Nueve pesos diarios pueden ayudar a fondear estudios universitarios

La Universidad Ibero Puebla lanzó un programa de fondeo para recabar 10 millones de pesos y mantener los apoyos económicos que reciben seis de cada diez alumnos

Viridiana Rodríguez (@Viridia36252241 ), Lado B (@ladobemx)

12 de mayo de 2021

Lado B
*Foto de portada: cortesía Ibero

Una beca al 100 por ciento, la beca Arrupe, fue la llave que le permitió a Eliel Sánchez cursar sus estudios universitarios, graduarse como abogado y posteriormente estudiar un doctorado en Ciencias Jurídicas en la Universidad de Harvard; en el caso de Marcos Shilon, la beca le permitió estudiar Derecho para dedicarse a la asesoría de organismos internacionales en asuntos relacionados con pueblos originarios, y de esta manera honrar sus orígenes. 

Ambos forman parte de las miles de personas beneficiadas por el programa de becas de la Universidad Iberoamericana, que durante mucho tiempo se sostuvo con recursos propios y que hoy, ante el aumento de solicitudes que trajo la pandemia, requiere de la conformación de un fondo de 10 millones de pesos para garantizar su continuidad.

Así, para nutrir el Fondo Sigue Adelante, se ideó un programa de donantes recurrentes que pueden hacer una aportación mensual de 250 pesos, es decir, menos de nueve pesos diarios que permitirán continuar con el apoyo a 2 mil 500 estudiantes.

También existen esquemas de participación para las empresas que, dependiendo del monto aportado, tienen acceso a una serie de beneficios, como capacitaciones y talleres que requiera su personal, por ejemplo, sobre trabajo remoto.

Mónica Almanza, coordinadora de Procuración de Fondos, comenta que, actualmente en el campus, seis de cada diez jóvenes universitarios reciben algún tipo de apoyo económico o beca (que puede ir del 20 hasta el 100 por ciento dependiendo la necesidad económica y promedio académico).

Con el Fondo Sigue Adelante, la Ibero Puebla recabar 10 millones de pesos y mantener los apoyos económicos que reciben las y los alumnos
Foto: Cortesía Ibero

Y destaca la importancia que este tipo de programas tienen en el aspecto social, debido a que el acceso a la educación disminuye la violencia en las poblaciones, promueve la equidad de género e incluso aleja a la juventud del crimen organizado.

“[Cuando] le damos una oportunidad a chicos como Eliel (…) les [estamos] mostrando alternativas, [estamos] mejorando su calidad de vida y la de su entorno”, dice Almanza.

Por último, la coordinadora comenta que, la filosofía de la Universidad es, además de dar educación de excelencia, que esta sea incluyente: “eso beneficia a chicos [y chicas] que vienen de comunidades muy pobres, que no cuentan con los recursos propios para fondear sus estudios pero que tienen un ímpetu grandísimo y que están decididos a estudiar y a cambiar su realidad y la de su entorno”.

Si te interesa donar para este Fondo da clic aquí.

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*Foto de portada: cortesía Ibero

“El presente artículo es propiedad de Lado B

Rodríguez, V. (2021). Nueve pesos diarios pueden ayudar a fondear estudios universitarios. Lado B. Recuperado el 14 de mayo de 2021, de https://www.ladobe.com.mx/2021/05/nueve-pesos-diarios-pueden-ayudar-a-fondear-estudios-universitarios/

Recolectores: el eslabón olvidado en el negocio del reciclaje

La recolección de residuos y el reciclaje ha permitido a las empresas generar ganancias mientras reutilizan materiales. Sin embargo, los primeros en participar en esta cadena de ganancias son los menos beneficiados: las y los recolectores voluntarios

Ray Ricardez (@RayRicardez), Lado B

11 de mayo de 2021

Lado B
*Foto de portada: Al Piso No, Recolectores Voluntarios

Desde temprano, antes de que pase el camión de la basural, “calle por calle y montonera por montonera”, procurando no “hacer un regadero” para que las y los vecinos de la colonia no se molesten con él, Don Eugenio García busca su sustento en los desechos de la gente.

Así empieza el proceso de reciclaje, que tiene a las y los recolectores voluntarios (también llamados “pepenadores”) como último eslabón de un proceso que ayuda al medio ambiente pero que les mantiene en la precariedad, sin reconocimiento ni apoyos gubernamentales, con empleos informales y atrapados en una cadena de ganancias en la que los centros de acopio y las empresas son los más beneficiados.  

