lee literatura científica o técnica para actualizarse, es dramático, pero es una realidad en un sistema de salud con tantos rezagos como el mexicano”.

“La lección más genérica tiene que ver con lo frágiles que son los sistemas de salud, no solo en el desempeño de las personas, como un elemento de la calidad, sino en cómo reaccionan ante la sociedad”, dice el funcionario.

Hay un tercer problema, clínico, quizá el más grave de todos. López-Gatell lo define como “cosas que son contrarias a la intuición médica”. Lo explica a partir de su propia experiencia de hospitalización en el Centro Banamex:

“En las neumonías convencionales, las bacterianas, incluso algunas neumonitis virales de causa no determinada, los médicos solemos recomendar fisioterapia pulmonar temprana. Entra el paciente y al quinto día viene el de inhaloterapia, el inspirómetro, y ejercicios respiratorios. Pero resulta que el virus SARS-CoV-2 inflama y trombosa, crea microtrombosis del tejido pulmonar en general, pero en particular, de la interfase donde están las células del alvéolo, el espacio aéreo y el bazo sanguíneo, tanto en el lado del endotelio vascular como en el del epitelio respiratorio. Esa interfase sufre inflamación y trombosis, infiltración de linfocitos. Es un fenómeno genérico en cualquier neumonía. Pero algo pasa, que todavía no se conoce y debe estar relacionado con un daño molecular, que hace que esa sección sea muy frágil al daño por la presión del aire. Entonces la fisioterapia temprana destruye los alvéolos. Y un caso ya poblacionalmente característico es: adulto joven, hombre o mujer, que no percibe que tiene daño pulmonar, que es muy tolerante a la hipoxemia, empieza abajar su saturación y llega al hospital campante. Pero además tiene el hábito de respirar profundo, para fortalecer los pulmones, y tra-tra-tra, el virus va destruyendo alvéolos y de repente llega un colapso pulmonar. Eso es algo que no hemos encontrado descrito formalmente en la literatura. Hasta ahorita lo vemos en esta experiencia ya protocolizada del Centro Banamex, pero es una situación verdaderamente dramática”.

La incertidumbre de la tercera ola

—¿Es evitable entrar en la tercera ola?

—No considero que sea evitable a pesar de lo mucho que lo deseo. Y estamos haciendo todos los esfuerzos para que se evite: acelerar la vacunación hasta donde sea posible, mantener el semáforo, seguir asesorando a los gobiernos de los estados. Cuando un estado comienza a irse hacia arriba en las señales más tempranas hablamos con el titular de salud, le mostramos la evidencia, tenemos sesiones de trabajo, ¡hemos recomendado aumentar pruebas! Y hemos llegado a tener casos de estados que de plano no responden y entonces vamos.

— ¿Y hay manera de estimar cuándo ocurrirá?

—Hay indicadores que monitoreamos todos los días. Un tablero de control relativamente sencillo pero muy poderoso, para cada semana. Tomamos un intervalo de 7 semanas le ponemos una pendiente de cómo se comportan los últimos 7 días y medimos la pendiente. Ese es un indicador sensible y temprano a un posible rebrote. El porcentaje de positividad, la famosa R, esos son tres indicadores tempranos. Otros más tardíos son la ocupación hospitalaria y el aumento de la mortalidad. Esos indicadores nos permiten decir, sobre todo en el nivel local, aguas aquí se está prendiendo.

— Y esos indicadores muestran ahorita que…

— Ahorita, Guerrero, Chihuahua son los dos estados que ya tienen pendiente ascendente (para cuando se publica la entrevista ya son 10 estados, incluida la Ciudad de México). Eso no quiere decir que ya se perdió todo. Cuando dijimos Baja California Sur, a la semana de la alerta bajó. Entonces, todavía podría corregirse…

— ¿Y de todo el país?

— Si tomamos el conjunto del país, excepto dos entidades que son estas que cambiaron la tendencia, todas las demás siguen para abajo con una tendencia sostenida, lo cual no es garantía.

— ¿Aún con la vacuna?

— Todavía, sí, porque es una proporción muy pequeña. Llevamos el 8.2 por ciento de población vacunada y se necesita 70 por ciento, al menos. Si metemos ahí la inmunidad que tenemos quienes ya nos infectamos y bajo el supuesto de que es de larga duración y bajo el supuesto de que en todos los casos es de inmunidad protectora, eso nos da esperanza de que la carga de enfermedad ya nos ayudó a disminuir el riesgo de una posible tercera ola.

— Pero no se sabe aún cuanto tiempo dura la inmunidad…

— No, pues… hasta 8 meses. Es lo que se ha publicado… Pero no se sabe.

El error técnico de los países ricos

— El director de la OMS decía hace unos meses que la ciencia está haciendo su trabajo, pero la solidaridad está fallando…

—Estoy totalmente de acuerdo. Es sistemático, en los mecanismos de reparación y respuesta tiene que incluirse un elemento de coordinación internacional, pero pega la pandemia y se olvida. Fue el caso de la Ébola de 2014 en África: los países ricos se atrincheran política y económicamente, acuden a sus propios recursos, pero además tienen la capacidad de controlar los recursos de otros. Con las vacunas está pasando exactamente lo mismo: Son 7 u 8 países los que tienen la capacidad científica de desarrollo e industrial de producción y esas vacunas van a para los países ricos. Pero más allá de lo político, que es bastante obvio el egoísmo, si lo vemos técnicamente es un error garrafal, porque no solamente van a sufrir los países que no vacunen, sino que van a ser el asiento donde se desarrollen las cepas o las variantes genéticas que después reinfecten a los países que si se vacunaron.

De América Latina, la región más desigual del planeta, México es el país que ha conseguido más vacunas. López-Gatell lo atribuye, en primer lugar, a la anticipación y al papel activo que tuvo el país para promover la solidaridad en la comunidad internacional desde la reunión del G20.

Desde entonces, dice, “vimos venir el potencial desarrollo científico de las vacunas”, por lo que se definieron varias acciones: hacer el mapeo científico de las opciones; buscar la oportunidad del desarrollo nacional, científico-tecnológico (“algo que todavía no fructifica, lo cual es entendible con tanto rezago”) y considerar potenciales candidatos vacunales sin prejuicios.

“Hay países que por decisiones geopolíticas y económicas decidieron por sus propias vacunas. Otros, por área de influencia geopolítica. Nosotros deliberadamente, y también fue decisión del presidente López Obrador, adoptamos lo característico de la historia de la política exterior mexicana: somos amigos de todos”.

