Perder el ciclo escolar puede tener ventajas para estudiantes con TEA

Laura Alanís Villafuerte |Yo También

Viernes 25 de septiembre de 2020

Imagen ilustrativa de un niño escribiendo.

Las clases a distancia se han convertido en un complicado programa educativo al que padres de familia, niñas y niños con y sin discapacidad han tenido que acoplarse sobre la marcha y ni duda cabe en que el grado de complejidad aumenta para las y los estudiantes con Trastorno del Espectro Autista, TEA. Las razones son diversas. De entrada, especialistas indican que para ellas y ellos la comprensión sobre lo que significa vivir una pandemia mundial es mínima. 

Pero a esto se suma que las clases en línea no manejan -en la mayoría de los casos- un programa especializado para estudiantes con TEA. Además de que, en esta “nueva normalidad” que se vive desde el encierro no se tienen amigos y que debe poner atención a un maestro o maestra que habla durante horas y horas.

La madeja de complicaciones termina por convertirse en una imparable bola de nieve que suele arrasar con -la de por sí limitada- paciencia de las y los estudiantes con TEA, quienes -como hoy se sabe- ante los cambios súbitos y la falta de comprensión del contexto social, pueden terminar por desarrollar cuadros de estrés, enojo y ansiedad, lo que en algunos casos puede llevarlos a un resultado que nadie quiere: abandonar las clases escolares.

El caso de Elizabeth Mendoza Romero, es un claro ejemplo de esto. Ella es mamá de Karim, un niño de 8 años con TEA, quien cursa el 2º grado de primaria, y comparte de viva voz su experiencia: “Las clases en línea a mi hijo no le han funcionado, no son de su interés, para él es todo muy aburrido. Si se llega a cortar la clase por zoom, eso le causa mucho estrés, se frustra porque él no entiende qué pasa. No logra comprenderlo. Y entonces al querer externar su frustración le cuesta trabajo y termina por enojarse”.

Ante los constantes cuadros de enojo y angustia diaria que las clases a distancia provocaban en su hijo, Elizabeth Mendoza se vio forzada a tomar la decisión de sacar a Karim de la escuela. Estar frente a la computadora de 9 am a 1 pm para él, asegura Elizabeth, era francamente imposible. “Porque si de por sí ha sido complicado para la mayoría de los niños, para mi hijo más, esto se le multiplica porque le cuesta mucho trabajo ser paciente, a él definitivamente no le funcionan las clases en línea”.

Abandonar el curso escolar es una de las difíciles decisiones que están enfrentando algunos padres y madres de hijos con TEA, sostiene María del Carmen Ramírez Lezama, psicóloga educativa por la UNAM, con especialidad en Integración Educativa. Sin embargo, en tono alentador la especialista remarca que, aunque pueda parecerlo, no todo está perdido.

“No todo tiene que ser temas académicos”, explica. A veces las familias tienden a enfocarse solamente en el aprendizaje de la escuela, cuando hay otras muchas cosas fuera de ese ámbito que tienen la misma importancia y que a mediano o largo plazo retribuirán directamente en la autonomía e independencia de sus hijos e hijas; este es un tema que en definitiva no es menor.

¿Qué puedo enseñarle a mi hijo o a mi hija en este contexto? Actividades de la vida diaria. Actividades muy simples, muy sencillas como poner la mesa, doblar su ropa, limpiar, recoger sus juguetes, limpiar el mantel donde comen. El contexto de casa es algo que sin duda les va a permitir ser a estos niños y niñas lo más autosuficientes posibles. Actividades que les vienen muy bien, junto con toda la familia.

Contrario a ver esta etapa bajo un cristal de tristeza y desánimo, la recomendación es verla con matices esperanzadores, como lo es la posibilidad de tener mayor tiempo con hijas e hijos, tener mayor interacción con ellos, observarlos más de cerca, tengan o no tengan una condición especial. Caso contrario, prosigue, bajo el típico esquema de “normalidad”, generalmente la interrelación entre padres, hijas e hijos suele ser mucho menos cercana dada las actividades de la vida diaria, como ir a trabajar, dejar a las niñas y los niños en la escuela, ir al super, llevarlos por las tardes a actividades extracurriculares, etcétera. 