Eugenio García, quien se ha dedicado a esta labor en la ciudad de Puebla desde hace 30 años, se levanta desde las cinco de la mañana, de lunes a sábado, para recorrer calle por calle en busca de basura que pueda reciclarse (cartón, vidrio, plástico, entre otros). Sus compañeros y él ganan en promedio 60 pesos al día (menos que el salario mínimo de este país), de acuerdo con Claudia Cruz, presidenta de la asociación Al piso no, Recolectores Voluntarios. 

Mientras tanto, el mercado de residuos reciclables en el estado de Puebla generó en 2020 un promedio de 798 millones 883 mil 524 pesos, es decir, una ganancia diaria de 2 millones 188 mil 721 pesos, de acuerdo con el Diagnóstico Básico para la Gestión Integral de los Residuos elaborado por la Secretaría del Medio Ambiente del gobierno federal. A nivel nacional, esta industria produjo más de 16 mil millones de pesos. 

Pese a que la recolección de estos materiales, según García y Cruz, permite ampliar el tiempo de vida de los rellenos sanitarios y fomentar el reuso, esta actividad es poco redituable económicamente para las y los recolectores debido a que existe todo un esquema de distribución de compraventa de materiales en donde, al ser el primer contacto con los residuos, reciben las menores ganancias. 

“Los recolectores son los últimos de la cadena de reciclaje, a pesar de que ellos hacen el trabajo más fuerte porque son los que hacen la separación, el recuperamiento de este material y luego lo venden a un centro de acopio que les compra muy barato”, cuenta Cruz.

Esta cadena se gesta en una industria en donde la recolección de materiales adquiere un valor agregado para quienes tienen la capacidad de almacenar más producto, tratarlo y venderlo a las grandes empresas, mientras la o el recolector, que no recoge más de 20 kilos al día  —de acuerdo con Cruz— y que no tiene las herramientas para resanar el producto, recibe un pago mínimo y en la informalidad, sin acceso a derechos laborales.

Y es que la recolección es poco reconocida por gobiernos, empresas y sociedad en general. Tan solo en el municipio de Puebla, la actividad de la pepena está prohibida si es que el Organismo Operador del Servicio de Limpia (OOSL) no la autoriza. Cruz explica que es por esto que se hacen llamar recolectores voluntarios y no “pepenadores”; y si bien asegura que en este aspecto no se han sentido hostigados por el ayuntamiento, sí fomenta la invisibilización de este sector frente a gobierno y empresas. 

María Eugenia Ibarrarán, economista ambiental y directora del Instituto de Investigaciones en el Medio Ambiente, Xabier Gorostiaga, de la Universidad Iberoamericana Puebla, explica que estas personas son quienes menos ganan en esta actividad, ya que no tienen siquiera algún contrato, ni tampoco un apoyo económico o programa desde gobierno que les beneficie. “Son una población sumamente vulnerable”, sentencia.

Además, tienen que exponerse a los riesgos que implica intervenir en los residuos, como cortarse, picarse con una jeringa o adquirir alguna enfermedad. Eugenio García cuenta que a esto se suma el peligro de ser víctima de un asalto, ya que a varios de sus compañeros les han robado sus carritos y dinero. 

Cruz también detalla que hay quienes trabajan en familia y en sus casas van juntando materiales para venderlos el fin de semana, llegando a obtener 500 pesos por el trabajo de aproximadamente tres personas.

Su trabajo lo realizan, además, en un país en donde los gobiernos poco hacen por fomentar la separación y reciclaje de los residuos, dificultando aún más su labor, explica Paola Figueroa, Ingeniera Química y estudiante de Ingeniería Ambiental en la Universidad de las Américas Puebla.

El recolector contra la cadena de intermediarios

Recolectores voluntarios: el eslabón olvidado en el negocio del reciclaje
Foto: Al Piso No, Recolectores Voluntarios

La cadena inicia, por lo general, cuando el recolector o recolectora lleva sus materiales a centros de acopio clandestinos (lugares sin mucho espacio y sin registro oficial). Ahí les compran el material muy barato. Este primer centro es pequeño y construido de manera improvisada, cuenta Cruz, y es ahí en donde la mayoría de recolectores deja sus productos, ya que pueden hacerlo en cantidades pequeñas y sin necesidad de limpiarlos o tratarlos de alguna forma. 