Así se concretaron acuerdos con China, Estados Unidos, Reino Unido. Incluso, dice el subsecretario, se mantiene una conversación con Cuba para acceder a sus vacunas. El más difícil de conseguir fue el acuerdo con Rusia. Cuenta la historia de buen ánimo:

“No encontrábamos el canal. Una empresa mexicana se puso como posible intermediaria y al final no era sólida la intermediación, hasta que decidimos ir por ellas. En una reunión del gabinete de seguridad el presidente dijo que había hablado con Alberto Fernández. Un día llegó con la novedad: ‘Argentina lo logró, hay que ir a ver por qué. Váyanse a Argentina’. Yo todavía lo pensé: ‘bueno, la siguiente semana, lo preparamos’. Y no, él dijo: ‘hoy’”, dice sonriente.

Pero la negociación tiene una parte técnica que es meramente económica, dice. 

“Arturo Herrera (secretario de Hacienda) la sabe explicar muy bien: es el riesgo de fallo y cómo combinas para tener una cobertura ante ese fallo. Yo no sabría explicarlo, tiene que ver con cálculos actuariales y las aseguradoras y demás, pero lo que estamos comprando no es un número de vacunas, sino una garantía contra el riesgo de quedarnos sin vacunas. Y en los contratos los hemos hecho con cautela de proteger ante la posibilidad de que algo falle y nos quedemos con un hoyo absoluto de cobertura”.

— ¿Tener acceso a la vacuna de un país no provoca celos en un eje político del otro lado del mundo?

— Sospecho que sí, y me restrinjo a decirlo con prudencia. Porque no soy experto en el campo, y porque en todo caso sería mejor que el Canciller lo explicara, pero sí, efectivamente, lo que estamos viendo de que sube el rumor de que la trombosis de Astra o de que la vacuna China nosequé, o lo que vivimos del ataque a Sputnik, sin tener evidencia.

El orden y las catarsis

— ¿Es nuestra impresión o la vacunación ha sido un elemento cohesionador del gabinete?

— Pienso que sí. Desde luego es una experiencia personal, puedo estar sesgado. Yo me he dedicado a este tema desde la pandemia de H1N1 y de los aprendizajes de entonces un elemento clave es la necesidad de tener orden. Y parte de mi personalidad tiene rasgos obsesivo-compulsivos, entonces me pone muy preocupado cuando no hay orden. Cuando empezó la epidemia… durante varias semanas no se habían compenetrado muchas áreas fuera de la Secretaria de Salud de lo que estábamos enfrentando. Nos reuníamos en un hospital militar donde instalamos el comando operativo covid y un sábado que tuvimos sesión con los titulares de las secretarías, yo, sin ser irrespetuoso, por supuesto, pero me salté un poco el límite del énfasis y dije: ‘¡Se trata de cerrar al país, congelarlo!’ Y la reacción fue: ‘¿Cómo? ¡Pero entonces es algo que hay que decirle al presidente!´, cuando yo llevaba dos semanas diciéndolo todos los días a todos, y el que mejor había entendido era el presidente. Él lo tenía clarísimo desde el principio.

Contrasta su experiencia de ahora con la de 2009 (es algo que hace recurrentemente): “El entonces presidente nunca se involucró en entender la complejidad de la epidemia y en cambio trató de tomar decisiones arbitrarias por encima de las cuestiones técnicas y con otros fines, además muy nefastos que tienen que ver con hacer negocios, vendiendo pruebas rápidas, termocámaras y otras cosas. Y aquí tenemos un presidente que desde el inicio se involucró con lo técnico, sin aspiración alguna de ser experto, y así como dice aquí ‘que los médicos digan’, consistentemente ha sido lo que ha ocurrido en el gabinete. Eso permitió un espacio en el que funcionarias y funcionarios se dieron cuenta de que jugaban un papel valiosísimo, cada quién en su especificidad temática».

«El canciller Marcelo Ebrard, por ejemplo, tiene todas las atribuciones y la experiencia de vincularse con todo el mundo para conseguir vacunas. Y esa es una aportación valiosísima que ha hecho en un ámbito que escaparía a la capacidad, obviamente, de la Secretaria de Salud. El Secretario de Turismo, (Miguel) Torruco, estuvo callado cuando no le tocaba jugar un papel preponderante. En el momento en que pasamos a la nueva normalidad, se dio cuenta de que tenía que proponer. En lugar de irse por la libre nos buscó y se dijo dispuesto a trabajar juntos los protocolos sanitarios; su equipo participó en crear los documentos. Y con la SEP no se diga, en su momento con Esteban Moctezuma para el cierre y ahorita con la maestra Delfina Gómez para la apertura. Entonces yo creo que sí se ha unido el gabinete, mucho en la medida que cada quién entiende su papel específico, sin protagonismos«.

— ¿El orden se rompió cuando pasamos al semáforo? Como que nunca se entendió la responsabilidad que cada quién tenía en esa nueva fase….

— Vivimos en un país federal, en términos jurídicos, en un país políticamente diverso, no es el mismo de hace 40 años, con un partido de Estado. Y en un país donde los distintos personajes políticos tienen un nivel distinto de compromiso, pero también de capacidad. Pensemos en los gobernadores, sin señalar a ninguno. Hay quienes tienen una visión de Estado, de cualquier partido, y se trabaja de maravilla. Hay gobiernos cuya discrepancia política es histórica, pero que en un momento como éste se disciplinaron, no al gobierno de México, sino a la situación. Mis respetos. Es súper agradable trabajar con ellos. Y en cambio hay otros que desde el principio parece que su objetivo era aprovechar políticamente la epidemia, aunque se llevaran entre los pies a su propia población.

«Eso ha sido un reto grande. Y ahí hay mucho mito, por cierto, en esta idea de la mano dura y de que el Consejo de Salubridad puede sesionar casi como una junta militar, no es cierto. El fundamento legal no da para eso. No sólo por la descentralización, sino que las propias atribuciones del Consejo son muy limitadas para la respuesta inicial. Nosotros pensamos, y el plural incluye la visión del presidente, que eso no nos iba a llevar a mucho. Entonces, deliberadamente optamos por el modelo del diálogo”.

El semáforo, dice, tiene una lógica epidemiológica.