El auto-confinamiento en el que nos encontramos ofrece también a madres y padres la posibilidad de construir una mejor relación con sus niños y niñas.  Y a la par, la búsqueda de que mamá, papá o familiares se sientan “más competentes” frente a ellos, y su forma de interactuar sin que esto genere desgaste: ni en padres, ni en hijos.

Incluso hasta temas de higiene personal pueden adquirir relevancia en este momento, acota la psicóloga. El lavado de dientes, de manos, el que se bañe, aspectos de la vida diaria que se suelen dejar de lado porque se tiende a privilegiar siempre el lado académico, aunque, insiste, “hay cuestiones que van a ser mucho más indispensables y que van a generar una mucho mejor calidad de vida”.

Respecto a las familias que mantendrán a sus estudiantes con TEA dentro de escuelas regulares, la también la subdirectora de Programas y Servicios de Domus Instituto de Autismo, sugiere que, de entrada, los padres y madres tengan un acercamiento con las y los profesores con el fin de recordarles que en el salón -virtual- de clases existe un estudiante con autismo. Y es que la especialista explica que en esta modalidad de las clases en línea, las escuelas  olvidan muchas veces de la presencia de estudiantes con esta condición, y tienden a dar sus clases en línea de manera generalizada..

Sobre este punto, la psicóloga sugiere que cualquier profesor que tenga a un infante o adolescente con autismo en clase debe buscar la forma de ofrecer enseñanzas más personalizadas, aunque esto le signifique un doble trabajo; de hecho, puede buscarse una interacción más especial con algún alumno o alumna en particular. 

“A lo mejor no todo el tiempo, pero algo mucho más específico para que precisamente el alumno pueda participar en ese intervalo de tiempo. No pedir que este alumno esté todo el tiempo sobre la pantalla, a lo mejor en ciertos momentos, en ciertas actividades, para que el chico pueda enriquecerse en ese momento”.

De hecho, con el tema de la pandemia, al detectar que las escuelas regulares no ofrecen programas o ejercicios pormenorizados para alumnos con TEA, la psicóloga Ramírez Lezama, en coordinación con otros especialistas de Domus Instituto de Autismo, comenzaron a ofrecer talleres especiales para maestros y maestras de escuelas públicas y privadas, con el fin de que se puedan ofrecer alternativas académicas para este sector infantil.

Otra de las propuestas que da la especialista es la serie de adecuaciones específicas que deben de ofrecerse para personas con TEA. Lo denomina como “actividades con adecuación curricular”, es decir, los ajustes que debe hacer el maestro en cualquier actividad educativa para que este sector pueda entenderla, comprenderla. “Por ejemplo, en la clase se están haciendo sumas, entonces el maestro tendría que enviar la actividad ajustada para ese alumno o alumna con autismo.  Enviarle las sumas con dibujos”.

Lamentablemente lo que se ha venido detectando es que no se está haciendo este tipo de adecuaciones curriculares sino que más bien, las mandan en términos generales para todo el grupo, explica. Es por ello que insiste en que padres y maestros deben de irse acompañando mutuamente para que tanto en clases, como en casa se les apoye de mejor manera.

”Creo que aquí tendría que haber un trabajo colaborativo con el padre y la madre de familia. Entonces aquí tiene mucho que ver el cómo le hacemos para que, juntos, aumentemos el aprendizaje del niño”.

“El presente artículo es propiedad de Yo También

Villafuerte, A. (2020). Perder el ciclo escolar puede tener ventajas para estudiantes con TEA. Yo También. Recuperado el 25 de septiembre de 2020 de: https://yotambien.mx/perder-el-ciclo-escolar-puede-tener-ventajas-para-estudiantes-con-tea/

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