Estos centros clandestinos, explica la presidenta de Al Piso No, explotan a los recolectores. Incluso, asegura que en la pandemia han bajado los precios en los que compran el producto a las y los recolectores, afectándoles aún más. 

Posteriormente, estos lugares acumulan mayor cantidad de basura y la venden a centros de acopio con más capacidad para que después lleguen a uno oficial (más espacioso y con permiso de gobierno para operar), en donde se organizan y limpian para que finalmente las empresas la compren a un mejor precio y en grandes cantidades para reciclarla. 

Son cuatro o cinco eslabones entre el recolector y la empresa para que el material llegue y se recicle. Y es que las corporaciones no aceptan el material como el recolector lo organiza, ya que esperan que los centros de acopio lo limpien o adecúen para dárselos como indican. Es ahí donde aumenta su valor. 

“En estos eslabones incluso se va hasta duplicando el precio”, asegura Cruz. Al final, explica, la empresa no se acerca al recolector, sino a estos centros, donde está la ganancia más grande. Las empresas, además, esperan comprar en toneladas. 

Por su parte, los Puntos Verdes y centros de acopio del ayuntamiento eliminan del proceso a las y los recolectores. Eugenio García explica que cuando una persona dona sus materiales separados a estos sitios, estos los venden posteriormente a las empresas y la ganancia se queda en el gobierno. Por ello, detalla que recolectores han solicitado a las autoridades el permiso para recolectar los residuos generados en centros comerciales y zonas residenciales, pero que no han recibido respuesta.

Al final, de acuerdo con Cruz, los recolectores hacen la labor pesada, ganan poco y de manera informal y las empresas y centros de acopio se benefician más. 

Una industria desigual

Recolectores voluntarios: el eslabón olvidado en el negocio del reciclaje
Foto: Al Piso No, Recolectores Voluntarios

Mientras tanto, la estructura de reciclado sigue teniendo como base a las y los recolectores. De acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en Latinoamérica el 80 por ciento de los residuos son recogidos por este sector. “Son un elemento clave en todo el tratamiento de residuos y disposición final”, asegura Figueroa.

A nivel nacional, “la industria del reciclaje tiene un valor de 100 mil millones de pesos; sin embargo, los recolectores son los últimos en la cadena de ganancias”, escribió Cruz en el documento Gestión de los residuos sólidos urbanos: Experiencias en América Latina y Austria, publicado este año. En entrevista para LADO B, asegura que a pesar de que las personas recolectoras trabajan para el cuidado del medioambiente, nunca les volteamos a ver como sociedad. “Tienen un nombre y un apellido, y son cabezas de familia que viven de esto”, sentencia. 

De acuerdo con este documento, en México hay alrededor de 800 mil recolectores (el 0.7 por ciento de la población del país), de los cuales, 60 por ciento son mujeres y 10 por ciento son menores de edad. Y en promedio, cada recolector o recolectora gana únicamente tres mil 200 pesos mensuales, a pesar de que ellas y ellos separan 90 por ciento de los residuos que serán reciclados en centros de acopio y empresas. A su vez, la Secretaría de Medio Ambiente informó que en 2020 el reciclaje generó más de 16 mil millones de pesos en el país. 

Tan solo en la ciudad de Puebla, los recolectores han realizado jornadas de limpieza y recolección en diferentes colonias, limpiando 110 kilómetros de calles y avenidas principales, levantado alrededor de 45 toneladas de materiales en conjunto por día.

Y mientras los recolectores ganan poco en la informalidad, las grandes empresas encuentran los mayores beneficios económicos. De acuerdo con Greenpeace México, en su publicación ¿Quién gana con el negocio del reciclaje?las corporaciones ganan millones de pesos por los residuos que reciclan. Asimismo, informan que en 2018, el Foro Económico Mundial y la Fundación Ellen MacArthur, reportaron en La nueva economía de los plásticos que el sector privado podría recuperar entre 80 mil y 120 mil millones de dólares al reciclar únicamente los plásticos que producen. 

Integrar a recolectores desde el reciclaje incluyente 

recolectores voluntarios
Foto: Al Piso No, Recolectores Voluntarios

Es importante que las empresas, los gobiernos y la sociedad asuman su papel en el proceso de reciclado desde la perspectiva del reciclaje incluyente en favor de las y los recolectores, explica Figueroa. Este movimiento ha tomado fuerza en Latinoamérica y apela a dignificar la labor de las personas involucradas en la reutilización de los materiales. 