“En países de territorio amplio, más allá de la configuración política, la epidemia se comporta en parches. Si uno no da la flexibilidad de que aquí se cierra mucho o poco, asfixias a la sociedad o no controlas suficientemente la epidemia. Entonces, sí se requería, desde un punto de vista meramente técnico epidemiológico, esta diversidad de aplicaciones. Y el presidente nos lo dijo explícitamente algunas veces: ‘diálogo, diálogo’. Y cuando le decíamos: ‘Oiga, pero es que algunos gobiernos no están cooperando’. La respuesta fue: ‘dialoguen más, hablen más’. Al final yo creo que fue acertado. Ahora este foro que coordina la secretaria (de Gobernación) Olga Sánchez Cordero ha sido muy útil, ¡hacen hasta catarsis los gobernadores! Y además se aprende, uno aprende mucho de ellos. No ha de ser nada fácil ser gobernador”.

— ¿Y los medios?

— Ay… suspiro. Me entrevistó Ángeles (Cruz, de La Jornada) y me decía que por qué me subo al ring y me pongo los guantes. No considero haber hecho eso, o nunca ha sido mi intención hacer eso. A lo mejor a veces mi forma de hablar lo parece, pero genuinamente estoy preocupado, aunque sé que hasta cierto punto es irremediable, por el comportamiento de ciertos medios que tienen gran influencia. Que conste en actas que declaro y declararé siempre: considero que le han hecho un daño a la sociedad. Y es una irresponsabilidad. Más allá de la zancadilla política y del rumor y lo que sea, no puede ser que cuando estamos en una emergencia como ésta, hasta la información técnica básica la distorsionen sólo para acomodarse al cálculo político, al golpeteo.

— ¿Cree que es por eso?

— Definitivamente en algunos medios creo que es por eso. En algunos casos puede ser cálculo político, algunos ligados a fuerzas políticas no partidarias, muchos ligados a grupos de interés empresarial, a los que la Cuarta Transformación y las diversas disposiciones más allá de salud, les causan inconformidad. Sí creo que mucho es de eso. Otra parte puede ser, no creo, se me haría demasiado bajo, que sólo sea por raiting, subirle al precio de los anuncios.  Quiero pensar, todavía abrigo la esperanza en mi corazón, de que no haya tal nivel de bajeza…

— ¿O incomprensión?

— Algunos medios sí, genuinamente por incomprensión. Y yo trato de separarlos. En esos casos no hablamos de la nota deliberada sino de la nota no bien documentada. Eso me parece respetable, son distintas potencias de periodismo y no veo que haya mala intención. Y por supuesto también para dejarlo claro: ¡bienvenida la crítica! Por eso hemos tenido estos foros de reflexión (se refiere, de nuevo, al de la conferencia previa). No es el único, hemos tenido muchos. Venga de quien venga. Es más, los gobernadores, por eso les digo que se aprende de ellos.

— ¿De quién venga? ¿De los exsecretarios de salud o los científicos de la Universidad de California?

 Diré esto: Es, al menos desafortunado, si no triste, ver un documento así, tan básico, presentado por gente tan profesional…

Esta entrevista continuará mañana…

“El presente artículo es propiedad de Pie de Página“.

Pastrana, D.; De Alba, J. I. (2021). Estamos lejos de que la pandemia tenga un comportamiento estable: López-Gatell. Pie de Página. Recuperado el 19 de abril de 2021 de: https://piedepagina.mx/estamos-lejos-de-que-la-pandemia-tenga-un-comportamiento-estable-lopez-gatell/

Entre el temor y la necesidad, Campeche regresa a clases presenciales

Arturo Contreras Camero | Pie de Página

Domingo 18 de abril de 2021

Este lunes 137 escuelas rurales en Campeche regresarán a clase. En ellas no hay internet y los casos de Covid-19 son mínimos; sin embargo, el anuncio levantó las alertas de todo el estado donde muchas personas no conocen los protocolos que se planean implementar. En este estado la discusión del regreso a las aulas contra el aumento de casos que podrían provocar parece un crisol del ánimo del país

Texto y fotos: Arturo Contreras Camero

CAMPECHE.- El anuncio se dio desde finales de enero: Campeche sería el primer estado en el que se regresaría a las aulas. Dos meses después 137 escuelas, las más alejadas del estado, están listas para retomar las clases presenciales. El tema es polémico entre estudiantes, madres y maestros; mientras unos no aguantan el tedio del gran encierro, otros no acaban de imaginar las implicaciones del regreso. 

Una semana antes del anunciado regreso, que se llevará a cabo en tres etapas, pocos parecían saberlo, y el rumor del regreso a clases cundía entre la comunidad estudiantil. La primera etapa se realizará en las comunidades ya mencionadas (con menos de 2 mil habitantes) en las que los maestros han hecho esfuerzos titánicos para mantenerse al tanto de sus alumnos sin internet de por medio.

Dependiendo de los resultados, que se evaluarán dentro de tres semanas, y después de esperar la repercusión en la carga epidémica de las vacaciones de Semana santa, se podrá implementar la segunda fase, que abarcará 292 localidades de mayor población con 486 escuelas. La tercera fase comprendería al resto de los centros educativos. 

Gerardo Cangas Mejía es prefecto de la preparatoria del Instituto de Campeche, la máxima casa de estudios del estado, y espera con ansias la implementación de la tercera fase. 

“Yo qué más quisiera que ver las clases, que ya empezaran, que ver a los chamacos corriendo –y como llevado por sus recuerdos empieza a exclamar– ¡No pisen el césped, súbanse las playeras, que no estén mascando chicle! Ya quiero estar entre ellos, ya me falta esa rutina.

Después, Gerardo lo piensa un poco y matiza. Sabe que es necesario, pero el recuerdo de ver a su hijo enfermo de covid, lo hace reflexionar. 

“Cuando ves llorar a tus hijos por eso, te cae el veinte. Y más que momentos antes que fuéramos (al hospital) nos tocó ver un muerto. Después nos mandaron al Seguro (social) grande y cuando ves eso, lo tomas más en serio. Uno hace lo más que puede para cuidarse, pero también es muy pesado, porque el ser humano es un ser sociable”. 

Hasta hace unos días a Gerardo, como al resto de la población no le habían llegado los detalles del regreso a clases, mas que por rumores. Radio Pasillo de la preparatoria del Instituto de Campeche le informó que el regreso sería escalonado, teniendo primero a la mitad de un grupo lunes y miércoles y a otra mitad martes y jueves, mientras que los viernes serían para regularizar a los alumnos con peor desempeño. 