La Doctora Ibarragán asegura que está bien que el reciclaje exista y sea un negocio, ya que ayuda a que las empresas destinen esfuerzos en recolectar residuos. Sin embargo, advierte que esto debe hacerse desde la economía circular, generando cooperativas de economía social, en donde las y los recolectores, así como todos los actores involucrados, participen como socios (no desde la informalidad), obteniendo mejores resultados y ganancias en esta labor.

Una opción es la creación de una cooperativa conformada por recolectores en donde se almacenen los materiales, se separen, se limpien y se envíen a las empresas, cuenta Cruz. En un espacio como este, detalla, las y los jóvenes podrían salir a recolectar mientras las personas mayores separan el producto en el establecimiento. 

Figueroa también explica que como sociedad podríamos colaborar separando y organizando nuestros residuos para dárselos cotidianamente a los recolectores, ayudándoles en su labor y ganancias.

La presidenta de Al Piso No espera que ya se pueda acotar esta cadena para que las empresas integren a las y los recolectores en el proceso de una manera digna y con una mejor ganancia para ellas y ellos, así como los gobiernos volteen a ver la labor tan importante que hacen, otorgándoles herramientas y protegiéndoles.

*Foto de portada: Al Piso No, Recolectores Voluntarios

“El presente artículo es propiedad de Lado B

Ricardez, R. (2021). Recolectores: el eslabón olvidado en el negocio del reciclaje. Lado B. Recuperado el 12 de mayo de 2021, de https://www.ladobe.com.mx/2021/05/recolectores-el-eslabon-olvidado-en-el-negocio-del-reciclaje/

¿Quiénes son los responsables de las obras y operación de la Línea 12 del Metro?

Redacción | Desinformémonos

Martes 4 de mayo de 2021

En 2012 se inauguró la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México con una inversión de 26 mil millones de pesos, y de 2014 a 2019 se invirtieron más de 765 millones de pesos para su mantenimiento tras las fallas y colapsos en su operación. A pesar de las inversiones, la noche de este 3 de mayo se desplomó el puente que conecta las estaciones Olivos y Tezonco, dejando 23 personas muertas y al menos 79 heridas.

Conoce aquí algunos responsables de la construcción y operación de la Línea Dorada del Metro, presentada como el proyecto insignia del gobierno capitalino del ahora canciller de México, Marcelo Ebrard, durante la administración de Felipe Calderón Hinojosa.

1-. Marcelo Ebrard Casaubón. Como jefe de gobierno del Distrito Federal, anunció en 2007 la creación de la Línea 12 del Metro, que conecta Mixcoac con Tláhuac, y la inauguró el 30 de octubre de 2012, asegurando que era “una obra completa, terminada, con la tecnología más avanzada del mundo”. Las primeras fallas en la operación de la también llamada Línea Dorada ocurrieron sólo dos años después de su inauguración, lo que obligó a cerrar 11 de las 20 estaciones de la línea hasta reanudar su función regular en 2017.

2-. Enrique Horcasitas Manjarrez. Exdirector general del Proyecto Metro de la Línea 12, quien se deslindó de las compra de los trenes al declarar: “Nosotros nos encargamos de las vías y el tema de la compatibilidad (con los trenes)”. En 2015 se reportó su fuga de México luego de que se le imputó el otorgamiento y autorización de un contrato de prestación de servicios por un monto superior a un millón de pesos, cuyo objetivo consistió en supervisar la construcción de obra pública, pese que la licitación se declaró desierta. Horcasistas también fue señalado por haber contratado a la constructora Ingenieros Civiles Asociados (ICA) para las obras de la Línea 12, en cuyo directorio se encontraba su hermano, Luis Horcasitas Manjarrez.

3-. Francisco Bojórquez. Exdirector del Sistema de Transporte Colectivo Metro que presentó el proyecto junto con Marcelo Ebrard y se reunió con los arquitectos e ingenieros de las obras. En 2015 la Contraloría General del Distrito Federal lo inhabilitó por 10 años por las irregularidades en el contrato de arrendamiento de los trenes para la Línea Dorada.

4-. El Consorcio, conformado por las empresas ICA, Carso y Alstom, responsables de la construcción de la Línea Dorada. Hoy, son ICA y Carso las encargadas de la construcción de los tramos dos y cuatro del megaproyecto federal del Tren Maya.

5-. Construcciones y Auxiliar de Ferocarriles (CAF México). La CAF es la responsable de la venta de los trenes que corren sobre la Línea Dorada.