Tal vez Gerardo no lo recuerde, pero desde septiembre, semanas antes de que en el país iniciara la segunda ola de la epidemia, la Secretaría de Educación Pública, ya había anunciado dicho modelo. 

“Nosotros tenemos esa idea de que de esta manera van a trabajar. De manera gradual, te digo, con los más retrasados, con los que ya tenemos detectados que son problemita, que van a tener problemas y de eso se va a tratar, de concientizar a sus padres de que los hagan venir. Yo tengo calculado que un grupo van a entrar diez, sin aire acondicionado y con las ventanas abiertas. Eso es lo que escucho en Radio Pasillo”, asegura desde detrás de las rejas de la preparatoria. 

Junto a él hay un armatoste que levanta una cubeta de 20 litros, con un grifo en la base. Es un lavamanos emergente, como ese, cientos de comercios, desde puestos de mercado hasta locales de plazas comerciales, tienen uno parecido, porque claro, lavarse las manos con agua y jabón es mejor que usar alcohol gel.

Luis Segovia y su hijo Lisandro Román pescan en el malecón de Campeche al terminar el día. Luis es trabajador de la Universidad Pedagógica ya está vacunado y empezó a trabajar desde el 16 de abril, Lisandro espera los días para regresar a la escuela y volver a salir a pescar con sus amigos

Un año perdido

No todos comparten el entusiasmo de Gerardo. La maestra Etna Martín Daniel, que enseña sexto grado en una primaria pública de Campeche capital, pone el acento en puntos débiles del regreso a clases incluso de esta primera fase, que se llevará a cabo en comunidades tan pequeñas y remotas, que algunas de ellas no figuran en los mapas (tanto digitales como análogos). 

“Lo que no se dimensiona es que más del cincuenta por ciento de los profesores de esas comunidaes son maestros que deben trasladarse”, cuenta la maestra, cansada, casi al final de la jornada. 

Después de planear clases y revisar actividades con los alumnos con los que aún tiene contacto, aún debe revisar las tareas que le mandan por WhatsApp.

“La mayoría vienen del Camino Real –la vía que une Campeche con Mérida– de Calkiní. Esto implica intercambio con otras personas y esto no lo consideran las autoridades, va a seguir ahí el miedo del contagio. El mismo maestro puede llevarles el contagio, aunque tenga que semanear –pasar una semana en la comunidad y regresar a su casa los fines de semana– necesita este traslado”.

A pesar de que la maestra reconoce que el regreso a las aulas no puede aplazarse más, no cree que vaya a ser tan pronto como todos esperan.

“Estamos haciéndonos la idea de que debería ser para el inicio del ciclo escolar en agosto. Sentido regresar sí tiene, porque necesitamos ya trabajar y rescatar a los chicos. Aunque trabajemos con ellos a distancia, en contenidos y aprendizaje –a la maestra se le corta la voz– a nivel académico, este ciclo escolar nosotros lo contemplamos, pues se escucha feo, pero sí, como un ciclo perdido”.

Campeche quedó verde del miedo

El maestro jubilado, Manuel Pachecho recorre una de las escuelas en las que dio clases por más de 30 años; teme que el regreso a clases pueda inducir un aumento en los casos de Covid-19

En las palabras de la maestra Etna, resuena el eco del miedo a la pandemia. Su hermano, Román, lo ejemplifica muy bien:“Nosotros en Campeche, al principio de la pandemia, como todos, estábamos renuentes. Pensaban que no era cierto, como si no tuvieran un conocido cerca, de por donde viven o de su familia, no tomaban conciencia”. 

Pero no en todos lados fue igual. 

“Hubo lugares donde sí estaba fuerte la enfermedad. En algunas zonas, como Lerma, una colonia que está allá para donde está la playa, póngale que en una cuadra había como diez contagios, en otra cuadra, habían ocho. Eso ya tiene tiempo del año pasado, a mediados de julio. La gente como que no veía que había enfermedad, todavía estaba mucho en la calle, pero hasta que empezamos a ver de que ya se estaban enfermando varios, ya teníamos más cuidado de estar saliendo, pero ya, cuando la gente empezó a ver que había mucha gente que se estaba muriendo, entonces ya se empezaron a cuidar”. 

En Campeche la pandemia ha sido unimodal, a diferencia de otras regiones, como la Ciudad de México o el país, que la epidemia ha presentado dos olas, en este estado solo se presentó una. Precisamente en los meses que relata Román Martín Daniel. Desde entonces, el control se ha mantenido.

Manuel Pacheco, maestro jubilado, como el resto de los campechanos que se cuidan, el regreso a clases le levanta la preocupación. 

“¡Es que podemos jugar con la salud de los niños! A mí ya me pusieron las vacunas, ayer me pusieron la segunda, pero yo como maestro jubilado no pienso que sea lo más correcto. Regresar ahorita, ok, con la pandemia baja, pero no sabemos si vaya a volver a subir. Ahorita en Yucatán tienen uno de la británica que es más peligroso que este”, dice preocupado porque en ese estado se detectó una persona contagiada con una de las variantes de covid más contagiosas.

La desinformación permea el regreso

Una de las hijas de Estrella Ortega se encuentra con un compañero suyo de la escuela en el parque, no lo ha visto en más de un año, obligadamente, su madre hace una pausa para que platiquen y jueguen al fresco de la noche

“A nosotros nos habían dicho que después de la semana iban a entrar los niños, eso nos dijo la maestra que siempre está en comunicación con ellos, pero ahora parece que quién sabe hasta cuando”, Romana Caamal Barragán habla desde el pórtico de su casa, a través de una reja, prefiere no acercarse. Detrás de ella, sus sobrinos-nietos dan tumbos y juegan en el patio, asomándose de refilón, porque les da pena acercarse.

“Es que hay muchos otros papás que dicen que no van a mandar a sus hijos, porque si las otras personas no se cuidan como uno, ¿cómo? Es que si yo llevo a mi niña a la escuela, cómo me garantiza usted de que no se va a contagiar mi hija. Si no la dejamos que salga ni nada ¿y si trayéndola, si se contagia miija, entonces, qué? Y luego con lo que dice que va a volver a dar un brote”, dice con referencia a una posible tercera ola. 