6-. Certificadoras. La Línea 12 fue certificada por el consorcio alemán TÜV, de acuerdo con Marcelo Ebrard. El consorcio recibió 119 millones de pesos por el certificado de la Línea Dorada, el cual fue entregado el mismo día que se inauguró la obra, es decir, el 30 de octubre de 2012.

7-. Joel Ortega. Director del Sistema de Transporte Colectivo Metro, quien ante las fallas de la Línea Dorada del 2014 declaró que los problemas “ya estaban presentes desde la apertura de la línea, pero se agudizaron en el tiempo y llegaron a un grado mayor de complicación cuando entraron la totalidad de trenes a operar.

Las fallas en la Línea Dorada del Metro capitalino se agravaron con el sismo de 2017, cuando se reportaron grietas y despedazamientos en las estructuras. Vecinos de Tláhuac denunciaron desde entonces su temor frente a un posible colapso, pero las autoridades no respondieron. A pesar de los reportes, la actual jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, declaró que las instalaciones de la Línea 12 recibían mantenimiento “todos los días”.

Con información de Aristegui Noticias y El Universal

“El presente artículo es propiedad de Desinformémonos“.

Redacción (2021). ¿Quiénes son los responsables de las obras y operación de la Línea 12 del Metro? Desinformémonos. Recuperado el 4 de mayo de 2021 de: https://desinformemonos.org/quienes-son-los-responsables-de-las-obras-y-operacion-de-la-linea-12-del-metro/

Deserción escolar de niñas, adolescentes y jóvenes por pandemia es de 2.5 millones

Angélica Jocelyn Soto Espinosa | CIMAC Noticias

Viernes 30 de abril de 2021

CIMACFoto: César Martínez López

De cara al 30 de abril, Día de la Niña y el Niño en México, preparamos este reportaje especial que aborda las razones por las que 2.5 millones de niñas, adolescentes y mujeres jóvenes tuvieron que abandonar sus estudios durante la pandemia y cómo esto repercutirá en el goce pleno de todos sus derechos. 

Ciudad de México. La ausencia de políticas públicas en materia de cuidados, igualdad entre mujeres y hombres, no violencia y educación con perspectiva de género, orilló a que –en medio de una pandemia– 2.5 millones de niñas y adolescentes mexicanas no se inscribieran al nuevo ciclo escolar, de acuerdo con datos y análisis de personas expertas en infancia, derechos de las mujeres y educación.

La Encuesta para la Medición del Impacto COVID-19 en la Educación, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), reportó que un total de 2.5 millones de niñas, adolescentes y mujeres jóvenes no se inscribieron al ciclo escolar 2020-2021 por motivos económicos u otros relacionados con la pandemia; 6.2 por ciento de ese total, es decir 155 mil, son niñas de entre 6 y 15 años de edad.

En 2019, previo a la pandemia, la deserción escolar de niñas y mujeres era de 2.3 millones. Con las nuevas 2.5 millones que no se inscribieron al ciclo escolar 2020-2021 se estima que las cifras de deserción tras los cierres de escuelas por la COVID-19 superen los 5 millones.

Magaly, de 8 años de edad, enfrenta actualmente muchos obstáculos para continuar los estudios de tercer grado de primaria que cursa en una escuela pública de la Ciudad de México, contó a Cimacnoticias su mamá quien se desempeña como trabajadora del hogar, recolectora de basura y lava coches, Nohemí Pérez García.

Desde el inicio de la pandemia, Nohemí –quien no sabe leer ni escribir– se separó de su esposo y se fue a vivir junto con la niña a un departamento pequeño que renta con el poco dinero que obtiene de trabajos eventuales. Donde viven no hay televisión, computadora ni internet, lo que impide que Magaly envíe sus tareas o asista a sus clases virtuales.

A fin de evitar su deserción escolar, la maestra de Magaly y el director de su escuela buscaron a Nohemí y adaptaron un plan de estudios especial, con guías y tarea que Nohemí –entre un trabajo y otro– recoge eventualmente para entregársela a la niña, quien además recibe una asesoría presencial y voluntaria que le presta su maestra.

Este esfuerzo sin embargo no impidió que la niña ahora tenga un rezago educativo con conocimientos de segundo de primaria, lo que va a dificultar su incorporación al sistema educativo una vez que se haga presencial. Nohemí, por su parte, trabaja todos los días en espera de dar a la niña el equipo tecnológico que necesita o buscar quien la ayude con conocimientos.

Desigualdades estructurales, las razones detrás de la deserción

De acuerdo con el Inegi, el desempleo de alguno de los padres y carecer de computadora u otros dispositivo para conectarse a internet, fueron algunos de los motivos por los cuales la niñez no se inscribió al nuevo ciclo escolar. Un 25.3 por ciento se encontró en la primera situación y 21.9 por ciento en la segunda. Sin embargo, debido a la falta de datos desagregados se desconocen las razones por sexo.

Mila Figueira Sánchez, otra profesora de una primaria pública en la Ciudad, relató a Cimacnoticias que las situaciones como las de Magaly se hicieron muy frecuentes durante la pandemia y que las cifras esconden muchos casos en los que las y los niños están inscritos al ciclo escolar pero en realidad no asisten clases.

En su caso, por ejemplo, en este ciclo escolar tres niños y una niña dejaron la escuela pero muchos otros no asisten regularmente ni entregan tareas. En el caso de la niña que dejó completamente la escuela, relató la maestra, la deserción estuvo vinculada con que la madre de ella tuvo que dejar de cuidarla para cuidar a otra persona enferma y que el padre no asume tareas de cuidado.

A decir de la profesora, la pandemia y el modelo educativo a distancia presentó varios obstáculos para las y los estudiantes, entre ellos el reto de convertirse en autodidactas porque estaban solos en casa mientras las mamás y papás trabajaban, la falta de conectividad por falta de recursos económicos para pagar el internet, afectaciones a la salud mental de las niñas y niños, así como la necesidad de buscar empleo para apoyar la economía familiar.

Frente a ello, las maestras tuvieron que cambiar sus estrategias de enseñanza, como capacitarse en la salud socioemocional, visitar las casas de sus alumnas y alumnos más rezagados e intercambiar sus datos personales para que el alumnado les escriba directamente, lo que en algunos casos ha implicado para las maestras una sensación de invasión de su vida personal, sobrecarga de trabajo y a la exposición al contagio de COVID-19.

“Aprende en casa”, estrategia fallida

La pandemia obligó a que las autoridades educativas adoptaran medidas para que las y los estudiantes no perdieran el ciclo escolar, sin embargo el modelo implementado no fue el ideal, de tal forma que la estrategia “Aprende en casa”, no comparte las características de vida de la mayoría de las y los estudiantes en México, en específico las niñas y las mujeres, de acuerdo con la doctora en Ciencias Políticas y Sociales e investigadora experta en la alfabetización de las mujeres, Claudia Pedraza Bucio.

Desde el inicio, el modelo en el que se basó esta estrategia era de un estudiante que tenía garantizado el acceso a servicios como televisión abierta y de conexión a internet de calidad, con un espacio propio y una persona que le acompañara en sus procesos de aprendizaje, lo que en realidad se cumple en muy pocos casos en nuestro país, principalmente en el caso de las niñas y las mujeres, explicó Pedraza Bucio.

El informe “Uso de las TIC y actividades por internet en México” de 2019, del Instituto Federal de Telecomunicaciones, reveló que la probabilidad de que las mujeres usen las TIC o realicen determinadas actividades por Internet es menor que la de los hombres, por ejemplo, sólo 34.1 por ciento de las niñas en educación primaria tiene probabilidad de usar un teléfono móvil inteligente y 27 por ciento tiene probabilidad de usar el internet para consumir contenidos audiovisuales.

Pedraza Bucio enfatiza que el acceso limitado a las nuevas tecnologías repercute en el ejercicio de otros derechos, por lo que cerrar la brecha digital entre mujeres y hombres es clave ya que con acceso pleno al uso de tecnologías ellas podrían concluir sus procesos educativos y acceder a más y mejores empleos, además de que la combinación del acceso a la educación y nuevas tecnologías permite gestionar mejor ciertos derechos a través de las plataformas digitales, como hacer trámites en portales de gobierno hasta participar en denuncias y protestas que han ocurrido en el espacio digital.

“Todas las niñas que se van alejando de sus procesos educativos y del acceso a la tecnología se van alejando de ver, exigir y gestionar sus derechos, que no es sólo a la educación, sino a la salud, a la representación política, entre otros. Esto las coloca en un sector que no puede resolver sus necesidades básicas pero también las aleja de participar en los procesos de ciudadanía de manera plena”, explicó.