Mientras Romana habla, su sobrino escucha la conversación y se asoma desde el fondo de la casa. “Yo creo que es una irresponsabilidad entrar a clases, porque estamos en plena pandemia, y si bien ya se vacunó una parte, pues aún no a todos. Los niños están también en alto riesgo de que puedan salir contagiados, pero además que hay de nosotros que tenemos cuarenta años, no estamos ni vacunados. Mi punto de vista es: pierde el año, hijo, y si se molestó la maestra mengana, pues prefiero una molestia a verte en un hospital”. 

Manel Novelo Caamal, es mesero, tiene tres hijos: uno de once, otro de siete y una niña de cuatro. Los fines de semana y el resto de los días pinta casas y hace arreglos varios para conseguir algo de dinero. “Ahorita la maestra me está dando dolor de cabeza con lo del internet. Hubo un tiempo que me quedé sin trabajo y pues no tengo pa’ pagar 300 o 400 pesos de internet”. 

A unas cuadras de donde viven los Caamal, sobre las vías del tren por donde se planea pase el Tren Maya, Nicole Dominique y Jesús Fuentes Ochoa, hermanos de siete y cinco años, corren y brincan entre los durmientes de los rieles, aprovechando que desde agosto ya no pasa el tren en frente de su casa. 

Su abuela, la señora Jesús de los Ángeles, también conocida como Santi, es partidaria del regreso a clases. “Si me dijeran que los tengo que llevar mañana a la escuela, sí los llevaba”, dice sin dudar ni un segundo. “Hasta ahora, en el kinder no me han dicho nada”. 

La abuela santi cuida a sus tres nietos mientras su hija trabaja. “Ahorita ya ellos no quieren hacer tarea pero quieren ir a la escuela. Están llorando y están estresadísimos. Y no quiero que regresen tanto por que no los aguante, sino que ellos quieren. El que está en cuarto año me dice: mamá, quiero ir a la escuela, ya no quiero estar acá, quiero ver a mi maestra, a mis amigos. Y las otras dos que entraron a la primaria, ya se quieren ir también, ya están fastidiadas. 

“La verdad es que todos me bajaron bastante de calificaciones. El niño salía con ocho punto y tantos, pero ahora salió con siete”, dice entre risas mientras baja la mirada y menea la mano de arriba para abajo. 

Un regreso precavido

Los nietos de la señora Jesús de los Ángeles, o Santi, como la conocen sus vecinos, bajaron de calificaciones durante la pandemia. «En la casa ya no encuentran qué hacer, están fastidiados, si a mí me dicen que los lleve a la escuela, ya los mando». 

Ante el temor, la Secretaría de Salud del estado ya está trabajando para estar al tanto de cualquier eventualidad y también para sensibilizar a la población. En entrevista Francisco Góngora Ramirez, secretario técnico de la Secretaría explica que para el regreso a clases es requisito indispensable que todo el personal educativo de las instituciones que pretendan regresar a clases esté vacunado. 

“Hay que quitarnos de la cabeza que todos los niños van a empezar clases en un solo momento”, dice decidido. “Hasta el momento son solo 137 puntos que van a llegar de manera gradual. Las garantías que podemos dar hay son las que tenemos en el resto de las actividades bajo un riesgo controlado, que determinamos con los diez indicadores que nos miden, se están comportando de una manera favorable”. 

Sin embargo, reconoce que, así como para controlar los casos en el estado, el lograr un regreso a las aulas con un riesgo bajo dependerá de todos los ciudadanos.

“Esta es tarea de todos, sí entendemos que la reactivación escolar no es una línea recta de casa a la escuela, hay toda una serie de puntos intermedios. Evidentemente, el hecho de que estés en verde significa que tienes un control epidémico. Eso quiere decir que la mayoría de la gente está cumpliendo con las medidas y que los riesgos están disminuidos, no están en cero, es imposible. Yo creo que las recomendaciones están”. 

Sin embargo, reconoce que en términos de la epidemia no todo está escrito, pues en cualquier momento, su curso podría tener algún tipo de cambio que eleve los riesgos para la población, por lo que si cualquier escuela presenta un caso, inmediatamente cerrará sus puertas y se analizará la apertura del resto de los planteles cercanos.

Sobre el control epidémico, Francisco Góngora concluye: “No creemos que esto sea un caso de éxito, porque no hemos terminado y porque la epidemia ya dejó saldos muy altos en todo el país”. 

“El presente artículo es propiedad de Pie de Página“.

Contreras Camero, A. (2021). Entre el temor y la necesidad, Campeche regresa a clases presenciales. Pie de Página. Recuperado el 19 de abril de 2021 de: https://piedepagina.mx/entre-el-temor-y-la-necesidad-en-campeche-perfilan-regreso-a-clases/

COVID-19 y salud mental: “Nunca antes había tenido ataques de pánico”

Carla Bleiker | Dw.

Lunes 12 de abril de 2021.

No es solo el cuerpo el que sufre de COVID-19. Un nuevo estudio de Oxford ha descubierto que una infección también puede tener consecuencias psicológicas, con síntomas que incluyen depresión y ansiedad.

Uno de cada tres pacientes con COVID tiene que lidiar con síntomas como la depresión.

Dificultad para respirar, pérdida del gusto y el olfato, debilidad general: esos son los síntomas físicos de las infecciones por COVID-19 que se han informado ampliamente en este último año de pandemia de coronavirus. Caroline, una doctora de la ciudad de Colonia, en Alemania, era consciente de los riesgos asociados con el virus. Pero le preocupaban más las personas mayores cercanas a ella y otras en quienes la enfermedad podría tomar un curso más severo.

“Pensé: Soy joven, no tengo enfermedades previas. Soy atlética, si me infecto, probablemente no será tan grave”, cuenta a DW la mujer de 39 años, que pide ser identificada solo por su nombre de pila. “Personalmente, no tenía tanto miedo de contagiarme”, reconoce.

A Caroline le diagnosticaron COVID-19 en enero. La enfermedad no la confrontó inicialmente con síntomas graves. Una temperatura ligeramente elevada, dolores de cabeza leves, picazón en la garganta: eso fue todo. Lo que no esperaba eran los ataques de pánico y la depresión.https://imasdk.googleapis.com/js/core/bridge3.451.0_es.html#goog_755268669Volume 90% Ver el video05:05

El lado B del coronavirus

Afecciones neurológicas o psiquiátricas

Un nuevo estudio de la Universidad de Oxford, publicado en la revista The Lancet Psychiatry encontró que Caroline no está sola. Lejos de eso: los investigadores revisaron los registros de salud electrónicos de más de 236.000 pacientes de COVID-19, en su mayoría de los Estados Unidos, y encontraron que al 34% se le había diagnosticado una afección psiquiátrica o neurológica en los seis meses posteriores a la infección con el coronavirus.