Si bien la deserción escolar amenaza en general los derechos de la infancia, en el caso específico de las niñas, su derecho a la educación está en mayor riesgo por la discriminación estructural por razón de sexo que impera en el país, de acuerdo con el director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), Juan Martín Pérez.

El experto en infancia señaló que antes de la pandemia 5.5 millones de niñas y niños no estudiaban; en el caso de las niñas se tenía identificado que el trabajo en los hogares, el embarazo infantil y la violencia machista eran las principales razones de este abandono.

Violencia, trabajos de cuidado y deserción escolar

La Redim hizo un análisis a partir de los datos de la Secretaría de Salud de las estadísticas por lesiones en 2020-202 para conocer el impacto de la violencia en la niñez durante el periodo de confinamiento por la pandemia. Así, encontró que de enero a marzo de 2021, 2 mil 659 niñas, niños y adolescentes fueron atendidas por violencia en hospitales del país, la mayor parte (77 por ciento) fueron mujeres, y 73.1 por ciento de las agresiones se realizaron en una vivienda.

Además de violencia, las niñas dedican más tiempo a trabajos de cuidado y tareas del hogar no remuneradas, lo que también impacta en el tiempo que dedican al estudio. La Encuesta Nacional del Uso del Tiempo de Inegi, reveló que las mujeres mayores de 12 años dedican 67 por ciento de su tiempo para tareas del hogar no remuneradas mientras que los hombres sólo emplean 28 por ciento de su tiempo para esta labor. La Encuesta Nacional de Trabajo Infantil de 2019 mostró también, que hay sólo un niño por cada 14 niñas que dedican su tiempo a tareas del hogar no remuneradas.

De acuerdo con el análisis de la Redim, las cifras de la deserción escolar son consecuencias de que la política pública mexicana no observa a las niñas como ciudadanas sino como propiedad de las familias y, por lo tanto, traslada la responsabilidad de garantizar los derechos.

Un ejemplo de esto fue quitar, desde el inicio de la administración, el subsidio federal para las instancias infantiles, además de que las estrategias para la prevención del embarazo adolescente y el trabajo infantil (que podrían mitigar el impacto de la deserción escolar durante la pandemia) no tienen ningún recurso federal asignado en el Paquete de Egresos de Presupuestos del 2021, recordó Juan Martín. En el futuro, esta omisión repercutirá en exponer a las niñas a mayor riesgo de violencia y ser víctimas de trata o explotación infantil.

Cambiar el enfoque de la educación, la alternativa

En un informe de reciente publicación, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) alertó que prolongar el regreso a clases hasta el siguiente año escolar tendrá impactos importantes en la continuidad de los estudios de las y los adolescentes.

Según estimaciones de la SEP, habrá por lo menos 800 mil estudiantes que actualmente cursan el tercer año de secundaria que van a interrumpir su educación media superior, lo cual podría tener afectaciones en el indicador de años de escolaridad y por tanto en el índice de educación del desarrollo humano.

De acuerdo con el PNUD, históricamente se ha comprobado que los largos periodos de cierre de escuelas propiciados por crisis sanitarias o emergencias naturales conllevan al posible abandono escolar de las y los estudiantes de condición socioeconómica más frágil, lo que contribuye al incremento de las brechas de pobreza.

Por ejemplo, la epidemia del ébola en Sierra Leona, señaló el PNUD, tuvo un alto efecto en el abandono escolar, principalmente de niñas y adolescentes de 12 a 17 años. La matriculación de este grupo cayó de 50 por ciento a 32 por ciento. Se estimó también que una de las causas para que este grupo de niñas y adolescentes no regresara a la escuela fueron los embarazos adolescentes, los cuales se incrementaron durante ese periodo en un 7.2 por ciento.

“En ese sentido, los cierres de las escuelas durante periodos largos pueden tener un impacto permanente en la vida de las niñas, quienes son obligadas a realizar tareas del hogar, lo cual reduce las posibilidades de que retomen su educación”, dijo el PNUD.

La falta de integralidad de las políticas que deberían hacerse cargo de la desigualdad histórica de género hace que esta pandemia potencialice la vulnerabilidad contra las mujeres, explicó la integrante de la Red Mujeres Unidas por la Educación y coimpulsora de la campaña que se llama “Yo también me quedo en la escuela”, Ana Elizabeth Castro Pérez.