Afecciones neurológicas como accidentes cerebrovasculares y demencia fueron raras, pero el 17% de los pacientes con COVID-19 fueron diagnosticados con trastornos de ansiedad y el 14% con trastornos del estado de ánimo, incluida la depresión. Los investigadores de Oxford también observaron dos grupos de control de pacientes con influenza y pacientes con cualquier infección del tracto respiratorio (excepto COVID-19) para asegurarse de que sus números no solo reflejaran la experiencia del público en general viviendo una pandemia.

“Nuestros datos realmente llaman la atención sobre la escala del problema”, dijo a DW el autor principal del estudio, Paul Harrison. “Esto resalta la idea de que el COVID tiene consecuencias para las personas, incluso si estas no van al hospital”.

Síntomas como el flujo de aire bloqueado son solo un factor a considerar en la pandemia.

“Pensé que estaba teniendo un derrame cerebral”

Caroline nunca fue hospitalizada, pero luchó severamente con problemas de salud mental durante y después de su infección por COVID-19. Condujo sola hasta un centro de diagnóstico en un estacionamiento oscuro en Colonia, esperando que el examen resultara negativo, simplemente como una precaución antes de interactuar con sus pacientes. Cuando obtuvo el resultado positivo “fue un shock. Me desconcertó”, relata la médica.

Y empeoró. A pesar de que sus síntomas físicos no eran especialmente severos, “en realidad, luché psicológicamente”, dice Caroline. Fue la única en su familia que contrajo el virus y tuvo que aislarse completamente de su esposo e hijos. No podía conciliar el sueño sin pastillas para dormir y se convirtió en una persona generalmente más temerosa y deprimida que antes, cuenta.

“No dejaba de pensar: tienes una enfermedad por la que mueren todas estas personas”, recuerda Caroline. “Con frecuencia, me despertaba por la noche y entraba en pánico. Pensé que estaba sufriendo un derrame cerebral, no podía moverme y estaba atrapada en ese mundo entre el sueño y la realidad. Nunca antes había tenido esos ataques de pánico”.https://imasdk.googleapis.com/js/core/bridge3.451.0_es.html#goog_755268671Volume 90% Ver el video12:36

Punto de quiebra en la salud mental

“COVID-19 hizo que mi ansiedad llegara a su punto máximo”

Lawrence, quien igualmente pide ser mencionado solo por su nombre, tampoco había tenido problemas de salud mental antes de la pandemia. Una vez que COVID-19 comenzó a propagarse en los EE. UU., el joven de Virginia, de 29 años, comenzó a experimentar ansiedad, pero “todavía era manejable en este punto”, explica a DW.

Luego, su suegra murió de COVID-19, y en diciembre Lawrence y su esposo también contrajeron el virus. Inicialmente, sus síntomas no eran tan fuertes, pero finalmente el virus afectó sus pulmones, “y, como tengo asma, comenzó a afectarme”.

“Cuando mi respiración se hizo más difícil, comencé a tener ataques de pánico, que nunca antes había tenido”, detalla Lawrence. Además, sufría de ansiedad y ya no podía concentrarse en su trabajo. Tras un mes de lucha, Lawrence finalmente vio a un médico, que le recetó medicamentos contra la ansiedad.

“Si bien no puedo decir si estaba directamente relacionado, el COVID-19 hizo que mi ansiedad llegara al máximo, hasta el punto en que decidí que necesitaba buscar ayuda médica”, dijo.

Caroline, que encontró el apoyo de su hermana, una psicóloga, tampoco pudo precisar la razón exacta de su ansiedad. “No estoy segura de si fue causada por la situación general, la cuarentena, cómo obtuve el diagnóstico y toda la cobertura de los medios”, dice. “O si fue causada por la enfermedad en sí”, duda.

El aislamiento y la ausencia de contacto humano puede contribuir a los problemas de salud mental.

Otra razón para tomar el COVID-19 en serio

Para el profesor Harrison, “ambas explicaciones son bastante posibles”. A su juicio, “lidiar con el estrés de saber que tienes COVID, tener que aislarte, preocuparte por tu trabajo, tu futuro, tu salud, esa es la explicación más probable para esos diagnósticos”.

La teoría de que las circunstancias externas son principalmente las culpables de las condiciones de salud mental en los pacientes con COVID-19 está en parte confirmada por otro de los hallazgos de Harrison. No hubo diferencia significativa en el número de personas con ansiedad y depresión encontradas en pacientes con COVID-19 leve, los que tuvieron que ir al hospital y los que debieron ser tratados en unidades de cuidados intensivos.

Así que, para Harrison, las posibles consecuencias para la salud mental son otra razón más para estar atentos a las precauciones y “evitar el COVID por todos los medios posibles”.

“Toma la vacuna que te ofrezcan”, implora Harrison y agrega: “Los riesgos de la vacuna, que yo sepa, son infinitamente menores en comparación con los riesgos del COVID. Y si te dicen que te aísles, sugiero que hagas lo que te dicen. Todos estaremos mejor”.

(rml/ers)

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Bleiker, C. (2021). COVID-19 y salud mental: “Nunca antes había tenido ataques de pánico”. Dw. Recuperado el 13 de abril de 2021 de: https://www.dw.com/es/covid-19-y-salud-mental-nunca-antes-hab%C3%ADa-tenido-ataques-de-pánico/a-57173378

Agotamiento crónico, estrés, doble y triple jornada, enfrentan mujeres a un año de teletrabajo por Covid

Aline Espinosa Gutiérrez | CIMAC Noticias.

Viernes 9 de abril de 2021

Muchas mujeres no pueden optar por el trabajo desde casa. Foto: Sonia Gerth/Cimac

Ciudad de México. Con la llegada de la pandemia, la carga de trabajo de las mujeres aumentó de manera doble o triple. Ellas se ven obligadas a repartir su tiempo entre: las tareas del hogar, los pendientes de la oficina y el cuidado y atención de su familia, lo que les ha provocado un agotamiento crónico que demuestra la falta de reconocimiento de ellas como seres humanos y de sus derechos.

Así lo asegura el estudio “Madres trabajadoras y Covid-19 efectos de la pandemia en circunstancias de teletrabajo en México”, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, en el que se entrevistó a 57 mujeres con al menos un hijo o hija menor de 12 años con el fin de visibilizar cómo la pandemia ha afectado a las mujeres que laboran.

Antes de la pandemia, señala el estudio, las mujeres dedicaban 20 horas a la semana a labores no remuneradas y 12.3 horas de trabajo no remunerado de cuidados a integrantes del hogar mientras que los hombres destinaban 5 horas a la semana para los mismo apartados.

Cifras que la pandemia, específica el estudio, agravó e hicieron más evidentes las brechas de desigualdad que afectan a las mujeres debido a la presencia de los roles de género en los hogares y en las empresas: sobrecargas de trabajo, despidos injustificados, exclusión del mercado laboral, violencia en los hogares, y muchas otras agresiones.

De acuerdo con el estudio, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) registró que 56.60 por ciento de las mujeres se encontraba sin trabajo, 24.78 por ciento trabajaba fuera de su hogar, 4.10 por ciento ya trabajaba desde casa, incluso antes del Covid-19, y sólo 12.21 por ciento trabajaban fuera de su hogar con posibilidad de teletrabajo antes de la llegada de la pandemia a México.

Con el cierre de las escuelas y las guarderías, que antes era una ayuda, las mujeres se vieron en la necesidad de enseñar y supervisar las tareas y clases de sus hijos mientras realizan más actividades, lo que para algunas ha resultado bien, pero para otras ha sido fatal, pues ha reducido sus espacios de participación en el mercado laboral.

“Algunas de ellas tuvieron que dejar de lado la actividad laboral. Ello tuvo como consecuencia que en un año se han perdido 1.3 millones de empleos formales de mujeres en condición de teletrabajo”, específica el estudio.

Así, sin empleo, sin ingresos, y con sobrecargas de labores, las mujeres han vivido un retroceso en el ejercicio de sus derechos. Ejemplo de ello, son las trabajadoras del hogar, quienes para mantener a su familia han sido obligadas a laborar más de 12 horas, por más días, sin mejoras salariales, sin medidas sanitarias para no contagiarse y siempre bajo el riesgo de ser despedidas sin previo aviso.

Otro sector muy afectado, describe el estudio, son las mujeres que pertenecen al ámbito de la salud. Al estar en la primera línea de atención de la pandemia, ellas se han expuesto a largas jornadas de trabajo sin descanso, incluso se han tenido que aislar de sus familias y hogares, pues todos los días corren el peligro de contagiarse. Según el estudio, estas mujeres representan 72.8 por ciento del sector de salud.

Los testimonios recolectados por el estudio revelaron que las mujeres han sufrido de políticas estrictas que no contemplan el cuidado de sus hijos como algo que puede interferir con su trabajo. Mucho menos el que ahora ellas debían desempeñar un acompañamiento en la educación a distancia de sus hijos, por lo que la mayoría tuvo que apegarse a las condiciones que se les dictaron.

En pocos casos, resalta el estudio, se implementaron protocolos que atendieran las necesidades familiares, sin embargo, esto no se ha traducido en medidas institucionalizadas para atender dicha cuestión en lo que va de la pandemia.

Por su parte, las mujeres que estuvieron embarazadas con hijos y realizaron las mismas actividades que las que no, sólo se les permitió cuidar de su gestación y cuidados de sus hijos según el tiempo destinado por la ley. Muy pocas fueron las que tuvieron la posibilidad de tener un permiso de maternidad más prolongado con goce de sueldo, otras debido a la carga de trabajo decidieron no tomar su permiso de maternidad por el miedo de perder su sustento económico.

Después del parto, estas mujeres dijeron que pasaron por más dificultades. La llegada de un nuevo bebé a sus vidas, sumó más trabajo. A algunas de ellas no se les proporcionó horarios de trabajo flexibles, por lo que optaron llevar a sus hijos a guarderías privadas cercanas a su domicilio mientras que las que no pudieron solventar este gasto acudieron por ayuda con sus familiares o de trabajadoras del hogar.

Frente a la falta de políticas claras sobre teletrabajo, casi todas las mujeres con hijos y embarazadas con más hijos, decidieron renunciar a puestos de mayor responsabilidad con mejores salarios, no participaron en proyectos simultáneos, se negaron a capacitarse o de subir de puesto con tal de poder conciliar mejor el tiempo laboral, familiar y personal.

La carga de trabajo, revela el estudio, aumentó el triple para las mujeres con hijos y fue aún mayor para las mujeres que ya tenían hijos, pero estaban embarazadas. En suma, en algunos trabajos, se les hizo firmar cartas compromiso o establecieron reglas para regular cómo debían comportarse ellas en sus casas, por ejemplo: se les exigió que no se escucharan ruidos o no tuvieran distracciones cerca.

“Nos hicieron firmar una carta responsiva sobre el home office… donde decían que tú te estabas comprometiendo a destinar un lugar específico para poder realizar tus actividades laborales, sin la interrupción de mascotas o menores de edad”, dijo Tamara, madre de un hijo, quien participó en la encuesta.

Ante este contexto, el total de las mujeres muestra una alta frustración por el hecho de que el trabajo doméstico se haya incrementado tanto, sobre todo las labores de cocina, lavar trastes y la limpieza en general; y muchas no cuentan con redes de apoyo ni están contratadas, por lo que llevan solas la carga de trabajo no remunerado.

El resultado, las mujeres no cuentan con espacios ni tiempo propio. Muchas de ellas dejaron de practicar deporte o hacer actividades que les producían placer, su alimentación ha empeorado, y, en algunos casos, han sido agredidas por sus parejas, esto ha provocado que ellas padezcan de depresión, ansiedad, insomnio y cansancio crónico por el sobreuso de su cuerpo.

En la casa trabajo y en la oficina más

La rutina antes del Covid-19 de Juana Morales, madre de un niño de 5 años, era levantarse temprano, preparar el desayuno, llevar a su hijo a la guardería y llegar al trabajo. Actividades que le tomaban 3 o 4 horas, pues vivía muy cerca de su oficina, por ello prefería caminar antes que tomar el transporte público.

Cuando el virus llegó y empezó el confinamiento, la mandaron a casa con un bonche de trabajo, sin preguntarle si tenía una computadora o un espacio para hacerlo. Por su hijo aceptó, no quería exponerlo al contagio. A los 2 meses presentó un embarazo.