La también profesora e investigadora en el Programa Interdisciplinario sobre políticas y prácticas educativas, explicó que el objetivo de su campaña es un llamado de esperanza para invitar a las jóvenes a aferrarse a la educación y buscar alianzas con otras mujeres para evitar que los salones se vacíen. La experta explicó que entre las principales razones de la deserción escolar está que la educación empieza a perder sentido para las personas cuando enfrentan otras necesidades que parecen de mayor urgencia, como la de trabajar.

Frente a ello, los gobiernos deberían mostrar que la educación es más allá de un proceso de recepción de información pasiva, dijo la experta, el sistema educativo debe llamar a que las y los estudiantes se involucren, participen y asimilen la importancia de la educación para todos los aspectos de su vida.

Castro Pérez detalló que la pandemia es una oportunidad para replantear la política educativa en México con suficiente información desagregada por sexo y por nivel educativo, definir cuál es el propósito del aprendizaje para priorizar cada recurso, revisar los contenidos y la normativas escolares que preservan los estereotipos, e impulsar acciones afirmativas para lograr que las niñas tengan oportunidades para quedarse en las escuelas, como ayudas económicas para las estudiantes, así como capacitación para el uso de tecnologías.

De acuerdo con las y el experto, garantizar a las niñas su continuidad en la escuela, así como el aprovechamiento de las nuevas tecnologías, hará que ellas tengan más posibilidades de salir de los ciclos de pobreza y violencia que, lejos de disminuir, también se estima que podrían incrementarse después de la pandemia.

21/AJSE/LGL

“El presente artículo es propiedad de CIMAC Noticias“.

Soto Espinosa, A. J. (2021). Deserción escolar de niñas, adolescentes y jóvenes por pandemia es de 2.5 millones. CIMAC Noticias. Recuperado el 30 de abril de 2021 de: https://cimacnoticias.com.mx/2021/04/30/desercion-escolar-de-ninas-adolescentes-y-jovenes-por-pandemia-es-de-2-5-millones

Periodistas en la Ciudad de México, entre la precarización y la violencia: académica

Brenda Macía, IBERO, recuperado de Desinformémonos

29 de abril de 2021

Foto: Cuartoscuro

La Dra. Sandra Vera Zambrano, coordinadora del Doctorado en Comunicación de la IBERO, y la doctoranda Ana Leticia Hernández presentaron hallazgos de investigación en el artículo Incidencia de la posición en el espacio social sobre la vocación periodística en la Ciudad de México, trabajo auspiciado por la División de Investigación y Posgrado.

A través de una videocolumna publicada en el canal de YouTube de Investigación y Posgrado de la IBERO, la Dra. Vera Zambrano revela que el ejercicio periodístico en la Ciudad de México se ha pauperizado y son heterogéneas las condiciones económicas, sociales y culturales entre hombres y mujeres periodistas.

Estas conclusiones llegan después de que la investigadora Vera Zambrano y las doctorandas y los doctorandos del posgrado en Comunicación de la IBERO analizaron entrevistas en profundidad realizadas con periodistas y editores.

En el marco del Día Internacional de la Libertad de Prensa, que se conmemora este 3 de mayo, la investigación deja ver un panorama en contra para los profesionales de la información. “Periodistas están mal pagados, no tienen contrato, no tienen prestaciones de ley y tienen que trabajar 24/7… trabajan más tiempo por menos dinero”, afirmó la académica de la IBERO.

La académica refiere que las mujeres periodistas, jóvenes, así como recién egresadas y egresados de universidades con poco prestigio son quienes más sufren las desigualdades económicas, sociales y culturales porque “la profesión reposa en el mito de la motivación y la pasión”, lo que genera frustración y permite la dominación. 

“En universidades menos prestigiosas enseñan a sus estudiantes que al salir al campo laboral tienen que sacrificarse, que es normal que no paguen que es normal que el editor grite”.

Ante este problema, la Dra. Zambrano convoca a encontrar soluciones para detener la disparidad de las condiciones laborales y propone a la comunidad periodística explorar los trabajos de largo aliento, y no apostar sólo por el diarismo y el mercantilismo. 

Las Dra. Sandra Vera es coordinadora editorial de la Revista Iberoamericana de Comunicación (RIC).

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Macía, B. (2021). Periodistas en la Ciudad de México, entre la precarización y la violencia: académica. IBERO. Recuperado el 30 de abril de 2021, de https://desinformemonos.org/periodistas-en-la-ciudad-de-mexico-entre-la-precarizacion-y-la-violencia-academica/