En los primeros meses de la pandemia intentó conciliar sus tiempos pero no pudo, las clases de su hijo tomaban mucho tiempo y no tenían un horario fijo, el trabajo de su oficina era mucho, incluso en su área hicieron un grupo de WhatsApp, y los síntomas del embarazo la aquejaban. Juana pasaba más de 8 horas sentada, en consecuencia, sus piernas comenzaron a hincharse. 

“Se me hizo muy pesado porque tus jefes parten de que tú estás en tu casa y que no tienes otra cosa que hacer que trabajar, pero la carga de trabajo para las mujeres de por sí ya tienen una extra que es la casa. Sentí que el trabajo subió 4 niveles. Tenía que hacerme cargo de mi trabajo, de las clases de mi hijo, de la comida y del embarazo”, explicó la mujer de 34 años en entrevista con Cimacnoticias.

En un momento de su embarazo decidió que la mañana y la tarde no era suficiente y comenzó a trabajar de noche porque así podía concentrarse más en sus tareas de oficina, sin embargo, eso la afectó aún más, sufrió de insomnio, ansiedad, el cuerpo le dolía y en las tardes se la pasaba somnolienta. “Me sentía mal, no dormía lo suficiente para estar embarazada”, dijo.

En una ocasión, se sintió mal de ver y escuchar que de manera constante llegaban muchos mensajes del trabajo a su celular, su jefe le pedía que resolviera un pendiente de manera urgente, ella sólo le pudo avisar que iba camino al hospital. Para Juana su cuerpo no ha descansado desde marzo de 2020, fecha en que inició la pandemia.

Hoy Juana vive a tres horas de su trabajo con su hijo, su bebé recién nacido y su pareja. Tuvo que desalojar el departamento en el que vivía antes pues un inquilino se contagió de Covid-19. Este pequeño cambio, dice, agravó más su situación: debe pararse más temprano para dejar leche de su pecho para su bebé, ir al trabajo, regresar y supervisar las tareas de su otro hijo.

Más tarde, se dedica a hacer la comida, lavar la ropa, limpiar los cuartos, ver los pendientes que le quedaron del trabajo, darle pecho a su hijo y una serie infinita de actividades antes de ir a la cama. Hoy también ella vive con el medio de contagiar a sus hijos debido a que se terminó su licencia de maternidad se le exigió ir ciertos días a las instalaciones de su trabajo.

“Todos los días me siento muy cansada, tengo sueño, no me siento con tanta energía y estoy tomando vitaminas y pues el temor de sentirse así en medio de la situación de la pandemia es horrible. Leo, mi bebé, me quita todas esas vitaminas que él necesita a través de la leche y eso siento me deja en más vulnerabilidad”, finalizó.

Alejandra tiene más de 20 años trabajando en una empresa de comunicación, pese a que su jefe ha adoptado el discurso de género muy bien pues constantemente les habla a sus empleadas de la importancia de que tengan tiempos para ellas y deben cuidarse y no todo es trabajo, la realidad de la pandemia borró este discurso.

Madre de 3 hijos, separada, ella asume el cuidado, educación, crianza y manutención de sus 3 hijos, todos en edad escolar. A sus jornadas diarias de trabajo remunerado sumó las clases de sus hijos por línea, el aseo de casa, de ropa, de trastes y elaboración y compra de alimentos, y la angustia por solamente contar con un dispositivo electrónico para todos.

“Creo que a los jefes se les hace muy fácil decirte, te conectas a tal hora, agendar reuniones todo el día si es posible, y si es los 5 días de la semana mejor, pues de otra forma parece que no trabajas, debes estar disponible casi las 24 horas porque estás en tu casa, y se supone que una está muy cómoda esperando los mensajes del jefe para atenderlos inmediatamente porque esa es otra, si no atiendes pronto los 40 grupos en los que estás de Whatsapp se toma como que eres floja y que no estás al pendiente de tu trabajo.

A veces de las propias compañeras y compañeros del trabajo no tenemos la misma comprensión ni compartimos las mismas circunstancias, algunas tienen empleadas del hogar que les ayudan y ellas están más libres, o no tienen hijos, pero muchas no tenemos esa ayuda y se vuelve interminable el trabajo, pero sobre todo la exigencia”.

“Yo no tengo hijos, pero sí estoy a cargo de mis dos papás que aún viven y son adultos mayores. A mi papá le dio una embolia hace un mes y eso nos cambió la vida, ahora debo estar más pendiente de él y de mi mamá, llevarlo a sus consultas y todo lo que eso implica, y pues es tiempo. Mi jefa que dice que es muy feminista, ya ves que ahora todas lo son, me dice que no me preocupe, que puedo tomarme todo el tiempo para atenderlo e ir viendo lo del trabajo, pero yo sé por algunos compañeros, que ella se queja de los que presentamos algún inconveniente como este, o de las que tienen hijos porque dice que no vamos a sacar la chamba igual y pues hay que producir y la casa pierde, y no dudo que al cabo de un tiempo si yo me tomo ese tiempo como ella dice, me lo cobre con mi despido porque así le pasó a una compañera. Entonces esto se ha vuelto, como decirte, más estrés para una porque somos humanas y siempre hay algo que pasa en la vida que requiere nuestro tiempo y a veces eso los jefes no lo entienden; pero es muy complicado ahora tomar decisiones, o te vas al desempleo, o trabajas a marchas forzadas con todo lo emocional que eso te cuesta y desgraciadamente ¿dónde te atiendes esto?”. Jimena, 40 años de edad.

Las y los especialistas recomiendan que es necesario que se incluya el trabajo de cuidado como un trabajo esencial, que se generen políticas públicas con perspectiva de género que contemplen el cuidado de la salud mental de las mujeres y que el Estado cumpla con su obligación de establecer planes para movilizar recursos que atiendan las tareas de cuidados y exigir a las empresas que desarrollen esquemas de trabajo que sean flexibles, o rotativos durante y después de la pandemia.

21/AEG/LGL

“El presente artículo es propiedad de CIMAC Noticias“.

Espinosa Gutiérrez, A. (2021). Agotamiento crónico, estrés, doble y triple jornada, enfrentan mujeres a un año de teletrabajo por Covid. CIMAC Noticias. Recuperado el 9 de abril de 2021 de: https://cimacnoticias.com.mx/2021/04/09/agotamiento-cronico-estres-doble-y-triple-jornada-enfrentan-mujeres-a-un-ano-de-teletrabajo-por-covid